Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

By Hoy En OracionReligion & Spirituality
Download on the App Store

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Miércoles 25 de Mayo | Confiar En Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 25 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    VI Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 17, 15-16. 22-18, 1
    Salmo 148
    Evangelio Juan 16, 12-15

    “El Espíritu os guiará hasta la verdad”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    ¿Cuál es, entonces, la acción del Espíritu Santo en nuestra vida y en la vida de la Iglesia para guiarnos a la verdad? Ante todo, recuerda e imprime en el corazón de los creyentes las palabras que dijo Jesús, y, precisamente a través de tales palabras, la ley de Dios se inscribe en nuestro corazón y se convierte en nosotros en principio de valoración en las opciones y de guía en las acciones cotidianas; se convierte en principio de vida. En efecto, es del interior de nosotros mismos de donde nacen nuestras acciones: es precisamente el corazón lo que debe convertirse a Dios, y el Espíritu Santo lo transforma si nosotros nos abrimos a Él. (Audiencia General, 15 mayo 2013)


    Reflexión del Evangelio de Hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    En él vivimos, nos movemos y existimos
    San Pablo, como buen predicador, se dirige a los atenieses sirviéndose de signos que ellos tienen. En concreto, para hablarles del Dios cristiano se vale de la inscripción de uno de sus altares: “Al Dios desconocido”. De aquí parte para hablarles del único Dios, “al que veneráis sin conocerlo”, el creador del cielo y tierra, “el que a todos da la vida y todo”, el que quiere que los hombres le busquen y descubran, algo que no es tan difícil pues “en él vivimos, nos movemos y existimos”. Muchos hombres han encontrado al verdadero Dios, al preguntase por el responsable de todo lo que existe, e impulsados por esa huella, esa marca divina que Dios ha metido en nuestro corazón.

    Pero el mismo Dios nos ha echado una mano. Para ayudarnos a que le encontrásemos más fácilmente nos ha enviado hasta nosotros a su propio Hijo Jesús, que nos ha hablado con mucha más claridad de la que nuestro humano entendimiento puede llegar. Y no solo nos ha hablado de Dios, su Padre, sino que ha venido para indicarnos por qué caminos hemos de andar, qué actitudes hemos de tener para encontrar el sentido y la alegría de vivir.

    Algunos hombres de su tiempo no lo entendieron así y le colgaron de una cruz. Pero su Padre Dios le resucitó al tercer día y consiguió para todos nosotros la resurrección después de nuestra muerte. Algunos atenienses creyeron lo de “la resurrección de os muertos”, y otros lo tomaron a broma. Nosotros sabemos que Cristo ha resucitado y le nombramos el Rey y Señor de nuestras vidas. Sin él no sabríamos vivir.

    La gran promesa para el tiempo de espera
    Sabemos que Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, aunque iguales entre sí, la Escritura les asigna una función distinta “hacia fuera”, hacia nosotros. El Padre nos envía al Hijo hasta nosotros, el Hijo nos comunica su buena noticia, y el Espíritu Santo viene a completar la labor de ambos. “Muchas cosas me queda por deciros… cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena”.

    Cuando Jesús dejó esta tierra después de su resurrección nos prometió una doble ayuda y una doble presencia. Nos prometió que, de manera distinta, se iba a quedar con nosotros y nos iba a acompañar siempre “Yo estaré siempre con vosotros hasta la consumación de los siglos”. Algo que nos recuerda en cada eucaristía: “Tomad y comed esto es mi cuerpo, tomad y bebed esta es mi sangre”. Nos prometió también el envío del Espíritu Santo, el Espíritu de la verdad, cuya labor principal es la de recordarnos y hacernos vivir las verdades que Jesús nos predicó. Convencernos que Jesús es el Hijo de Dios y que lo mejor que podemos hacer es hacerle caso en todo. Seguirle. Él nos guiará hasta verdad plena.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 17, 15-16. 22–18, 1
    En aquellos días, los cristianos que ayudaron a Pablo a escapar de Berea, lo llevaron hasta la ciudad de Atenas. Pablo los envió de regreso con la orden de que Silas y Timoteo fueran a reunirse con él cuanto antes.

    Un día, mientras los esperaba en Atenas, Pablo sentía que la indignación se apoderaba de él, al contemplar la ciudad llena de ídolos. Entonces se presentó en el Areópago y dijo:

    “Atenienses: Por lo que veo, ustedes son en extremo religiosos. Al recorrer la ciudad y contemplar sus monumentos, encontré un altar con esta inscripción: ‘Al Dios desconocido’. Pues bien, yo vengo a anunciarles a ese Dios que ustedes veneran sin conocerlo.

    El Dios que hizo el mundo y todo cuanto hay en él, siendo el Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por hombres, ni es servido por mano de hombres, como si necesitara de algo o de alguien; porque él es quien da a todos la vida, el aliento y cuanto tienen.

    De un solo hombre sacó todo el género humano para que habitara toda la tierra, determinó las épocas de su historia y estableció los límites de sus territorios. Dios quería que lo buscaran a él y que lo encontraran, aunque fuera a tientas, pues en realidad no está lejos de nosotros, ya que en él vivimos, nos movemos y somos. Como lo ha dicho alguno de los poetas de ustedes: ‘Somos de su mismo linaje’.

    Por lo tanto, si somos linaje de Dios, no debemos pensar que Dios es como una imagen de oro, plata o mármol, labrada artísticamente por los hombres según su imaginación. Dios no tomó en cuenta la ignorancia de la gente en tiempos pasados, pues ahora quiere que todos los hombres se conviertan, porque tiene determinado un día en el cual ha de juzgar al universo con justicia, por medio de un hombre designado por él, y ha dado a todos la prueba de esto, resucitándolo de entre los muertos’’.

    Al oír hablar de la resurrección de los muertos, algunos se burlaron y otros dijeron: “De esto te oiremos hablar en otra ocasión”. Entonces Pablo se retiró. Sin embargo, algunos se adhirieron a él y creyeron. Entre ellos se contaban Dionisio, el areopagita; una mujer, que se llamaba Dámaris, y algunos más. Después de esto, Pablo salió de Atenas y se fue a Corinto.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 16, 12-15
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. Él me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes”.


    Oración

    Señor, no permitas que mi hambre de poseer y tener me descontrole y me haga perder de vista lo que es verdaderamente importante, es decir, tú, mi familia, lo que genero en este mundo. Que todos mis bienes estén orientados a servirte y a dar a mis hermanos, pues sé que tú mismo bendices eso y me darás en abundancia.

    Acción

    Como signo de entrega y confianza absoluta en la Providencia de Dios, en este día me despojaré de algo que tenga y use, y se lo daré a alguien que lo necesite.
    8 min
  • Evangelio Del Día Martes 24 de Mayo | Creer En Jesus | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 24 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    VI Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 16, 22-34
    Salmo 137
    Evangelio Juan 16, 5-11

    “Si me voy os enviaré al Paráclito”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Se nos espera, somos preciosos. Dios está enamorado de nosotros, somos sus hijos. Y para nosotros ha preparado el lugar más digno y hermoso: el paraíso. No lo olvidemos: la morada que nos espera es el Paraíso. Aquí estamos de paso. Estamos hechos para el Cielo, para la vida eterna, para vivir para siempre. Para siempre: es algo que ni siquiera podemos imaginar ahora. Pero aún más bello es pensar que este para siempre será totalmente en el gozo, en la comunión plena con Dios y con los otros, sin más lágrimas, sin más rencores, sin divisiones ni angustias. Lo dice hoy: «Yo soy el camino» (v. 6). Jesús es el camino para subir al cielo: tener una relación abierta con Él, imitarlo en el amor, seguir sus pasos. (Regina Caeli, 10 mayo 2020)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.)
    Cree en el Señor Jesús y te salvarás
    El relato de los Hechos de los Apóstoles, que hoy escuchamos, precisa seguramente de un marco en el que situarlo, su contexto, para intentar descubrir su mensaje para los creyentes de todos los tiempos.

