Hogares Nuevos - Homilías del Padre Ricardo Facci

Hogares Nuevos - Homilías del Padre Ricardo Facci

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Hogares Nuevos - Homilías del Padre Ricardo Facci episodes

  • Homilía 12-12-2020
    Libro de Isaías 7,10-14.8,10.
    Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos:
    «Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas».
    Pero Ajaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor.»
    Isaías dijo: «Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios?.
    Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel.
    Hagan un proyecto: ¡fracasará! Digan una palabra: ¡no se realizará! Porque Dios está con nosotros.
    Salmo 66(65),2-3.5.7-8.
    ¡Canten la gloria de su Nombre!
    Tribútenle una alabanza gloriosa,
    digan al Señor: “¡Qué admirables son tus obras!”.
    Por la inmensidad de tu poder,
    tus enemigos te rinden pleitesía;
    Vengan a ver las obras del Señor,
    las cosas admirables que hizo por los hombres.
    que gobierna eternamente con su fuerza;
    sus ojos vigilan a las naciones,
    y los rebeldes no pueden sublevarse.
    Bendigan, pueblos, a nuestro Dios,
    hagan oír bien alto su alabanza:
    Evangelio según San Lucas 1,39-48.
    María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
    Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
    Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
    exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
    ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
    Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
    Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".
    María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor,
    y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
    porque él miró con bondad la pequeñez de tu servidora.
    En adelante todas las generaciones me llamarán feliz".
    5 min
  • Homilía 11-12-2020
    Libro de Isaías 48,17-19.
    Así habla el Señor, tu redentor, el Santo de Israel: Yo soy el Señor, tu Dios, el que te instruye para tu provecho, el que te guía por el camino que debes seguir.
    ¡Si tú hubieras atendido a mis mandamientos, tu prosperidad sería como un río y tu justicia, como las olas del mar!
    Como la arena sería tu descendencia, como los granos de arena, el fruto de tus entrañas; tu nombre no habría sido extirpado ni borrado de mi presencia. Invitación a salir de Babilonia
    Salmo 1,1-2.3.4.6.
    ¡Feliz el hombre
    que no sigue el consejo de los malvados,
    ni se detiene en el camino de los pecadores,
    ni se sienta en la reunión de los impíos,
    sino que se complace en la ley del Señor
    y la medita de día y de noche!
    El es como un árbol
    plantado al borde de las aguas,
    que produce fruto a su debido tiempo,
    y cuyas hojas nunca se marchitan:
    todo lo que haga le saldrá bien.
    No sucede así con los malvados:
    ellos son como paja que se lleva el viento.
    Porque el Señor cuida el camino de los justos,
    pero el camino de los malvados termina mal.
    Evangelio según San Mateo 11,16-19.
    ¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros:
    '¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'.
    Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!'.
    Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores'. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras".
    21 min
  • Homilía 10-12-2020
    Libro de Isaías 41,13-20.
    Yo, el Señor, soy tu Dios, el que te sostengo de la mano derecha y te digo: "No temas, yo vengo en tu ayuda".
    Tú eres un gusano, Jacob, eres una lombriz, Israel, pero no temas, yo vengo en tu ayuda -oráculo del Señor- y tu redentor es el Santo de Israel.
    Yo te convertiré en una trilladora, afilada, nueva, de doble filo: trillarás las montañas y las pulverizarás, y dejarás las colinas como rastrojo.
    Las aventarás y el viento se las llevará, y las dispersará la tormenta; y tú te alegrarás en el Señor, te gloriarás en el Santo de Israel.
    Los pobres y los indigentes buscan agua en vano, su lengua está reseca por la sed. Pero yo, el Señor, les responderé, yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.
    Haré brotar ríos en las cumbres desiertas y manantiales en medio de los valles; convertiré el desierto en estanques, la tierra árida en vertientes de agua.
    Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos silvestres; plantaré en la estepa cipreses, junto con olmos y pinos,
    para que ellos vean y reconozcan, para que reflexionen y comprendan de una vez que la mano del Señor ha hecho esto, que el Santo de Israel lo ha creado.
    Salmo 145(144),1.9.10-11.12-13ab.
    Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey,
    y bendeciré tu Nombre eternamente;
    el Señor es bueno con todos
    y tiene compasión de todas sus criaturas.
    Que todas tus obras te den gracias, Señor,
    y tus fieles te bendigan;
    que anuncien la gloria de tu reino
    y proclamen tu poder.
