Jesús nos enseña en su encuentro con la mujer samaritana, que Él hace nuevas todas las cosas, que desea ardientemente nuestra salvación y por eso sale a buscarnos en las cisternas agrietadas que nos hemos construidos para darnos el don de Dios, es decir el Espíritu Santo.
Podemos preguntarnos: La samaritana nos enseña a acercarnos a Jesús como somos, con nuestros prejuicios y oscuridades interiores. En mi caso ¿busco cambiar algo para acercarme? ¿soy paciente con los tiempos de Dios o quisiera que todo se de ya? ¿Soy diligente a la hora de darlo a conocer?