Homilías - Monseñor Castillo, Arzobispo de Lima

Homilías - Monseñor Castillo, Arzobispo de Lima

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Homilías - Monseñor Castillo, Arzobispo de Lima episodes

  • IV Domingo de Adviento - Homilía (20-12-20)
    En el inicio de la Cuarta Semana de Adviento, Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima, presidió la Celebración Eucarística desde la Basílica Catedral de Lima: «entramos a la última semana de Adviento, una semana que nos estremece de alegría y de esperanza por el gesto sencillo y delicado que ha tenido Dios para enviarnos a Jesús desde niño, desde el seno de una joven llamada María», comentó al inicio de la homilía.
    Refiriéndose a la Primera Lectura del Libro del Profeta Samuel (7, 1-5), Monseñor Castillo explicó que la intención del Rey David de construir un templo para Dios, es la misma que tenemos los humanos: «somos agradecidos cuando recibimos algo de Dios, creemos que podemos hacerle una ofrenda, construirle un palacio, sin embargo, el Señor no está muy de acuerdo, porque no quiere permanecer encerrado en una casa, sino quiere habitar en el cielo, en la tierra y en todo lugar, en todas las personas. El Señor quiere hacerse patente para habitar en aquellos que pueden transmitirlo», señaló.
    Por eso, la casa que Dios promete construir a David es la de su descendencia, de la que vendrá un hijo que gobernará eternamente no solo a Israel, sino a todo el mundo. La llegada de este hijo se cumple en el diálogo de María con el Ángel Gabriel que narra el Evangelio de hoy (Lucas 1, 26-38).
    19 min
  • III Domingo de Adviento - Homilía (13-12-20)
    Comentando el Evangelio de Juan (1, 6-8. 19-28), Monseñor Castillo explicó que Juan el Bautista da un testimonio importante como aquel que ha vivido la experiencia de Dios y la ha sabido enraizar en la vida del pueblo: «Juan sabe reconocer que Dios es el que abre caminos, Juan sabe dar testimonio sin sustituir al Mesías, por eso tuvo la grandeza de decir: ‘Hay uno que viene después de mi, que es más grande que yo'», indicó el Arzobispo.
    Hoy estamos llamados a tener la grandeza de corazón de Juan para decir: “no, me equivoqué, rectifico”, manifestó Carlos Castillo: «este es el camino que hemos de seguir todos los peruanos en las familias, en las relaciones personales, en los barrios, en los distritos, en las provincias, en las regiones, en toda la sociedad peruana y en el mundo».
    14 min
  • Inmaculada Concepción - Homilía (8-12-20)
    Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, presidió la Celebración Eucarística de este martes 8 de diciembre, Día de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción: «Que a través de María, podamos reencontrarnos con lo mejor que tenemos, especialmente con nuestra capacidad de dejarnos llevar por lo profundo de las cosas», reflexionó.
    17 min
  • II Domingo de Adviento - Homilía (6-12-20)
    En este Segundo Domingo de Adviento, Monseñor Castillo dijo que el Señor sitúa la esperanza en diversas situaciones, anunciando su presencia y su llegada en medio de las realidades complejas: «en la época de Jesús y Juan Bautista, Israel estaba en una situación dramática, porque tenían que caminar en la sinuosidad de la historia y en sus problemas. Hoy también nos encontramos en una situación honda de contrariedades y de dificultades, y todos los peruanos tenemos que tratar de encontrar soluciones justas a través de un camino de conversión personal y social», indicó.
    Para preparar ese camino, lo primero que nos dice el Señor es que debemos reconocer la parte de pecado que tenemos: «reconocer el pecado es reconocer que no somos dioses, tenemos nuestros límites. Dios es único, grande, amoroso y Padre del bien, de la paz y de la justicia. Por eso, nuestros intereses necesitan modificarse para ceder mutuamente, especialmente cuando hay un amplio sufrimiento», agregó el Arzobispo.
