Hogares Nuevos - Homilías del Padre Ricardo Facci

Hogares Nuevos - Homilías del Padre Ricardo Facci

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Hogares Nuevos - Homilías del Padre Ricardo Facci episodes

  • Homilia 26-12-2020
    Libro de los Hechos de los Apóstoles 6,8-10.7,54-60.
    Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo.
    Algunos miembros de la sinagoga llamada "de los Libertos", como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él.
    Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra,
    Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él.
    Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios.
    Entonces exclamó: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios".
    Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre;
    y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo.
    Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: "Señor Jesús, recibe mi espíritu".
    Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado". Y al decir esto, expiró.
    Salmo 31(30),3cd-4.6.7b-8a.16bc.17.
    Sé para mí una roca protectora,
    un baluarte donde me encuentre a salvo,
    porque tú eres mi Roca y mi baluarte:
    por tu Nombre, guíame y condúceme.
    Yo pongo mi vida en tus manos:
    tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.
    Confío en el Señor.
    ¡Tu amor será mi gozo y mi alegría!
    Líbrame del poder de mis enemigos
    y de aquellos que me persiguen.
    Que brille tu rostro sobre tu servidor,
    sálvame por tu misericordia.
    Evangelio según San Mateo 10,17-22.
    Jesús dijo a sus apóstoles:
    Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas.
    A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.
    Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,
    porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.
    El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir.
    Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.
    25 min
  • Homilía 25-12-2020
    Libro de Isaías 52,7-10.
    ¡Qué hermosos son sobre las montañas
    los pasos del que trae la buena noticia,
    del que proclama la paz,
    del que anuncia la felicidad,
    del que proclama la salvación,
    y dice a Sión: "¡Tu Dios reina!".
    ¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz,
    gritan todos juntos de alegría,
    porque ellos ven con sus propios ojos
    el regreso del Señor a Sión,
    ¡Prorrumpan en gritos de alegría,
    ruinas de Jerusalén,
    porque el Señor consuela a su Pueblo,
    Él redime a Jerusalén!
    El Señor desnuda su santo brazo
    a la vista de todas las naciones,
    verán la salvación de nuestro Dios.
    Salmo 98(97),1.2-3ab.3cd-4.5-6.
    Canten al Señor un canto nuevo,
    porque él hizo maravillas:
    su mano derecha y su santo brazo
    le obtuvieron la victoria.
    El Señor manifestó su victoria,
    reveló su justicia a los ojos de las naciones:
    se acordó de su amor y su fidelidad
    en favor del pueblo de Israel.
    Los confines de la tierra han contemplado
    el triunfo de nuestro Dios.
    Aclame al Señor toda la tierra,
    prorrumpan en cantos jubilosos.
    Canten al Señor con el arpa
    y al son de instrumentos musicales;
    con clarines y sonidos de trompeta
    aclamen al Señor, que es Rey.
    Carta a los Hebreos 1,1-6.
    Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras,
    ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo.
    El es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser. El sostiene el universo con su Palabra poderosa, y después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha del trono de Dios en lo más alto del cielo.
    Así llegó a ser tan superior a los ángeles, cuanto incomparablemente mayor que el de ellos es el Nombre que recibió en herencia.
    ¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy?" ¿Y de qué ángel dijo: "Yo seré un padre para él y él será para mi un hijo?"
    Y al introducir a su Primogénito en el mundo, Dios dice: "Que todos los ángeles de Dios lo adoren."
    Evangelio según San Juan 1,1-18.
    Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
    Al principio estaba junto a Dios.
    Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
    En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
    La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
    Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
    Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
    El no era la luz, sino el testigo de la luz.
    La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
    Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
    Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
    Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
    Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
    Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
    Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo".
    De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:
    porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
    Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.
    28 min
  • Homilía 23-12-2020
    Libro de Malaquías 3,1-4.23-24.
    Así habla el Señor Dios.
    Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el Angel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos.
    ¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos.
    El se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia.
    La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años.
    Yo les voy a enviar a Elías, el profeta, antes que llegue el Día del Señor, grande y terrible.
