Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Miércoles 29 de Junio | San Pedro y San Pablo Apóstoles | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 29 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    XIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 12, 1-11
    Salmo 33
    Evangelio Mateo 16, 13-19

    “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Cuántas fuerzas, a lo largo de la historia, ha intentado –y siguen intentando– acabar con la Iglesia, desde fuera y desde dentro, pero todas ellas pasan y la Iglesia sigue viva y fecunda, inexplicablemente a salvo (…) Todo pasa, solo Dios permanece. Han pasado reinos, pueblos, culturas, naciones, ideologías, potencias, pero la Iglesia, fundada sobre Cristo, a través de tantas tempestades y a pesar de nuestros muchos pecados, permanece fiel al depósito de la fe en el servicio, porque la Iglesia no es de los Papas, de los obispos, de los sacerdotes y tampoco de los fieles, es única y exclusivamente de Cristo. (Solemnidad de San Pedro y San Pablo, 29 junio 2015)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo
    Celebramos hoy la fiesta de San Pedro y de San Pablo. San Pedro era una persona normal, de los que hoy no saldría en televisión, un pescador de Galilea, de carácter directo, impetuoso. Vivía del trabajo de sus manos en el mar. Pero hubo algo que cambió su vida, un acontecimiento que marcó un antes y un después: el encuentro con Jesús de Nazaret. Desde el primer momento, Pedro quedó prendado, entusiasmado, cogido, seducido… por Jesús de Nazaret. Vio en él algo especial. Por eso, cuando le pidió que lo dejase todo para seguirle y le prometió que le iba a hacer pescador de hombres… Lo dejó todo y le siguió.

    A su lado aprendió muchas cosas. Como resumen de todo lo que aprendió, se puede citar un conocido pasaje. Cuando Jesús habla a sus oyentes de su cuerpo como pan de vida y verdadero alimento, algunos le dieron la espalda, les pareció demasiado. Jesús se acercó a los que se quedaron con él y les dijo: “¿También vosotros queréis marcharos?”. Fue cuando Pedro, dijo: “¿Adónde iríamos?, tú solo tienes palabras de vida eterna”. Poco a poco, Pedro, en el trato y escucha de Jesús, fue cayendo en la cuenta de que Jesús no sólo era hombre, sino que también era Dios. En el evangelio de hoy, ante la pregunta de Jesús: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Pedro responde: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. San Pedro experimentó que las palabras de Jesús contienen vida, sentido, luz, y llevan a estar a gusto, a llenar el corazón, a tener esperanza.

    No todo en la vida de Pedro fue un camino de rosas. Experimentó la debilidad. También Pedro fue débil. Tan débil que llegó a negar a su Maestro y Señor en el proceso seguido contra Él. “Ni le conozco”. Pero Jesús resucitado salió de nuevo a su encuentro y, en su debilidad y arrepentimiento, le acogió, le perdonó y le puso al frente de su iglesia. Solamente le pidió que no dejase de amarle: “Pedro ¿me amas?”.

    Quizás la frase que resume la vida de Pablo es aquella en la que confiesa: “Para mí la vida es Cristo”. Desde que Jesús salió a su encuentro cuando iba persiguiendo a sus seguidores, y le hizo caer en la cuenta de que era el Hijo de Dios y que su evangelio era la mejor noticia para todos los hombres, gastó y desgastó su vida en la predicción de Jesús y su evangelio. Su vida sin Cristo no se entiende, si la quitan a Cristo no hay vida para él.

    En la fiesta de estos apóstoles nos podemos preguntar:
    ¿Podemos confesar con Pedro y Pablo que lo fundamental de nuestra vida ha sido y sigue siendo el encuentro con Cristo Jesús y que desde ahí vivimos todo lo demás?
    ¿Podemos decir que en la amistad con Jesús encontramos la fuerza y la energía suficientes para enfrentarnos a todo lo que nos sale en la vida? ¿Podemos repetir desde dentro, sintiéndolas, las afirmaciones de Pedro y Pablo: “¿A quién iríamos? Tú sólo tienes palabras de vida eterna”. “Para mí la vida es Cristo”.


    LECTURA DEL DÍA
    Primera lectura
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 12, 1-11
    En aquellos días, el rey Herodes mandó apresar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan, y viendo que eso agradaba a los judíos, también hizo apresar a Pedro. Esto sucedió durante los días de la fiesta de los panes Ázimos. Después de apresarlo, lo hizo encarcelar y lo puso bajo la vigilancia de cuatro turnos de guardia, de cuatro soldados cada turno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba en la cárcel, la comunidad no cesaba de orar a Dios por él.

    La noche anterior al día en que Herodes iba a hacerlo comparecer ante el pueblo, Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas y los centinelas cuidaban la puerta de la prisión. De pronto apareció el ángel del Señor y el calabozo se llenó de luz. El ángel tocó a Pedro en el costado, lo despertó y le dijo: “Levántate pronto”. Entonces las cadenas que le sujetaban las manos se le cayeron. El ángel le dijo: “Cíñete la túnica y ponte las sandalias”, y Pedro obedeció. Después le dijo: “Ponte el manto y sígueme”. Pedro salió detrás de él, sin saber si era verdad o no lo que el ángel hacía, y le parecía más bien que estaba soñando. Pasaron el primero y el segundo puesto de guardia y llegaron a la puerta de hierro que daba a la calle. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y caminaron hasta la esquina de la calle y de pronto el ángel desapareció.

    Entonces, Pedro se dio cuenta de lo que pasaba y dijo: “Ahora sí estoy seguro de que el Señor envió a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de todo cuanto el pueblo judío esperaba que me hicieran”.

    Segunda lectura
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo
    2 Tm 4, 6-8. 17-18
    Querido hermano: Ha llegado para mí la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.

    Cuando todos me abandonaron, el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de las fauces del león. El Señor me seguirá librando de todos los peligros y me llevará sano y salvo a su Reino celestial.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 16, 13-19
    En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.

    Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

    Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.


    Oración

    Hoy haré una oración especial por el Santo Padre Benedicto XVI, y por todos los que están sufriendo en la actualidad por causa del Evangelio.

    Acción

    Hoy haré un recuento de que todas las cosas que me producen felicidad en mi vida, confirmaré cómo esa felicidad llega por cumplir algún mandato divino y daré gracias a Dios por esa dicha.
    7 min
  • Evangelio Del Día Martes 28 de Junio | Tiempo de Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 28 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Amós 3, 1-8; 4, 11-12
    Salmo 5
    Evangelio Mateo 8, 23-27

    “¿Quién es este, que hasta el viento y el mar lo obedecen?”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Es precisamente así. Debemos despertar a Cristo en nuestro corazón y solo entonces podremos contemplar las cosas con su mirada, porque Él ve más allá de la tormenta. A través de esa mirada serena, podemos ver un panorama que, solos, ni siquiera es concebible vislumbrar. (Audiencia general, 10 noviembre 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Águeda Mariño Rico O.P.)
    Hablar en nombre del Señor
    La situación en Judá e Israel y las naciones vecinas en tiempos del profeta Amós, durante el reinado de Jeroboam II, del 783 al 743 a. C., no era muy diferente a la actual. Intensos intercambios comerciales, aumento de las riquezas de forma desproporcionada provocando graves desequilibrios y desigualdades, el lujo desmedido de unos pocos ricos y la miseria y opresión de la gran mayoría del pueblo. El profeta alza su voz contra esta terrible situación de injusticia, proclamando que el Señor no puede permanecer indiferente y castigará a los causantes de la misma “¡Prepárate para encontrarte con tu Dios!”4,12 “…habré de pediros cuentas de todas las maldades que habéis cometido”3,2.

