Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Lunes 6 de Junio | María Madre de la Iglesia| Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 06 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    X Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Reyes 17, 1-6
    Salmo 120
    Evangelio Mateo 5, 1-12

    “Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús puede saciar a todos. Es una gran lección para nosotros. Nos dice que el Señor puede hacer mucho con lo poco que ponemos a su disposición. Sería bueno preguntarnos todos los días: “¿Qué le llevo hoy a Jesús?”. Él puede hacer mucho con una oración nuestra, con un gesto nuestro de caridad hacia los demás, incluso con nuestra miseria entregada a su misericordia. Nuestras pequeñeces a Jesús, y Él hace milagros. A Dios le encanta actuar así: hace grandes cosas a partir de las pequeñas, de las gratuitas. (Ángelus, 25 julio 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.)
    Adán llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven
    La tradición de la Iglesia siempre ha considerado este texto a modo de profecía de quien sería la mujer cristiana por antonomasia: la Virgen María, Nuestra Señora. Esta es la razón por la que el papa Francisco determinó en 2018 declarar la fiesta de la Bienaventurada Virgen María como memoria obligatoria para toda la Iglesia.

    “Eva” es ciertamente la madre de todos los creyentes. Su nombre significa “Vida” o “Madre”. Así nos lo refiere el autor sagrado indicando que es el hombre, Adán, quien la llama así. Y no es una denominación cualquiera. Su significación, esa esperanza más allá del “pecado original” es toda una apuesta de Dios por la mujer fiel que, como María, recibirá la Gracia extraordinaria de ser la Madre de Todos los Hombres. La “Llena de Gracia” supera ese pecado de origen que conllevaba el dolor y la discriminación... aunque, lamentablemente, lo que el autor yahvista ya entonces señala, todavía está demasiado presente en nuestra sociedad y también entre los cristianos.

    El texto alternativo del libro de los Hechos es bien significativo de la importancia de María en la comunidad apostólica que, tras la Ascensión del Señor, se reúne en oración con “algunas mujeres y María, la madre de Jesús y sus hermanos” en el Cenáculo. Es el preludio de Pentecostés y una referencia fundamental de esta primitiva Iglesia que espera.

    Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre
    En esta frase se contiene el cumplimiento de la promesa y enlaza con Génesis 3, que ya hemos referenciado. María estaba al pie de la cruz y de pie, esperando un signo, una palabra. Y esta llega y quizá primeramente la desconcierte, pero seguramente calibraría la responsabilidad que implicaba. Es el nuevo Sí que da María en un momento decisivo en el Plan de Salvación.

    “Ahí tienes a tu hijo”: a todos y cada uno de nosotros más allá de la carne y la sangre, una llamada y una mirada para “ver” al Hijo en sus hermanos los hombres. Y “ahí tienes a tu Madre”, la nueva Eva, desde el sí definitivo donde antes hubo una duda, un recelo... María es Nuestra Madre por antonomasia por generar a Jesús y por dar ejemplo de esperanza y determinación a pesar del sufrimiento y las dudas tras el drama del Calvario.

    Pero en el relato de San Juan también hemos de destacar la entrega del Espíritu por parte de Jesús en la hora de la muerte, un Pentecostés anticipado al del Cenáculo y en medio de un paisaje desolador y oscuro. Y allí también estaba María, mirando expectante hacia su Hijo y recibiendo de inmediato este signo divino de Amor como en la Anunciación.

    En esta fiesta de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, tal como la proclamó San Pablo VI en el Concilio Vaticano II, acerquémonos en oración y con devoción a Quien, con su Sí, disipó las brumas del mal de origen y nos posibilitó una nueva Esperanza.

    “La Iglesia es femenina, porque es ‘iglesia, ‘esposa’: es femenina. Y es madre, da a la luz. Esposa y madre. Y los Padres van más allá y dicen: ‘También tu alma es esposa de Cristo y madre’. Y en esta actitud que viene de María, que es Madre de la Iglesia; de esta actitud podemos comprender esta dimensión femenina de la Iglesia que cuando falta, hace que la Iglesia pierda su verdadera identidad y se convierta en una asociación de beneficencia o en un equipo de fútbol, o en cualquier cosa, pero no en la Iglesia”.

    (Homilía del Papa Francisco en la capilla de Santa Marta, día de la Virgen María, Madre de la Iglesia: la Iglesia, como María, es mujer y madre, lunes 21 de mayo de 2018)


    LECTURA DEL DÍA
    Primera lectura
    Lectura del libro del Génesis
    Gen 14, 18-20

    En aquellos días, Melquisedec, rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del Dios altísimo, y bendijo a Abram, diciendo: “Bendito sea Abram de parte del Dios altísimo, creador de cielos y tierra; y bendito sea el Dios altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos”.

    Y Abram le dio el diezmo de todo lo que había rescatado.

    Segunda lectura
    Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios
    1 Cor 11, 23-26

    Hermanos: Yo recibí del Señor lo mismo que les he transmitido: Que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, y pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”.

    Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: “Este cáliz es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Hagan esto en memoria mía siempre que beban de él”.

    Por eso, cada vez que ustedes comen de este pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo Evangelio según San Lucas
    Lc 9, 11-17

    En aquel tiempo, Jesús habló del Reino de Dios a la multitud y curó a los enfermos.

    Cuando caía la tarde, los doce apóstoles se acercaron a decirle: “Despide a la gente para que vayan a los pueblos y caseríos a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar solitario”. Él les contestó: “Denles ustedes de comer”. Pero ellos le replicaron: “No tenemos más que cinco panes y dos pescados; a no ser que vayamos nosotros mismos a comprar víveres para toda esta gente”. Eran como cinco mil varones.

    Entonces Jesús dijo a sus discípulos: “Hagan que se sienten en grupos como de cincuenta”. Así lo hicieron, y todos se sentaron. Después Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos pescados, y levantando su mirada al cielo, pronunció sobre ellos una oración de acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos para que ellos los distribuyeran entre la gente.

    Comieron todos y se saciaron, y de lo que sobró se llenaron doce canastos.


    Oración

    Señor, tu eres mi proveedor, y por eso me siento confiado pues sé que nada me faltará en mi vida ya que tu estás siempre atento a mis necesidades. Hoy te consagro cada cosa que me hace falta, mis deudas, mi economía y todas aquellas cosas que sabes bien que necesito. Me abandono del todo a ti.

    Acción

    Hoy haré una ofrenda en la Iglesia, como signo de que no confío en mi capacidad de proveer, sino en el Señor que es providente.
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 4 de Junio | Don Temor de Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 04 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    VII Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 28, 16-20. 30-31
    Salmo 10
    Evangelio Juan 21, 20-25

    “Muchas otras cosas hizo Jesús”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Transmitir la fe no es dar informaciones, sino fundar un corazón, fundar un corazón en la fe en Jesucristo. Transmitir la fe no se puede hacer mecánicamente diciendo: toma este libro, estúdialo y después te bautizo. No, es otro el camino para transmitir la fe: es transmitir lo que nosotros hemos recibido. La Iglesia cree por atracción, crece por atracción, y la transmisión de la fe se da a través del testimonio, hasta el martirio. (Homilía Casa Santa Marta, 3 mayo 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P.)
    Enseñando lo que se refiere al Señor Jesús
    Estas palabras de Pablo dirigidas a los judíos, vienen a ser como un resumen de la experiencia que tuvo de su encuentro con el Resucitado, camino de Damasco. Esta experiencia la vivieron también los discípulos de Jesús y ha sido ese recorrido lo que hemos escuchado en las primeras lecturas de este tiempo Pascual, que mañana terminamos.

    Esa experiencia vivida por los discípulos, que se nos ha recordado durante este tiempo, nos invita a experimentar también esa presencia del resucitado, pues fue lo que motivo el nacimiento de las primeras comunidades cristianas y tiene que ser lo que motive nuestra ilusión y nuestra esperanza, en estos tiempos difíciles para la fe.