    El hará volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres, para que yo no venga a castigar el país con el exterminio total.
    Salmo 25(24),4-5ab.8-9.10.14.
    Muéstrame, Señor, tus caminos,
    enséñame tus senderos.
    Guíame por el camino de tu fidelidad;
    enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador.
    El Señor es bondadoso y recto:
    por eso muestra el camino a los extraviados;
    él guía a los humildes para que obren rectamente
    y enseña su camino a los pobres.
    Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad,
    para los que observan los preceptos de su alianza.
    El Señor da su amistad a los que lo temen
    y les hace conocer su alianza.
    Evangelio según San Lucas 1,57-66.
    Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo.
    Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.
    A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre;
    pero la madre dijo: "No, debe llamarse Juan".
    Ellos le decían: "No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre".
    Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran.
    Este pidió una pizarra y escribió: "Su nombre es Juan". Todos quedaron admirados.
    Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.
    Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea.
    Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: "¿Qué llegará a ser este niño?". Porque la mano del Señor estaba con él.
    8 min
  • Homilía 20-12-2020
    Segundo Libro de Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16.
    Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus enemigos de alrededor,
    el rey dijo al profeta Natán: «Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña.»
    Natán respondió al rey: «Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor está contigo.»
    Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos:
    «Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite?
    Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel.
    Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra.
    Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes,
    desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa.
    Cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza.
    Seré un padre para él, y él será para mí un hijo.
    Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y su trono será estable para siempre.»
    Salmo 89(88),2-3.4-5.27.29.
    Cantaré eternamente el amor del Señor,
    proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.
    Porque tú has dicho:
    «Mi amor se mantendrá eternamente,
    mi fidelidad está afianzada en el cielo.»
    Yo sellé una alianza con mi elegido,
    hice este juramento a David, mi servidor:
    «Estableceré tu descendencia para siempre,
    mantendré tu trono por todas las generaciones.»
    El me dirá: «Tú eres mi padre,
    mi Dios, mi Roca salvadora.»
    Le aseguraré mi amor eternamente,
    y mi alianza será estable para él.
    Carta de San Pablo a los Romanos 16,25-27.
    Hermanos:
    ¡Gloria a Dios, que tiene el poder de afianzarlos, según la Buena Noticia que yo anuncio, proclamando a Jesucristo, y revelando un misterio que fue guardado en secreto desde la eternidad
    y que ahora se ha manifestado! Este es el misterio que, por medio de los escritos proféticos y según el designio del Dios eterno, fue dado a conocer a todas las naciones para llevarlas a la obediencia de la fe.
    ¡A Dios, el único sabio, por Jesucristo, sea la gloria eternamente! Amén.
    Evangelio según San Lucas 1,26-38.
    El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
    a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
    El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".
    Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
    Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
    Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
    él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
    reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".
    María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?".
    El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
    También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,
    porque no hay nada imposible para Dios".
    María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.
    18 min
  • Homilía 19-12-2020
    Libro de los Jueces 13,2-7.24-25a.
    Había un hombre de Sorá, del clan de los danitas, que se llamaba Manóaj. Su mujer era estéril y no tenía hijos.
    El Angel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: «Tú eres estéril y no has tenido hijos, pero vas a concebir y a dar a luz un hijo.
    Ahora, deja de beber vino o cualquier bebida fermentada, y no comas nada impuro.
    Porque concebirás y darás a luz un hijo. La navaja nunca pasará por su cabeza, porque el niño estará consagrado a Dios desde el seno materno. El comenzará a salvar a Israel del poder de los filisteos».
    La mujer fue a decir a su marido: «Un hombre de Dios ha venido a verme. Su aspecto era tan imponente, que parecía un ángel de Dios. Yo no le pregunté de dónde era, ni él me dio a conocer su nombre.
    Pero me dijo: "Concebirás y darás a luz un hijo. En adelante, no bebas vino, ni comas nada impuro, porque el niño estará consagrado a Dios desde el seno de su madre hasta el día de su muerte".»
    La mujer dio a luz un hijo y lo llamó Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo.
    Y el espíritu del Señor comenzó a actuar sobre él.