    Y refiriéndose a la precaria condición en la que viven muchos campesinos del Perú, Monseñor Carlos Castillo hizo un llamado a superar las «contradicciones coloniales» que hemos heredado para la vida de nuestro pueblo: «los grandes cambios vienen si los seres humanos cambiamos y anchamos nuestra capacidad de ir a lo profundo de las cosas. Todos tenemos la moral inscrita en nuestro ser porque somos hechos para amar, y siempre debemos tener en cuenta al Otro para poder desarrollar nuestra vida», precisó.
    18 min
  • I Domingo de Adviento - Homilía (29-11-20)
    En este Primer Domingo de Adviento, Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima, hizo un importante llamado a mantenernos ‘despiertos y vigilantes’ para aprender a identificar a Jesús escondido en el rostro del hermano que sufre: «en este Adviento desarrollemos la sensibilidad de esperar y encontrar el sentido de las cosas, encontrar a Dios mismo en el corazón de los que sufren, y así, construir una Patria distinta que tiene en cuenta al último y no se desentiende del dolor ajeno», comentó durante su homilía.
    Reflexionando sobre el Evangelio de Marcos (13,33-37), Monseñor Castillo recordó que nuestra fe cristiana, además de buscar a Dios en la interioridad, debe tener una actitud en salida, no solo individual sino también comunitaria, para ir juntos hacia una vida digna, llena de justicia y amor, lo que es un anticipo del Reino de Dios prometido: «Dios está en cada uno de nosotros, sobre todo, en la vocación que nos ha regalado. Pero la vocación es también un llamado de fuera, y siempre el Señor, desde nosotros, provoca una salida, una orientación», añadió.
    1 hr 1 min
  • XXXIV Domingo del Tiempo Ordinario - Homilía (22-11-20)
    En el Día de la Solemnidad de Cristo Rey, Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, presidió la Celebración Eucarística desde la Basílica Catedral de Lima: «Dios quiere nuestra resurrección, y para eso, tenemos que abrir los ojos, superar la ceguera, superar el empecinamiento, tener la capacidad de salir de las ideologías que destruyen nuestra capacidad de amar», reflexionó durante su homilía.
    Refiriéndose al Evangelio de Mateo (25, 31-46), Monseñor Castillo recordó que estamos llamados a entrar en un proceso de conversión para redescubrir el sentido de la salvación, que va más allá del cumplimiento estricto de las normas y las leyes: «en esta Parábola, Jesús se presenta como el gran Rey que viene del Padre. Y el camino a este Reino se edifica en la fuerza resucitadora, vivificadora, amorosa y gloriosa de Dios, que se identifica y se reconoce en el sacramento del pobre, del humilde, del hambriento, del sediento, del forastero, del que no tiene a dónde ir, del herido, del maltratado», expresó el Arzobispo.
    Nuestro Dios se presenta a través de Jesucristo, como aquel que reina con las ovejas, como un Pastor. Un verdadero gobernante, una verdadera autoridad, un verdadero rey es aquel que tiene en cuenta a los más pequeños, sabe hacer justicia en favor de los que sufren las injusticias.
    Este mensaje del Señor se hace más acuciante en nuestra región de América Latina, explica el Arzobispo de Lima: «hemos creado un sistema de vida ‘normal’ que se basa en la indiferencia, en el que yo hago lo que quiero, lo que deseo, hago mis intereses, sin considerar el rostro del otro o la masividad del dolor humano. El Señor nos llama a remecer nuestro corazón para convertirnos personal y socialmente al Dios que vive y mora en el pequeño».
    21 min
  • XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario - Homilía (15-11-20)
    En medio de la fuerte crisis política, social y sanitaria que vive nuestro país, Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, presidió la Celebración Eucarística de este Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario, en memoria de los dos estudiantes universitarios que fallecieron durante la manifestación del sábado 14 de noviembre. El Arzobispo oró por todos los jóvenes, estudiantes, rescatistas, voluntarios, periodistas y personas que permanecen en los hospitales producto de la agresión que recibieron en las marchas.