    En el capítulo 3 de este libro va desgranando una serie de causalidades, para finalizar con la que es la tarea del profeta “¿Quién no hablará en nombre del Señor, si él lo ordena?”. Pienso que este final nos puede centrar mucho también como cristianos. Nuestra fe no es un asunto meramente íntimo, sino profético, encarnando el Evangelio en una realidad concreta; y personal, me compromete a actuar y vivir coherentemente con ella. Es una tremenda responsabilidad hablar en nombre de Dios, no es voluntad ni deseo nuestro, sino iniciativa y mensaje de Dios.

    Las situaciones de desigualdad, abuso e injusticia tan extendidas, institucionalizadas y flagrantes no pueden dejarnos indiferentes, ¡claman al cielo! Y “el cielo” tiene una palabra que decir, también hoy, que el Señor sigue dando su voz a profetas de nuestro tiempo. Desde la fe estamos comprometidos con que se cumpla la voluntad de Dios, y su voluntad es el bien para todos, sin excepciones.

    La autoridad de Jesús
    Así como vimos en el texto de Amós, la misión del profeta viene dada por el Señor, y habla en su nombre porque él lo ordena, Mateo hace hincapié en la autoridad de Jesús. Jesús es la Palabra de Dios encarnada. “La gente estaba admirada de cómo les enseñaba, porque lo hacía con plena autoridad y no como sus maestros de la ley” Mt 7, 28.

    A lo largo del capítulo 8, el evangelista narra varios milagros de Jesús y, en medio de estos relatos, habla sobre las condiciones para los que quieran seguirle. El texto de hoy, describe un momento de especial peligro que viven los discípulos, a la intemperie, en medio de una tempestad. Seguir a Jesús supone riesgo, incluso de la propia vida, supone inseguridad y se despiertan los miedos más profundos y los más naturales, la fe se tambalea y se descubre muy frágil. Lo más duro, quizás, es esa sensación de estar abandonados a nuestra suerte, hasta el mismo Maestro está dormido e indiferente a la situación tan temible.

    Es muy fácil también caer en la trampa de creer que seguimos a Jesús cuando tenemos éxito, nos sentimos satisfechos y seguros por lo logrado, el buen nombre, nos respetan e incluso admiran. Nos acomodamos muy fácilmente. Pero las inclemencias y nuestros límites están ahí, e irrumpen. Y descubrimos que Jesús se nos ha dormido en el alma ¡quizás hace tanto tiempo ya, que no contábamos verdaderamente con Él!

    Hay un antes y un después en este relato. En medio de esa tempestad tan tremenda, los discípulos despiertan a Jesús, él les cuestiona su miedo y poca fe, y restablece la calma en el mar. Despertar a Jesús es clave, es esencial para seguirle verdaderamente, y continuar, que vuelva a ocupar el centro de nuestro ser, de nuestra vida, de nuestras comunidades de fe, de nuestras instituciones y nuestra Iglesia. Sabemos que supone un proceso de humildad y sinceridad, que nos va a cuestionar y contrastar, que nos purificará. Pero nos abrirá a su vez a la admiración y al asombro, a redescubrirle, a ser testigos de quién es y de qué es capaz “¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?”.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Amós
    Am 3, 1-8; 4, 11-12
    Escuchen estas palabras
    que el Señor les dirige a ustedes, hijos de Israel,
    y a todo el pueblo que hizo salir de Egipto:

    “Sólo a ustedes los elegí
    entre todos los pueblos de la tierra,
    por eso los castigaré con mayor rigor
    por todos sus crímenes.

    ¿Acaso podrán caminar dos juntos, si no están de acuerdo?
    ¿Acaso no ruge el león en la selva, cuando tiene ya su presa?
    ¿Lanza su rugido el cachorro de león desde su cueva,
    si no ha cazado nada?
    ¿Cae el pájaro al suelo, sin que se le haya tendido una trampa?
    ¿Se levanta del suelo la trampa, sin que haya atrapado algo?
    ¿Se toca la trompeta en la ciudad, sin que se alarme la gente?
    ¿Hay alguna desgracia en la ciudad, sin que el Señor la mande?
    Ciertamente el Señor no hace nada
    sin revelar antes su designio a sus profetas.
    Pues bien, ya ha rugido el león, ¿quién no tendrá miedo?
    El Señor Dios ha hablado, ¿quién no profetizará?

    Los he destruido a ustedes como a Sodoma y a Gomorra;
    han quedado como un tizón sacado del incendio
    y no se han vuelto a mí, dice el Señor.

    Por eso te voy a tratar así, Israel,
    y porque así te voy a tratar,
    prepárate, Israel, a comparecer ante tu Dios”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 8, 23-27
    En aquel tiempo, Jesús subió a una barca junto con sus discípulos. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte, que las olas cubrían la barca; pero él estaba dormido. Los discípulos lo despertaron, diciéndole: “Señor, ¡sálvanos, que perecemos!”

    Él les respondió: “¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?” Entonces se levantó, dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Y aquellos hombres, maravillados, decían: “¿Quién es éste, a quien hasta los vientos y el mar obedecen?”.


    Oración

    Dios mío, enséñame a corregir a quienes me diste a cuidar, mis hijos, mis alumnos, mis empleados, mis amigos y que tenga el valor de hacerlo con amor y con verdad para que puedan crecer como personas y como verdaderos hijos tuyos.

    Acción

    Hoy descubriré la voz de Dios en las correcciones que haya recibido de alguien en estos últimos días.
    8 min
  • Evangelio Del Día Lunes 27 de Junio | Dar Testimonio| Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 27 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Amós 2, 6-10. 13-16
    Salmo 49
    Evangelio Mateo 8, 18-22

    “Tú, sígueme”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Seguir, acompañar a Cristo, permanecer con Él exige un «salir», salir. Salir de sí mismos, de un modo de vivir la fe cansado y rutinario, de la tentación de cerrarse en los propios esquemas que terminan por cerrar el horizonte de la acción creativa de Dios. Jesús no tiene casa porque su casa es la gente, somos nosotros, su misión es abrir a todos las puertas de Dios, ser la presencia de amor de Dios. (Audiencia general, 27 marzo 2013)

    Reflexión del Evangelio de hoy (D. Oscar Salazar, O.P.)
    Ay del que olvida la justicia y vive en la iniquidad
    Las lecturas del día de hoy nos enfrentan a dos maneras distintas de vivir la vida. El profeta Amos, ante la vida disoluta y perdida de los importantes de Israel, les recuerda que su forma de vida tendrá un castigo ejemplar. Han olvidado el acuerdo y la alianza. Reniegan del pacto de Dios con el pueblo, cuando los sacó de Egipto y los llevó a través del desierto para darles la tierra de los amorreos en que habitan. Se han erigido en dioses y soberanos de sus actos, en contra del pacto de hermandad y respeto que Dios les encomendó. Se pasan por alto los mandamientos del Señor, de llevar una vida justa, respetuosa y misericordiosa, para entregarse a todo tipo de excesos, avaricia y egoísmos. Dios no está en sus vidas y olvidan darle gracias por su permanente cuidado y bondad. Se han alejado del buen camino que lleva a la salvación de Dios. Han elegido la perdición, la condena, la vida impía. Por eso el profeta les insta a cambiar su comportamiento, a volver a los valores del pacto con Dios, a recrear el mundo de santidad al que Dios nos invita, donde nadie tiene que sufrir las injusticias, la explotación, la codicia o la manipulación ajena, porque el bien de Dios es un mundo en paz, justicia y misericordia.

