La cara con la que se presentó Iglesias a la foto de la entrevista de cierre de campaña en el País no es un cartel electoral, es la imagen de una mala digestión, de un exceso de ácido, después de una comida pesada y unos cuantos cafés de máquina de comisaría. Una cara de hastío, de tedio, de úlcera de duodeno. Mientras, a su lado, Mónica García dice que no merecemos que el odio entre en las instituciones. El odio, querida Mónica, entró en el parlamento con Podemos