En la homilía de hoy, el Padre Rolando Echeverría, SDB, nos señala que el evangelio de hoy tiene algunas frases muy fuertes: "Nadie conoce al Padre; yo, que procedo del Padre lo conozco"; estas declaraciones generaban rechazo en algunas personas que lo escuchaban.
"Yo soy el Pan vivo que ha bajado del cielo; el que come de este pan vivirá siempre", otra frase de gran impacto; pero esta es nuestra fe, la fe que aprendimos desde pequeños; la fe que nos reúne cada domingo en la Eucaristía. Y debemos tener presente que, en esta frase, Jesús no se refiere únicamente al Pan Eucarístico, sino también a su Palabra.
En momentos de dificultad, de crisis, de desánimo, que todos podemos tener, aún los mismos santos los han tenido; en la vida de Juan Bosco se narra que cuando comenzaba su obra se había quedado sin recursos y que todo se le volvió contrario y llegó a un profundo agotamiento y desánimo al punto que tuvo que retirarse por un tiempo a casa de su mamá, que vivía en el campo. Hoy podemos ver una situación similar en la primera lectura, con el profeta Elías que se siente derrotado, que ha fracasado, incluso pide al Señor que le quite la vida. Cae profundamente dormido y un ángel lo despierta y le dice que coma, Dios le está dando el alimento.
Por eso, en estos momentos difíciles, debemos acudir a Jesús, el Pan bajado del cielo, pues Él le da un sentido a nuestra vida.
Lecturas del día.
PRIMERA LECTURA: Primer libro de los Reyes (19, 4-8)
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 33.
SEGUNDA LECTURA: Carta del apóstol san Pablo a los efesios (4, 30—5, 2)
EVANGELIO: San Juan (6, 41-51)