    Seguir a Jesús es vivir la libertad de espíritu que nos da su amor
    En este relato de Mateo, Jesús presenta y resume lo que significa el seguimiento que Él pide a sus discípulos. La radicalidad de sus exigencias no significan una forma de vida inalcanzable. Expresan la libertad de espíritu que el seguimiento y el amor conllevan para vivir con integridad el evangelio. Seguirle exige libertad frente a los condicionantes relacionales y sociales, frente a nuestros miedos y seguridades, frente a lo que nos ata y nos lleva a la mezquindad y la racanería. Jesús nos invita a coger nuestra propia cruz, a vivir abnegadamente, a poner por encima de todo el amor a los demás, a copiar su forma de amarnos hasta el final, como Él nos amó. Seguirle exige también estar por encima de las necesidades más elementales de la vida cotidiana. “Deja que los muertos entierren a los muertos”. Lo prioritario es el amor, es atender las necesidades de los hermanos y de los que están en la indigencia. Lo importante es estar volcados hacia los demás, esforzarse en construir un mundo más habitable, más justo y verdadero. La libertad a la que nos llama Jesús es aquella que Pablo nos recuerda, la libertad en el Espíritu, el amor y el servicio fraterno. La libertad y coherencia de vivir el evangelio del amor, irreconciliable con el egoísmo, el libertinaje o una vida sin ética ni religión. “Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado”. Estamos llamados a ser testigos de ese amor, a contagiar nuestra fe, la esperanza y dar frutos de amor. El mundo que Dios quiere es un mundo mejor, más humano, más evangélico. Un mundo en que como dice el Papa Francisco, quepamos todos. Donde no haya que salir a las periferias, porque todos estemos recogidos y aceptados; donde la ternura y la compasión sean la tónica y el estilo de vida de nuestra sociedad. Como creyentes esa es nuestra tarea, ¡vivámosla siempre y seamos contagiosos en nuestro amor!

    ¿Cómo entiendo yo la radicalidad que Jesús pide en este evangelio?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Amós
    Am 2, 6-10. 13-16
    Esto dice el Señor:
    “Por sus innumerables pecados
    no perdonaré a Israel.
    Porque venden al inocente por dinero,
    y al pobre, por un par de sandalias.
    Aplastan a los pobres contra el suelo
    y sacan del camino a los humildes.
    Padre e hijo acuden a la misma mujer,
    profanando mi santo nombre.
    Sobre ropas tomadas como prenda
    se sientan a comer en sus santuarios
    y se beben las multas de los pobres
    en el templo de su Dios.

    Cuando ustedes llegaron a esta tierra,
    yo destruí a los amorreos;
    eran altos como los cedros
    y fuertes como las encinas;
    destruí sus frutos por arriba,
    y por abajo, sus raíces.
    En cambio, a ustedes yo los saqué de Egipto
    y los conduje por el desierto durante cuarenta años,
    para darles en posesión la tierra de los amorreos.

    Pues bien, ahora yo los aplastaré contra el suelo,
    como la carreta tritura las espigas.
    El más veloz no logrará escapar,
    al más fuerte de nada le servirá su fuerza,
    y ni el más valiente salvará su vida.
    El arquero no resistirá,
    no se librará el más ágil,
    el jinete no se salvará,
    el soldado más fuerte y valiente
    huirá desnudo aquel día”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 8, 18-22
    En aquel tiempo, al ver Jesús que la multitud lo rodeaba, les ordenó a sus discípulos que cruzaran el lago hacia la orilla de enfrente.

    En ese momento se le acercó un escriba y le dijo: “Maestro, te seguiré a dondequiera que vayas”. Jesús le respondió: “Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en donde reclinar la cabeza”.

    Otro discípulo le dijo: “Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre”. Pero Jesús le respondió: “Tú sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos”.


    Oración

    Señor, quiero tener una verdadera vida en donde tú te puedas manifestar glorioso y hacer tu obra en mí. Te pido perdón por todo aquello que hago que no es conforme a lo que tú mismo grabaste en mi corazón como una ley perfecta que me conduce a la felicidad.

    Acción

    Hoy haré una lista de los roles que desempeño en mi vida y revisaré qué cosas no son conforme al plan de Dios y haré acuerdos conmigo y con Dios para cambiarlas.
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 25 de Junio| Juan Bautista | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 25 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 49, 1-6
    Salmo 138
    Evangelio Lucas 1, 57-66. 80

    “¡Conservaba todo esto en su corazón!”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    pérdida de Jesús: es la capacidad de sorprenderse por la manifestación gradual del Hijo de Dios. Es el mismo asombro que también afecta a los doctores del templo, admirados «por su inteligencia y sus respuestas» (v. 47). Pero, ¿qué es el asombro, qué es sorprenderse? Sorprenderse y maravillarse es lo contrario a dar todo por sentado, es lo contrario a interpretar la realidad que nos rodea y los acontecimientos de la historia solo de acuerdo con nuestros criterios. (Ángelus 30 de diciembre de 2018)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.)
    Conservaba todo esto en su corazón
    “La expresión “Corazón de la Virgen”, en sentido bíblico: designa la persona misma de santa María Virgen, su “ser” íntimo y único, el centro y la fuente de su vida interior, del entendimiento, de la memoria, de la voluntad y del amor: la actitud indivisa con que amó a Dios y a los hermanos y se entregó intensamente a la obra de la salvación del Hijo”.

    San Lucas nos cuenta el episodio de la visita de la familia de Nazaret a Jerusalén, con el adolescente Jesús, que pisa por primera vez el Templo donde años más tarde será protagonista de tantos hechos y discursos, y que “se pierde” voluntariamente entre los doctores.

    Al dolor de la momentánea pérdida del hijo, se añade para María y José el de no entender el lenguaje que Jesús emplea para explicar su actuación. María “conservaba estas cosas en su corazón”. Este corazón de María, meditativo, atento, abierto a Dios y a los demás, se convierte en modelo para nosotros, los seguidores de Jesús.

    Dice el Evangelio: María “conservaba todas estas cosas en su corazón”. El corazón de la Virgen María tuvo, a lo largo de su vida, muchas cosas sobre las que meditar, desde el anuncio y nacimiento de su Hijo, hasta su muerte y resurrección y la venida del Espíritu.