    Esa experiencia, que cambió totalmente su vida, infundió en ellos valentía, fortaleza y ánimo para anunciar y entusiasmar, con sus palabras y su actuación, tanto a gentiles como a judíos admirar y seguir a Jesús. Pasaron por dificultades, pero la confianza en que Jesús estaba con ellos, les dio fuerzas para superarlas. Las dificultades siguen existiendo, pero son un reto para nosotros y darnos cuenta que no estamos solos.

    La biblioteca del mundo
    Estas últimas palabras del evangelio de San Juan, aunque exageradas, son una verdad totalmente verificable. Jesús hizo mucho y mucho bien. Los creyentes a lo largo de la historia hemos hecho mucho y mucho bien. Lo seguimos haciendo. Esla fuerza que el Resucitado nos trasmitió: nos dejó el Espíritu Santo.

    En las bibliotecas de todo el mundo hay infinidad de libros contando esa historia. Es una historia compleja. Es historia de guerras, de enfrentamientos, de catástrofes, pero es también historia de esfuerzo, de generosidad, de progreso. Esta historia la continuamos escribiendo nosotros. ¿Cómo la estamos escribiendo? ¿Desde qué claves?

    Nosotros, como seguidores de Jesús, tenemos que escribir la historia como lo hizo Resucitado y sobre todo con su fuerza, con su Espíritu. Con esa fortaleza que el Espíritu nos comunica tenemos que pasar por la vida haciendo el bien, sembrando esperanza, alegría e ilusión. Es la mejor manera de ser testigos del Resucitado.

    Siendo conscientes de los dones que el Espíritu nos concede, y poniéndolos en práctica, sentiremos esa fuerza capaz de hacer el bien sabiendo que es la mejor manera de realizarnos como personas. Con esos dones que a cada uno nos concede, podemos sentir fortaleza, ser valientes en superar las dificultades, descubrir nuestras mejores energías para saber acertar en la vida con sabiduría y piedad.

    Los dones del Espíritu nos ayudan a realizarnos como personas humanas y religiosas. Nos dan libertad, nos infunden confianza, fortalecen nuestra esperanza y nos impulsan a ser compasivos y misericordiosos y sobre todo nos ayudan en nuestra relación con Dios.

    Ven Espíritu Santo, llena nuestros corazones y enciende en nosotros el fuego de tu amor. Pidamos este fuego que queme nuestros malesy nos de calor para obrar el bien.
    Feliz fiesta de Pentecostés


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 28, 16-20. 30-31
    En aquellos días, cuando llegamos a Roma, se le permitió a Pablo vivir en una casa particular, con un soldado de guardia. Tres días después de su llegada, convocó a los judíos principales, y una vez reunidos, les dijo:

    “Hermanos, sin haber hecho nada en contra de mi pueblo, ni de las tradiciones de nuestros padres, fui preso en Jerusalén y entregado a los romanos. Ellos, después de interrogarme, querían ponerme en libertad, porque no encontraron en mí nada que mereciera la muerte. Pero los judíos se opusieron y tuve que apelar al César, sin pretender por ello acusar a mi pueblo. Por esta razón he querido verlos y hablar con ustedes, pues llevo estas cadenas a causa de la esperanza de Israel”.

    Dos años enteros pasó Pablo en una casa alquilada; ahí recibía a todos los que acudían a él, predicaba el Reino de Dios y les explicaba la vida de Jesucristo, el Señor, con absoluta libertad y sin estorbo alguno.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 21, 20-25
    En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: “Sígueme”. Pedro, volviendo la cara, vio que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: ‘Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?’ Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ¿qué va a pasar con éste?” Jesús le respondió: “Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme”.

    Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: ‘Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?’

    Éste es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito, y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo los libros que se escribieran.
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 3 de Junio | Don de Sabiduría | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 03 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    VII Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 25, 13-21
    Salmo 102
    Evangelio Juan 21, 15-19

    “Sígueme”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Cuando seas viejo, te llevarán adonde tú no quieres ir. Y cuando pienso al ocaso del apóstol, recuerdo de esos santuarios de apostolicidad y de santidad que son las residencias de los sacerdotes y de las religiosas, a buenos sacerdotes y buenas religiosas, envejecidos, con el peso de la soledad, que esperan que venga el Señor a llamar a la puerta de sus corazones (Homilía Casa Santa Marta, 18 octubre 2013)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Monjas Dominicas Contemplativas)
    Misión, amor y entrega
    Nos situamos en el contexto de la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles donde encontramos muchos datos históricos y donde se nombra a varios personajes como al gobernador Félix, al procurador Festo, al rey Agripa, a su esposa Benerice, al emperador.

    Pablo es acusado por los judíos y él, como ciudadano romano, apela al César para ser juzgado. Vemos en Pablo una actitud valiente por su parte y astuta para un evangelizador que quiere llevar la Buena Noticia de Cristo resucitado a la capital del Imperio Romano.

    Las discusiones entre Pablo y los judíos versan sobre asuntos de religión y en particular sobre la persona de Jesús. Pablo ha cumplido la misión encomendada a los apóstoles de anunciar que Cristo ha resucitado, que vive para siempre y que es el salvador de los hombres.

    Bien pueden ponerse en boca de Pablo las palabras del salmista que bendice al Señor y no olvida sus beneficios.

    Nosotros como Pablo podemos ser acusados y condenados, pero hemos de mantener nuestro testimonio y afirmar que Jesús sigue vivo entre nosotros.

    Sigamos al Señor con amor
    En el último capítulo del Evangelio de San Juan tenemos a Pedro confesando su fe y su amor por Jesús, que le encomienda la misión de apacentar.

    El Evangelio narra la tercera aparición de Jesús a sus discípulos, a quienes encuentra trabajando, pues habían pasado la noche pescando en el lago de Tiberiades. El mensaje es una invitación a avanzar hacia una fe más firme y comprometida, para que cada encuentro con Cristo sea el recorrido diario de nuestra vida, en la Eucaristía, en la oración, en la familia, en el trabajo; una fe que, previa a la solemnidad de Pentecostés, se manifiesta en nuestra vida y en nuestras obras.

    Jesús afirma el conocimiento profundo que tiene de Pedro, pues sabe que le ama y le otorga la misión de apacentar a las ovejas y a los corderos; no hay reproches ni recuerdos del pasado sino una mirada hacia el futuro y una confianza plena.

    La resurrección de Cristo es un misterio de fe y todos nosotros estamos llamados a dar testimonio con nuestra propia vida, aunque las consecuencias no sean fáciles, como vemos que les sucedió a Pedro y a Pablo.

    En la oración cristiana invocamos al Dios revelado en la historia de la salvación y entramos en relación con Él mediante la fe; tanto para Pedro como para Pablo hay una fuerte invitación a amar con todo el corazón a Cristo y una llamada a ser testigos de su resurrección.

    Celebramos en la Iglesia los mártires cristianos de Uganda, Carlos y sus compañeros, canonizados por san Pablo VI en su primera visita a África en 1964; para ellos, que sufrieron la persecución y el martirio, su vida fue una entrega al amor de Jesucristo y su respuesta como testigos del Resucitado.
    Decimos que la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos y en este día pedimos que el campo de la Iglesia produzca continuamente una cosecha abundante de testigos de Cristo, y con el salmo y con todo nuestro ser, pedimos también saber bendecir el santo nombre del Señor.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 25, 13-21
    En aquellos días, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea para saludar a Festo. Como se detuvieron algún tiempo allí, Festo expuso al rey el caso de Pablo con estas palabras:

    “Tengo aquí un preso que me dejó Félix, cuya condenación me pidieron los sumos sacerdotes y los ancianos de los judíos, cuando estuve en Jerusalén. Yo les respondí que no era costumbre romana condenar a ningún hombre, sin carearlo antes con sus acusadores, para darle la oportunidad de defenderse de la acusación.

