Hogares Nuevos - Homilías del Padre Ricardo Facci

Hogares Nuevos - Homilías del Padre Ricardo Facci

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Hogares Nuevos - Homilías del Padre Ricardo Facci episodes

  • Homilía 01-12-2020
    Libro de Isaías 11,1-10.
    En aquel día, saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces.
    Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor
    -y lo inspirará el temor del Señor-. El no juzgará según las apariencias ni decidirá por lo que oiga decir:
    juzgará con justicia a los débiles y decidirá con rectitud para los pobres del país; herirá al violento con la vara de su boca y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.
    La justicia ceñirá su cintura y la fidelidad ceñirá sus caderas.
    El lobo habitará con el cordero y el leopardo se recostará junto al cabrito; el ternero y el cachorro de león pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá;
    la vaca y la osa vivirán en companía, sus crías se recostarán juntas, y el león comerá paja lo mismo que el buey.
    El niño de pecho jugará sobre el agujero de la cobra, y en la cueva de la víbora, meterá la mano el niño apenas destetado.
    No se hará daño ni estragos en toda mi Montaña santa, porque el conocimiento del Señor llenará la tierra como las aguas cubren el mar.
    Aquel día, la raíz de Jesé se erigirá como emblema para los pueblos: las naciones la buscarán y la gloria será su morada.
    Salmo 72(71),1-2.7-8.12-13.17.
    Concede, Señor, tu justicia al rey
    y tu rectitud al descendiente de reyes,
    para que gobierne a tu pueblo con justicia
    y a tus pobres con rectitud.
    Que en sus días florezca la justicia
    y abunde la paz, mientras dure la luna;
    que domine de un mar hasta el otro,
    y desde el Río hasta los confines de la tierra.
    Porque él librará al pobre que suplica
    y al humilde que está desamparado.
    Tendrá compasión del débil y del pobre,
    y salvará la vida de los indigentes.
    Que perdure su nombre para siempre
    y su linaje permanezca como el sol;
    que él sea la bendición de todos los pueblos
    y todas las naciones lo proclamen feliz.
    Evangelio según San Lucas 10,21-24.
    En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo:
    "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
    Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".
    Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: "¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven!
    ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!".
    10 min
  • Homilía 30-11-2020
    Carta de San Pablo a los Romanos 10,9-18.
    Hermanos:
    Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado.
    Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación.
    Así lo afirma la Escritura: El que cree en él, no quedará confundido.
    Porque no hay distinción entre judíos y los que no lo son: todos tienen el mismo Señor, que colma de bienes a quienes lo invocan.
    Ya que todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
    Pero, ¿cómo invocarlo sin creer en él? ¿Y cómo creer, sin haber oído hablar de él? ¿Y cómo oír hablar de él, si nadie lo predica?
    ¿Y quiénes predicarán, si no se los envía? Como dice la Escritura: ¡Qué hermosos son los pasos de los que anuncian buenas noticias!
    Pero no todos aceptan la Buena Noticia. Así lo dice Isaías: Señor, ¿quién creyó en nuestra predicación?
    La fe, por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo.
    Yo me pregunto: ¿Acaso no la han oído? Sí, por supuesto: Por toda la tierra se extiende su voz y sus palabras llegan hasta los confines del mundo.
    Salmo 19(18),2-3.4-5.
    El cielo proclama la gloria de Dios
    y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
    un día transmite al otro este mensaje
    y las noches se van dando la noticia.
    Sin hablar, sin pronunciar palabras,
    sin que se escuche su voz,
    resuena su eco por toda la tierra
    y su lenguaje, hasta los confines del mundo.
    Allí puso una carpa para el sol
    Evangelio según San Mateo 4,18-22.
    Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores.
    Entonces les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres".
    Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.
    Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.
    Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.
    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
    15 min
  • Homilía 29-11-2020
    Libro de Isaías 63,16b-17.19b.64,2b-7.
    Tú, Señor, eres nuestro padre, "nuestro Redentor" es tu Nombre desde siempre!