    Las oraciones de la Misa, al hablar del corazón de la Virgen, dicen que es “mansión para el Hijo” y “santuario del Espíritu Santo”, que es “corazón limpio y dócil”, que sabía “guardar con fidelidad y meditar continuamente las riquezas de la gracia del Hijo”.

    La liturgia alaba a Dios porque dio a la Virgen María “un corazón sabio y dócil, dispuesto a agradarte; un corazón nuevo y humilde, para grabar en él la ley de la nueva Alianza; un corazón sencillo y limpio, que la hizo digna de concebir virginalmente a su Hijo y la capacitó para contemplarte eternamente; un corazón firme y dispuesto para soportar con fortaleza la espada de dolor y esperar, llena de fe, la resurrección de su Hijo”.

    Podemos aprender de la Virgen esta apertura a Dios, esta entereza en la vida, esta profundidad de miras y de entrega. El Corazón de Cristo Jesús, que celebrábamos hace poco, como expresión suprema del amor de Dios a la humanidad, tiene un buen discípulo en el corazón de su madre. Y debería tenerlo en el nuestro, para que sepamos también nosotros meditar, estar atentos, amar, saber sufrir, entregarnos con generosidad. Es la verdadera sabiduría y la garantía de la felicidad eterna.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 61,9-11
    La estirpe de los justos será célebre entre las naciones,
    y sus vástagos, entre los pueblos.
    Cuantos los vean reconocerán
    que son la estirpe que bendijo el Señor.
    Me alegro en el Señor con toda el alma
    y me lleno de júbilo en mi Dios,
    porque me revistió con vestiduras de salvación
    y me cubrió con un manto de justicia,
    como el novio que se pone la corona,
    como la novia que se adorna con sus joyas.
    Así como la tierra echa sus brotes
    y el jardín hace germinar lo sembrado en él,
    así el Señor hará brotar la justicia
    y la alabanza ante todas las naciones.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 2,41-51
    Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.

    Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: “Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia”. Él les respondió: “¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?” Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad. Su madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas.
    7 min
  • Evangelio Del Día Viernes 24 de Junio | Inmenso Amor de Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 24 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    IX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Ezequiel 34, 11-16
    Salmo 22
    Evangelio Lucas 15, 3-7

    “¡Alegraos conmigo!”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    En la visión de Jesús no hay ovejas definitivamente perdidas, sino sólo ovejas que hay que volver a encontrar. Esto debemos entenderlo bien: para Dios nadie está definitivamente perdido. ¡Nunca! Hasta el último momento, Dios nos busca. Pensad en el buen ladrón; pero sólo en la visión de Jesús nadie está definitivamente perdido. La perspectiva, por lo tanto, es totalmente dinámica, abierta, estimulante y creativa. Nos impulsa a salir en búsqueda para emprender un camino de fraternidad. Ninguna distancia puede mantener alejado al pastor; y ningún rebaño puede renunciar a un hermano. (Audiencia General 4 de mayo de 2016)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas.)
    ¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido
    La fiesta del Sagrado Corazón que hoy celebramos nos hace recordar el tiempo Pascual, en que hemos vivido y experimentado el amor misericordioso de Cristo, en su muerte y Resurrección. Un corazón herido, traspasado, pero a la vez lleno de ternura y compasión; un Corazón bondadoso capaz de amar y de perdonar infinitamente.

    La primera lectura y el evangelio relacionan el Antiguo y el Nuevo testamento. En la primera lectura el profeta Ezequiel nos anuncia un Pastor que ha de venir a cuidar a su rebaño, lo guiará, lo apacentará en ricos pastos, cuidará de sus ovejas según la necesidad de cada una.
    En el evangelio, Jesús, a través de una parábola, enseña a los que todavía viven según la ley y el moralismo que Él se alegra por haber encontrado a la oveja perdida, deja las noventa y nueve y va al encuentro de la que necesita ser sanada, porque Él ha venido al mundo para los enfermos, los que necesitan médico.

    Acerquémonos al Señor como la oveja perdida, la descarriada, la enferma, la herida… cansada de caminar por pastos secos, sin vida y así podamos encontrar en Él el pasto saludable que nos conduce al Padre. Muchas veces por el sufrimiento, por la ceguera, por la falta fe… no nos damos cuenta de su presencia en nuestra vida, pero el Señor no nos abandona. Él nos guía, nos acompaña, nos quiere, nos ama hasta entregar su vida.

    En la segunda lectura la carta del apóstol San Pablo nos muestra el gran amor con que Dios nos amó, “siendo nosotros todavía pecadores"; miró nuestra debilidad, se compadeció de nosotros y nos envió a su Hijo único como luz del mundo para rescatarnos del poder de las tinieblas y así podamos andar en la claridad de su presencia.

    Abramos el oído del corazón para escuchar la voz del Pastor, de mi pastor. Reposemos nuestra cabeza en el pecho de Jesús, como el discípulo amado y digámosle: “Señor te quiero, cuídame, apaciéntame en tu rico pasto para que yo permanezca en tu corazón manso y humilde, y ahí encontraré descanso para mis fatigas”.


    LECTURA DEL DÍA
    Primera lectura
    Lectura de la profecía de Ezequiel
    Ez 34, 11-16
    Esto dice el Señor Dios: “Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y velaré por ellas. Así como un pastor vela por su rebaño cuando las ovejas se encuentran dispersas, así velaré yo por mis ovejas e iré por ellas a todos los lugares por donde se dispersaron un día de niebla y de oscuridad.

    Las sacaré de en medio de los pueblos, las congregaré de entre las naciones, las traeré a su tierra y las apacentaré por los montes de Israel, por las cañadas y por los poblados del país. Las apacentaré en pastizales escogidos, y en lo alto de los montes de Israel tendrán su aprisco; allí reposarán en buenos prados, y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel.

    Yo mismo apacentaré a mis ovejas; yo mismo las haré reposar, dice el Señor Dios.

    Buscaré a la oveja perdida y haré volver a la descarriada; curaré a la herida, robusteceré a la débil, y a la que está gorda y fuerte, la cuidaré. Yo las apacentaré en la justicia’’.
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
    Segunda lectura
    Rom 5, 5-11
    Hermanos: Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado.

    En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado. Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.

    Con mayor razón, ahora que ya hemos sido justificados por su sangre, seremos salvados por él del castigo final. Porque, si cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él por la muerte de su Hijo, con mucho más razón, estando ya reconciliados, recibiremos la salvación participando de la vida de su Hijo. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 15, 3-7
    En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y a los escribas esta parábola: “¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido’.

    Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentirse’’.


    Oración

    Señor Jesús, tú que eres el verdadero pastor de la ovejas a quien todos seguimos fielmente, ayúdanos a ser dóciles a tu llamado y a ser fieles a tu voz que nos invita al seguimiento para alcanzar la vida eterna que no termina y gocemos así de tu majestad divina.

