Jesús usa la parábola de un siervo para explicar que, como cristianos, solo debemos cumplir con nuestro deber y no esperar elogios. El pasaje compara a los creyentes con un siervo que trabaja arduamente en el campo y, al terminar su labor, se le pide preparar la cena para su amo, antes de poder comer él mismo. Tras la parábola, Jesús concluye que cuando un creyente haya hecho todo lo que se le ha mandado, debe decir: “Siervos inútiles somos; hemos hecho solo lo que debíamos haber hecho