Incapaces de hacer triunfar el lado serio, soso y formal de Gabilondo, le han metido en un carnaval tragicómico. Le han rodeado de farándula, y la izquierda ya parece el cabaret de la república de Weimar, una vulgar agrupación de zombies, cada uno en busca de su propio cesto de nueces. La última en comparecer ha sido Marisa, Paredes, a la que tenían liofilizada en el baúl de los olvidos. Anoche se arrancó con una versión de Money money mientras se sujetaba la dentadura postiza con un extra de pegamento.