    ¿Por qué, Señor, nos desvías de tus caminos y endureces nuestros corazones para que dejen de temerte? ¡Vuelve, por amor a tus servidores y a las tribus de tu herencia!
    ¡Si rasgaras el cielo y descendieras, las montañas se disolverían delante de ti!
    Cuando hiciste portentos inesperados,
    que nadie había escuchado jamás, ningún oído oyó, ningún ojo vio a otro Dios, fuera de ti, que hiciera tales cosas por los que esperan en él.
    Tú vas al encuentro de los que practican la justicia y se acuerdan de tus caminos. Tú estás irritado, y nosotros hemos pecado, desde siempre fuimos rebeldes contra ti.
    Nos hemos convertido en una cosa impura, toda nuestra justicia es como un trapo sucio. Nos hemos marchitado como el follaje y nuestras culpas nos arrastran como el viento.
    No hay nadie que invoque tu Nombre, nadie que despierte para aferrarse a ti, porque tú nos ocultaste tu rostro y nos pusiste a merced de nuestras culpas.
    Pero tú, Señor, eres nuestro padre, nosotros somos la arcilla, y tu, nuestro alfarero: ¡todos somos la obra de tus manos!
    Salmo 80(79),2ac.3b.15-16.18-19.
    Escucha, Pastor de Israel,
    Tú que tienes el trono sobre los querubines,
    reafirma tu poder y ven a salvarnos.
    Vuélvete, Señor de los ejércitos,
    observa desde el cielo y mira:
    ven a visitar tu vid,
    la cepa que plantó tu mano,
    el retoño que Tú hiciste vigoroso.
    Que tu mano sostenga al que está a tu derecha,
    al hombre que Tú fortaleciste,
    y nunca nos apartaremos de ti:
    devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.
    Carta I de San Pablo a los Corintios 1,3-9.
    Hermanos:
    Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
    No dejo de dar gracias a Dios por ustedes, por la gracia que él les ha concedido en Cristo Jesús.
    En efecto, ustedes han sido colmados en él con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del conocimiento,
    en la medida que el testimonio de Cristo se arraigó en ustedes.
    Por eso, mientras esperan la Revelación de nuestro Señor Jesucristo, no les falta ningún don de la gracia.
    El los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de la Venida de nuestro Señor Jesucristo.
    Porque Dios es fiel, y él los llamó a vivir en comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
    Evangelio según San Marcos 13,33-37.
    En aquél tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
    "Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento.
    Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela.
    Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana.
    No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos.
    Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!".
    26 min
  • Homilía 28-11-2020
    Apocalipsis 22,1-7.
    El Angel me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero,
    en medio de la plaza de la Ciudad. A ambos lados del río, había arboles de vida que fructificaban doce veces al año, una vez por mes, y sus hojas servían para curar a los pueblos.
    Ya no habrá allí ninguna maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la Ciudad, y sus servidores lo adorarán.
    Ellos contemplarán su rostro y llevarán su Nombre en la frente.
    Tampoco existirá la noche, ni les hará falta la luz de las lámparas ni la luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y ellos reinarán por los siglos de los siglos.
    Después me dijo: "Estas palabras son verdaderas y dignas de crédito. El Señor Dios que inspira a los profetas envió a su mensajero para mostrar a sus servidores lo que tiene que suceder pronto.
    ¡Volveré pronto! Feliz el que cumple las palabras proféticas de este Libro".
    Salmo 95(94),1-2.3-5.6-7.
    ¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
    aclamemos a la Roca que nos salva!
    ¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
    aclamemos con música al Señor!
    Porque el Señor es un Dios grande,
    el soberano de todos los dioses:
    en su mano están los abismos de la tierra,
    y son suyas las cumbres de las montañas;
    suyo es el mar, porque él lo hizo,
    y la tierra firme, que formaron sus manos.
    ¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
    ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
    Porque él es nuestro Dios,
    y nosotros, el pueblo que él apacienta,
    las ovejas conducidas por su mano.
    Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
    Evangelio según San Lucas 21,34-36.
    Jesús dijo a sus discípulos:
    "Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes
    como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.
    Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre".
    5 min
  • Homilía 27-11-2020
    Apocalipsis 20,1-4.11-15.21,1-2.
    Yo, Juan, vi que un Angel descendía del cielo, llevando en su mano la llave del Abismo y una enorme cadena.
    El capturó al Dragón, la antigua Serpiente -que es el Diablo o Satanás- y lo encadenó por mil años.
    Después lo arrojó al Abismo, lo cerró con llave y lo selló, para que el Dragón no pudiera seducir a los pueblos paganos hasta que se cumplieran los mil años. Transcurridos esos mil años, será soltado por un breve tiempo.
    Entonces vi unos tronos, y los que se sentaron en ellos recibieron autoridad para juzgar. También vi las almas de los que habían sido decapitados a causa del testimonio de Jesús y de la Palabra de Dios, y a todos los que no habían adorado a la Bestia ni a su imagen, ni habían recibido su marca en la frente o en la mano. Ellos revivieron y reinaron con Cristo durante mil años.
    Después vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. Ante su presencia, el cielo y la tierra desaparecieron sin dejar rastros.
    Y vi a los que habían muerto, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Fueron abiertos los libros, y también fue abierto el Libro de la Vida; y los que habían muerto fueron juzgados de acuerdo con el contenido de los libros; cada uno según sus obras.
    El mar devolvió a los muertos que guardaba: la Muerte y el Abismo hicieron lo mismo, y cada uno fue juzgado según sus obras.
    Entonces la Muerte y el Abismo fueron arrojados al estanque de fuego, que es la segunda muerte.
    Y los que no estaban inscritos en el Libro de la Vida fueron arrojados al estanque de fuego.
    Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más.
    Vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo.
    Salmo 84(83),3.4.5-6a.8a.
    Mi alma se consume de deseos
    por los atrios del Señor;
    mi corazón y mi carne claman ansiosos
    por el Dios viviente.
    Hasta el gorrión encontró una casa,
    y la golondrina tiene un nido
    donde poner sus pichones,
    junto a tus altares, Señor del universo,
    mi Rey y mi Dios.
    ¡Felices los que habitan en tu Casa
    y te alaban sin cesar!
    ¡Felices los que encuentran su fuerza en ti!
    Ellos avanzan con vigor siempre creciente.
    Evangelio según San Lucas 21,29-33.
    Jesús hizo a sus discípulos esta comparación:
    "Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol.
    Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano.
    Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca.
    Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto.
    El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán."
    7 min
  • Homilía 26-11-2020
    Apocalipsis 18,1-2.21-23.19,1-3.9a.
    Yo, Juan, vi que otro Angel descendía del cielo con gran poder, mientras la tierra se iluminaba con su resplandor.
    Y gritó con voz potente: "¡Ha caído, ha caído Babilonia, la grande! Se ha convertido en refugio de demonios, en guarida de toda clase de espíritus impuros y en nido de aves impuras y repugnantes.
    Y un Angel poderoso tomó una piedra del tamaño de una rueda de molino y la arrojó al mar, diciendo: "Así, de golpe, será arrojada Babilonia, la gran Ciudad, y nunca más se la verá".
    Ya no se escuchará dentro de ti el canto de los que tocan el arpa y de los músicos, de los flautistas y de los trompetistas; ya no se encontrarán artesanos de los diversos oficios, ni se escuchará el sonido de la rueda del molino.
    No volverá a brillar la luz de la lámpara, ni tampoco se escuchará la voz de los recién casados. Porque tus comerciantes eran los grandes de la tierra, y con tus encantos sedujiste a todos los pueblos.
    Después oí algo parecido al clamor de una enorme multitud que estaba en el cielo, y exclamaba: "¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios,
    porque sus juicios son verdaderos y justos. El ha condenado a la famosa Prostituta que corrompía la tierra con su lujuria, y ha vengado en ella la sangre de sus servidores".