    Acción

    Atender a la voz de Jesús que nos llama al amor al prójimo en cada una de nuestras acciones diarias mediante el respeto y la solidaridad.
    8 min
  • Evangelio Del Día Jueves 23 de Junio | Oración | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 23 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 49, 1-6
    Segunda Lectura Hechos de los apóstoles 13, 22-26
    Salmo 138
    Evangelio Lucas 1, 57-66. 80

    “La mano del Señor estaba con él”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Y ahora que el evento se cumple, ahora que Isabel y Zacarías experimentan que «nada es imposible para Dios» (Lucas 1, 37), grande es su alegría. La página evangélica del día (Lucas 1, 57-66.80) anuncia el nacimiento y luego se detiene en el momento de la imposición del nombre al niño. Isabel elige un nombre extraño a la tradición familiar y dice: «Se llamará Juan», don gratuito y también inesperado, porque Juan significa «Dios ha hecho la gracia». Y este niño será heraldo, testigo de la gracia de Dios para los pobres que esperan con humilde fe su salvación. (Ángelus 24 de junio de 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Juan José de León Lastra O.P.)
    La solemnidad de mañana, Sagrado Corazón de Jesús, hace que los responsables de la Liturgia adelanten la fiesta de san Juan Bautista al día de hoy, 23 de junio.

    Te hago luz de las naciones
    La lectura hace alusión a la llamada de Dios cuando el ser humano está aún en el seno materno. San Lucas señala cómo el niño que está en el seno de Isabel reacciona ya ante la presencia de María portando a su vez en su seno a Jesús. Se suele interpretar como el momento de santificación de Juan. Por eso celebra la Iglesia su nacimiento, cuando lo que se suele celebrar en los santos es el momento final de la vida, el nacimiento a otra vida. Sobre todo, si son mártires, como lo fue Juan Bautista. La misión de este niño es ser “luz de las naciones”, anunciar la salvación universal, “hasta el confín de las naciones”. La luz que aportó Juan fue la que permitió descubrir a Jesús, el verdadero salvador, la referencia universal de la salvación.

    Predicó a todo Israel un bautismo de conversión
    La lectura recoge un discurso de Pablo que también habla de mensaje de salvación. Juan Bautista es quien “predicó a todo el pueblo un bautismo de conversión”, quien proclama la realidad salvífica de quien es superior a él, que señala con la expresión que recogerán los evangelistas. “no soy digno de desatarle las sandalias”.

    La mano del Señor estaba con él
    El texto recoge el acontecimiento del nacimiento de Juan, que es, como he indicado, lo que se celebra. Pero apunta a lo esencial “la mano de Dios estaba con él”. Junto a la “mano de Dios”, Juan pone lo que le corresponde de su parte. Así nos dice que “vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel”. El texto evangélico no pertenece a los que nos hablan de la misión de Juan: como voz que anuncia a la Palabra, precursor que anuncia al Enviado, quien bautiza con agua, pero no “con Espíritu Santo y fuego”. Es resumen a “quien es más fuerte que yo”, según su propia confesión.

    La liturgia quiere resaltar más bien que quien nace es un elegido de Dios, para la gran misión de anunciar a quien salvará la humanidad. Para ello se fue al desierto para fortalecer su carácter, darse tiempo a la oración, a la reflexión, llevar una vida sobria, austera, a distancia del vivir público, bajo la forma de “vivir en el desierto”. Juan en palabras elementales, nació -no fue concebido, pero sí nació-, santo; pero no se le dio todo hecho, tuvo que forjar su carácter, descubrir su misión, la razón de su existir en la oración y la reflexión. Para así situarse ante quien va a anunciar y proclamar como el verdadero salvador.

    Nosotros continuamos la labor de Juan: hacer presente a Jesús en nuestro mundo, su persona, vida y evangelio. Huir de predicarnos a nosotros mismos, sino a él. Algo de lo que advertía ya san Pablo.
    Necesitamos para ello tiempo de oración, reflexión; vivir en nuestra sociedad sin dejarnos envolver por la aceleración de procesos, de la búsqueda de la satisfacción inmediata, o entregados a una actividad que no contrastamos en nuestro interior a la luz del evangelio; dejándonos a arrastrar por lo prescindible, a costa de no dar tiempo a lo imprescindible que conforma nuestro ser humano, cristiano. Necesitamos desierto para descubrir el proyecto de Dios sobre cada uno y saber con audacia mostrar a Jesús en nuestro mundo. Como Juan Bautista hizo en el suyo.


    LECTURA DEL DÍA
    Primera lectura
    Lectura del libro de Isaías
    Is 49, 1-6
    Escúchenme, islas;
    pueblos lejanos, atiéndanme.
    El Señor me llamó desde el vientre de mi madre;
    cuando aún estaba yo en el seno materno,
    él pronunció mi nombre.

    Hizo de mi boca una espada filosa,
    me escondió en la sombra de su mano,
    me hizo flecha puntiaguda,
    me guardó en su aljaba y me dijo:
    “Tú eres mi siervo, Israel;
    en ti manifestaré mi gloria”.
    Entonces yo pensé: “En vano me he cansado,
    inútilmente he gastado mis fuerzas;
    en realidad mi causa estaba en manos del Señor,
    mi recompensa la tenía mi Dios”.

    Ahora habla el Señor,
    el que me formó desde el seno materno,
    para que fuera su servidor,
    para hacer que Jacob volviera a él
    y congregar a Israel en torno suyo
    –tanto así me honró el Señor
    y mi Dios fue mi fuerza–.
    Ahora, pues, dice el Señor:
    “Es poco que seas mi siervo
    sólo para restablecer a las tribus de Jacob
    y reunir a los sobrevivientes de Israel;
    te voy a convertir en luz de las naciones,
    para que mi salvación llegue
    hasta los últimos rincones de la tierra”.
    Segunda lectura
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 13, 22-26
    En aquellos días, Pablo les dijo a los judíos: “Hermanos: Dios les dio a nuestros padres como rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará todos mis designios.

    Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un salvador: Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decía: ‘Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien no merezco desatarle las sandalias’.

    Hermanos míos, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este mensaje de salvación les ha sido enviado a ustedes”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 1, 57-66. 80
    Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.

    A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: “No. Su nombre será Juan”. Ellos le decían: “Pero si ninguno de tus parientes se llama así”.

    Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.

    Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: “¿Qué va a ser de este niño?” Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.

    El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al pueblo de Israel.


    Oración

    Señor Dios y Padre de bondad, tú que, por medio de Cristo, nos llamas constantemente a la conversión y a volver a ti de todo corazón, danos la fuerza necesaria para ser dóciles al Espíritu Santo y, en el seguimiento fiel a Jesús, volvamos a ti con un corazón contrito y humillado. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

    Acción

    A mediodía y al anochecer haré un examen de conciencia para ver si estoy creciendo en mi fidelidad a Dios. Y me haré un pequeño propósito para cambiar aquello que no es conforme con mi vida cristiana.
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 22 de Junio | Árbol Fueno, Frutos Buenos | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 22 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura 2 Reyes 22, 8-13; 23, 1-3
    Salmo 118
    Evangelio Mateo 7, 15-20

    “Por sus frutos los conoceréis”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Profetas o profecías o propuestas: "¡Tengo ganas de hacer esto! Pero esto no te lleva al Señor, te aleja de Él. Por eso es necesaria la vigilancia. El cristiano es un hombre o una mujer que sabe vigilar su corazón. Y muchas veces nuestro corazón, con tantas cosas que van y vienen, parece un mercado local donde encuentras de todo. ¡Y no! Debemos probar - esto es del Señor y esto no lo es - para permanecer en el Señor. (Santa Marta, 7 de Enero de 2014)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    El pueblo entero suscribió la Alianza
    Dios, desde la creación del mundo y de los hombres, siempre ha dado muestras de su relación amistosa con el género humano. Un punto clave en esta historia fue la alianza que selló con el pueblo judío a través de Moisés: “Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo”. Sabemos que no siempre los hombres fueron fieles a esta alianza con Dios, y se fueron detrás de otros ídolos, aunque siempre hubo un resto del pueblo que se mantuvo fuel a Dios.