    La predicación de Pablo ha llegado a “Europa” dejando Asia. Estamos en Filipos, y Pablo -junto a Silas- encuentra los modos de ponerse en contacto y dialogar con las gentes del lugar. Todavía no existían “planes de pastoral” y el gran evangelizador de los primeros tiempos iba a buscar a la gente allá donde se encontraba. En Filipos entra en contacto con un grupo de mujeres, y una de ellas, Lidia, se constituirá en el origen de la comunidad cristiana de Filipos. La predicación de Pablo y Silas da lugar a un altercado y ambos acaban -de manera injusta- con sus huesos en la cárcel, después de haber recibido una gran paliza.

    La lectura de hoy nos los presenta en la cárcel, dónde van a pasar solamente una noche, aunque el relato que escuchamos no nos lo diga.

    Una noche extraordinaria, en la que más allá del lenguaje de lo maravilloso, podemos intuir algo de lo que el autor quizá quiere comunicarnos:
    La predicación del mensaje de Jesús no va a estar exenta de dificultades, problemas y sufrimientos para los evangelizadores. Es provocadora, perturbadora, y no todos y siempre estamos dispuestos a abrir nuestro ser al asombro indescriptible del anuncio que se nos ofrece.

    Los predicadores perseguidos y encarcelados no pierden la serenidad, ni la alegría. Rezan, cantan, alaban a Dios…

    Su testimonio, su forma de estar, su capacidad para seguir anunciando a Jesús en medio de la dificultad, da origen a la conversión del carcelero. Esto es lo más grandioso de lo que sucede esa noche: en el calabozo de una cárcel se hace presente la salvación de Dios. La realidad se transforma en gozo, alegría, liberación…

    Si me voy os enviaré al Paráclito
    Escuchamos en la liturgia, durante estas últimas semanas, el evangelio de Juan. Hoy se nos ofrecen unos pocos versículos del capítulo 16, que forman parte del largo discurso de Jesús en la última cena, según el evangelio de Juan. Versículos sobre cuya interpretación no se ponen de acuerdo ni los grandes especialistas en estudios bíblicos. Para los que no lo somos queda siempre la posibilidad de preguntarnos si hay algo en el texto evangélico que toque, ilumine, oriente…nuestra comprensión de la fe, nuestra vida, nuestra realidad social…

    Jesús habla a sus discípulos de la tristeza que les llena el corazón. Una tristeza que parece que no está referida solamente a la marcha de Jesús sino a lo que les acaba de decir en los versículos anteriores, que hemos leído en la eucaristía de ayer. Les van a excluir, perseguir… matar, a veces en nombre de Dios. Es exactamente lo que está ocurriendo con él, que morirá al día siguiente como maldito de Dios. Sus discípulos no pueden esperar que la predicación del mensaje sea un camino de rosas, y ya lo hemos constatado en la 1ª lectura de hoy.

    Pero Jesús insiste en que es bueno para los discípulos que Él se vaya pues va a enviarles el Paráclito. Su Espíritu presente en ellos, que les permitirá trascender la realidad para descubrir, asumir, y disfrutar la verdad más honda: en el fracaso y la muerte de la que van a ser testigos se va a mostrar la victoria de Dios en su Hijo resucitado, exaltado, glorificado.

    En el fondo, les está haciendo una propuesta increíble: vais a salir ganando; ya no me volveréis a ver, no estaré a vuestro lado como hasta ahora, pero estaré presente “en” vosotros a través de mi Espíritu.

    Sin duda, desconcertante y difícil para los discípulos en aquel momento, ¿y para nosotros hoy? Cada uno podemos preguntarnos en qué y cómo cambiaría nuestra vida si la viviéramos conscientes de que Dios la habita…


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 16, 22-34
    En aquellos días, la gente de la ciudad de Filipos se alborotó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que los desnudaran y los azotaran. Después de azotarlos mucho, los metieron en la cárcel y le ordenaron al carcelero que los vigilara bien. Siguiendo esta orden, él los metió en el calabozo de más adentro y les aseguró los pies en el cepo.

    A eso de la medianoche, Pablo y Silas estaban en oración, cantando himnos al Señor, y los otros presos los escuchaban. De pronto sobrevino un temblor tan violento, que se sacudieron los cimientos de la cárcel, las puertas se abrieron de golpe y a todos se les soltaron las cadenas.

    El carcelero se despertó, y al ver las puertas de la cárcel abiertas de par en par, pensó que los presos se habían fugado y sacó su espada para matarse. Pero entonces Pablo le gritó: “No te hagas ningún daño; aquí estamos todos”. El carcelero pidió una lámpara, se precipitó hacia dentro, y temblando, se arrojó a los pies de Pablo y Silas. Después los sacó de allí y les preguntó: “¿Qué debo hacer para salvarme?” Ellos le contestaron: “Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y tu familia”. Y les explicaron la palabra del Señor a él y a todos los de su casa.

    El carcelero se los llevó aparte, y en aquella misma hora de la noche les lavó las heridas y enseguida se bautizó él con todos los suyos. Después los invitó a su casa, les preparó la mesa y celebraron una fiesta familiar por haber creído en Dios.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 16, 5-11
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Me voy ya al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: ‘¿A dónde vas?’ Es que su corazón se ha llenado de tristeza porque les he dicho estas cosas. Sin embargo, es cierto lo que les digo: les conviene que me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito; en cambio, si me voy, yo se lo enviaré.

    Y cuando él venga, establecerá la culpabilidad del mundo en materia de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque ellos no han creído en mí; de justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está condenado”.


    Oración

    Te pido, Señor, que por la fuerza de tu Espíritu Santo, nunca pierda la felicidad de cuando acepté seguirte y entregarte mi vida; que siempre mantenga esa actitud de libertad y entrega absoluta.

    Acción

    Hoy escribiré la historia de cómo Dios me encontró y me llamó y la compartiré con alguien cercano a mí.
    7 min
  • Evangelio Del Día Lunes 23 de Mayo | Abrir El Corazón A Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 23 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    VI Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 16, 11-15
    Salmo 149
    Evangelio Juan 15, 26-16, 4

    “Esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Meditando estas palabras de Jesús, nosotros hoy percibimos ser el Pueblo de Dios en comunión con el Padre y con Jesús mediante el Espíritu Santo. En este misterio de comunión, la Iglesia encuentra la fuente inagotable de la propia misión, que se realiza mediante el amor. Es el amor que nos introduce en el conocimiento de Jesús, gracias a la acción de este “Abogado” que Jesús nos ha enviado, es decir el Espíritu Santo. El amor a Dios y al prójimo es el mandamiento más grande del Evangelio. El Señor hoy nos llama a corresponder generosamente a la llamada evangélica, al amor, poniendo a Dios en el centro de nuestra vida y dedicándonos al servicio de los hermanos, especialmente a los más necesitados de apoyo y consuelo. (Regina Caeli, 21 mayo 2017)


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. Félix García O.P)
    El Señor le abrió el corazón
    Es el premio que el Señor concede a quien le busca con fe y confianza. Te abre la mente para que entiendas y te abre el corazón para que creas y vivas.

    Lidia ha encontrado a Dios por la predicación de Pablo y porque el Señor había tocado su corazón y abierto su entendimiento para que comprendiera y aceptara la Buena Noticia que ha llegado a su pueblo.

    Es la forma en que Dios actúa en nosotros: pone a nuestro alcance su mensaje y abre nuestra mente para que podamos aceptarlo, sin forzar a nadie, pero dejando encendidas suficientes luces para que todos podamos ver y aceptar que quiere de nosotros, y, si dejamos que la luz penetre en nosotros podremos ver el verdadero camino por el que nos invita a caminar. Lidia y su familia han llegado a encontrar a Jesús, camino, verdad y vida y se entregan sin condiciones. Pablo y Silas aceptan ir a su casa y hospedarse en ella. Dios acepta también nuestro hospedaje, solo espera que le invitemos a tomar posesión de nuestra casa y sepamos vivir sabiendo que “el Señor ama a su pueblo”.