    Salmo 71(70),3-4a.5-6ab.16-17.
    Sé para mí una roca protectora, Señor,
    tú que decidiste venir siempre en mi ayuda,
    porque tú eres mi Roca y mi fortaleza.
    ¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío!
    Porque tú, Señor, eres mi esperanza
    y mi seguridad desde mi juventud.
    En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre;
    desde el seno materno fuiste mi protector.
    Vendré a celebrar las proezas del Señor,
    evocaré tu justicia, que es sólo tuya.
    Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud,
    y hasta hoy he narrado tus maravillas.
    Evangelio según San Lucas 1,5-25.
    En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, llamada Isabel, era descendiente de Aarón.
    Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor.
    Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada.
    Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios,
    le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso.
    Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso.
    Entonces se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.
    Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo.
    Pero el Angel le dijo: "No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan.
    El será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento,
    porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre,
    y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios.
    Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto".
    Pero Zacarías dijo al Angel: "¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada".
    El Angel le respondió: "Yo soy Gabriel , el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia.
    Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo".
    Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías, extrañado de que permaneciera tanto tiempo en el Santuario.
    Cuando salió, no podía hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. El se expresaba por señas, porque se había quedado mudo.
    Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa.
    Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses.
    Ella pensaba: "Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres".
    6 min
  • Homilía 17-12-2020
    Libro de Génesis 49,1-2.8-10.
    Jacob llamó a sus hijos y les habló en estos términos:
    "Reúnanse, para que yo les anuncie lo que les va a suceder en el futuro:
    Reúnanse y escuchen, hijos de Jacob, oigan a Israel, su padre.
    A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, tomarás a tus enemigos por la nuca y los hijos de tu padre se postrarán ante ti.
    Judá es un cachorro de león, - ¡Has vuelto de la matanza, hijo mío!- Se recuesta, se tiende como un león, como una leona: ¿quién lo hará levantar?
    El cetro no se apartará de Judá ni el bastón de mando de entre sus piernas, hasta que llegue aquel a quien le pertenece y a quien los pueblos deben obediencia."
    Salmo 72(71),1-2.3-4ab.7-8.17.
    Concede, Señor, tu justicia al rey
    y tu rectitud al descendiente de reyes,
    para que gobierne a tu pueblo con justicia
    y a tus pobres con rectitud.
    Que las montañas traigan al pueblo la paz,
    y las colinas, la justicia;
    que él defienda a los humildes del pueblo,
    socorra a los hijos de los pobres.
    Que en sus días florezca la justicia
    y abunde la paz, mientras dure la luna;
    que domine de un mar hasta el otro,
    y desde el Río hasta los confines de la tierra.
    Que perdure su nombre para siempre
    y su linaje permanezca como el sol;
    que él sea la bendición de todos los pueblos
    y todas las naciones lo proclamen feliz.
    Evangelio según San Mateo 1,1-17.
    Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:
    Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos.
    Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón;
    Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón.
    Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé;
    Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías.
    Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asá;
    Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías.
    Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías;
    Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amón; Amón, padre de Josías;
    Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.
    Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel;
    Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor.
    Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud;
    Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob.
    Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.
    El total de las generaciones es, por lo tanto: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.
    5 min
  • Homilía 16-12-2020
    Libro de Isaías 45,6b-8.18.21b-25.
    para que se conozca,
    desde el Oriente y el Occidente,
    que no hay nada fuera de mí.
    Yo soy el Señor, y no hay otro.
    Yo formo la luz y creo las tinieblas, hago la felicidad y creo la desgracia: yo, el Señor, soy el que hago todo esto.
    Destilen, cielos, desde lo alto, y que las nubes derramen la justicia! ¡Que se abra la tierra y produzca la salvación, y que también haga germinar la justicia! Yo, el Señor, he creado todo esto.
    Porque así habla el Señor, el que creó el cielo y es Dios, el que modeló la tierra, la hizo y la afianzó, y no la creó vacía, sino que la formó para que fuera habitada: Yo soy el Señor, y no hay otro.