    Vinieron conmigo a Cesarea, y sin dar largas al asunto, me senté en el tribunal al día siguiente y mandé que compareciera ese hombre. Los acusadores que se presentaron contra él, no le hicieron cargo de ninguno de los delitos que yo sospechaba. Se trataba sólo de ciertas discusiones acerca de su religión y de un tal Jesús, ya muerto, que Pablo asegura que está vivo.

    No sabiendo qué determinación tomar, le pregunté a Pablo si quería ir a Jerusalén para que se le juzgara allá de esos cargos; pero como él pidió ser juzgado por el César, ordené que siguiera detenido hasta que yo pudiera enviárselo”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 21, 15-19
    En aquel tiempo, le preguntó Jesús a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Él le contestó: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”.

    Por segunda vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Él le respondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Pastorea mis ovejas”.

    Por tercera vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería, y le contestó: “Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas.

    Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras”. Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría de glorificar a Dios. Después le dijo: “Sígueme’’.


    Oración

    Señor, te pido por los gobernantes de mi nación y de mi entidad; te ruego, Dios mío, que les envíes misioneros y profetas para que te conozcan. Y yo me comprometo contigo a tener una mayor conciencia social y atender mejor a la manera en que elijo a nuestros gobernantes mediante el voto.

    Acción

    Hoy buscaré en las noticias cinco situaciones importantes en mi país y entidad y haré una oración específica por cada una de ellas.
    7 min
  • Evangelio Del Día Jueves 2 de Junio | Sabiduría | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 02 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    VII Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 22, 30; 23, 6-11
    Salmo 15
    Evangelio Juan 17, 20-26

    “Que sean uno, como nosotros somos uno”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Debemos ser uno, uno solo, como Jesús y el Padre son uno». Y este es precisamente «el desafío de todos nosotros los cristianos: no dar lugar a la división entre nosotros, no dejar que el espíritu de división, el padre de la mentira entre en nosotros. buscar siempre la unidad. Cada uno, naturalmente, es como es, pero debe buscar vivir en la unidad: «¿Jesús te ha perdonado? Perdona a todos. El Señor rogó para que lográramos esto. a Iglesia tiene mucha necesidad de esta oración de unidad. (Homilía Casa Santa Marta, 21 mayo 2015)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.)
    Que sean uno, como nosotros somos uno
    Hemos ido deshojando el calendario pascual que ya toca a su fin. Últimos retazos de una primavera sembrada aquella mañana, donde los sudarios se encontraron bien colocados en una tumba vacía. Siembra hecha también tras la huella de los discípulos del resucitado. Un tiempo favorable para quienes confiamos en la vida más allá de la cruz y de una piedra corrida sobre la tumba silenciosa del olvido. Es hora de revisar también nuestro propio itinerario pascual como hijos de la luz recién amanecida. Los frutos deben ratificar que la Pascua no ha pasado por nosotros sin pena, ni gloria.

    Pablo es consciente que se le está juzgando por la esperanza en la resurrección de los muertos. Testigo infatigable de la historia de salvación que Dios ha hecho en su propia historia de perdición. Ejemplo de valentía frente a nuestras cobardías, al silencio cómplice de nuestras vidas acomodadas donde ofrecemos a Dios los restos de nuestras agendas. Para quien realmente se cree lo que anuncia, no hay fronteras. Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas y mi carne descansa serena, como proclama el salmista. Pablo, el apóstol de los gentiles, por el hecho de no haberse reservado el anuncio del Evangelio para su propio pueblo, sino de haber salido a los pueblos paganos, se convirtió en modelo de unidad, porque buscó que todos conocieran la verdad y con ello le dió vida a lo que el Maestro mandó, "que todos sean completamente uno".

    La unidad entre los cristianos siempre ha sido y será, desde el principio el inicio una de las dificultades con las cuales se ha tenido que luchar, porque el mal sabe que en la división está su triunfo. Nuestras guerras silenciosas, de intereses solapados, llenas de celos y envidias en busca de ese poder que nos ciega son el mayor escándalo que podemos ofrecer ante esta sociedad que tanto espera justificar su no a Dios. Divisiones, en muchas ocasiones, por motivos absurdos y con demasiado poco peso.

    Cuantos cristianos en la actualidad, dividen y quebrantan sin ningún remordimiento de conciencia y lo que más duele, es que se amparan bajo una actitud piadosa pero vacía, bajo un fanatismo pobre que no hace más que destruir la fe de muchos que desean encontrarse con la verdad, que buscan el rostro de Dios para poder reconstruir sus corazones lacerados por tanto odio y dolor existentes en un mundo impregnado por la cultura de la muerte. Entran en la Iglesia de Cristo deseando encontrar la paz y la dulce armonía del resucitado y se topan con el escándalo de la división y el desconcierto. Todas estas divisiones son un freno para la evangelización, pues el mundo sólo creerá en los cristianos en la medida que nos vea unidos y caminando como una sola familia de fe.

    Por tanto, les invito a que hagamos el compromiso a favor de la unidad y la paz donde quiera que estemos. Intentar tratar con aprecio y afecto a aquellos que quizás no son católicos pero que desean encontrarse con la verdad, ser artesanos de concordia, de unidad y de paz. No ganamos nada y perdemos mucho cuando nos prestamos a apoyar ideas que minan la unidad; busquemos más bien el diálogo evangélico. Que Dios nos ayude para que un fruto de esta Pascua que llega a su fin, sea el don de la unidad.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 22, 30; 23, 6-11
    En aquellos días, el comandante, queriendo saber con exactitud de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó que le quitaran las cadenas, convocó a los sumos sacerdotes y a todo el sanedrín, y llevando consigo a Pablo, lo hizo comparecer ante ellos.

    Como Pablo sabía que una parte del sanedrín era de saduceos y otra de fariseos, exclamó: “Hermanos: Yo soy fariseo, hijo de fariseos, y me quieren juzgar porque espero la resurrección de los muertos”.

    Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, que ocasionó la división de la asamblea. (Porque los saduceos niegan la otra vida, sea de ángeles o de espíritus resucitados; mientras que los fariseos admiten ambas cosas). Estalló luego una terrible gritería y algunos escribas del partido de los fariseos, se pusieron de pie y declararon enérgicamente: “Nosotros no encontramos ningún delito en este hombre. ¿Quién puede decirnos que no le ha hablado un espíritu o un ángel?”

    El alboroto llegó a tal grado, que el comandante, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó traer a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.

    En la noche siguiente se le apareció el Señor a Pablo y le dijo: “Ten ánimo, Pablo; porque así como en Jerusalén has dado testimonio de mí, así también tendrás que darlo en Roma”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 17, 20-26
    En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado.

    Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta y así el mundo conozca que tú me has enviado y que los amas, como me amas a mí.

    Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo.

    Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo sí te conozco y éstos han conocido que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos y yo también en ellos’’


    Oración

    Señor sé que en todo intervienes tú para bien de los que te amamos, así que sólo te pido que me enseñes, con tu gracia, a ser un fiel testigo en cada situación sin importar si me siento alegre y complacido o si me siento triste y atribulado.