    El Señor está a la puerta y llama. Si abrimos, entrará y fijara en nosotros su morada. Seamos “casa de Lidia”, insistamos en que se quede con nosotros. Solo entonces podremos entonar un cántico nuevo y alegrarnos porque el Señor ama a su pueblo, y nosotros seremos “su pueblo”
    … el que os de muerte pensará que da culto a Dios

    Jesús sigue desgranando su mensaje en esta larga oración o discurso previo a la última cena. Es el mensaje de alguien que sabe próximo su final y trata de atar los cabos de su mensaje. Cierto que ha ido desgranándolo a lo largo de su vida pública ante sus discípulos, pero San Juan considera necesario integrar en su Evangelio esta recapitulación, que abarca la totalidad del mensaje.
    No están tan lejos los tiempos profetizados por el Maestro. Corren días en que en algunos ambientes se considera bueno tratar de eliminar a los seguidores de Cristo. Puede que empezando por eliminar de la vista los símbolos cristianos.

    La Cruz, presente en casi todos los pueblos, está siendo arrancada y, en algún, caso depositada, o tirada, en la escombrera del pueblo; en otros casos simplemente son demolidas. Y transformadas en cascotes. Se trata de eliminar manifestaciones de fe en la vía o lugares públicos, se persigue a muchos religiosos con acusaciones frecuentemente más interesadas en posibles indemnizaciones que en el esclarecimiento de la verdad.

    Llagará el día en que el que de muerte a uno o más cristianos sea considerado un héroe del pueblo. Puede que el mundo cristiano tenga que prepararse para la persecución que parece adivinarse detrás de medidas que algunas autoridades dictan asegurando que lo hacen en nombre de la libertad. Es el signo de los tiempos y, si tenemos en cuenta las palabras del Maestro, no deberá espantarnos.Os excomulgarán de la sinagogapuede ser símbolo de la excomunión política que se aplica a determinadas personas por razón de su fe.

    Y esto lo harán porque “no han conocido ni al Padre ni a mí”. Y puede que nosotros seamos los culpables de ese desconocimiento porque, a veces, los que nos decimos cristianos, predicamos a un Jesús que no tiene mucho parecido con el de Nazaret. Nos fijamos más en los ritos y las fórmulas que en el mensaje. Hacemos de un Padre amoroso, un juez impasible, incapaz de com-padecer con el hombre. Apenas hace un mes poníamos en la calle hermosas y valiosísimas imágenes, en tronos que derrochan una riqueza que no casa con la predicación de la Iglesia de los pobres. Predicamos, pero nos olvidamos de dar trigo.

    ¿Estaremos haciendo bien las cosas? ¿Es nuestro mensaje el de Cristo? Pensémoslo.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 16, 11-15
    Por aquellos días, zarpamos de Tróade y navegamos rumbo a Samotracia; al día siguiente, hacia Neápolis y de ahí a Filipos, colonia romana y ciudad principal de la región de Macedonia.

    En Filipos nos quedamos unos días. El sábado salimos de la ciudad y nos fuimos por la orilla del río hasta un sitio donde solían tenerse las reuniones de oración. Allí nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido.

    Entre las que nos escuchaban, había una mujer, llamada Lidia, de la ciudad de Tiatira, comerciante en púrpura, que adoraba al verdadero Dios. El Señor le tocó el corazón para que aceptara el mensaje de Pablo. Después de recibir el bautismo junto con toda su familia, nos hizo esta súplica: “Si están convencidos de que mi fe en el Señor es sincera, vengan a hospedarse en mi casa”. Y así, nos obligó a aceptar.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 15, 26–16, 4
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo.

    Les he hablado de estas cosas para que su fe no tropiece. Los expulsarán de las sinagogas y hasta llegará un tiempo, cuando el que les dé muerte creerá dar culto a Dios. Esto lo harán, porque no nos han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de estas cosas para que, cuando llegue la hora de su cumplimiento, recuerden que ya se lo había predicho yo’’.


    Oración

    Espíritu Santo, te pido que me des celo para propagar la Palabra de Dios y me llenes de nuevo para no dejar pasar ninguna oportunidad para anunciar el amor y la misericordia que yo mismo he recibido.

    Acción

    Hoy pondré mucha atención en cada conversación en la que participe y aprovecharé para dejar un mensaje y testimonio de la presencia de Dios en las personas que ahí estén.
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 21 de Mayo | No Somos Del Mundo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 21 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    V Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 16, 1-10
    Salmo 99
    Evangelio Juan 15,18-21

    “ Porque no conocen al que me envió ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La mundanidad es una cultura; es una cultura de lo efímero, una cultura de la apariencia, del maquillaje, una cultura de “hoy sí, mañana no, mañana sí y hoy no”. Tiene valores superficiales. Una cultura que no conoce la fidelidad, porque cambia según las circunstancias, lo negocia todo. Esta es la cultura mundana, la cultura de la mundanidad. Y Jesús insiste en defendernos de esto y reza para que el Padre nos defienda de esta cultura de la mundanidad. Es una cultura de usar y tirar, según la conveniencia. Es una cultura sin lealtad, no tiene raíces. Pero es una forma de vida, un modo de vivir también de muchos que se llaman cristianos. Son cristianos pero son mundanos. (Misa desde Casa Santa Marta, 16 mayo 2020)


    Reflexión del Evangelio de Hoy (Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.)
    Pasa a Macedonia y ayúdanos
    Seguimos dentro de la cincuentena pascual con ese mandato concreto por parte del Resucitado: «Y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15). Anuncio evangélico que se abre a toda la humanidad. Ese es el marco de referencia que aparece en los Hechos de los Apóstoles. San Pablo se encuentra sumergido en su actividad misionera. Aparece en su segundo viaje para precisamente cumplir este mandato de Cristo. Idas y venidas, dificultades, proyectos, ilusiones, embarcaciones, contrariedades que lleva obligatoriamente aparejada esta vida. Deja a Bernabé y se lleva consigo a Timoteo. Y para que sea recibido el mensaje que va a presentar Timoteo, al pueblo judío, es necesaria la circuncisión. En ese envío se debe poner toda la carne en el asador, no valen las medias tintas.

    Claro está que no es solo la fuerza humana la que hay que poner en estos casos. Hay que activar el talento que Dios ha puesto en cada uno de nosotros sin dejar de reconocer que el Espíritu Santo es el faro que va guiando nuestra historia personal para que podamos reconocer la voluntad de Dios en cada momento. El Espíritu Santo se abre ante el mundo como ese soplo de aire fresco que renueva la misión de la Iglesia. Es su soplo el que va abriendo camino, acercando horizontes para que el Evangelio se expanda. Es el Espíritu el que abre los oídos, agiliza nuestros cuerpos y transforma nuestros corazones para que podamos comprender la llamada: «Pasa a Macedonia y ayúdanos». El Espíritu es el que nos hace que comprendamos el grito del necesitado. Que veamos la realidad del despojado. Que pronunciemos una palabra de aliento al abatido. Que no nos cerremos a nuestro propio interés, sino que nos abramos al amor que no sabe de excusas.

    Porque no conocen al que me envió
    El miércoles de esta semana dábamos comienzo al capítulo 15 de san Juan. Con una serie de enseñanzas que nos abren a comprender más y mejor el sentido de este pasaje evangélico. Los contrastes nos hacen caer en la cuenta de la de importancia que tiene para nuestra fe ahondar en la Palabra de Dios como seguidores, de este modo, también entraremos en la tónica de la resurrección. Al inicio del capítulo san Juan nos habla de la importancia de permanecer en Cristo para dar fruto y de este modo rebosar alegría. Un mandato concreto: Amaos los unos a los otros. De este modo, se ve que ambas realidades conforman la columna vertebral del discipulado. Y un título importante: Ya no os llamo siervos sino amigos, para de este modo enviar a los amigos a que den un fruto que no se corrompe.

    Ese es el marco concreto con el que Jesús Resucitado se presenta después de la Pascua. El fenómeno de la resurrección no es una obra de magia, sino que es algo muy real e intrínsecamente unido a nuestra realidad de discípulos. Para ello, se está hablando de mundo, no como algo malo de lo que tengamos que huir, sino que se está refiriendo a todo aquello que va contra Dios. Es decir, Jesús ha resucitado, pero sigue habiendo en nuestro interior esa batalla entre muerte y vida, oscuridad y luz, pecado y salvación. Sigue habiendo zonas en nuestro corazón y en nuestra alma en la que no hemos dejado que llegue la luz resucitadora de Jesucristo.

