Con nuestra experta en seguridad alimentaria, Gemma del Caño, catamos alimentos ricos en fibra. ¿Son realmente buenos para ir al baño? Si hacemos una clasificación por cómo se comporta, diríamos que hay fibra fermentable, soluble y viscosa y fibra no fermentable, insoluble y no viscosa. La soluble estimula los reflejos de evacuación y la insoluble la masa fecal. Lo interesante aquí es que el tamaño de la partícula de fibra, puede influir en la capacidad de captar agua, así que son fundamentales factores como el procesado de alimentos, véase zumos, harinas, cremas de cacao, etc. No masticamos como tritura la batidora y eso influye después. La fibra que no se digiere, pasa por las paredes de intestino y hace un “cepillado” de las paredes. Por eso hay quien lo relaciona para prevenir cáncer de colon y diverticulitis. Esta fibra insoluble está en cereales integrales, hortalizas, y de nuevo legumbres. ¿Y cuánta fibra deberíamos consumir? Dicen que entre 20 y 30 gramos y la relación fibra insoluble frente a soluble es de 3:1. Más tampoco es mejor.