    Acción

    Hoy haré un recuento de situaciones difíciles en mi vida y voy a pensar cómo hubiera podido dar un mejor testimonio de mi fe en esos casos para que, en un futuro, cuando volviera a pasar por alguna circunstancia similar, dar un verdadero testimonio.
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 1 de Junio | Don de la Piedad | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 01 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    VII Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 20, 28-38
    Salmo 67
    Evangelio Juan 17, 11-19

    “Padre santo, guárdalos en tu nombre”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El mundo odia a los cristianos por la misma razón por la cual ha odiado a Jesús, porque Él ha traído la luz de Dios y el mundo prefiere las tinieblas para esconder sus obras malvadas. Seguir a Jesús quiere decir seguir su luz, que se encendió en la noche de Belén, y abandonar las tinieblas del mundo. (Ángelus, 26 diciembre 2016)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P)
    Predicar a Jesús y su evangelio y nunca a Pablo
    Esta primera lectura nos relata la despedida de Pablo de los principales de la iglesia de Éfeso. Nos les augura una situación tranquila. Les habla de los muchos peligros que les van a acechar en orden a desviarles del evangelio de Jesús, que él les ha predicado, el que les conduce a la salvación. Les habla de que algunos se portarán con ellos como lobos feroces que atacarán al rebaño, a los nuevos cristianos. Puede incluso que algunos de los dirigentes de la iglesia deformen la verdadera doctrina que él les predicó para confundirlos.

    San Pablo, desde que el Señor salió a su camino y le convenció de que era el Hijo de Dios y que su evangelio era la mejor noticia para vivir la vida humana, ha proclamado en Éfeso y en otros lugares esta buena noticia, alegrando así el corazón de sus oyentes. Y la ha predicado, como recuerda a los efesios, presentando solo a Jesús y su evangelio y nunca a él. Nunca se ha aprovechado de sus oyentes y vivido a costa de ellos, nunca se ha predicado a sí mismo, justamente para no contaminar lo predicado, para que el evangelio les llegase limpio, tal como lo predicó Jesús.

    Una buena encomienda de Jesús a su Padre: cuidar de sus seguidores
    El amor no tiene medida, los que aman hacen lo posible y lo imposible para demostrar su amor a los que aman. Mucho hizo Jesús durante su estancia en la tierra para demostrarnos su amor, para regalarnos su buena noticia iluminando nuestros ojos y nuestro corazón, indicándonos el camino a seguir. Y nos guardó y nos custodió como “a la niña de sus ojos”, hasta dar su vida por nosotros. .
    Ahora, “que voy a ti”, se dirige a su Padre para que también les guarde, nos guarde, en medio del mundo en que les toca y nos toca vivir. No le pide que les retire, nos retire del mundo, sino que les guarde, nos guarde del mal, de todo aquello contrario a lo que él les ha predicado.

    Además, sabemos que, a pesar de las palabras de Jesús en el evangelio de hoy, Él también sigue cuidando de nosotros en nuestra tarea evangelizadora. “No os dejaré huérfanos… Estaré siempre con vosotros, todos los días, hasta la consumación de los siglos”. Cada día, en cada eucaristía, sigue con nosotros y nos entrega su persona, su cuerpo, su sangre. Aunque nuestra tarea en el mundo es ardua, tan ardua como la de Jesús, tenemos muy buenos cuidadores.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 20, 28-38
    En aquellos días, Pablo dijo a los presbíteros de la comunidad cristiana de Éfeso: “Miren por ustedes mismos y por todo el rebaño, del que los constituyó pastores el Espíritu Santo, para apacentar a la Iglesia que Dios adquirió con la sangre de su Hijo.

    Yo sé que después de mi partida, se introducirán entre ustedes lobos rapaces, que no tendrán piedad del rebaño y sé que, de entre ustedes mismos, surgirán hombres que predicarán doctrinas perversas y arrastrarán a los fieles detrás de sí. Por eso estén alerta. Acuérdense que durante tres años, ni de día ni de noche he dejado de aconsejar, con lágrimas en los ojos, a cada uno de ustedes.

    Ahora los encomiendo a Dios y a su palabra salvadora, la cual tiene fuerza para que todos los consagrados a Dios crezcan en el espíritu y alcancen la herencia prometida. Yo no he codiciado ni el oro ni la plata ni la ropa de nadie. Bien saben que cuanto he necesitado para mí y para mis compañeros, lo he ganado con mis manos. Siempre he mostrado que hay que trabajar así, para ayudar como se debe a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: ‘Hay más felicidad en dar que en recibir’ ”.

    Dicho esto, se arrodilló para orar con todos ellos. Todos se pusieron a llorar y abrazaban y besaban a Pablo, afligidos, sobre todo, porque les había dicho que no lo volverían a ver. Y todos lo acompañaron hasta el barco.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 17, 11-19
    En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.

    Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

    Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad’’.


    Oración

    Señor, quiero llenarme de la fuerza de tu Palabra, quiero experimentar en mí la fuerza sanadora y restauradora que tiene para cada momento y situación de mi vida, quiero estar siempre impregnado de ella; por eso, te pido la gracia y la inteligencia para poder poner en mi entorno los principios de tu mensaje de amor, de justicia y de paz.

    Acción

    Hoy buscaré algún principio bíblico para ponerlo en práctica en mi casa, otro en mi trabajo y otro con mis amistades.
    8 min
  • Evangelio Del Día Martes 31 de Mayo | María Sierva | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 31 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    IX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Sofonías 3, 14-18
    Isaías 12
    Evangelio Lucas 1, 39-56

    “Proclama mi alma la grandeza del Señor”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El evangelista nos dice que «se levantó María y se fue con prontitud» (v. 39) hacia Isabel: apresurada, no ansiosa, no ansiosa, sino con prontitud, en paz. «Se levantó»: un gesto lleno de preocupación. Podría haberse quedado en casa para prepararse para el nacimiento de su hijo, en lugar de eso, se preocupa primero de los demás que de sí misma, demostrando, de hecho, que ya es una discípula de ese Señor que lleva en su vientre. El evento del nacimiento de Jesús comenzó así, con un simple gesto de caridad; además, la auténtica caridad es siempre el fruto del amor de Dios. (Ángelus, 23 diciembre 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Virgilia León Garrido O.P.)
    La fiesta de hoy día nos invita a contemplar el momento en que la Virgen Mª visitó a su prima Isabel. Es un acontecimiento que pone ante nuestra mirada el gran secreto de Dios que viven y comparten estas dos mujeres, y sobre todo que protagonizaran los hijos que ambas llevan en su seno. Desde el inicio de la iglesia muchos creyentes veneraban ya este misterio. En el siglo IV, los papas la extendieron a la iglesia universal.

    Ámense cordialmente con amor fraterno
    En este texto, Pablo incluye una serie de comportamientos que el cristiano debe adoptar, son el modelo de vida cristiana. Estos comportamientos no tienen preferencia, no son unos más que los otros. Podríamos decir que Dios nos pide a través del Apóstol Pablo que nos amemos los unos a los otros con amor fraternal y que este mandato es el marco que engloba todos. Todos están interconectados y son expresiones naturales de amor.

    El amor mutuo que los cristianos se profesan debe ser sincero, libre de engaño, y de adulaciones mezquinas y mentirosas, aferrándose al bien y valorando al otro tanto como a uno mismo. El verdadero amor rechaza y aborrece al mal, nunca a la persona que lo practica. El verdadero creyente es constante en su bien obrar, transmitiendo alegría y esperanza en su ambiente. El verdadero amor es entusiasta, diligente, no se deja frenar ni por los obstáculos ni por la pereza. La persona que vive así, tiene su confianza puesta en el Señor. Esto la lleva a vivir pendiente de las necesidades de los demás, solidarizándose- y en estos días somos “invitados” todos a practicar la hospitalidad ante tanta violencia y guerra como están viviendo muchos de nuestros hermanos.

    Dichosa tú, que has creído
    El primer gesto de María tras acoger la palabra anunciada por el Ángel Gabriel es ponerse en camino y marchar a aprisa. Lucas nos dice: “Se levantó, salió, y sin demora fue a la montaña, a un pueblo de Judá…”sin duda podemos pensar por qué tanta prisa, nadie la enviaba, nadie según el texto dice la había llamado, sólo el ángel la había informado del estado de su prima Isabel, entonces, ¿qué necesidad tenía María de dejar su casa?

