El Padre Javier Rivas, SDB, nos explica hoy, durante la homilía, que en el libro del Éxodo hemos estado escuchando todo lo que ha ocurrido al pueblo de Israel en su travesía; en particular, la primera lectura de hoy, vemos que, entre todas las tiendas de campaña que el pueblo había instalado, había una dedicada a Dios, para que, quien quisiera pudiera entrar en ella y tener un encuentro con Dios.
Nuestros templos son precisamente eso, una tienda del encuentro con Dios, y cada vez que salimos de ellos, deberíamos salir así como quien ha tenido un encuentro cara a cara con un amigo.
Por su parte, el evangelio nos recuerda que, en el mundo existe el bien y el mal; que incluso en nuestro propio corazón existe trigo y cizaña; dentro de la propia Iglesia, en la sociedad hay trigo y cizaña. Pero Jesús nos llama a que tengamos paciencia, a que confiemos en la propia paciencia de Dios, que Él siempre confía en la conversión.