Sakyamuni, el sabio de la tribu los Sakya, alcanzó el entendimiento de todas las cosas mientras meditaba bajo un árbol. Era el siglo VI a.C., en la India, y en ese momento se convirtió en Buda, que significa el iluminado. Tras la muerte de éste, sus discípulos comenzaron a difundir sus enseñanzas por la India, desde la antigua Ceilán hasta el Himalaya.
Allí se mezclaron con habitantes de Grecia, Egipto, Antioquía, y con descendientes de soldados de Alejandro Magno. Influido por la escultura griega, el budismo comenzó a representar a El Iluminado en un estilo clásico. La filosofía budista se tornó menos abstracta y más comprensible y, a partir de ese momento, fue ampliamente adoptada.