    María se olvida de sí misma, de su situación, y movida por la fuerza del Espíritu Santo se llega a la casa de Isabel. Ponerse en camino…no es fácil, ¿cuánto nos cuesta dejar lo que habíamos proyectado? No tengo tiempo, estoy…(cada uno coloca sus razones…)

    Uno de los rasgos más característicos de la fe en Dios es saber acudir junto a quien está necesitado de nuestra presencia, y María lleva con ella a Alguien que también tiene prisa de comenzar su misión.
    El saludo que la Virgen María formula a su prima Isabel debió de ser de tal ternura y gozo-aunque el evangelio no nos lo dice-, que no podía haber sido pronunciado nada más que por alguien en quien había hecho morada el Espíritu de Dios, de alguien dócil a hacer la voluntad de Dios. María no puede guardar el tesoro que lleva, para ella sola, y se da el milagro, Isabel y el hijo que lleva en su seno, van a proclamar una maravillosa oración, que la iglesia universal la ha tomado como propia hasta nuestros días: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!; ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor, se cumplirá
    Cuando María escucha el saludo de Isabel, recibe una especie de confirmación de todos aquellos pensamientos que la venían inquietando y lanza aquellos elogios deslumbrantes, que solo pueden se inspirados por el Espíritu Santo: El Magníficat, que es un canto de alegría y alabanza al Señor, es la expresión de quien se siente inmensamente pequeña y amada con la gran ternura de Dios Padre.
    En el desarrollo de la oración, ella, fija su mirada en las acciones de Dios a lo largo de la historia de su pueblo Israel: Dios por pura misericordia prefiere a los pobres y humildes; porque de esa manera manifiesta su poder, su santidad y su fidelidad al ser humano. Es el anuncio del cumplimiento de las promesas de Dios al pueblo elegido.

    Este canto de María, sigue siendo actual, recemos con él y al final del día podemos terminar nuestra oración, realizando cada uno “su magnificat”, dejemos que nuestro corazón se expanda.


    LECTURA DEL DÍA
    Del Libro de Sofonías
    Sof 3, 14-18
    Canta, hija de Sión,
    da gritos de júbilo, Israel,
    gózate y regocíjate de todo corazón, Jerusalén.
    El Señor ha levantado su sentencia contra ti,
    ha expulsado a todos tus enemigos.
    El Señor será el rey de Israel en medio de ti
    y ya no temerás ningún mal.

    Aquel día dirán a Jerusalén:
    “No temas, Sión,
    que no desfallezcan tus manos.
    El Señor, tu Dios, tu poderoso salvador,
    está en medio de ti.
    Él se goza y se complace en ti;
    él te ama y se llenará de júbilo por tu causa,
    como en los días de fiesta”.
    Aparté de ti la desgracia
    y el oprobio que pesa sobre ti”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 1, 39-56
    En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

    Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

    Entonces dijo María:
    “Mi alma glorifica al Señor
    y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador,
    porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.

    Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
    porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
    Santo es su nombre
    y su misericordia llega de generación en generación
    a los que lo temen.

    Ha hecho sentir el poder de su brazo:
    dispersó a los de corazón altanero,
    destronó a los potentados
    y exaltó a los humildes.
    A los hambrientos los colmó de bienes
    y a los ricos los despidió sin nada.

    Acordándose de su misericordia,
    vino en ayuda de Israel, su siervo,
    como lo había prometido a nuestros padres,
    a Abraham y a su descendencia,
    para siempre”.

    María permaneció con Isabel unos tres meses, y luego regresó a su casa.


    Oración

    Padre lleno de amor, que has querido participar de la vida humana para así hacernos partícipes de tu vida divina, haz que vivamos con ánimo agradecido por este don que nos has dado y que, nuestra gratitud, nos lleve a vivir como Jesús, en la gratitud para contigo y en el servicio y la solidaridad con el hermano que sufre y llora..

    Acción

    Hoy llevaré la presencia amorosa de Dios a mis hermanos que sufren, a través de mi apoyo, comprensión y servicio.
    8 min
  • Evangelio Del Día Lunes 30 de Mayo | Dar Animo D Los Demas | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 30 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    VII Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 19, 1-8
    Salmo 67
    Evangelio Juan 16, 29-33

    “Tened valor: yo he vencido al mundo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Soportar: es más que tener paciencia, es llevar sobre los hombros, llevar el peso de las tribulaciones». También «la vida del cristiano tiene momentos así». Pero «Jesús nos dice: “Tened valor en ese momento. Yo he vencido, también vosotros venceréis”». Así, «esta primera palabra nos ilumina» para afrontar «los momentos más difíciles de la vida, los momentos que nos hacen también sufrir». (Homilía Casa Santa Marta, 5 mayo 2015)


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP)
    El Espíritu Santo está con nosotros
    “Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses hablaba con toda libertad del Reino de Dios, dialogando con ellos y tratando de persuadirlos”. Y podríamos añadir: y el Espíritu estaba con él.

    Muchas veces nos han propuesto que demos alguna charla, que hagamos apostolado entre nuestros amigos, vecinos, compañeros de trabajo... y no hemos sabido por dónde empezar, hemos sentido miedo a no ser capaces de trasmitir lo que llevamos en el corazón. Y es normal que tengamos temores pero si de verdad creemos en el Espíritu Santo no tenemos por qué tener miedo a nada. Cuando Pablo bautiza a esos discípulos que andaban confundidos la fuerza del Espíritu se manifiesta en ellos y serán capaces de predicar el Reino a las naciones.

    De las tres Personas de la Santísima Trinidad tal vez sea el Espíritu Santo el más desconocido, pero os aseguro que su trato frecuente obra maravillas. Él está presente siempre, nos acompaña, nos fortalece, nos ilumina. En este pasaje de los Hechos de los Apóstoles lo vemos claramente por eso os recomiendo que os encomendéis a Él, que le tratéis con confianza y que le pidáis con fe.

    Si de verdad creemos, si de verdad queremos, la fuerza del Espíritu Santo nos acompañará siempre y en todo lugar y seremos capaces de contar a los demás la alegría de ser hijos de Dios. Y como hacía San Pablo: dialogando, proponiendo, explicando.

    No tengáis miedo
    San Juan sitúa este diálogo entre Jesús y los Discípulos en el transcurso de la última cena. Están hablando en torno a la mesa y Cristo les anuncia que le van a dejar solo. Pero a la vez les tranquiliza porque el Padre estará con Él hasta el final. En estos últimos momentos de su vida en común los Apóstoles confiesan que le entienden, que ya no necesitan de parábolas. Sin duda el Espíritu Santo ha obrado en ellos la transformación. Y Jesús les advierte de los peligros del mundo y Él mismo se pone como ejemplo de que se pueden vencer. Es un claro llamamiento a que seamos como Él.
    La escena no puede ser más enternecedora: un grupo de amigos hablando en confianza en torno a una mesa. Y así debe ser nuestra relación con Dios: cercana, íntima, sincera, sin miedo y atentos a sus palabras. En esos momentos el futuro es incierto para los Doce por más que el Maestro les haya venido anunciando cómo será su misión. En unas pocas horas se dispersarán, se esconderán, le negarán... Desde el punto de vista humano es normal, pero ellos estaban llamados a “pescar hombres” y tras los primeros momentos de estupor asumirán el mandato de Jesús. Y para ello será fundamental la intervención del Espíritu Santo: ¡PENTECOSTÉS! Todos, en algún momento de nuestra vida, tenemos nuestro propio Pentecostés, debemos estar atentos al momento y no tenemos que temer a nada ni a nadie. Dios está con nosotros. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nos acompañan siempre. Como aquellos discípulos del cenáculo estamos llamados a enfrentarnos al mundo con la mejor de las armas: La Palabra, las enseñanzas de Cristo, el Hijo del Hombre, el Resucitado. No tengamos miedo.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles Hch 19, 1-8

    En aquellos días, mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó las regiones altas de Galacia y Frigia y bajó a Éfeso. Encontró allí a unos discípulos y les preguntó: “¿Han recibido el Espíritu Santo, cuando abrazaron la fe?” Ellos respondieron: “Ni siquiera hemos oído decir que exista el Espíritu Santo”. Pablo replicó: “Entonces, ¿qué bautismo han recibido?” Ellos respondieron: “El bautismo de Juan”.