    Esta primera lectura nos relata cómo el Sumo Sacerdote Helcías encuentra el libro de la Ley, donde está el relato de la alianza. Se lo llevan al rey Josías, que reconoce que “nuestros padres no obedecieron los mandatos de este libro, cumpliendo lo prescrito por él”. Y el rey, delante de todo el pueblo, se comprometió a cumplir todos lo preceptos contenidos en la alianza con Yahvé. “El pueblo entero suscribió la alianza”.

    Esto ocurría en el Antiguo Testamento, pero, cuando llegó la plenitud de los tiempos, Jesús, el Hijo de Dos, vino a nuestra tierra, y selló una alianza de amor con toda la humanidad, una alianza de hijos con nuestro Padre Dios.

    Por sus frutos los conoceréis. Por su amor los conoceréis
    Jesús, siempre cercano a sus discípulos y siempre indicándoles por dónde deben caminar, en el evangelio de hoy, les da, y nos da también a todos nosotros, un criterio para distinguir a los falsos profetas de los verdaderos: “Por sus frutos los conoceréis”. Ciertamente ese mismo criterio nos sirve para distinguir a los falsos cristianos de los verdaderos. No vale que alguien diga con sus palabras que es seguidor de Jesús. Esas palabras tienen que estar respaldas por las obras… por las obras del amor. Así fue la vida de Jesús. Sus palabras y sus obras siempre estuvieron en la línea del amor. Y las palabras y las obras de un seguidor han de caminar en esa misma dirección, la dirección del amor.
    San Pablo, experto conocedor de Jesús y después de su conversión, su fiel seguidor, nos llega a decir que las obras más sublimes que podamos realizar si no brotan del amor no son nada. “Sin no tengo amor, nada soy… nada me aprovecha”.

    Jesús, por ser consecuente con todo lo que nos ha predicado, nos advierte que la pregunta de nuestro examen final va a versar sobre el amor, si hemos amado a los que necesitaban nuestro amor y ayuda: “Cuando tuve hambre, ¿me disteis de comer? Cuando tuve sed, ¿me disteis de beber?”.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del segundo libro de los Reyes
    2 Reyes 22, 8-13; 23, 1-3
    Por aquel entonces, el sumo sacerdote Jilquías dijo a Safán, delegado del rey Josías: “He hallado en el templo el libro de la ley”. Jilquías entregó el libro a Safán, quien lo leyó. Luego, Safán fue a ver al rey y le rindió cuentas, diciendo: “Tus siervos han fundido el dinero del templo y se lo han entregado a los encargados de las obras”. Y añadió: “El sacerdote Jilquías me ha entregado un libro”. Y lo leyó en presencia del rey.

    Cuando el rey oyó las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestiduras y ordenó al sacerdote Jilquías; a Ajicam, hijo de Safán; a Akbor, hijo de Miqueas; al delegado Safán y a Asaías, ministro suyo: “Vayan a consultar lo que dice el Señor acerca de mí, del pueblo y de todo Judá en este libro que se ha encontrado, pues el Señor está enfurecido con nosotros, porque nuestros padres no escucharon las palabras de este libro y no cumplieron lo que en él está escrito”.

    Cuando ellos trajeron la respuesta, el rey convocó a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén y se dirigió hacia el templo, acompañado por los hombres de Judá y todos los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el más pequeño hasta el más grande, y les leyó el libro de la alianza hallado en el templo.

    Después, de pie sobre el estrado y en presencia del Señor, renovó la alianza, comprometiéndose a seguir al Señor y a cumplir sus preceptos, normas y mandatos, con todo el corazón y toda el alma, y a poner en vigor las palabras de esta alianza, escritas en el libro. Y todo el pueblo renovó también la alianza.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 7, 15-20
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuidado con los falsos profetas. Se acercan a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?

    Todo árbol bueno da frutos buenos y el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos y un árbol malo no puede producir frutos buenos. Todo árbol que no produce frutos buenos es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los conocerán”.


    Oración

    Señor de la felicidad y Dios amor, enséñame a cumplir tus mandatos con un corazón dispuesto, ya que estoy seguro de que tú tienes deseos de bien y no de mal para mí; quiero deleitarme en tus deseos y complacerme en cumplirlos, pues sé que esto también significa que viva feliz en esta vida, y en la futura, gozar de la vida eterna.

    Acción

    Hoy haré un recuento de que todas las cosas que me producen felicidad en mi vida, confirmaré cómo esa felicidad llega por cumplir algún mandato divino y daré gracias a Dios por esa dicha.
    7 min
  • Evangelio Del Día Martes 21 de Junio | Te Queremos Eres Única | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 21 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura 2 Reyes 19, 9-11. 14-21. 31-35. 36
    Salmo 47
    Evangelio Mateo 7, 6. 12-14

    “Esta es la Ley y los Profetas”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Pero, ¿por qué esta puerta es estrecha?, se puede preguntar. ¿Por qué dice que es estrecha? Es una puerta estrecha no porque sea opresiva; sino porque nos exige restringir y contener nuestro orgullo y nuestro miedo, para abrirnos con el corazón humilde y confiado a Él, reconociéndonos pecadores, necesitados de su perdón. Por eso es estrecha: para contener nuestro orgullo, que nos hincha. La puerta de la misericordia de Dios es estrecha pero ¡siempre abierta de par en par para todos! (Ángelus 21 de agosto de 2016)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. María Ferrández Palencia, OP)
    Tú solo eres el Dios para todos los reinos de la tierra
    Estamos en el año 701 antes de Cristo, en tiempos del profeta Isaías, y de Ezequías, rey de Judá. El rey de Asiria quiere destruir Judá y escribe a Ezequías para advertirle de sus intenciones, desafiarle y de forma sarcástica cuestionar aquello que para Israel ha sido su fuerza: la fe en su Dios. Ya años antes, en el 722 a.C. Samaría, reino del norte, ha sucumbido ante Asiria. Sin embargo, el reino del Sur permanece en pie, gracias, según el autor del libro de Reyes, a la fidelidad de Dios a la promesa hecha a David: Tu dinastía y tu reino subsistirán para siempre ante mí (2 Samuel 7,16). Pero ¿qué es Judá frente a Asiria? Es la debilidad de un pueblo frente al poderío de otro.