    Así manifestarán a los hombres tu fuerza
    y el glorioso esplendor de tu reino:
    tu reino es un reino eterno,
    y tu dominio permanece para siempre.
    Evangelio según San Mateo 11,11-15.
    Jesús dijo a la multitud:
    "Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.
    Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo.
    Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan.
    Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver.
    ¡El que tenga oídos, que oiga!"
    6 min
  • Homilía 09-12-2020
    Libro de Isaías 40,25-31.
    Dice el Santo:
    "¿A quién me van a asemejar, para que yo me iguale a él?" .
    Levanten los ojos a lo alto y miren: ¿quién creó todos estos seres? El que hace salir a su ejército uno por uno y los llama a todos por su nombre: ¡su vigor es tan grande, tan firme su fuerza, que no falta ni uno solo!
    ¿Por qué dices Jacob, y lo repites tú, Israel: "Al Señor se le oculta mi camino y mi derecho pasa desapercibido a mi Dios?"
    ¿No lo sabes acaso? ¿Nunca lo has escuchado? El Señor es un Dios eterno, él crea los confines de la tierra; no se fatiga ni se agota, su inteligencia es inescrutable.
    El fortalece al que está fatigado y acrecienta la fuerza del que no tiene vigor.
    Los jóvenes se fatigan y se agotan, los muchachos tropiezan y caen.
    Pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, despliegan alas como las águilas; corren y no se agotan, avanzan y no se fatigan.
    Salmo 103(102),1-2.3-4.8.10.
    Bendice al Señor, alma mía,
    que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
    bendice al Señor, alma mía,
    y nunca olvides sus beneficios.
    El perdona todas tus culpas
    y cura todas tus dolencias;
    rescata tu vida del sepulcro,
    te corona de amor y de ternura.
    El Señor es bondadoso y compasivo,
    lento para enojarse y de gran misericordia;
    no nos trata según nuestros pecados
    ni nos paga conforme a nuestras culpas.
    Evangelio según San Mateo 11,28-30.
    Jesús tomó la palabra y dijo:
    "Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
    Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
    Porque mi yugo es suave y mi carga liviana."
    10 min
  • Homilía 08-12-2020
    Libro de Génesis 3,9-15.20.
    Después que Adán comió del árbol, el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: "¿Dónde estás?".
    "Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí".
    El replicó: "¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?".
    El hombre respondió: "La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él".
    El Señor Dios dijo a la mujer: "¿Cómo hiciste semejante cosa?". La mujer respondió: "La serpiente me sedujo y comí".
    Y el Señor Dios dijo a la serpiente: "Por haber hecho esto, maldita seas entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre, y comerás polvo todos los días de tu vida.
    Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. El te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón".
    El hombre dio a su mujer el nombre de Eva, por ser ella la madre de todos los vivientes.
    Salmo 98(97),1-4.
    Canten al Señor un canto nuevo,
    porque él hizo maravillas:
    su mano derecha y su santo brazo
    le obtuvieron la victoria.
    El Señor manifestó su victoria,
    reveló su justicia a los ojos de las naciones:
    se acordó de su amor y su fidelidad
    en favor del pueblo de Israel.
    Los confines de la tierra han contemplado
    el triunfo de nuestro Dios.
    Aclame al Señor toda la tierra,
    prorrumpan en cantos jubilosos.
    Carta de San Pablo a los Efesios 1,3-6.11-12.
    Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo,
    y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.
    El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad,
    para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.
    En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad-
    a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria.
    Evangelio según San Lucas 1,26-38.
    El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
    a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
    El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".
    Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
    Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
    Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
    él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
    reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".
    María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?".
    El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
    También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,
    porque no hay nada imposible para Dios".
    María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.
    19 min
  • Homilía 07-12-2020
    Libro de Isaías 35,1-10.
    ¡Regocíjese el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa!
    ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios.
    Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes;
    digan a los que están desalentados: "¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos!".
    Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos;
    entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa;
    el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales; la morada donde se recostaban los chacales será un paraje de caña y papiros.
    Allí habrá una senda y un camino que se llamará "Camino santo". No lo recorrerá ningún impuro ni los necios vagarán por él;
    no habrá allí ningún león ni penetrarán en él las fieras salvajes. Por allí caminarán los redimidos,
    volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán.
    Evangelio según San Lucas 5,17-26.
    Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para curar.
    Llegaron entonces unas personas transportando a un paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para llevarlo ante Jesús.
    Como no sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo, lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús.