    Y volvieron a decir: "¡Aleluya! La humareda de la Ciudad se eleva por los siglos de los siglos".
    Después el Angel me dijo: "Escribe esto: Felices los que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero".
    Salmo 100(99),2.3.4.5.
    Sirvan al Señor con alegría,
    lleguen hasta él con cantos jubilosos.
    Reconozcan que el Señor es Dios:
    él nos hizo y a él pertenecemos;
    somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
    Entren por sus puertas dando gracias,
    entren en sus atrios con himnos de alabanza,
    alaben al Señor y bendigan su Nombre.
    ¡Qué bueno es el Señor!
    Su misericordia permanece para siempre,
    y su fidelidad por todas las generaciones.
    Evangelio según San Lucas 21,20-28.
    Jesús dijo a sus discípulos:
    "Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima.
    Los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no vuelvan a ella.
    Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está escrito deberá cumplirse.
    ¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo.
    Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento.
    Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas.
    Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán.
    Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.
    Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación".
    6 min
  • Homilía 25-11-2020
    Apocalipsis 15,1-4.
    Yo, Juan, vi en el cielo otro signo grande y admirable: siete Angeles que llevaban las siete últimas plagas, con las cuales debía consumarse la ira de Dios.
    También vi como un mar de cristal, mezclado de fuego. Los que habían vencido a la Bestia, a su imagen y la cifra de su nombre, estaban de pie sobre el mar, teniendo en sus manos grandes arpas,
    y cantaban el canto de Moisés, el servidor de Dios, y el canto del Cordero, diciendo: "¡Grandes y admirables son tus obras, Señor, Dios todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los pueblos! ¿Quién dejará de temerte, Señor, quién no alabará tu Nombre?
    Sólo tú eres santo, y todas las naciones vendrán a adorarte, porque se ha manifestado la justicia de tus actos".
    Salmo 98(97),1.2-3ab.7-8.9.
    Canten al Señor un canto nuevo,
    porque él hizo maravillas:
    su mano derecha y su santo brazo
    le obtuvieron la victoria.
    El Señor manifestó su victoria,
    reveló su justicia a los ojos de las naciones:
    se acordó de su amor y su fidelidad
    en favor del pueblo de Israel.
    Resuene el mar y todo lo que hay en él,
    el mundo y todos sus habitantes;
    aplaudan las corrientes del océano,
    griten de gozo las montañas al unísono.
    Griten de gozo delante del Señor,
    porque él viene a gobernar la tierra:
    él gobernará al mundo con justicia,
    y a los pueblos con rectitud.
    Evangelio según San Lucas 21,12-19.
    Jesús dijo a sus discípulos:
    «Los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre,
    y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.
    Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa,
    porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir.
    Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán.
    Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.
    Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza.
    Gracias a la constancia salvarán sus vidas.»
    7 min
  • Homilía 24-11-2020
    Apocalipsis 14,14-19.
    Yo, Juan, vi una nube blanca, sobre la cual estaba sentado alguien que parecía Hijo de hombre, con una corona de oro en la cabeza y una hoz afilada en la mano.
    En seguida salió del Templo otro Angel y gritó con voz potente al que estaba sentado sobre la nube: "Empuña tu hoz y siega, porque ha llegado el tiempo de la cosecha y los sembrados de la tierra están maduros".
    Y el que estaba sentado sobre la nube pasó su hoz sobre la tierra, y esta quedó segada.
    Entonces otro Angel salió del Templo que está en el cielo, llevando también una hoz afilada.
    Y salió del altar otro Angel -el que tiene poder sobre el fuego- y gritó con voz potente al que tenía la hoz afilada: "Empuña tu hoz y cosecha los racimos de la viña de la tierra, porque han llegado a su madurez".
    El Angel pasó la hoz afilada sobre la tierra, cosechó la viña y arrojó los racimos en la inmensa cuba de la ira de Dios.