    Pablo les dijo: “Juan bautizó con un bautismo de conversión, pero advirtiendo al pueblo que debían creer en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús”.

    Al oír esto, los discípulos fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús, y cuando Pablo les impuso las manos, descendió el Espíritu Santo y comenzaron a hablar lenguas desconocidas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.

    Durante los tres meses siguientes, Pablo frecuentó la sinagoga y habló con toda libertad, disputando acerca del Reino de Dios y tratando de convencerlos.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según San Juan Jn 16, 29-33

    En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: “Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios”.

    Les contestó Jesús: “¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún, ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo”.


    Oración

    Espíritu de Dios, llena mi vida de tus dones para construir el Reino de los Cielos en este mundo que muere sin tu presencia, tu fuerza y tu amor; te entrego del todo mi persona para que te sea instrumento y así sea derramada tu gracia como aquel maravilloso día de Pentecostés.

    Acción

    Cuando esté haciendo oración, personal o en comunidad, le pediré al Señor que vaya disponiendo mi corazón a recibir los dones que él quiera manifestar a través de mí y ponerlos al servicio de la Iglesia.
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 28 de Mayo | Eres Mi Refugio | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 28 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    VI Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 18, 23-28
    Salmo 46
    Evangelio Juan 16, 23-28

    “El Padre mismo os quiere”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Él reza por nosotros ante el Padre. Siempre me ha gustado esto. Jesús, en su resurrección, tenía un cuerpo hermoso: las heridas de la flagelación, de las espinas, han desaparecido, todas. Los moretones de los golpes, ya no están. Pero Él siempre quiso tener las llagas, y las llagas son precisamente su oración de intercesión al Padre: "Pero... mira... esto te lo pide en mi nombre, ¡mira!". Esta es la novedad que nos cuenta Jesús. Nos dice esta novedad: confiar en su pasión, confiar en su victoria sobre la muerte, confiar en sus llagas. Él es el sacerdote y éste es el sacrificio: sus heridas. Y esto nos da confianza. Nos da el valor de rezar". (Santa Marta, 11 de mayo de 2013)


    Reflexión del Evangelio de Hoy (Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.)
    Tú, ve y predica
    La lectura nos habla del tercer viaje de Pablo, que pasa por las comunidades “animando a los discípulos”. El pasaje se centra en la figura de Apolo, un judío experto en la Escritura y que hablaba muy bien. Aunque no conocía más que el bautismo de Juan, predicaba en las sinagogas sobre Jesús”. Evangelizado por un matrimonio cristiano (Áquila y Prisca) amigos de Pablo, llegó a ser un colaborador muy válido en la evangelización, reconocido también por Pablo.

    ¿Qué hubiéramos hecho nosotros si se presenta en nuestra comunidad un laico que predica sobre Jesús por libre, tal vez con un lenguaje no del todo ajustado? En Éfeso se encontró con personas colaboradoras de Pablo que le ayudaron a formarse mejor. Y lograron de él un buen catequista.

    Los laicos, afortunadamente cada vez más, tienen un papel importante en la tarea de la evangelización encomendada a toda la Iglesia. Es una de las consignas más comprometedora del Vaticano II. Tanto a nivel eclesial como en el más doméstico de nuestro entorno deberíamos saber aprovechar los valores que hay en las personas. El deseo de todo cristiano es que el Reino de Dios progrese en nuestro mundo, sea quien sea el que evangelice y haga el bien, con tal que lo hagan desde la unidad con la Iglesia.

    El Padre mismo os quiere
    El Padre os quiere, porque vosotros me queréis y habéis creído. Y, por eso, está dispuesto a darnos todo lo que tiene. Como todo buen padre. Pero a veces los hijos piden cosas que no son las mejores, incluso cosas que les pueden perjudicar. ¿Cómo pedir al Padre del cielo lo mejor que tiene, que será lo mejor para nosotros? Jesús nos indica cómo tenemos que hacerlo: Si pedís algo al padre en mi nombre, os lo dará.Así lo hace la Liturgia cristiana: Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo…

    Pero esto que nos indica Jesús va mucho más allá de una simple fórmula. El nombre de Jesús (Dios salva) se lo puso el Padre e indica no sólo la misión que le fue confiada sino su misma personalidad. Pedir en nombre de Jesúses pedir identificándonos con su persona, con sus sentimientos, con sus palabras, con su manera de actuar para salvarnos. Obviamente, hay cosas que no se pueden pedir en nombre de Jesús.Al orar, podríamos preguntarnos: ¿Esto lo pidió Jesús al Padre alguna vez? ¿Esto lo pediría Jesús? Si pedimos de verdad en nombre de Jesús, seguro que el Padre nos lo concederá, porque será para nuestro bien.

    Aunque no sepamos en qué dirección se va a notar la eficacia de nuestra oración, se nos ha asegurado que ya es eficaz. Nos lo ha dicho Jesús: “Todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 18, 23-28
    En aquellos días, después de haber estado en Antioquía algún tiempo, emprendió Pablo otro viaje y recorrió Galacia y Frigia, confirmando en la fe a los discípulos.

    Un judío, natural de Alejandría, llamado Apolo, hombre elocuente y muy versado en las Escrituras, había ido a Éfeso. Aquel hombre estaba instruido en la doctrina del Señor, y siendo de ferviente espíritu, disertaba y enseñaba con exactitud lo concerniente a Jesús, aunque no conocía más que el bautismo de Juan.

    Apolo comenzó a hablar valientemente en la sinagoga. Cuando lo oyeron Priscila y Aquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con mayor exactitud la doctrina del Señor. Como él deseaba pasar a Grecia, los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos de allá para que lo recibieran bien. Cuando llegó, contribuyó mucho, con la ayuda de la gracia, al provecho de los creyentes, pues refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando, por medio de las Escrituras, que Jesús era el Mesías.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 16, 23-28
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro: cuanto pidan al Padre en mi nombre, se lo concederá. Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.

    Les he dicho estas cosas en parábolas; pero se acerca la hora en que ya no les hablaré en parábolas, sino que les hablaré del Padre abiertamente. En aquel día pedirán en mi nombre, y no les digo que rogaré por ustedes al Padre, pues el Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que salí del Padre. Yo salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre’’.
    6 min
  • Evangelio Del Día Viernes 27 de Mayo | Dios Está Siempre Con Nosotros | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 27 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    VI Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 18, 9-18
    Salmo 46
    Evangelio Juan 16, 20-23

    “Nadie os quitará vuestra alegría”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Lo que hacen, en nuestra vida, la alegría y la esperanza juntas cuando pasamos por tribulaciones, cuando tenemos problemas, cuando sufrimos. No se trata, ciertamente, de una anestesia. El dolor es dolor, pero vivido con alegría y esperanza te abre la puerta a la alegría de un fruto nuevo. Esta imagen del Señor nos debe ayudar mucho en las dificultades, peores, en las situaciones feas, que incluso nos hacen dudar de nuestra fe. Pero con la alegría y la esperanza sigamos adelante, porque después de esta tempestad llega un hombre nuevo, como la mujer cuando da a luz. Esta alegría que el Señor nos da. Esta alegría nadie la puede quitar, es duradera. (Santa Marta, 6 mayo 2016)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Sor Mª Montserrat Román Sánchez, OP)
    No temas, yo estoy contigo, muchos en esta ciudad son pueblo mío
    Esta narración de los Hechos nos cuenta un episodio vivido por Pablo en Corinto. San Pablo viene de Atenas donde, después de muchos esfuerzos en su misión evangelizadora, había conseguido pocos resultados.