    Tenemos que de alguna manera hacer ese proceso de reciclaje, conversión del que nos habla el cántico del siervo de Yahvé: «El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo; para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los discípulos» (Is 50,4-9). Pasar de lo que nos distrae de la voluntad de Dios, de esas cegueras, de ese desamor que va anidando en lo más íntimo de nuestro corazón para actuar como lo hizo el mismo Jesús. A Él lo persiguieron por el mensaje que tría de parte de Dios y no guardaron su Palabra la de vivir en el mandato del amor.

    Dar una palabra de aliento y espabilar el oído, es la condición necesaria del discipulado que se debe injertar en la realidad de un mundo sufriente como es el nuestro. Es esa necesidad de ir más allá de la que nos habla el evangelista cuando dice correr la misma suerte que tuvo Jesús. Conocer o no conocer su Nombre, como tan bellamente nos dice el salmo: «Se puso junto a mí: lo libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre; me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré, lo saciaré de largos días y le haré ver mi salvación» (Sal 90,14-16).

    Dar palabra de aliento en medio de la persecución y espabilar el oído para poder escuchar esos gritos desgarradores que nos está lanzando el mundo: «Ven y ayúdanos» eso es en definitiva la fuerza a la que nos lanza Jesús resucitado porque así lo vivió Él, que el Reino tiene que comenzar como sabia nueva aquí, ahora y con el que te toca vivir codo con codo en cada momento personal de tu historia.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 16, 1-10

    En aquellos días, Pablo fue a Derbe y luego a Listra. Había allí un discípulo, llamado Timoteo, hijo de padre griego y de madre judía cristiana. Timoteo gozaba de muy buena fama entre los hermanos de Listra e Iconio. Pablo quiso llevarlo consigo y lo circuncidó, en atención a los judíos de aquellas regiones, pues todos sabían que su padre era pagano.

    En todas las ciudades por donde iban pasando, daban a conocer las decisiones tomadas por los apóstoles y los presbíteros de Jerusalén, para que las pusieran en práctica. De esta manera las comunidades cristianas se fortalecían en la fe y el número de creyentes aumentaba cada día más.

    Como el Espíritu Santo les había prohibido predicar la palabra en la provincia de Asia, Pablo y Timoteo atravesaron Frigia y Galacia. Al llegar a los límites de Misia, se propusieron ir a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Entonces atravesaron Misia y llegaron a Tróade. Por la noche, Pablo tuvo una aparición: vio a un macedonio, que de pie ante él, le rogaba: “¡Ven a Macedonia y ayúdanos!”

    Después de esta visión, determinamos salir para Macedonia, convencidos de que Dios nos llamaba a predicar allí el Evangelio.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 15, 18-21

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya; pero el mundo los odia porque no son del mundo, pues al elegirlos, yo los he separado del mundo.

    Acuérdense de lo que les dije: ‘El siervo no es superior a su señor’. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán, y el caso que han hecho de mis palabras lo harán de las de ustedes. Todo esto se lo van a hacer por mi causa, pues no conocen a aquel que me envió”.
    9 min
  • Evangelio Del Día Viernes 20 de Mayo | Confiar En Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 20 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    V Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 15, 22-31
    Salmo 56
    Evangelio Juan 15, 12-17

    “ Vosotros sois mis amigos ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Queridos hermanos y hermanas, ¿a dónde conduce este permanecer en el amor del Señor? ¿A dónde nos conduce? Nos lo ha dicho Jesús: «Para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea plena» (v. 11). El Señor quiere que la alegría que Él posee, porque está en comunión total con el Padre, esté también en nosotros en cuanto unidos a Él. La alegría de sabernos amados por Dios a pesar de nuestras infidelidades nos hace afrontar con fe las pruebas de la vida, nos hace atravesar las crisis para salir de ellas siendo mejores. Ser verdaderos testigos consiste en vivir esta alegría, porque la alegría es el signo característico del verdadero cristiano. El verdadero cristiano no es triste, tiene siempre esa alegría dentro, incluso en los malos momentos. (Regina Caeli, 9 mayo 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Sor Mª Ángeles Martínez, OP)
    Palabras alentadoras
    Nos encontramos frente al eterno dilema del ser humano: ¿lo que fue, lo que es o lo que debe ser? La controversia de Antioquia deja de manifiesto que ya desde los primeros albores del cristianismo surgieron voces que frente a la buena nueva de Jesús sintieron miedo y se aferraron “a lo de siempre”. El peor enemigo de Jesús en la predicación del Reino será ”lo de siempre”. Los escribas y los fariseos le condenan porque “ni dice ni hace lo de siempre”.

    Es esperanzador ver que la iglesia siempre ha estado ahí para acompañar, escuchar, dialogar y ayudar a romper los esquemas condenatorios que no reflejan la misericordia del rostro del Padre, mensaje central del anuncio de Jesús. Cuando Silas y Judas llevaron la carta, aquellos recién convertidos se llenaron de alegría al oír aquellas palabras alentadoras. Son las palabras alentadoras del amor que escucha la vida del otro, que la acoge y la dignifica. Jesús dignificó y devolvió la belleza esencial, acogiendo, escuchando la vida y perdonando a quienes se le acercaban a lo largo del camino.

    Los cristianos estamos llamados a ofrecer una palabra alentadora, a mirar el mundo y la historia como una maravillosa revelación del Amor de Dios.

    Amigos
    Este texto del evangelio de Juan leído a la luz de la resurrección de Jesús, nos adentra en la esencia del ser de Dios, que es Amor. En Gaudium et Spes nº 24 se dice que el ser humano es la única criatura creada a la que Dios ha amado por sí misma”. “Ya no os llamo siervos”, el siervo en el Antiguo Testamento era el que siempre debía permanecer junto al amo, en todo momento, para servirle en cualquier situación que surgiera. El cambio radical del mensaje de NT es cuantitativo, aquí es el Amo el que siempre permanece a nuestro lado (el siervo), “a vosotros os llamo amigos”, el salmo 56 que hemos proclamado canta la acción de gracias a la fidelidad de Dios, el que siempre está. En Jesús la amistad es el rostro profundo de la Alianza, “porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer”. Una alianza de esponsalidad, la amistad de Jesús es de hombres y mujeres libres, que más allá de sus debilidades y las de los demás se han dejado seducir y amar, “soy yo quien os he elegido”, y en el capítulo 13 de este evangelio de san Juan dirá ” yo sé bien a quién he elegido”…

    El amor siempre evoca un espacio y un lugar donde hacer vida la reciprocidad amorosa, aquí el espacio es el corazón del Padre desde el cual Jesús nos comparte su vida, su misterio, su entrega, su voluntad. El lugar, el campo inmenso de esta humanidad, con la cual construimos la historia y en la que estamos invitados a descubrir la presencia y el rostro de Jesús. “Y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto dure”… A nosotros se nos pide ser testigos de la resurrección en este siglo XXI, testigos creíbles, que lleven con la vida la mejor carta, la carta del amor, de la compasión, la carta de la verdad, la carta del perdón y la misericordia. Esa carta que solo podremos escribir cuando seamos tan libres que nada ni nadie nos impida entregarnos “nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. No es fácil dar la vida, solo quienes se han sentido heridos por el amor de Dios pueden contagiar el mundo de esa misma herida. Contra este virus solo existe una vacuna: la oración, “de modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé”.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 15, 22-31
    En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros, de acuerdo con toda la comunidad cristiana, juzgaron oportuno elegir a algunos de entre ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Los elegidos fueron Judas (llamado Barsabás) y Silas, varones prominentes en la comunidad. A ellos les entregaron una carta que decía:

    “Nosotros, los apóstoles y los presbíteros, hermanos suyos, saludamos a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia, convertidos del paganismo. Enterados de que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han alarmado e inquietado a ustedes con sus palabras, hemos decidido de común acuerdo elegir a dos varones y enviárselos, en compañía de nuestros amados hermanos Bernabé y Pablo, que han consagrado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. Les enviamos, pues, a Judas y a Silas, quienes les transmitirán, de viva voz, lo siguiente:

    ‘El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles más cargas que las estrictamente necesarias. A saber: que se abstengan de la fornicación y de comer lo inmolado a los ídolos, la sangre y los animales estrangulados. Si se apartan de esas cosas, harán bien’. Los saludamos”.