    ¡Declaren, expongan sus pruebas! ¡Sí, deliberen todos juntos! ¿Quién predijo esto antiguamente y lo anunció en los tiempos pasados? ¿No fui yo, el Señor? No hay otro Dios fuera de mí; un Dios justo y salvador, no lo hay, excepto yo.
    Vuélvanse a mí, y serán salvados, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro.
    Lo he jurado por mí mismo, de mi boca ha salido la justicia, una palabra irrevocable: Ante mí se doblará toda rodilla, toda lengua jurará por mí,
    diciendo: Sólo en el Señor están los actos de justicia y el poder. Hasta él llegarán avergonzados todos los que se enfurecieron contra él.
    En el Señor hallará la justicia y se gloriará toda la descendencia de Israel.
    Salmo 85(84),9ab-10.11-12.13-14.
    Voy a proclamar lo que dice el Señor:
    el Señor promete la paz,
    Su salvación está muy cerca de sus fieles,
    y la Gloria habitará en nuestra tierra.
    El Amor y la Verdad se encontrarán,
    la Justicia y la Paz se abrazarán;
    la Verdad brotará de la tierra
    y la Justicia mirará desde el cielo.
    El mismo Señor nos dará sus bienes
    y nuestra tierra producirá sus frutos.
    La Justicia irá delante de él,
    y la Paz, sobre la huella de sus pasos.
    Evangelio según San Lucas 7,19-23.
    los envió a decir al Señor: "¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?".
    Cuando se presentaron ante él, le dijeron: "Juan el Bautista nos envía a preguntarte: '¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?'".
    En esa ocasión, Jesús curó mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos.
    Entonces respondió a los enviados: "Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres.
    ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!".
    9 min
  • Homilía 15-12-2020
    Libro de Sofonías 3,9-13.
    Así habla el Señor:
    Yo haré que sean puros
    los labios de los pueblos,
    para que todos invoquen el nombre el Señor
    y lo sirvan con el mismo empeño.
    Desde más allá de los ríos de Cus,
    mis adoradores, los que están dispersos,
    me traerán ofrendas.
    Aquel día,
    ya no tendrás que avergonzarte de las malas acciones
    con las que me has ofendido,
    porque yo apartaré a esos jactanciosos prepotentes
    que están en medio de ti,
    y ya no volverás a engreírte
    sobre mi santa Montaña.
    Yo dejaré en medio de ti
    a un pueblo pobre y humilde,
    que se refugiará en el nombre del Señor.
    El resto de Israel
    no cometerá injusticias
    ni hablará falsamente;
    y no se encontrarán en su boca
    palabras engañosas.
    Ellos pacerán y descansarán
    sin que nadie los perturbe.
    Salmo 34(33),2-3.6-7.17-18.19.23.
    Bendeciré al Señor en todo tiempo,
    su alabanza estará siempre en mis labios.
    Mi alma se gloría en el Señor:
    que lo oigan los humildes y se alegren.
    Miren hacia El y quedarán resplandecientes,
    y sus rostros no se avergonzarán.
    Este pobre hombre invocó al Señor:
    El lo escuchó y lo salvó de sus angustias.
    pero el Señor rechaza a los que hacen el mal
    para borrar su recuerdo de la tierra.
    Cuando ellos claman, el Señor los escucha
    y los libra de todas sus angustias.
    El Señor está cerca del que sufre
    y salva a los que están abatidos.
    Pero el Señor rescata a sus servidores,
    y los que se refugian en El no serán castigados.
    Evangelio según San Mateo 21,28-32.
    Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
    "¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: 'Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña'.
    El respondió: 'No quiero'. Pero después se arrepintió y fue.
    Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: 'Voy, Señor', pero no fue.
    ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?". "El primero", le respondieron. Jesús les dijo: "Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios.
    En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él".
    7 min
  • Homilía 14-12-2020
    Libro de los Números 24,2-7.15-17a.