    El profeta Isaías ha animado al pueblo a resistir, a no caer en la idolatría y a poner su fuerza y confianza en el Señor.

    Ante la carta amenazante y provocativa de Senaquerib, Ezequías sube al templo a orar e implorar la salvación del pueblo. Ezequías confía en Dios; la predicación del profeta Isaías ha sido fundamental para afianzar esa confianza.

    Dios contesta a Ezequías a través de Isaías, para comunicarle un mensaje de esperanza: Jerusalén no será asolada; En el presente del año 701 a.C. el grande no se come al chiquito, queda derrotado el que parecía invencible. Lo aparentemente imposible ocurre. El autor del libro de Reyes, contempla este acontecimiento como un momento en que el pueblo de Israel, a través de su rey Ezequías, ha reafirmado su identidad, ha sido capaz de permanecer fiel a su Dios en medio de la hostilidad asiria, y la derrota de los asirios como un signo de fidelidad de Dios a sus promesas.

    Es verdad que la falta de fidelidad a Dios de los posteriores reyes del reino sur serán la causa, para el autor del libro, de que en el año 587 a.C. Judá corra la misma suerte que Samaría. Sin embargo, Isaías, de parte de Dios, ha transmitido una promesa: de Jerusalén saldrá un resto. Este resto, es una puerta abierta a la esperanza de que Dios no abandonará nunca a su pueblo.

    Todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos
    En el contexto del sermón del monte y ya casi al final, escuchamos de boca de Jesús tres sentencias. En ellas descubrimos, en el contexto de nuestro hoy, tres invitaciones: respecto a nuestra manera de acoger y predicar el Evangelio; respecto a nuestra manera de relacionarnos con los otros y, por último, respecto a nuestra manera de orientarnos en la vida para buscar la felicidad. Tres aspectos que en el fondo están íntimamente unidos porque se alimentan mutuamente.

    La primera sentencia de no dar lo santo a los perros, ni echar las perlas a los cerdos, me hace pensar en otras dos de nuestro refranero español: una es, para aprender lo principal es querer y la otra, comer sin apetito, hace daño y es delito. Y es que las personas, por distintos motivos, no siempre estamos permeables para recibir la lluvia de la Palabra de Dios y no siempre tenemos “hambre” de esta Palabra.

    A veces creemos que la predicación es cuestión de un buen método y una buena preparación; y seguramente esto ayuda, pero quizás lo que es importante es estar presente al otro y esperar su momento. Aquel en que, a veces a partir de una situación vivida, a la persona, a nosotros mismos, se le regala una nueva conciencia de sí, una oportunidad de tocar fondo, un cuestionamiento sobre el sentido de lo que vive , algo que despierta el hambre y la sed interior, el deseo de una vida más plena y más auténtica.

    Pienso mucho que el tiempo de Dios no es nuestro tiempo, y que acompañar el crecimiento de las personas implica estar cerca y muy atentos a su vida real, para saber acompañar esos momentos que pueden convertirse en tiempo de salvación.

    La segunda sentencia, tratad a los demás como queréis que os traten, aparece, expresada de una manera u otra, a lo largo de toda la historia del pensamiento filosófico y religioso, hasta llegar a ser considerada en la ética como la regla de oro de la vida moral. Por ejemplo, en el libro de Tobías 4, 15 aparece en su forma negativa: No hagas a nadie lo que a ti te desagrada. Jesús dirá que en ello consiste la ley y los profetas, es decir que recoge lo esencial del pensamiento bíblico y que por tanto no es sino otra manera de traducir la llamada a vivir el mandato del Amor.

    Es verdad que, en lo superficial, no a todos nos gusta o necesitamos lo mismo que los demás. Pero, en lo profundo, todos deseamos lo mejor en el sentido de lo que es bueno para nuestras vidas. En el fondo tratar a los demás como queremos que nos traten es situarnos con cada persona poniéndonos en su lugar, en su piel, deseando lo mejor para ella, su bien, como lo deseamos para nosotros; y actuando con ella conforme a este deseo. Esto exige salir de nosotros mismos hacia la otra persona, estar atentos y desarrollar actitudes de compasión hacia ella; nos invita constantemente a preguntarnos qué es lo que en el fondo necesita y a ser creativos en la manera de responsabilizarnos de ella. Me gusta mucho la palabra ser responsable, en el sentido en que Saint Exupéry habla en su libro del Principito. En el diálogo entre el Principito y la rosa, se van estableciendo lazos entre ambos y al final el principito dirá: “Soy responsable de mi rosa”. Y es que el amor al que somos convocados como hijos de un mismo Padre nos responsabiliza siempre de los otros, nos convierte en servidores unos de los otros, haciendo de este servicio la prueba de que realmente hemos acogido el Evangelio.
    La tercera sentencia, nos muestra dos caminos ante nosotros: para entrar en ellos hay dos puertas, una ancha y otra estrecha; es esta segunda la que nos abre el camino, que también será estrecho, hacia la vida. Leer esta sentencia en relación con lo reflexionado acerca de las dos primeras sentencias, puede ayudarnos a evitar caer en las exaltaciones poco evangélicas que del sufrimiento a veces hacemos. Necesitamos abrir nuestra vida a la Palabra y a su fuerza transformadora. Sólo anclados en ella y en el Amor del Padre, viviendo desde él, podremos entender, asumir y acoger el precio del amor.

    Decía Eduardo Galeano, en un poema bellísimo:

    Nosotros
    tenemos la alegría de nuestras alegrías
    Y también tenemos
    la alegría de nuestros dolores
    Porque no nos interesa la vida indolora
    que la civilización del consumo
    vende en los supermercados.
    Y estamos orgullosos
    del precio de tanto dolor
    que por tanto amor pagamos.
    El amor verdadero significa siempre transitar puertas estrechas, y en él adquieren su sentido, pero es también siempre fuente de alegría auténtica y de vida.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 7, 6. 12-14
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen.

    Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas.

    Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!”


    Oración

    Padre bueno, que en tu infinita bondad has querido no sólo crear el universo, sino que con tu amor paterno sostienes el curso de la historia y nos llevas siempre de la mano, como Padre amoroso, a fin de que no desfallezcamos en nuestro esfuerzo cotidiano por ser fieles a ti, ayúdanos siempre, con el don de tu Espíritu, a llevar a cabo nuestras labores poniendo todo el esfuerzo necesario como si todo dependiera de nosotros, y confiando siempre en tu presencia amorosa que lleva siempre a buen término todas nuestras acciones.

    Acción

    El día de hoy reflexionaré unos momentos antes de tomar mis grandes decisiones, para dejar que el Espíritu Santo me guíe a actuar para gloria de Dios.
    7 min
  • Evangelio Del Día Lunes 20 de Junio | No Juzgar | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 20 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura 2 Reyes 17, 5-8. 13-15. 18
    Salmo 59
    Evangelio Mateo 7, 1-5

    “No juzguéis”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Siempre es útil ayudar a otros con consejos sabios, pero mientras observamos y corregimos los defectos de nuestro prójimo, también debemos ser conscientes de que tenemos defectos. Si creo que no los tengo, no puedo condenar o corregir a los demás. Todos tenemos defectos: todos. Debemos ser conscientes de ello y, antes de condenar a los otros, mirar dentro de nosotros mismos. Así, podemos actuar de manera creíble, con humildad, dando testimonio de la caridad. (Ángelus 3 de marzo de 2019)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Dña. Montserrat Palet Dalmases)
    Antes de empezar con las lecturas del día, unos comentarios sobre la Beata Margarita Ebner, que hoy la Orden de Predicadores celebra su fiesta.