    Los enviados se despidieron y cuando llegaron a Antioquía, reunieron a la comunidad cristiana y les entregaron la carta. Al leer aquellas palabras alentadoras, todos se llenaron de júbilo.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 15, 12-17
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

    No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros’’.


    Oración

    Espíritu Santo, sé tú mi guía, mi guarda y mi sustento; sé el faro que me indica el rumbo correcto y sé el viento que inunda mi vela para moverme a través del mar de confusión que el mundo me presenta en la actualidad, estoy convencido que sin ti no podré hacerlo bien. Por eso te suplico, Divino Espíritu, ayúdame a que cada decisión que tome en la vida esté bien cimentada en el querer de Dios para mí.

    Acción

    Hoy haré un recuento de las decisiones que tengo que tomar en estos días y oraré por cada una, pidiendo la dirección exacta del Espíritu de Dios.
    7 min
  • Evangelio Del Día Jueves 19 de Mayo | Estar Alegres | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 19 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    V Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 15, 7-21
    Salmo 95
    Evangelio Juan 15, 9-11

    “ Que mi alegría esté en vosotros ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Podemos preguntarnos: ¿qué hemos de hacer para permanecer en este amor? Dice Jesús: «Si cumplís mis mandamientos, permaneceréis en mi amor» (v. 10). Jesús resumió sus mandamientos en uno solo, este: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado» (v. 12). Amar como ama Jesús significa ponerse al servicio, al servicio de los hermanos, tal como hizo Él al lavar los pies de los discípulos. Significa también salir de uno mismo, desprenderse de las propias seguridades humanas, de las comodidades mundanas, para abrirse a los demás, especialmente a quienes tienen más necesidad. Esto quiere decir amar no de palabra, sino con obras. (Regina Caeli, 9 mayo 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Juan José de León Lastra O.P.)
    Dios, que penetra los corazones mostró su aprobación -a la conversión de los gentiles-dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros

    El relato de esta primera lectura presenta la clausura de la “fuerte discusión” que surgió entre los apóstoles más significativos sobre el acceso a la comunidad y fe cristiana de los provenientes de la gentilidad: ¿estaban obligados a cumplir las prescripciones de los judíos, emanadas de los libros del Antiguo Testamento y tradiciones posteriores? Sabemos que Pablo, fariseo él, no exigió que se sometieran a esas prescripciones. A Pedro le costó convencerse de ello. Santiago era claramente opuesto a que los cristianos prescindieran de ellas. Fueron horas de reflexión, diálogo: el llamado Concilio de Jerusalén. Al fin, en la lectura de hoy leemos el acuerdo que comunica Santiago, que preside la comunidad de Jerusalén. Ha habido algunas concesiones de Pablo y Pedro sobre las prescripciones relativas a los alimentos, que se mantienen para no escandalizar a los judeocristianos; son decisiones más bien profilácticas, no comer carne no sangrada. Los responsables de las nuevas comunidades han sabido dialogar, han sido capaces de prescindir de lo heredado y cumplido fielmente antes conocer a Jesús de Nazaret; se han dejado llevar por el Espíritu, no por sus preconcebidas ideas, han sido generosos, se han escuchado. Ese estilo conciliar es el que en nuestros días el Papa quiere que sea el espíritu que mueva el Sínodo en el que esta la Iglesia inmersa. Es necesario para la fidelidad de la Iglesia Cristo y a la sociedad. A esta le da, con ese espíritu de sinodal, un ejemplo, un testimonio de la necesidad de escucharse, abrirse a las ideas, sentimientos del otro, y caminar juntos, sinodalmente.

    Podemos preguntarnos: ¿cómo estamos cooperando en la reflexión comunitaria que se nos pide para lograr caminar juntos, tras haber reflexionada y orado juntos, para ayudar a construir una Iglesia sinodal?

    Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a la plenitud
    Una vez más Juan recoge palabras de Jesús en las que insiste en el amor. Un amor que se inicia en el amor del Padre a él, que Jesús transmite a los discípulos. Amor, que no es amorío de tanta intensidad, como perentorio; es amor que exige fidelidad, madurez, compromiso de todo el ser, que se manifiesta en las obras, en lo que piden los mandamientos, que el mismo Jesús guardó. Ser fiel a estos mandamientos asegura la permanencia en el amor. La reacción a este amor, que se manifiesta en obras, es la alegría.

    Esta última apreciación merece una leve consideración. La alegría no exige la correspondencia en el amor. Esta es reacción lógica que espera el que ama, ser amado por quien ama. Pero no es imprescindible: el hecho de amar, de amar con un sentimiento sincero que impulsa a la acción, a la generosidad, a darse, a entregarse, es ya motivo de alegría, sin exigir la compensación afectiva del otro…, que siempre se agradecerá. Es una manifestación más de que obrar bien, actuar de manera propia de la dignidad humana, nuestra y de los demás, vista a luz del mensaje y vida de Jesús, es hondo motivo de alegría. En nuestra espiritualidad hemos juzgado necesario con la compensación o premio de nuestras buenas obras, sea aquí en la tierra o en el cielo, y nos olvidamos de que la bondad es la razón más fuerte para la alegría. Que nada nos ha de alegrar más que actuar, sentir de acuerdo con los valores del Evangelio.

    El texto nos invita a que esa palabra tan usada, manoseada, abusada, como es el amor, la reconsideremos. ¿Qué es el amor en nosotros? Qué exigimos del amor: ¿compensaciones o solo eso, amar? Si es sentimiento auténtico y hondo, ¿cómo se manifiesta en la vida de cada día, en concreto respecto a los demás?

    Hoy celebra la Iglesia y de modo especial las Dominicas de la Anunciata la fiesta de su fundador San Francisco Coll. La Familia dominicana se une a la celebración. El P. Coll pasó por dificultades para llegar a ser dominico. Ya dominico, predicador, sufrió la disolución de las comunidades por las leyes de la desamortización. Ello no evito que se dedicara a la predicación popular, desde un sentir cariñoso hacia su pueblo. Que se manifestó en buscar cómo dar educación a la infancia desatendida, pobre. De ahí surgieron la Dominicas de la Anunciata. El P. Coll se movió por amor a los sencillos, pobres, en ellos amó a Dios. Y vivió la alegría de amar.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 15, 7-21
    Por aquellos días, después de una larga discusión sobre el asunto de la circuncisión, Pedro se levantó y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:

    “Hermanos: Ustedes saben que, ya desde los primeros días, Dios me eligió entre ustedes para que los paganos oyeran, por mi medio, las palabras del Evangelio y creyeran. Dios, que conoce los corazones, mostró su aprobación dándoles el Espíritu Santo, igual que a nosotros. No hizo distinción alguna, ya que purificó sus corazones con la fe.

    ¿Por qué quieren irritar a Dios imponiendo sobre los discípulos ese yugo, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido soportar? Nosotros creemos que nos salvaremos por la gracia del Señor Jesús, del mismo modo que ellos’’.

    Toda la asamblea guardó silencio y se pusieron a oír a Bernabé y a Pablo, que contaban las grandes señales y prodigios que Dios había hecho entre los paganos por medio suyo. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo:

    “Hermanos, escúchenme. Pedro nos ha referido cómo, por primera vez, se dignó Dios escoger entre los paganos un pueblo que fuera suyo. Esto concuerda con las palabras de los profetas, porque está escrito: Después de estos sucesos volveré y reconstruiré de nuevo la casa de David, que se había derrumbado; repararé sus ruinas y la reedificaré, para que el resto de los hombres busque al Señor, lo mismo que todas las naciones que han sido consagradas a mi nombre. El Señor que hace estas cosas es quien lo dice. Él las conoce desde la eternidad.

    Por lo cual, yo juzgo que no se debe molestar a los paganos que se convierten a Dios; basta prescribirles que se abstengan de la fornicación, de comer lo inmolado a los ídolos, la sangre y los animales estrangulados. Si alguien se extraña, Moisés tiene, desde antiguo, quienes lo predican en las ciudades, puesto que cada sábado se lee en las sinagogas’’.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 15, 9-11
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena”.