    Cuando el profeta Balaam alzó los ojos y vio a Israel acampado por tribus, el espíritu de Dios vino sobre él
    y pronunció su poema, diciendo:
    Oráculo de Balaam hijo de Beor,
    oráculo del hombre de mirada penetrante;
    oráculo del que oye las palabras de Dios
    y conoce el pensamiento del Altísimo;
    del que recibe visiones del Todopoderoso,
    en éxtasis, pero con los ojos abiertos.
    ¡Qué hermosas son tus carpas, Jacob,
    y tus moradas, Israel!
    Son como quebradas que se extienden,
    como jardines junto a un río,
    como áloes que plantó el Señor,
    como cedros junto a las aguas.
    El agua desborda de sus cántaros,
    su simiente tiene agua en abundancia.
    Su rey se eleva por encima de Agag
    y su reino es exaltado.
    Entonces pronunció su poema, diciendo: "Oráculo de Balaam, hijo de Beor, oráculo del hombre de mirada penetrante;
    oráculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo; del que recibe visiones del Todopoderoso, en éxtasis pero con los ojos abiertos.
    Lo veo, pero no ahora;
    Salmo 25(24),4-5ab.6-7bc.8-9.
    Muéstrame, Señor, tus caminos,
    enséñame tus senderos.
    Guíame por el camino de tu fidelidad;
    enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador.
    Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor,
    porque son eternos.
    Por tu bondad, Señor,
    acuérdate de mi según tu fidelidad.
    El Señor es bondadoso y recto:
    por eso muestra el camino a los extraviados;
    él guía a los humildes para que obren rectamente
    y enseña su camino a los pobres.
    Evangelio según San Mateo 21,23-27.
    Jesús entró en el Templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo, para decirle: "¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te ha dado esa autoridad?".
    Jesús les respondió: "Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas.
    ¿De dónde venía el bautismo de Juan? ¿Del cielo o de los hombres?". Ellos se hacían este razonamiento: "Si respondemos: 'Del cielo', él nos dirá: 'Entonces, ¿por qué no creyeron en él?'.
    Y si decimos: 'De los hombres', debemos temer a la multitud, porque todos consideran a Juan un profeta".
    Por eso respondieron a Jesús: "No sabemos". El, por su parte, les respondió: "Entonces yo tampoco les diré con qué autoridad hago esto".
    7 min
  • Homilía 13-12-2020
    Libro de Isaías 61,1-2a.10-11.
    El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros,
    a proclamar un año de gracia del Señor.
    Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios. Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas.
    Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.
    Evangelio según San Lucas 1,46b-48.49-50.53-54.
    María dijo entonces:
    "Mi alma canta la grandeza del Señor,
    y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
    porque él miró con bondad la pequeñez de tu servidora.
    En adelante todas las generaciones me llamarán feliz".
    Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:
    ¡su Nombre es santo!
    Su misericordia se extiende de generación en generación
    sobre aquellos que lo temen.
    Colmó de bienes a los hambrientos
    y despidió a los ricos con las manos vacías.
    Socorrió a Israel, su servidor,
    acordándose de su misericordia,
    Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 5,16-24.
    Hermanos:
    Estén siempre alegres.
    Oren sin cesar.
    Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús.
    No extingan la acción del Espíritu;
    no desprecien las profecías;
    examínenlo todo y quédense con lo bueno.
    Cuídense del mal en todas sus formas.
    Que el Dios de la paz los santifique plenamente, para que ustedes se conserven irreprochables en todo su ser - espíritu, alma y cuerpo - hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo.
    El que los llama es fiel, y así lo hará.
    Evangelio según San Juan 1,6-8.19-28.
    Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
    Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
    El no era la luz, sino el testigo de la luz.
    Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: "¿Quién eres tú?".
    El confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: "Yo no soy el Mesías".
    "¿Quién eres, entonces?", le preguntaron: "¿Eres Elías?". Juan dijo: "No". "¿Eres el Profeta?". "Tampoco", respondió.
    Ellos insistieron: "¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?".
    Y él les dijo: "Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías".
    Algunos de los enviados eran fariseos,
    y volvieron a preguntarle: "¿Por qué bautizas, entonces, si tu no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?".
    Juan respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen:
    él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia".
    Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.
    22 min

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