Eltema de hoy es Meditación para reenfocar una situación.
• Másallá de nuestras circunstancias, las personas somos el resultado de nuestrasdecisiones. Es así como trazamos nuestros caminos. Anuestros propios talentos, habilidades o competencias, sumamos cada elección quehacemos en un momento complicado. Lo que vamos dejando atrás define nuestra capacidadde aprender sobre los errores para decidir mejor.
• A veces se dice que siempre es mejor una decisión erróneaque permanecer en la indecisión. No obstante, el simple hecho de no decidir-aún por mera inseguridad-, ya es una decisión por sí misma. Porque al noactuar y quedarnos donde estamos, ya se traza un camino -e incluso un destino.Así, en cada uno de estos pequeños actos cotidianos, se va construyendo nuestravida y también la persona que somos.
• Comenzamos este ejercicio trayendo al presente unasituación difícil en tu vida, en la cual tomaste una decisión que tal vez nohaya sido la más indicada. Intenta recordar la base de tus acciones en esemomento: ¿Cómo era tu estado de ánimo? ¿Estabas solo o contabas con alguiencercano que pudiera apoyarte? ¿Tenías tiempo suficiente para apreciar una perspectivamás amplia? ¿Estabas en un lugar que te permitiera pensar con claridad ytranquilidad?
• Observa tus reacciones internas. Si sientes algúnremordimiento, identifícalo y permite que se presente, para después soltarlo.Haz lo mismo con la tristeza, la impotencia, con cualquier emoción o sensaciónque se presente. Procura evaluar este proceso de tu historia sin juzgarte.
• Después, analiza qué valor humano personal consideras quepueda funcionar como una herramienta útil de reenfoque para emplearla ante unmomento difícil. Tal vez sea la humildad, la paciencia, la empatía, la valentíao algún otro más. Aunque no lo creas, todos estos principios ya están dentro deti. Sólo es cuestión de establecer una conexión con cada uno de ellos paracomenzar a desarrollarlos en tu vida cotidiana y adoptarlos como actitudesfrente a la vida.
• Ahora comienza avisualizar un desenlace diferente de la historia que viviste en su momento.¿Qué podría suceder si una situación similar se te presentara y tomarasdecisiones con base en tus valores más profundos, más allá de lo emocional y loreactivo? ¿Qué pasaría si primero te dieras un tiempo para respirar y hacerespacio, dejando que la energía fluyera sin dañar a otros de todo aquello quenublara tu mente? ¿Ayudaría que contaras con una red de apoyo? ¿Consideras quepudieras hacer un alto físico y mental antes de hablar y actuar?
• Ante cualquier escenario, evita compararte con otraspersonas, y mucho menos culparte por las decisiones que ya hayas tomado en elpasado. En realidad, hiciste lo mejor que pudiste con lo que tenías a tualcance. Muchas de nuestras reacciones han sido condicionadas por nuestroentorno familiar o social, pero siempre podremos comenzar a trabajar de unaforma renovada desde nuestro interior.
• Enseguida, contempla la posibilidad de comenzar arodearte de elementos que colaboren para que aquellos ajustes que quieres
• Por último, traza un plan de acción individual. Decidecuándo quieres comenzar tu entrenamiento mental para integrar tus herramientasde reenfoque. Recuerda ir un paso a la vez, practicando un poco cada día.Puedes registrar tu avance en un tablero, llevando un registro divertido conimágenes y frases que te recuerden mirar hacia adentro. Busca un momentotranquilo al inicio de cada día para establecer una intención, e intenta quepermanezca a lo largo de tu jornada. Y antes de irte a dormir, haz un breve inventariomental sobre tu trabajo personal.
•Conecta con tu interior. Acepta la realidad que hoy se haya presentado.Agradece esta oportunidad para poder estar contigo y siente cómo esa energíaluminosa abraza todo tu ser.