    Salmo 96(95),10.11-12.13.
    Digan entre las naciones: «El Señor reina!
    El mundo está firme y no vacilará.
    El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.»
    Alégrese el cielo y exulte la tierra,
    resuene el mar y todo lo que hay en él;
    regocíjese el campo con todos sus frutos,
    griten de gozo los árboles del bosque.
    Griten de gozo delante del Señor,
    porque él viene a gobernar la tierra:
    Él gobernará al mundo con justicia,
    y a los pueblos con su verdad.
    Evangelio según San Lucas 21,5-11.
    Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo:
    "De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".
    Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?".
    Jesús respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está cerca'. No los sigan.
    Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin".
    Después les dijo: "Se levantará nación contra nación y reino contra reino.
    Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo."
    8 min
  • Homilía 23-11-2020
    Apocalipsis 14,1-3.4b-5.
    Yo, Juan, vi al Cordero que estaba de pie sobre el monte Sión, acompañado de ciento cuarenta y cuatro mil elegidos, que tenían escrito en la frente el nombre del Cordero y de su Padre.
    Oí entonces una voz que venía del cielo, semejante al estrépito de un torrente y al ruido de un fuerte trueno, y esa voz era como un concierto de arpas:
    los elegidos cantaban un canto nuevo delante del trono de Dios, y delante de los cuatro Seres Vivientes y de los Ancianos. Y nadie podía aprender este himno, sino los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra.
    Ellos siguen al Cordero donde quiera que vaya. Han sido los primeros hombres rescatados para Dios y para el Cordero.
    En su boca nunca hubo mentira y son inmaculados.
    Salmo 24(23),1-2.3-4ab.5-6.
    Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,
    el mundo y todos sus habitantes,
    porque El la fundó sobre los mares,
    Él la afirmó sobre las corrientes del océano.
    ¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor
    y permanecer en su recinto sagrado?
    El que tiene las manos limpias
    y puro el corazón;
    él recibirá la bendición del Señor,
    la recompensa de Dios, su Salvador.
    Así son los que buscan al Señor,
    los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.
    Evangelio según San Lucas 21,1-4.
    Levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo.
    Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre,
    y dijo: "Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie.
    Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir."
    10 min
  • Homilía 22-11-2020
    Libro de Ezequiel 34,11-12.15-17.
    Así habla el Señor: ¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él.
    Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas.
    Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar -oráculo del Señor-.
    Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminaré a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia.
    En cuanto a ustedes, ovejas de mi rebaño, así habla el Señor: «Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y chivos».
    Salmo 23(22),1-2a.2b-3.5.6.
    El Señor es mi pastor,
    nada me puede faltar.
    Él me hace descansar en verdes praderas.
    me conduce a las aguas tranquilas
    y repara mis fuerzas.
    Me guía por el recto sendero,
    por amor de su Nombre.
    Tú preparas ante mí una mesa,
    frente a mis enemigos;
    unges con óleo mi cabeza
    y mi copa rebosa.
    Tu bondad y tu gracia me acompañan
    a lo largo de mi vida;
    y habitaré en la Casa del Señor,
    por muy largo tiempo.
    Carta I de San Pablo a los Corintios 15,20-26.28.
    Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos.
    Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección.
    En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo,
    cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida.
    En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder.
    Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies.
    El último enemigo que será vencido es la muerte,
    Y cuando el universo entero le sea sometido, el mismo Hijo se someterá también a aquel que le sometió todas las cosas, a fin de que Dios sea todo en todos.
    Evangelio según San Mateo 25,31-46.
    Jesús dijo a sus discípulos:
    "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
    Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,
    y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
    Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,
    porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;
    desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.
    Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
    ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
    ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'.
    Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.
    Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,
    porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;
    estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.
    Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'.
    Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.
    Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna".
    29 min

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Compartimos las homilías del Padre Ricardo Facci, fundador del Movimiento Hogares Nuevos. Con el centro en Jesús y la mirada en el matrimonio y la familia. www.hogaresnuevos.com.