    Oración

    Te pido, Señor, que me hagas sentir tu cayado de pastor cada vez que escucho hablar al Papa, los obispos y hermanos sacerdotes; no permitas que me deje llevar por el juicio de sus errores, pues aunque sé que son humanos y se equivocan, también estoy convencido de que una gracia especial descansa en ellos por la misericordia que nos tienes.
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 18 de Mayo | Conectados Con Jesús | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 18 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    V Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 15, 1-6
    Salmo 121
    Evangelio Juan 15, 1-8

    “ Permaneced en mí y yo en vosotros ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús insiste en el verbo “permanecer”. Lo repite siete veces en el pasaje del Evangelio de hoy. Antes de dejar este mundo e ir al Padre, Jesús quiere asegurar a sus discípulos que pueden seguir unidos a él. Dice: «Permanezcan en mí y yo en ustedes» (v. 4). Este permanecer no es una permanencia pasiva, un “adormecerse” en el Señor, dejándose mecer por la vida. No, no. No es esto. El “permanecer en Él”, el permanecer en Jesús que nos propone es una permanencia activa, y también recíproco. (Regina Caeli, 2 mayo 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Conflicto en la iglesia primitiva
    No todo en la difusión del evangelio en la iglesia primitiva fue un camino de rosas. Esta primera lectura nos relata un fuerte conflicto en la que se vio envuelta. Bastantes judíos se convirtieron a la religión cristiana, al seguimiento de Jesús. Pero guardaban en su corazón un fuerte arraigo a prescripciones de su antigua religión judía, como la obligación de circuncidarse. Estos nuevos cristianos querían imponer la circuncisión para ser verdaderos cristianos, asegurando que sin ella nadie “podía salvarse”. Lo que provocó “un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé”, paladines de la predicación del evangelio a los gentiles. Para arreglar las cosas subieron a Jerusalén a consultar esta situación a los apósteles. La lectura de hoy solo llega a decirnos que “los apóstoles y los presbíteros ser reunieron a examinar el asunto”. Sabemos que de este diálogo fraterno saldrá una solución según el evangelio.

    Este es un buen ejemplo que nos da también a nosotros cristianos del siglo XXI, sobre cómo debemos solucionar los conflictos que puedan surgir en nuestra iglesia. El verdadero remedio es el diálogo fraterno, acudiendo a las fuentes de nuestra religión, a Jesucristo, a sus palabras, a la posterior tradición. Lo importante será siempre llegar al camino verdadero que nos trazó Jesús, con su vida y su predicación.

    Permaneced en mí y yo en vosotros
    Intentamos adentrarnos en las conocidas enseñanzas de este pasaje evangélico. La idea principal es que sin Cristo no se puede ser cristiano. Sin meter de lleno en la propia vida a Cristo no se puede ser cristiano, no podemos dar ni un paso cristiano sin él. “Sin mí no podéis hacer nada”, así es de rotundo el mismo Cristo. Para explicarnos bien ese mensaje, Jesús nos pone un ejemplo agrícola. “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos” Todos entendemos que los sarmientos si no están unidos a la vid, al tronco, no dan fruto, son hojas sueltas que no dan fruto.

    Por eso, Jesús a lo largo de su predicación, y en este pasaje con más fuerza, nos insiste en la necesidad de estar unidos a él. “Permaneced en mí y yo en vosotros”. Es algo que no lo podemos ver como una dependencia humillante, que nos roba nuestra libertad. No. Es una dependencia amorosa. Es la súplica del Hijo de Dios, del que nos ama y nos ama hasta el extremo, que nos pide que correspondamos a su amor, que le amemos para que no se rompa el amor entre nosotros y para que le pidamos lo que deseamos y él nos lo concederá. Desde su amor busca nuestro amor.
    También nos habla Jesús de los que no permanecen en él, son como los sarmientos que los tiran fuera, se secan y los echan al fuego.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 15, 1-6
    En aquellos días, vinieron de Judea a Antioquía algunos discípulos y se pusieron a enseñar a los hermanos que si no se circuncidaban conforme a la ley de Moisés, no podrían salvarse.

    Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; al fin se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más fueran a Jerusalén para tratar el asunto con los apóstoles y los presbíteros. La comunidad cristiana los proveyó para el viaje, y ellos atravesaron Fenicia y Samaria, contando a los hermanos cómo se convertían los paganos, y los llenaban de gozo con esta noticia.

    Al llegar a Jerusalén, fueron recibidos por la comunidad cristiana, los apóstoles y los presbíteros, y ellos refirieron todo cuanto Dios había hecho por su medio. Pero algunos de los fariseos convertidos intervinieron, diciendo: “Hay que circuncidar a los paganos y exigirles que cumplan la ley de Moisés”.

    Entonces se reunieron los apóstoles y los presbíteros para examinar el asunto.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 15, 1-8
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.

    Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.

    Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos’’.


    Oración

    Gracias, Señor, por el don tu Iglesia, gracias porque sé que tú prometiste estar con ella hasta la consumación de los tiempos, y estoy convencido de que nunca dejarías caer por tierra ni una de tus palabras. Dame la capacidad de escucharte también a través de la instrucción de ella; que verdaderamente encuentre la dirección para los diferentes aspectos de mi vida y de mis allegados.

    Acción

    Hoy meditaré en los cinco Mandamientos de la Iglesia y evaluaré qué tanto los conozco y aplico.
    7 min
  • Evangelio Del Día Martes 17 de Mayo | Les Doy Mi Paz | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 17 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    V Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 14, 19-28
    Salmo 144
    Evangelio Juan 14, 27-31

    “ La paz os dejo, mi paz os doy ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La paz que Jesús nos da en Pascua no es la paz que sigue las estrategias del mundo, que cree obtenerla por la fuerza, con las conquistas y con varias formas de imposición. Esta paz, en realidad, es solo un intervalo entre las guerras: lo sabemos bien. La paz del Señor sigue el camino de la mansedumbre y de la cruz: es hacerse cargo de los otros. Cristo, de hecho, ha tomado sobre sí nuestro mal, nuestro pecado y nuestra muerte. Ha tomado consigo todo esto. Así nos ha liberado. Él ha pagado por nosotros. Su paz no es fruto de algún acuerdo, sino que nace del don de sí. Esta paz mansa y valiente, sin embargo, es difícil de acoger. (Audiencia General, 13 abril 2022)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Carmen Román Martínez O.P.)
    Predicar la Palabra
    Estamos al final del primer viaje misionero de Pablo acompañado por Bernabé. En la ciudad de Iconio, la predicación de los apóstoles ha tenido su éxito a través de la multitud de judíos y griegos que han abrazado la fe. Pero la misión no es fácil, anunciar a Cristo Resucitado también tiene sus consecuencias. En este caso Pablo es apedreado y a duras penas se libra de la muerte. En ese momento, el apóstol decide marchar a Derbe y anunciar allí la buena noticia del Reino, con el resultado de un número considerable de personas que creen en Jesús. Pablo no es persona que abandona su proyecto, ni a la gente con facilidad, de ahí que regresa a Listra, Iconio y Antioquia donde va a animar a los discípulos a no desfallecer ante la prueba, ellos tienen que permanecer en la fe, a pesar del sufrimiento y del rechazo que puedan padecer por seguir a Jesús. Por ello, el apóstol va a designar presbíteros en cada una de las comunidades, después de ayunar y orar, esas personas son encomendadas al Señor para la misión de sostener en la fe a la comunidad de referencia.
    El regreso a Antioquía es alentador, los misioneros van predicando la Palabra en todos los lugares por donde pasan, el evangelio debe expandirse, ha de llegar hasta los confines de la tierra. El Señor que Vive es el que alienta la misión, el que les ayuda a mantenerse en pie en medio de tanta tribulación y no desfallecer. Llegados a Antioquía, la alegría es inmensa y toda la comunidad reunida recibe la noticia de cómo han anunciado el evangelio y se lo han transmitido a los gentiles, es decir, les han abierto la puerta más hermosa, la de la fe. Ahora les toca retomar fuerzas, interiorizar el recorrido geográfico y espiritual que han realizado, para poder emprender la nueva misión con ánimo y fuerzas renovados.

