Notas en Español e inglés 👇
Josué 18: Negligencia Espiritual.
Josué 18:1-6 RVA2015:
Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, e instalaron allí el tabernáculo de reunión. La tierra les estaba sometida, pero habían quedado siete tribus de los hijos de Israel, a las cuales todavía no se les había repartido heredad. Entonces Josué dijo a los hijos de Israel: —¿Hasta cuándo serán negligentes para ir a poseer la tierra que les ha dado el SEÑOR, Dios de sus padres? Elijan a tres hombres de cada tribu para que yo los envíe, y ellos vayan, recorran la tierra, hagan una descripción de ella con miras a sus heredades, y después vuelvan a mí. Ellos la dividirán en siete partes. Judá permanecerá en su territorio en el sur, y los de la casa de José en su territorio en el norte. Ustedes, pues, me harán la descripción de la tierra, dividiéndola en siete partes; y me la traerán aquí. Y les haré el sorteo aquí, delante del SEÑOR nuestro Dios.
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Recordemos lo que ya hemos aprendido en los capítulos anteriores acerca del avance de los israelitas en la tierra de Canaán.
Aquí vemos a Josué haciendo un balance en general del progreso que han hecho en la tierra prometida y, sorprendentemente, 7 tribus todavía no tenían sus tierras definidas ni conquistadas.
Después de muchos años de guerras, conquistando ciudades, montañas y valles, solamente 5 tribus tenían sus tierras establecidas.
Es por eso que el veterano líder, Josué, los recriminó por su falta de iniciativa para luchar con valor, por su falta de confianza en las promesas del Señor que prometió darles a sus enemigos en sus manos.
Como lo notamos ayer, todas las tribus fueron negligentes porque no expulsaron totalmente a algunos habitantes de sus tierras.
La negligencia vino del conformismo que había entre ellos, se acostumbraron a convivir juntos y pasar momentos agradables de camaradería, repartiendo botines de guerra, pero olvidando la principal misión que era conquistar la tierra.
¡Nosotros los que hemos hecho un pacto con Dios, debemos conquistar para vencer las obras de la carne, los deseos de este mundo que van en contra de la voluntad de Dios, y edificar una vida cristiana fuerte si queremos llegar a la tierra prometida de las bendiciones de Dios aquí en la tierra y también la vida eterna que disfrutaremos junto con nuestras familias!
La Biblia es clara al mostrarnos que a Dios le desagrada la negligencia. El apóstol Pablo nos aconseja que como cristianos debemos ser diligentes para cuidar el tiempo y cómo lo invertimos. Leamos Efesios 5:15-17: “Miren, pues, con cuidado, cómo se comportan; no como imprudentes sino como prudentes, redimiendo el tiempo porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos sino comprendan cuál es la voluntad del Señor.”
En pocas palabras, no debemos ser negligentes y descuidar nuestras almas, viviendo de forma desordenada, dando mal ejemplo o invirtiendo mal el regalo del tiempo.
El apóstol Pedro nos enseña que debemos desarrollar varias virtudes a nuestra fe. No basta solo con decir que creemos en Dios, sino que hay que crecer en otras áreas espirituales para no caer en la ociosidad y ser realmente útiles delante de los ojos de Dios. Leamos 2 Pedro 1:5-8: “Y por esto deben esforzarse en añadir a su fe la buena conducta; a la buena conducta, el entendimiento; al entendimiento, el dominio propio; al dominio propio, la paciencia; a la paciencia, la devoción; a la devoción, el afecto fraternal; y al afecto fraternal, el amor. Si ustedes poseen estas cosas y las desarrollan, ni su vida será inútil ni habrán conocido en vano a nuestro Señor Jesucristo. Cuanto más crezcan de esta manera, más productivos y útiles serán en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo; en cambio si estamos ocupados haciendo algo para la obra de Dios siempre vamos a dar fruto en abundancia!” (Versión: Dios habla...