    Como siempre, se dirige primeramente a la comunidad judía para el anuncio del Evangelio y ésta rechaza el mensaje con fuerte oposición hasta conducirlo al tribunal con esta acusación: "Este induce a la gente a dar a Dios un culto contrario a la ley" Acusación que es acogida con indiferencia por Galión, procónsul de Acaya, y a la que no hizo el menor caso.

    Pero el Señor sale al encuentro de Pablo en una visión, durante la noche, (Dios no nos abandona aunque todo, a nuestro alrededor, se vista de tinieblas), y le dice: "No temas, sigue hablando y no te calles, que yo estoy contigo y nadie se atreverá a hacerte daño; muchos de esta ciudad son pueblo mío" Esto hace que San Pablo, animado e impulsado por el Señor, permanezca en Corinto durante un año y medio, anunciando el Evangelio aún en medio de las dificultades.

    Este texto nos presenta distintas actitudes en la acogida del Evangelio. ¿Somos indiferentes como Galión que considera el Mensaje Evangélico como “palabras”? ¿Somos como los judíos que rechazamos la Novedad del Evangelio porque rompe con nuestras tradiciones y nuestros esquemas? ¿Somos como ese “pueblo de Dios”, sediento de verdad, que acoge sin prejuicios la predicación evangélica? ¿Somos como Pablo, incansable, que no se rinde ante las dificultades, sino que, confiado en la Gracia de Dios, insiste en la predicación a tiempo y a destiempo? ¿A qué grupo pertenecemos?

    Nadie os quitará vuestra alegría
    El fragmento del Evangelio que estamos meditando pertenece al capítulo 16 de San Juan. Este capítulo tiene dos partes: la venida del Paráclito y la despedida, de ahí que hable insistentemente del sentimiento de tristeza y de alegría de los discípulos, de la Iglesia. Tristeza porque Jesús nos deja para volver al Padre (Jn 16,5); alegría porque nos envía su Espíritu Santo, el Espíritu de la verdad que nos guiará hasta la verdad plena (Jn 16,13).

    El texto de hoy forma parte de la despedida de Jesús. Hace referencia a la mujer que está a punto de dar a luz y está triste porque le ha llegado su hora. Esta imagen es muy utilizada por los profetas Isaías, Jeremías, Oseas, Miqueas, para significar el doloroso nacimiento del mundo nuevo mesiánico.
    Nacer de nuevo exige morir a lo anterior y esto es doloroso. Morir a lo seguro, a lo fácil y cómodo. Morir a mi criterio, incluso a mi “imagen y concepto de Dios”. Morir a mi pecado, a todo lo que me esclaviza y me impide seguirle en libertad. Todo eso no es fácil, nos cuesta y nos produce tristeza. Pero sólo esa experiencia dolorosa nos permitirá nacer a la vida nueva en el Espíritu. Una vida en Cristo y en comunión con el Padre, impulsada por el Espíritu y en perfecta armonía con su voluntad. Sólo eso puede alegrar nuestro corazón y esa alegría no nos la puede quitar nada ni nadie.

    Esta imagen que nos presenta Jesús en el evangelio de hoy, también se recoge en un bello himno pascual:

    Pascua sagrada, ¡cantemos al Señor!
    Vivamos la alegría dada a luz en el dolor.

    Oración
    No se turbe tu corazón ni se acobarde. Tan sólo, cree en mí. He venido para que tengas vida y vida abundante. Me deleito en ti con gozo, te renuevo con mi amor. Alégrate, no te dejaré, siempre estoy contigo, soy tu vida. Aunque todos te fallen, aunque todo se oscurezca a tu alrededor, yo estaré contigo para siempre, no te dejaré ni te abandonaré, dice el Señor que te quiere. Ven a mí y te daré lo que pide tu corazón. Hasta ahora no has pedido nada en mi nombre. Pide y recibirás para que tu alegría sea completa. Ese día no me preguntarás nada, sólo me dejarás amarte.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 18, 9-18
    En aquellos días, Pablo tuvo una visión nocturna en Corinto, en la que le dijo el Señor: “No tengas miedo. Habla y no calles, porque yo estoy contigo y nadie pondrá la mano sobre ti para perjudicarte. Muchos de esta ciudad pertenecen a mi pueblo”. Por eso Pablo se quedó allí un año y medio, explicándoles la palabra de Dios.

    Pero cuando Galión era procónsul de Acaya, los judíos, de común acuerdo, se abalanzaron contra Pablo y lo llevaron hasta el tribunal, donde dijeron: “Este hombre trata de convencer a la gente de que den a Dios un culto contrario a la ley”. Iba Pablo a tomar la palabra para responder, cuando Galión dijo a los judíos: “Si se tratara de un crimen o de un delito grave, yo los escucharía, como es razón; pero si la disputa es acerca de palabras o de nombres o de su ley, arréglense ustedes”. Y los echó del tribunal. Entonces se apoderaron de Sóstenes, jefe de la sinagoga, y lo golpearon delante del tribunal, sin que Galión se preocupara en lo más mínimo.

    Pablo se quedó en Corinto todavía algún tiempo. Después se despidió de los hermanos y se embarcó para Siria, con Priscila y Aquila. En Céncreas se rapó la cabeza para cumplir una promesa que había hecho.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 16, 20-23
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que ustedes llorarán y se entristecerán, mientras el mundo se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se transformará en alegría.

    Cuando una mujer va a dar a luz, se angustia, porque le ha llegado la hora; pero una vez que ha dado a luz, ya no se acuerda de su angustia, por la alegría de haber traído un hombre al mundo. Así también ahora ustedes están tristes, pero yo los volveré a ver, se alegrará su corazón y nadie podrá quitarles su alegría. Aquel día no me preguntarán nada’’.


    Oración

    Ya no tengo miedo de abrir mi boca y confesar que eres tú, Señor, quien me hace feliz y le da sentido a mi vida; aunque sigo necesitándola, ahora no te pido valentía sino sabiduría al anunciarte; quiero ser lo suficientemente capaz de llevar a tus pies a tanta gente que te necesita desesperadamente como yo aún te necesito.

    Acción

    Este día haré un plan para ir presentando a Jesús a cada uno de mis conocidos, de un modo adecuado para cada uno.
    5 min
  • Evangelio Del Día Jueves 26 de Mayo | Sigue Tus Sueños | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 26 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    VI Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 18, 1-8
    Salmo 97
    Evangelio Juan 16, 16-20

    “Vuestra tristeza se convertirá en alegría”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La alegría cristiana es la respiración del cristiano, un cristiano que no es alegre en el corazón no es un buen cristiano. Es la respiración, el modo de expresarse del cristiano. La alegría no es algo que se compra o yo la hago con el esfuerzo: no, es un fruto del Espíritu Santo. Quien causa la alegría en el corazón es el Espíritu Santo. La alegría no es vivir de carcajada en carcajada. No, no es eso. Es otra cosa. La alegría cristiana es la paz. La paz que hay en las raíces, la paz del corazón, la paz que solamente Dios nos puede dar. Esto es la alegría cristiana. No es fácil custodiar esta alegría. (Santa Marta, 28 mayo 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.)
    Pablo se dedicó enteramente a predicar
    Esta lectura de los Hechos de los Apóstoles refleja perfectamente el carácter de San Pablo. Convertido al cristianismo, se ha dejado invadir por Jesucristo de una forma total. Para Él vive y por él está dispuesto a afrontar peligros y persecuciones.

    Este capítulo forma parte de lo que constituye el segundo viaje misionero de Pablo. Ha predicado en el Areópago de Atenas. No tuvo mucho éxito entre los atenienses. Al final de su discurso habló de la resurrección y la reacción de sus oyentes fue la risa, por parte de algunos, y la excusa de escucharlo otro día, por parte de otros. No obstante, algunos creyeron en él. Tras este episodio en el Areópago decide abandonar Atenas y se dirige a Corinto, una ciudad con una notable reputación de libertinaje y especialmente de inmoralidad sexual.