    No se turbe vuestro corazón, ni se acobarde
    El evangelio de hoy nos presenta las palabras finales del discurso de despedida de Jesús a sus discípulos. El Señor se dirige a ellos con el saludo de la paz, habitual en las despedidas, pero Jesús añade algo más, él les da “su” paz, como don y promesa. Es su paz la que él deja a sus discípulos como un “regalo” duradero y permanente en su despedida. La paz de Cristo abraza a sus discípulos y los llena de su vida, su amor y su alegría, puesto que la comunidad de Jesús ha de ser en medio del sufrimiento y el dolor que marcan las situaciones de cada época y lugar, un remanso de paz verdadera, no como la paz que da el mundo, tan frágil y cambiante.

    A continuación, el Señor exhorta a los discípulos a que no se turbe su corazón, a mantenerse firmes, a superar los miedos porque Jesús permanece a su lado: “me voy y vuelvo a vuestro lado”. Todo está previsto y preanunciado. La comunión de los discípulos con el Maestro y con Dios, les proporciona la seguridad en que su amor y paz están siempre en ellos. Jesús ha insistido en que los discípulos le amen y se mantengan firmes en su palabra aun cuando está a punto de partir. Está amaneciendo una nueva era y hay razones para la alegría.

    El amor de los discípulos a Jesús debe llevarlos al gozo y al jubilo de quienes confían en el Amigo. Él parte hacia el Padre. La fe no deberá temblar cuando llegue el momento: el camino concreto de regreso al Padre, la muerte en cruz no debe quitarles la paz, sino que debe proporcionarles una alegría duradera. Cristo es el enviado obediente del Padre, y su venida al mundo y su retorno al que le envió no constituyen algo irrelevante para los discípulos. La partida de Jesús es diferente a cualquier otra. A pesar de que parezca lo contrario, el príncipe de este mundo no tiene ningún poder sobre Jesús, cuya partida es el resultado de su respuesta amorosa a su Padre. Jesús acepta su muerte violenta a manos de sus adversarios para revelar al mundo su amor a Dios. Ya había dicho que su Padre lo amaba, ahora proclama la reciprocidad de aquel amor. Parece que ha llegado a su fin el tiempo para hablar, pero no de actuar, mejor, de padecer. La partida violenta de Jesús dará a conocer al mundo, cuánto ama al Padre y será la demostración definitiva de que acepta libre e incondicionalmente su voluntad. Jesús está preparado y dispuesto a ser fiel al Padre, ¿lo estás también tú?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 19-28
    Hch 14, 19-28
    En aquellos días, llegaron a Listra, procedentes de Antioquía y de Iconio, unos judíos, que se ganaron a la multitud y apedrearon a Pablo; lo dieron por muerto y lo arrastraron fuera de la ciudad. Cuando lo rodearon los discípulos, Pablo se levantó y regresó a la ciudad. Pero al día siguiente, salió con Bernabé hacia Derbe.

    Después de predicar el Evangelio y de hacer muchos discípulos en aquella ciudad, volvieron a Listra, Iconio y Antioquía, y ahí animaban a los discípulos y los exhortaban a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios. En cada comunidad designaban presbíteros, y con oraciones y ayunos los encomendaban al Señor, en quien habían creído.

    Atravesaron luego Pisidia y llegaron a Panfilia; predicaron en Perge y llegaron a Atalía. De allí se embarcaron para Antioquía, de donde habían salido, con la gracia de Dios, para la misión que acababan de cumplir.

    Al llegar, reunieron a la comunidad y les contaron lo que había hecho Dios por medio de ellos y cómo les había abierto a los paganos las puertas de la fe. Ahí se quedaron bastante tiempo con los discípulos.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 14, 27-31
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: ‘Me voy, pero volveré a su lado’. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean.

    Ya no hablaré muchas cosas con ustedes, porque se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo sepa que amo al Padre y que cumplo exactamente lo que el Padre me ha mandado’’.


    Oración
    Jesús, cuando me acerco a tu palabra, sé que eres verdaderamente tú hablando, sólo te pido que me des la gracia de poder experimentarlo en todos mis sentidos, que pueda verte en el monte predicando, hablándole con amor a un enfermo o comiendo con tus discípulos; quiero experimentar eso para poder repetirlo en mi vida y hablar como tú, escuchar como tú, convivir como tú.

    Acción
    Hoy buscaré algún gesto de Jesús en el evangelio y lo imitaré con todo mi empeño.
    7 min
  • Evangelio Del Día Lunes 16 de Mayo | Recibir Al Espíritu Santo| Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 16 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    V Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 14, 5-18
    Salmo 113 B
    Evangelio Juan 14, 21-26

    “ El que me ama guardará mi palabra ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El primer don de toda existencia cristiana es el Espíritu Santo. No es uno de los muchos dones, sino el Don fundamental. El Espíritu es el don que Jesús había prometido enviarnos. Sin el Espíritu no hay relación con Cristo y con el Padre. Porque el Espíritu abre nuestro corazón a la presencia de Dios y lo atrae a ese “torbellino” de amor que es el corazón mismo de Dios. Nosotros no somos solo huéspedes y peregrinos en el camino en esta tierra, somos también huéspedes y peregrinos en el misterio de la Trinidad. Somos como Abrahán, que un día, acogiendo en su tienda a tres viajeros, encontró a Dios. Si podemos en verdad invocar a Dios llamándolo “Abbà - Papá”, es porque en nosotros habita el Espíritu Santo; es Él quien nos transforma en lo profundo y nos hace experimentar la alegría conmovedora de ser amados por Dios como verdaderos hijos. (Audiencia General, 17 marzo 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. Oscar Salazar, O.P.)
    Os predicamos la buena noticia
    Desde los primeros tiempos la predicación de la buena noticia de la salvación de Jesús ha sido un mensaje complejo y plagado de dificultades. Pablo y Bernabé tienen que escabullirse de Iconio y retirarse a las ciudades de Listra y Derbe en Licaonia para poder seguir anunciando el Evangelio. Allí, mientras están predicando, ven un enfermo, cojo y lisiado de nacimiento, cuya fe y devoción era capaz de curarlo. Y Pablo le grita: Levántate, ponte derecho. Y el hombre de un salto, echó a andar. El gentío se apresuró a ensalzarlos como “dioses” y querían ofrecerles sacrificios. Pero Pablo les reconvino para que no se dejaran engañar por falsas apariencias ni falsas divinidades, y reconocieran al único y verdadero Dios, Señor y Creador de todo, que creó el cielo y la tierra, el mar y todo lo que contiene. Pablo se hace portavoz del verdadero Señor, del que desde siempre ha protegido y mirado por sus criaturas y ha atendido todas sus necesidades. El Señor que él, indigno mensajero, ha venido a anunciarles. La oportunidad de la predicación y de la fe surgen por gracia del Señor, y se muestran donde menos se espera, como les sucedió a estos discípulos. Pero el valor del anuncio, el esfuerzo de hacerlo vivo y audible, de llevarlo a todos los rincones, es algo que como fieles creyentes nos corresponde pregonar a todos nosotros. Somos testigos de la resurrección del Señor, somos beneficiarios de su salvación, y con la fuerza del Espíritu, tenemos que testificarlo por todos los lugares con alegría y sin desánimo.

    El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará
    San Juan expresa muy plásticamente lo que implica el seguimiento de Jesús. Seguir a Jesús significa estar enamorado de Él, guardar sus palabras. Beber de la fuente de la Palabra y dejarse embargar por el Espíritu de Jesús hasta que, como decía Pablo, no soy “yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí”. Vivir en esa burbuja de amor que todo lo relaciona y lo visualiza desde el prisma del enamorado, desde la óptica del Otro que ocupa mi cosmovisión, mis sensaciones y todo mi actuar. Porque abiertos al Señor, Dios Padre nos sacia de su amor, nos inunda con su gracia. Somos templos de Dios, amigos de Dios que nos acompaña y nos habita. La morada de Dios es así el propio hombre, el discípulo que ama a Cristo y guarda sus palabras. Y la palabra de Jesús es el mandamiento nuevo: amaos unos a otros como yo os amo. Amaos sin privilegios y sin imposiciones, siendo servidores unos de otros, porque Dios ha puesto su morada en nosotros. Dios nos ha amado, y por la encarnación y redención de Cristo, ha instaurado una nueva religión, en espíritu y verdad. Dios ha establecido una relación personal con el hombre, con los hombres y con el mundo, y ha restablecido el orden original. Todo viene de Dios y debe tender hacia Dios. Nuestra vida ahora es un caminar ya, en esa nueva dimensión. Vivir desde la sabiduría del Espíritu, descubriendo el sentido trascendente de la creación y de la nueva humanidad. No podemos quedarnos plantados, pasivos y despreocupados de nuestro mundo ni de nuestros hermanos. Dios ha instaurado su tienda entre nosotros y hemos de abanderar este proyecto divino: que todos seamos uno en el Padre, el Hijo y es Espíritu Santo, hasta la plenitud verdadera.

