
Sign up to save your podcasts
Or


18 de febrero de 2017
La Iglesia celebra hoy la memoria de Santa Bernadette Sobirous. La Virgen María le dijo: "No te prometo hacerte feliz en esta vida, sino en la otra". Esto debemos tomarlo todos como lema de nuestra vida.
No podríamos hablar de la Eucaristía si no hubiera existido la Encarnación. No podríamos comer el cuerpo glorioso de Cristo si Cristo no tuviera cuerpo y eso se lo debemos a la Virgen María. Ella recibió ese anuncio del ángel y ella pronunció su "FIAT", su "HÁGASE" con el cual ella se puso totalmente al servicio de Dios. y del plan de salvación sobre los hombres.
La palabra de Dios es la que ilumina toda nuestra vida, y también las cebollas. Esta tarde estaba en la huerta y he arrancado cebollas, y han sido de las más grandes que he cogido en bastante tiempo. ¿Por qué me da alegría recoger cebollas grandes y por qué cuando recojo una cebolla minúscula me produce decepción? Que el Señor se lleve una alegría muy grande cuando te vea llegar al cielo cargado de frutos.
Dice el Señor: «el que tenga sed que venga a mí y beba». Para beber de la fuente de la salvación, que es Cristo, es necesario creer en Cristo y creer que lo prometido por Él se realiza, se realizó y se realizará siempre. Si no, nuestra vida está coja, no anda bien. Creer en Cristo es creer en la vida eterna y es creer que esa vida eterna la da Él. La vida eterna es que te conozcan a ti, único Dios verdadero y al que Tú enviaste, Jesucristo.
El mes del Sagrado Corazón de Jesús nos habla de amor, de reparación y de reconquista. No está de moda hablar de conquista. ¿Cómo tenemos que conquistar nosotros las almas? Como nos enseña Jesucristo: por el amor. No hay conquista más fuerte, más segura, más durable que la conquista por el amor.
A veces nos preguntamos por qué, siendo nosotros cristianos, tenemos tanta inclinación a dejarnos llevar por los criterios del mundo, cuando Jesucristo ha dicho: “Vosotros no sois del mundo, porque yo os he elegido sacándoos del mundo”. Ese “sacarnos del mundo” lo hace Jesús. Nosotros hemos recibido de Jesús la instrucción de que no somos del mundo.
El salmo de hoy, ¿que decía?: "¿Como pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?". Porque el bien que me ha hecho ha sido instituir la Eucaristía para que yo me pueda alimentar y ser fuerte, y para vencer a mis enemigos. El mayor servicio que se puede hacer al mundo de hoy es creer en el Señor.
La persecución es algo que es propio de la Iglesia. Es parte esencial de la Iglesia el ser perseguida. Y unida a esa persecución está también el martirio, el testimonio. Testimonio incluso hasta la sangre, porque el anuncio del reino de Dios, la confesión de la fe en Dios, de la salvación que Cristo nos trae es algo tan grande que vale más que la vida.
Todos los demás domingos son eco de este domingo. Este día es el centro de nuestra fe. "Si Jesucristo no ha resucitado, vana es nuestra fe y vana es nuestra esperanza". Somos los más idiotas de los hombres. Creeríamos en una mentira, y estaríamos fundamentando nuestra vida en una mentira. Pero, gracias a Dios, es una verdad, es la verdad con mayúscula, la Verdad que llena nuestra vida, que le da plenitud, y la Verdad que da sentido al mundo entero.
Cuando se encrespan las olas, allí está Jesús, acercándose y diciendo: “Soy Yo, no temáis”. No dice: “Soy Yo, temblad de miedo y de terror”. No dice eso. La imagen que tenemos de Dios, muchas veces es bastante equivocada.
From the publisher's feed