    Al ver su fe, Jesús le dijo: "Hombre, tus pecados te son perdonados".
    Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: "¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?".
    Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: "¿Qué es lo que están pensando?
    ¿Qué es más fácil decir: 'Tus pecados están perdonados', o 'Levántate y camina'?.
    Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa".
    Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios.
    Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: "Hoy hemos visto cosas maravillosas".
    9 min
  • Homilía 06-12-2020
    Libro de Isaías 40,1-5.9-11.
    ¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios!
    Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está paga, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados.
    Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios!
    ¡Que se rellenen todos los valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies!
    Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán juntamente, porque ha hablado la boca del Señor.
    Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la buena noticia a Sión; levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a Jerusalén. Levántala sin temor, di a las ciudades de Judá: "¡Aquí está su Dios!".
    Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede.
    Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.
    Epístola I de San Pedro 3,8-14.
    En fin, vivan todos unidos, compartan las preocupaciones de los demás, ámense como hermanos, sean misericordiosos y humildes.
    No devuelvan mal por mal, ni injuria por injuria: al contrario, retribuyan con bendiciones, porque ustedes mismos están llamados a heredar una bendición.
    El que ama la vida y desea gozar de días felices, guarde su lengua del mal y sus labios de palabras mentirosas;
    apártese del mal y practique el bien; busque la paz y siga tras ella.
    Porque los ojos del Señor miran al justo y sus oídos están atentos a su plegaria, pero él rechaza a los que hacen el mal.
    ¿Quién puede hacerles daño si se dedican a practicar el bien?
    Dichosos ustedes, si tienen que sufrir por la justicia. No teman ni se inquieten;
    Evangelio según San Marcos 1,1-8.
    Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios.
    Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino.
    Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos,
    así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados.
    Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados.
    Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:
    "Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias.
    Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo".
    23 min
  • Homilía 05-12-2020
    Libro de Isaías 30,19-21.23-36.
    Así habla el Señor:
    Sí, pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, ya no tendrás que llorar: él se apiadará de ti al oír tu clamor; apenas te escuche, te responderá.
    Cuando el Señor les haya dado el pan de la angustia y el agua de la aflicción, aquel que te instruye no se ocultará más, sino que verás a tu maestro con tus propios ojos.
    Tus oídos escucharán detrás de ti una palabra: "Este es el camino, síganlo, aunque se hayan desviado a la derecha o a la izquierda".
    El Señor te dará lluvia para la semilla que siembres en el suelo, y el pan que produzca el terreno será rico y sustancioso. Aquel día, tu ganado pacerá en extensas praderas.
    Los bueyes y los asnos que trabajen el suelo comerán forraje bien sazonado, aventado con el bieldo y la horquilla.
    En todo monte elevado y en toda colina alta, habrá arroyos y corrientes de agua, el día de la gran masacre, cuando se derrumben las torres.
    Entonces, la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol será siete veces más intensa -como la luz de siete días- el día en que el Señor vende la herida de su pueblo y sane las llagas de los golpes que le infligió.
    ¡Miren que el nombre del Señor viene de lejos! Arde su ira y es densa la humareda; sus labios desbordan de indignación y su lengua es como fuego devorador.
    Su aliento es como un torrente desbordado, que sube hasta el cuello, para zarandear a las naciones con la criba destructora y poner el freno del extravío en las quijadas de los pueblos.
    Entonces, ustedes cantarán como en la noche sagrada de la fiesta, y habrá alegría en los corazones, como cuando se avanza al son de la flauta para ir a la montaña del Señor, hacia la Roca de Israel.
    El Señor hará oír su voz majestuosa y mostrará su brazo que se descarga en el ardor de su ira, en la llama de un fuego devorador, en el huracán, la tormenta y el granizo.
    Asiria temblará ante la voz del Señor, que golpeará con el bastón;
    y cada vez que pase la vara vengadora que el Señor descargará contra ella, irá acompañada de tamboriles y cítaras, en los combates que el Señor entablará con ella, blandiendo su brazo.
    Porque la hoguera está preparada hace tiempo, está dispuesta también para el rey: se ha hecho una pira profunda y ancha, con fuego y leña en abundancia, y el soplo del Señor la encenderá como un torrente de azufre.
    Salmo 147(146),1-6.
    ¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios,
    qué agradable y merecida es su alabanza!
    El Señor reconstruye a Jerusalén
    y congrega a los dispersos de Israel.
    Sana a los que están afligidos
    y les venda las heridas.
    Él cuenta el número de las estrellas
    y llama a cada una por su nombre.