    ¿Me siento parte de este proyecto transformador, de hacer presente el Reino del Señor en nuestro mundo?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 14, 5-18
    En aquellos días, los paganos y los judíos de Iconio, apoyados por las autoridades, comenzaron a agitarse con la intención de maltratar y apedrear a Pablo y a Bernabé. Pero ellos se dieron cuenta de la situación y huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y predicaron el Evangelio en toda la región.

    Había en Listra un hombre tullido de los pies desde su nacimiento que se pasaba la vida sentado y nunca había podido andar. El tullido escuchaba el discurso de Pablo, y éste, mirándolo fijamente, advirtió que aquel hombre tenía fe suficiente como para ser curado, y le ordenó en voz alta: “Levántate y ponte derecho sobre tus pies”. De un salto el hombre se puso en pie y comenzó a caminar. Cuando la gente vio lo que Pablo había hecho, empezaron a gritar en la lengua de Licaonia: “¡Dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos!” Decían que Bernabé era el dios Júpiter y Pablo el dios Mercurio, porque éste era el que hablaba.

    El sacerdote del templo de Júpiter, situado a la entrada de la ciudad, llevó a las puertas unos toros adornados con guirnaldas, y junto con la muchedumbre, quería ofrecerles un sacrificio. Al darse cuenta de todo esto, los apóstoles Bernabé y Pablo se rasgaron las vestiduras e irrumpieron por entre la multitud, gritando:

    “Ciudadanos, ¿por qué hacen semejante cosa? Nosotros somos hombres mortales, lo mismo que ustedes. Les predicamos el Evangelio que los hará dejar los falsos dioses y convertirse al Dios vivo, que hizo el cielo, la tierra, el mar y todo cuanto contienen. En épocas pasadas, Dios dejó que cada pueblo siguiera su camino, aunque siempre se dio a conocer por sus beneficios, mandando la lluvia y la cosecha a su tiempo, dándoles así comida y alegría en abundancia”. Y diciendo estas palabras, consiguieron impedir, a duras penas, que la multitud les ofreciera un sacrificio.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 14, 21-26
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré y me manifestaré a él”.

    Entonces le dijo Judas (no el Iscariote): “Señor, ¿por qué razón a nosotros sí te nos vas a manifestar y al mundo no?” Le respondió Jesús: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió.

    Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Paráclito, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho’’.


    Oración

    Líbrame, Señor, de la soberbia; te pido que me protejas para que nunca olvide que todo lo que tengo y lo que soy proviene de ti, es para ti, y únicamente tiene sentido en ti. Dame siempre de tu Espíritu Santo para saber darte la gloria cuando alguien me halague.

    Acción

    Reconoceré que los dones y virtudes que poseo no son por mis méritos sino por la gracia de Dios.
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 14 de Mayo | Dar La Misma Vida | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 14 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    IV Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 1, 15-17. 20-26
    Salmo 112
    Evangelio Juan 15, 9-17

    “ Que mi alegría esté en vosotros. ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Amar como ama Jesús significa ponerse al servicio, al servicio de los hermanos, tal como hizo Él al lavar los pies de los discípulos. Significa también salir de uno mismo, desprenderse de las propias seguridades humanas, de las comodidades mundanas, para abrirse a los demás, especialmente a quienes tienen más necesidad. Amar como Cristo significa decir no a otros “amores” que el mundo nos propone: amor al dinero, amor al éxito, a la vanidad, al poder…Queridos hermanos y hermanas, ¿a dónde conduce este permanecer en el amor del Señor? ¿A dónde nos conduce? Nos lo ha dicho Jesús: «Para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea plena» La alegría de sabernos amados por Dios a pesar de nuestras infidelidades nos hace afrontar con fe las pruebas de la vida, nos hace atravesar las crisis para salir de ellas siendo mejores. (Regina Caeli, 9 mayo 2021)


    Reflexión del Evangelio de Hoy (Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P.)
    Elegido para el testimonio gozoso de la resurrección de Cristo Hch 1, 15-17. 20-26.
    La historia de Matías como la de los otros apóstoles nos ayuda a entender la vocación de “apóstoles” que todos tenemos en un sentido amplio: testigos de Cristo resucitado en el mundo de hoy. Anunciadores de la Buena Noticia, del plan salvador de Dios y la persona de Jesús.

    La elección de Matías es el restablecimiento de la comunidad. Matías, ahora Elegido apóstol para ser testigo de la resurrección, sabe que forma parte de la comunidad. Necesita la comunidad para vivir la experiencia alegre de la resurrección.

    Es tarea del elegido que se asocie con nosotros en comunidad para ser con su vida anuncio alegre, testigo de la resurrección de Jesucristo.

    La comunidad anunciadora de la resurrección siempre tiene presente que quien elige es el Señor; sabe que el amor salvífico de Dios, manifestado en Jesucristo muerto y resucitado, es el gran motivo de alegría.

    La resurrección de Cristo no es algo del pasado; sino fuerza de vida que ha penetrado en el mundo y en cada cristiano.

    Vive en comunidad una fe alegre; haz de tu vida anuncio alegre del Evangelio; y testimonio alegre de la resurrección. Que así sea.

    Soy yo quien os ha elegido… para que mi alegría esté en vosotros Jn 15, 9-17
    Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros.

    Los cristianos estamos llamados a vivir en plenitud la felicidad, la alegría que nace del Evangelio.

    Para vivir con alegría necesitamos conectarnos a la fuente del verdadero gozo, que es el amor de Dios, revelado en Jesús.

    El amor es la clave hoy del Evangelio.

    Esta insistencia en el amor y nuestra propia experiencia nos descubren que la necesidad fundamental de toda persona es ser amado y amar. Amar es decisión de la voluntad, actitud a favor del otro que genera vida y alegría.

    La vida y el amor son inseparables de la experiencia de un Dios que es vida y amor y al que podemos llamar Padre.

    El Evangelio nos invita a una relación con Dios que prolonga en nosotros la comunión de vida que une al Padre y al Hijo. Jesús lo expresa diciéndonos esto mando que os améis unos a otros.

    Él nos ama entregando su vida por nosotros. Que nosotros cumplamos el mandato grande del amor amando a Dios en los hermanos.

    Cristo te ama. Dios te quiere. Déjate querer por Dios; cada día recibe su beso y abrazo.

    De parte de Jesús: déjate querer por Dios… y vive amando a los demás. Se feliz. Se cristiano. Que así sea.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 1, 15-17. 20-26

    En aquellos días, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos y dijo: “Hermanos, tenía que cumplirse aquel pasaje de la Escritura en que el Espíritu Santo, por boca de David, hizo una predicción tocante a Judas, quien fue el que guió a los que apresaron a Jesús. Él era de nuestro grupo y había sido llamado a desempeñar con nosotros este ministerio. Ahora bien, en el libro de los Salmos está escrito: Que su morada quede desierta y que no haya quien habite en ella; que su cargo lo ocupe otro. Hace falta, por lo tanto, que uno se asocie a nosotros como testigo de la resurrección de Jesús, uno que sea de los que nos acompañaron mientras convivió con nosotros el Señor Jesús, desde que Juan bautizaba hasta el día de la ascensión”.

    Propusieron entonces a dos: a José Barsabá, por sobrenombre “el Justo”, y a Matías, y se pusieron a orar de este modo: “Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra a cuál de estos dos has elegido para desempeñar este ministerio y apostolado, del que Judas desertó para irse a su propio lugar”.

    Echaron suertes, le tocó a Matías y lo asociaron a los once apóstoles.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 15, 9-17

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.

    Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos, que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

    No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros’’.
    7 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

From the publisher's feed

¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
Oraciones, lecturas y alabanzas de cada dia. Las oraciones y lecturas son publicadas en Cinco…