Antonio Guillén Oterino
Los tapices de cianobacterias que viven en algunas cavidades subterráneas no son comunes, ya que crecen solo cuando se dan determinadas condiciones. La competencia entre ellas y otros seres que pudieran colonizar su medio hace que desarrollen estrategias de defensa únicas y que fabriquen gran cantidad de compuestos de naturaleza glucídica y proteica que podrían tener variados usos alimentarios tras su procesamiento, además de toxinas, moléculas higroscópicas con gran capacidad y pigmentos fotosintéticos muy eficientes que ningún otro organismo fotosintético posee. Gloeobacter, Scytonema, Geitleria y otros organismos no cianobacterianos como Cyanidium forman estos ecosistemas únicos, tan ricos en biodiversidad y escasamente estudiados, y parecen contener seres de gran utilidad en diferentes campos de investigación actuales. Sus diferentes morfotipos reflejan una gran belleza, presentando diferentes gamas de colores y texturas, como una jungla de masas multicolor gelatinosas y filamentosas. Esta belleza sorprendente se acentúa cuando se iluminan con luz ultravioleta, pues se transforman con ella y emiten luces en toda la gama del espectro visible, desde el azul o el violeta, hasta el rojo, como resultado de la excitación de algunos electrones de sus pigmentos fotosintéticos.