    Nuestro Señor es grande y poderoso,
    su inteligencia no tiene medida.
    El Señor eleva a los oprimidos
    y humilla a los malvados hasta el polvo.
    Evangelio según San Mateo 9,35-38.10,1.5a.6-8.
    Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.
    Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
    Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
    Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha."
    Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
    A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones:
    "Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
    Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
    Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente."
    6 min
  • Homilia 04-12-2020
    Libro de Isaías 29,17-24.
    Así habla el Señor:
    ¿No falta poco, muy poco tiempo,
    para que Líbano se vuelva un vergel
    y el vergel parezca un bosque?
    Aquel día, los sordos oirán las palabras del libro,
    y verán los ojos de los ciegos,
    libres de tinieblas y oscuridad.
    Los humildes de alegrarán más y más en el Señor
    y los más indigentes se regocijarán en el Santo de Israel.
    Porque se acabarán los tiranos,
    desaparecerá el insolente,
    y serán extirpados los que acechan para hacer el mal,
    los que con una palabra hacen condenar a un hombre,
    los que tienden trampas al que actúa en un juicio,
    y porque sí no más perjudican al justo.
    Por eso, así habla el Señor,
    el Dios de la casa de Jacob,
    el que rescató a Abraham:
    En adelante, Jacob no se avergonzará
    ni se pondrá pálido su rostro.
    Porque, al ver lo que hago en medio de Ël,
    proclamarán que mi Nombre es santo,
    proclamarán santo al Santo de Jacob
    y temerán al Dios de Israel.
    Los espíritus extraviados llegarán a entender
    y los recalcitrantes aceptarán la enseñanza.
    Salmo 27(26),1.4.13-14.
    El Señor es mi luz y mi salvación,
    ¿a quién temeré?
    El Señor es el baluarte de mi vida,
    ¿ante quién temblaré?
    Una sola cosa he pedido al Señor,
    y esto es lo que quiero:
    vivir en la Casa del Señor
    todos los días de mi vida,
    para gozar de la dulzura del Señor
    y contemplar su Templo.
    Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
    en la tierra de los vivientes.
    Espera en el Señor y sé fuerte;
    ten valor y espera en el Señor.
    Evangelio según San Mateo 9,27-31.
    Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: "Ten piedad de nosotros, Hijo de David".
    Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron y él les preguntó: "¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?". Ellos le respondieron: "Sí, Señor".
    Jesús les tocó los ojos, diciendo: "Que suceda como ustedes han creído".
    Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: "¡Cuidado! Que nadie lo sepa".
    Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.
    8 min
  • Homilía 03-12-2020
    Libro de Isaías 26,1-6.
    Aquel día, se entonará este canto en el país de Judá:
    Tenemos una ciudad fuerte,
    el Señor le ha puesto como salvaguardia
    muros y antemuros.
    Abran las puertas,
    para que entre una nación justa,
    que se mantiene fiel.
    Su carácter es firme,
    y tú la conservas en paz,
    porque ella confía en ti.
    Confíen en el Señor para siempre,
    porque el Señor es una Roca eterna.
    El doblegó a los que habitaban en la altura,
    en la ciudad inaccesible;
    la humilló hasta la tierra,
    le hizo tocar el polvo.
    Ella es pisoteada
    por los pies del pobre,
    por las pisadas de los débiles.
    Salmo 118(117),1.8-9.19-21.25-27a.
    ¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
    porque es eterno su amor!
    Es mejor refugiarse en el Señor
    que fiarse de los hombres;
    es mejor refugiarse en el Señor
    que fiarse de los poderosos.
    «Abran las puertas de la justicia
    y entraré para dar gracias al Señor.»
    «Esta es la puerta del Señor:
    sólo los justos entran por ella.»
    Yo te doy gracias porque me escuchaste
    y fuiste mi salvación.
    Sálvanos, Señor, asegúranos la prosperidad.
    ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
    Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor:
    el Señor es Dios, y él nos ilumina».
    Evangelio según San Mateo 7,21.24-27.
    Jesús dijo a sus discípulos:
    "No son los que me dicen: 'Señor, Señor', los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
    Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca.
    Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
    Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena.
    Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande".
    7 min

About Hogares Nuevos - Homilías del Padre Ricardo Facci

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Compartimos las homilías del Padre Ricardo Facci, fundador del Movimiento Hogares Nuevos. Con el centro en Jesús y la mirada en el matrimonio y la familia. www.hogaresnuevos.com.