    Allí se encontró con Aquila y su mujer Priscila que, junto a muchos judíos habían sido expulsados de Roma por el emperador Claudio. Con ellos trabajará fabricando tiendas.
    Como en otras ocasiones, su predicación comienza por los judíos. Por eso asiste a la sinagoga, pero esa predicación no logró su objetivo. Visto que los judíos se oponían y lo insultaban, decide dedicarse a los paganos.

    Y aquí da un gran salto hacia adelante. Los judíos son reticentes a su mensaje y él, incansable y decidido, se propone acercarse al mundo pagano.

    Se dirige a casa de Ticio Justo, con él se convirtieron algunos más como Crispo y toda su familia. Muchos corintios se convertían y se bautizaban.

    Es curioso observar que, a pesar de reconocer su derecho a ser apoyado económicamente por aquellos a quienes atiende pastoralmente, voluntariamente se mantuvo en su trabajo de misionero y predicador para que nadie pudiera acusarlo de buscar convertidos solo para enriquecerse.

    Pablo después describió el carácter de su predicación en Corinto: Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado(1 Cor 2:1-16).

    Estos pasajes nos muestran cómo es Pablo. Voluntarioso, no se rinde ante las dificultades y prosigue adelante en su afán de anunciar a todos a Jesucristo. Cambiará de público, pero su sistema, así como su decisión de anunciar a Cristo, permanecerán inalterables.

    Estos textos nos manifiestan con nitidez a un hombre de fe firme, sólida; alguien cuyo amor a Jesucristo le llevó a predicarlo “a tiempo y a destiempo”, como recomienda a Timoteo, a enfrentarse a dificultades de todo tipo, con tal de ganar almas para Jesucristo. “Cuando he estado con los que son débiles en la fe, me he vuelto débil como uno de ellos, para ganarlos también. Es decir, me he hecho igual a todos, para de alguna manera poder salvar a algunos” (1 Cor 9, 22).
    ¡Qué buen modelo para todo creyente cristiano!

    Vuestra tristeza se convertirá en alegría
    El contexto de este pasaje es la última cena donde Jesús está despidiéndose de sus discípulos. El mensaje de Jesús son palabras de consuelo ante su marcha. El comienzo de este discurso desconcierta a sus amigos: “dentro de poco dejareis de verme, pero dentro de otro poco volveréis a verme”. Palabras un tanto extrañas que provocan interrogantes en los comensales.

    Jesús se está refiriendo a los dos tiempos que está a punto de dar cumplimiento. El primer tiempo se refiere a su vida terrena; el segundo a su vida gloriosa, inaugurada en la resurrección. Su retorno, tras la resurrección, no se limita a las apariciones pascuales, sino que se prolonga en el corazón de los creyentes mediante su presencia en ellos.

    A esa iglesia naciente le esperan pruebas que habrá de afrontar con valentía. La primera es su muerte, que ocasionará aflicción y desconcierto, mientras que el mundo se sentirá alegre. Para sus seguidores serán momentos de duda, de oscuridad y de silencio. Todo cambiará y la tristeza se tornará en alegría al reconocer su presencia tras su resurrección.

    La vida de la iglesia de todos los tiempos discurrirá entre dos gozos: el del mundo y el de Cristo. El gozo del mundo va unido a la consecución de valores efímeros, asentados en aspectos terrenales. El gozo que viene de Jesús, se basa en la condición de ser sus discípulos, reflejar los valores que Él vivió hasta dar la vida por los hermanos. Ahí lo importante es no perderlo a Él, sentir su proximidad, cultivar su amistad.

    La iglesia de siempre vive en esa lucha. Es bueno que en estos tiempos de abundante increencia no perdamos de vista esa realidad. Lo que importa es no apartarnos de Jesús y seguir buscándolo en la realidad del día a día. El Papa Francisco, con su perspicacia habitual, nos lo recordaba en la Vigilia Pascual: “Un cristianismo que busca al Señor entre los vestigios del pasado y lo encierra en el sepulcro de la costumbre es un cristianismo sin Pascua. ¡Pero el Señor ha resucitado! ¡No nos detengamos en torno a los sepulcros, sino vayamos a redescubrirlo a Él, el Viviente! Y no tengamos miedo de buscarlo también en el rostro de los hermanos, en la historia del que espera y del que sueña, en el dolor del que llora y sufre: ¡Dios está allí!”

    Con Gerard Bessière podemos preguntarnos: Pero ¿dónde encontrar hoy ese rostro único? …El rostro de Jesús está entregado a los hombres, extendido en las multitudes, como un fermento, como un fuego que ilumina y quema, como una espera. ¿Dónde buscamos a Jesús?

    Rostro de Dios, rostros de los hombres que esperan y que dan. ¿Podemos decir de verdad con santa Teresa de Jesús: «Tu rostro es mi patria»?

    Un buen objetivo para este día. Intentar buscar a Jesús en tantos rostros con los que nos cruzaremos a lo largo de las horas. Mantener con Él una conversación de amigos y afianzarnos en la confianza y la seguridad de que Él no nos dejó; sigue en medio de nosotros, nos acompaña en el camino.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 18, 1-8
    En aquellos días, Pablo salió de Atenas y se fue a Corinto. Allí encontró a un judío, llamado Aquila, natural del Ponto, que acababa de llegar de Italia con su mujer, Priscila, en acatamiento a las órdenes de Claudio, que expulsó de Roma a todos los judíos. Pablo se acercó a ellos, y como eran del mismo oficio, se quedó a vivir y a trabajar con ellos. Su oficio era fabricar tiendas de campaña. Cada sábado Pablo discutía en la sinagoga y trataba de convencer a judíos y griegos.

    Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó por completo a la predicación y afirmó delante de los judíos que Jesús era el Mesías. Como éstos lo contradecían y lo insultaban, se rasgó las vestiduras y dijo: “Que la sangre de ustedes caiga sobre su propia cabeza: yo soy inocente. De ahora en adelante, iré a hablar a los paganos”.

    Salió de allí y entró en la casa de Tito Justo, que adoraba a Dios, y cuya casa estaba al lado de la sinagoga.

    Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor, junto con toda su familia. Asimismo, al oír a Pablo, muchos de los corintios creyeron y recibieron el bautismo.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 16, 16-20
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Dentro de poco tiempo ya no me verán; y dentro de otro poco me volverán a ver”. Algunos de sus discípulos se preguntaban unos a otros: “¿Qué querrá decir con eso de que: ‘Dentro de poco tiempo ya no me verán, y dentro de otro poco me volverán a ver’, y con eso de que: ‘Me voy al Padre’?” Y se decían: “¿Qué significa ese ‘un poco’? No entendemos lo que quiere decir”.

    Jesús comprendió que querían preguntarle algo y les dijo: “Están confundidos porque les he dicho: ‘Dentro de poco tiempo ya no me verán y dentro de otro poco me volverán a ver’. Les aseguro que ustedes llorarán y se entristecerán, mientras el mundo se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se transformará en alegría”.


    Oración

    Señor, a veces me parece difícil encontrar el equilibrio entre mis actividades diarias, el tiempo que debo dedicar a los míos y el tiempo para ti. No permitas que caiga en el juego del maligno de poner pretextos para descuidar alguno de estos roles tan importantes que me diste para atender y desarrollar. Amén.

    Acción

    Este día haré un recuento de cómo estoy manejando mi tiempo y mi atención a los diferentes roles que me tocan, y ajustaré lo que sea necesario para que todo marche como debe.
    8 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
Oraciones, lecturas y alabanzas de cada dia. Las oraciones y lecturas son publicadas en Cinco…