    La Misa contó con la presencia de un grupo representativo de jóvenes de las Parroquias de nuestra Arquidiócesis que participó de las protestas de forma pacífica: «queremos agradecer a los jóvenes por la fuerza de su conciencia, la valentía de su espíritu, la seriedad de su paz, la capacidad de decir las cosas con alegría y esperanza», expresó Monseñor Castillo.
    Los jóvenes serán los herederos de esta Nación y del mundo próximo, y se necesita que les dejemos una herencia de virtud, de amor verdadero, de seriedad, pero sobre todo, que podamos erradicar la corrupción y la locura.
    En el día de la IV Jornada Mundial de los Pobres, el Arzobispo recordó a todos los jóvenes que hicieron escuchar su voz en las calles: «la mayor parte de nuestros jóvenes que acudieron a marchar son hijos de familias pobres y sencillas que quieren que las cosas se enfrenten en la raíz del problema, no en la superficie», acotó.
    19 min
  • Día de Todos los Santos (Homilía 1-11-20)
    La noche del domingo 1 de noviembre quedará grabada en el corazón y la memoria de todos los peruanos, creyentes y no creyentes, que se unieron a través de la Misa Televisada por el Día de Todos los Santos para honrar a nuestros muertos por la Pandemia.
    Al promediar las 19:00 horas, la Plaza Mayor de Lima se mostró sin fieles y revestida de velas, al mismo tiempo que las campanas de la Catedral de Lima resonaban para dar inicio a la Celebración Eucarística, con la participación de los obispos titulares y auxiliares de las diócesis de Callao, Chosica, Lurín, Carabayllo y Lima.
    Y con el sonido de los pututos (instrumento de viento andino), se fueron proyectando, una a una, las fotografías de más de 10 mil compatriotas que perdieron la batalla contra el coronavirus. Pero esta vez no estaban solos, “una muchedumbre inmensa” (Apocalipsis 7:9) de familias peruanas se unieron espiritualmente desde sus hogares para darles una despedida digna.
    En este marco de reflexión y solemnidad se llevó a cabo la histórica Misa en memoria de todos los fallecidos por Covid-19, con la participación de la comunidad quechuahablante y shipiba, quienes cantaron el Salmo 23 y leyeron la Primera Carta del Apóstol San Juan en sus idiomas nativos, respectivamente.
    Durante su homilía, Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, saludó a todos los obispos de las diócesis hermanas que estuvieron presentes: Monseñor Norberto Strotmann; Monseñor Robert Prevost, el Padre Amadeo Raymi (en representación de Monseñor Carlos García); Monseñor Lino Panizza; y los Obispos Auxiliares, Monseñor Arturo Colgan, Monseñor Ricardo Rodríguez y Monseñor Guillermo Elías.
    El Arzobispo de Lima señaló que en la Fiesta de Todos los Santos también hemos querido celebrar a nuestros difuntos, especialmente a aquellos “que nos ha dolido no poder enterrar, los difuntos que han sufrido la Pandemia y por quienes todos sufrimos”. Pero también están aquellos que han acompañado a nuestros enfermos, a curar sus heridas y enjugar sus lágrimas: “a ellos también queremos celebrar hoy”, añadió.
    "La Iglesia está constituida, básicamente, por aquellos que están para servir y no para ser servidos. Por eso, nos unimos a todos los que son servidores, a los que se unen al gran sufrimiento de la gente para consolarla, alentarla y decirle que nuestro Dios se propuso cambiar el rostro egoísta de la humanidad por el rostro amoroso de una humanidad hermana", expresó el Primado del Perú.
    18 min

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Compartimos una selección con las homilías de Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima y Primado del Perú. Cada semana publicaremos un nuevo sermón.