Josué 22: Creando un monumento de identidad familiar.
Josué 22:21-30 RVA2015:
Entonces los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés respondieron y dijeron a los jefes de los millares de Israel: —El Dios de dioses, el SEÑOR, el Dios de dioses, el SEÑOR, él lo sabe. Y que lo sepa Israel. Si ha sido por rebelión o por infidelidad contra el SEÑOR, que no nos libre en este día. Si nos hemos edificado un altar para apartarnos de en pos del SEÑOR o para ofrecer sobre él holocausto u ofrenda vegetal o para ofrecer sobre él sacrificios de paz, que el SEÑOR mismo nos lo demande. Pero en realidad lo hicimos así por temor de que en el futuro sus hijos digan a nuestros hijos: “¿Qué tienen que ver ustedes con el SEÑOR Dios de Israel? Oh hijos de Rubén e hijos de Gad, ya que entre nosotros y ustedes el SEÑOR ha puesto por límite el Jordán, ustedes no tienen parte con el SEÑOR”. Así sus hijos harían que nuestros hijos dejaran de temer al SEÑOR. »Por eso dijimos: “Preparémonos y edifiquémonos un altar, no para holocausto ni para sacrificio, sino para que sirva de testimonio entre nosotros y ustedes, y entre las generaciones que nos sucederán, de que nosotros servimos al SEÑOR, en su presencia, con nuestros holocaustos, con nuestras ofrendas y con nuestros sacrificios de paz”. Entonces sus hijos no podrán decir a nuestros hijos en el futuro: “ustedes no tienen parte con el SEÑOR”. Nosotros, pues, dijimos: “Si sucede que en el futuro ellos nos dicen esto a nosotros o a nuestros descendientes, responderemos: ‘Miren la réplica del altar del SEÑOR, la cual edificaron nuestros padres, no para holocaustos ni para sacrificios, sino para que fuera testimonio entre nosotros y ustedes’. Lejos esté de nosotros el rebelarnos contra el SEÑOR, o el apartarnos hoy de seguir al SEÑOR, edificando un altar para holocaustos, para ofrendas vegetales o para sacrificios, aparte del altar del SEÑOR nuestro Dios que está delante de su tabernáculo”. Cuando el sacerdote Fineas, los jefes de la congregación y los jefes de los millares de Israel que estaban con él oyeron las palabras que hablaron los hijos de Rubén, los hijos de Gad y los hijos de Manasés, les pareció bien.
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Las tribus que acompañaron a sus hermanos y pasaron a la tierra prometida para ayudar a conquistarla, ahora regresaban después de muchos años a disfrutar de sus tierras, ya que Moisés se las dió con la condición que pasaran el Jordán y ayudaran a pelear y conquistar la tierra. Ellos no tenían necesidad de ir pero hicieron el compromiso y lo cumplieron.
Cuando se separaron pacíficamente, ellos tuvieron un dilema, y la solución a ese dilema fue construir un altar modelo del original. Esto se convirtió en un escándalo entre el pueblo, pues pensaron que ellos estaban dividiéndose de los demás y construyendo su propio lugar de sacrificio y adoración en contra del mandato del Señor.
Cuando los confrontaron, ellos explicaron que no era un altar de sacrificio sino un modelo que los pudiera identificar con el pueblo del otro lado, pues cuando esta generación se separara, no querían que la siguiente generación se desconectara entre sí como pueblo de Dios.
En ese momento todos bajaron las armas, se dieron un abrazo y se despidieron en paz porque les pareció una buena idea.
Es importante aprender este ejemplo, que nos inspire hoy a levantar un monumento en nuestros hogares que nos identifique como hijos de Dios, como seguidores de Jesucristo, como redimidos por la sangre de Jesús, como sellados por el Espíritu Santo.
Van a existir muchos cambios en nuestros hogares. Uno de los miembros partirá del hogar por cuestión de formar una nueva familia o de trabajo o estudio; se distanciarán por un tiempo… pero, ¿qué será lo que los va a identificar con sus valores familiares, su fe en Jesucristo, sus principios morales?
Cuando establecen hábitos fuertes en el hogar, estos serán como ese altar, que hará que nunca olviden sus...