Ecuador ha vivido durante estos años claros rasgos de ruptura del pacto democrático: institucionalidad puesta a dedo, represión a la movilización social y aplicación selectiva de la justicia como algunos rasgos. En estas semanas la vocación autoritaria de la derecha ecuatoriana se muestra en sus intentos de eliminar binomios de la carrera electoral y violentar el derecho al voto a punta de oscuros alegatos jurídicos. No sólo corren peligro la inscripción del binomio Arauz-Rabascal y la candidatura de Pérez Guartambel por PK, sino que los principios básicos de la democracia están en la mira.
La democracia es “el imperio de la ley” alegan algunos, haciendo referencia a supuestas irregularidades cometidas previo a la inscripción de ambos binomios, para justificar su exclusión de la papeleta. Se trata de disputas sobre la letra chica de determinados reglamentos que, como siempre, están sujetos a interpretación. Por lo cual, a nivel jurídico, se pueden manufacturar argumentos a favor y en contra. Sin embargo, esta situación parece haber “superado la legalidad”. Quienes se aferran a ello, están golpeando el pacto democrático en su contenido fundamental: la vigencia de la soberanía popular y la garantía de derechos de participación en la lucha por el poder público.
Si se proscribe directamente a la oposición se licúa lo poco que queda de democracia. Decimos poco, porque la violencia parece ser el modus operandi del régimen: Consulta, Octubre, ajuste inconsulto, represión y sistemática persecución, así lo demuestra. Y decimos régimen porque no parece ser sólo obra del Poder Ejecutivo: el CNE, parte del poder judicial, Contraloría, Fiscalía, la gran prensa, supuestos liberales, la banca, Almagro y sus amigos hemisféricos, parecen alinearse en este avasallamiento sistemático de las opciones populares.
El violento despojo del derecho a la política en general, y del voto en particular, solo puede traducirse en más violencia. Así lo muestra la historia, pues en toda Nación las partes acuerdan no usar la fuerza mientras sus intereses en disputas se procesen por vías institucionales sujetas al derecho. El camino que las élites han tomado hasta ahora, parece llevarnos a un Estado de naturaleza, en el que la fuerza, y no la razón, guía la relación entre los adversarios.
Ante esto, ¿cuáles son los recursos de un pueblo que ya está sometido económicamente y a quién ahora pretenden excluir de la participación política? ¿Qué nos garantiza que incluso si las elites permiten la inscripción de todos los binomios en este punto, no atentarán contra los resultados electorales más adelante? ¿Vamos camino hacia una espiral de violencia autoritaria en Ecuador y la región? De esto y más charlamos hoy en Frente Radiosa. Bienvenidos.
Charlamos con Xavier Lasso, Luciana Cadahia y Decio Machado.