    Nació en Donauwörth (Alemania) hacia el año 1291. A los 15 años entró en el monasterio dominicano de María Medingen, de la diócesis de Augsburgo, que en aquel entonces era un monasterio floreciente.

    La comunidad se componía de monjas de coro y conversas, ella entró como monja de coro, con obligación de asistir al coro donde se rezaba y se cantaba el oficio divino. Al cabo de unos años contrajo una rara enfermedad que no la dejaba comer ni beber y las medicinas que tomaba no le hacían ningún efecto. Se volvió retraída y solo decía las palabras indispensables, se sentía abandonada, pero seguía tomando parte en los actos de la comunidad.

    A instancias de su director espiritual Margarita expresa sus sentimientos en un diario que escribe, que ella le dio el nombre de “El Librito”, que contiene notas espirituales, personales, meditaciones, oraciones y fragmentos de cartas.

    Se sintió a ser llamada “Salvadora para sí misma, ejemplar para los hombres, agradable a los ángeles y grata a Dios”. Se propuso imitar a Santo Domingo y nunca volvió la vista atrás.

    Se caracterizó por su devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a la Eucaristía y a la Pasión de Cristo. Quería asemejarse a Cristo y su ruego fue escuchado porque recibió los estigmas. Algunos de los favores se produjeron ante el crucifijo.

    Sus restos reposan en la capilla dedicada a ella en el monasterio de María Medingen. La confirmación del culto tuvo lugar el 24 de febrero de 1979 por el Papa San Juan Pablo II.

    Guardad mis mandatos y preceptos
    En el fragmento del Libro de los Reyes se pone de manifiesto la lucha entre los reinos hermanos, Israel y Judá que es también la de los asaltos del exterior por parte de Egipto contra Judá y de los arameos por el norte. El peligro arrecia cuando los ejércitos asirios intervienen en la región, cuando Samaria finalmente cayó y el reino del norte fue conquistado, los Asirios implementaron su política hacia las naciones conquistadas, mientras Judá se declaraba ya vasallo.

    La historia, limitada ya a Judá, prosigue hasta la ruina de Jerusalén. Deportaron a todos menos a las clases más bajas hacia las ciudades de su imperio.

    La ruina del reino de Israel sucedió porque no escucharon la voz de Yahvé, su Dios, y violaron su alianza, no obedecieron ni pusieron en práctica todo cuanto había ordenado Moisés, siervo de Yahvé, sino que construyeron altares, levantaron estatuas e imágenes de Aserá en los montes, colinas y bajo todo árbol frondoso, postrándose y dando culto a estos ídolos y a otros dioses.

    El Señor había advertido a Israel y Judá por medio de los profetas y videntes. “Volveos de vuestro mal camino, guardad mis mandatos y preceptos, siguiendo la Ley que di a vuestros padres, que les comuniqué por medio de mis siervos los profetas”.

    Ellos endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Yahvé su Dios, desechando sus mandatos y pactos hechos con sus padres, siguieron la vanidad y se hicieron vanos, pecando contra Dios. Yahvé se irritó tanto contra Israel que los arrojó de su presencia, quedando solo la tribu de Judá.

    El ojo ajeno
    La última parte del sermón de la montaña contiene varias exhortaciones a los discípulos que indican aspectos importantes de su conducta.

    San Mateo reúne en estos capítulos palabras de Jesús pronunciadas, probablemente, en diferentes situaciones y lugares. Es una catequesis sobre la vida cristiana, presenta de una manera concreta, breve y directa la vida nueva que trae Jesús y emplea un lenguaje desacostumbrado para los oídos de los judíos.

    Un discípulo no juzga a nadie. Juzgar corresponde únicamente a Dios. Además, ignora la intención y sin este conocimiento no se puede ejercer un juicio recto. Aún más, usarán con nosotros la misma medida que usemos con los demás.

    Jesús nos señala la deformación de conciencia, a la que llegaremos si llevamos sistemáticamente sobre personas, acontecimientos y cosas una manera de ver dura y condenatoria; perderemos la lucidez sobre nosotros mismos hasta el punto de advertir la mota en el ojo ajeno, sin percibir la viga en el propio.

    La inmensa mayoría de la Sociedad en que vivimos se considera juez, ¡qué poco cuesta juzgar, condenar y emitir una sentencia a cualquier hijo de vecino!, cuando en realidad tendríamos que juzgarnos primero a nosotros mismos.

    Seremos juzgados por Dios con la misma medida que hayamos aplicado al prójimo. Él es el único que puede dictar sentencia.

    ¿Con qué facilidad ves la viga de tu ojo?

    ¿Quizás ves más la mota del ojo ajeno?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del segundo libro de los Reyes
    2 Reyes 17, 5-8. 13-15. 18
    En aquellos días, Salmanasar, rey de Asiria, invadió el país, llegó a Samaria y la sitió durante tres años. En el año noveno de Oseas, el rey de Asiria ocupó Samaria y deportó a los israelitas a Asiria. Los instaló en Jalaj, junto al Jabor, río de Gozán, y en las ciudades de Media.

    Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra el Señor, su Dios, que los sacó de la tierra de Egipto, y habían adorado a otros dioses, siguiendo las costumbres de las naciones que el Señor había exterminado a su llegada y que sus mismos reyes habían introducido.

    El Señor había advertido a Israel y a Judá, por boca de todos los profetas y videntes, diciendo: “Enderecen sus malos caminos y cumplan mis mandamientos y preceptos, conforme a la ley que impuse a sus padres y que les manifesté por medio de mis siervos, los profetas”. Pero ellos no escucharon y endurecieron su corazón como lo habían hecho sus padres, que no quisieron obedecer al Señor, su Dios. Despreciaron sus decretos, la alianza que estableció con sus padres y las advertencias que les hizo.

    El Señor se enojó mucho contra Israel y lo arrojó de su presencia, y solamente quedó la tribu de Judá.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 7, 1-5
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No juzguen y no serán juzgados; porque así como juzguen los juzgarán y con la medida que midan los medirán.

    ¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo? ¿Con qué cara le dices a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, cuando tú llevas una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga que tienes en el ojo, y luego podrás ver bien para sacarle a tu hermano la paja que lleva en el suyo”.


    Oración

    Señor Dios nuestro, que nos llamas a una vida de perfección, enséñanos a ser dóciles a las mociones de tu Espíritu Santo, para que cumpliendo en todo tu palabra, seamos fieles imitadores de tu Hijo en el amor y respeto al prójimo y en la solidaridad con los que sufren, y alcancemos así, la vida bienaventurada que nos has prometido.

    Acción

    Hoy me conduciré con respeto por los demás y haré un acto de solidaridad con alguien que lo necesite.
    6 min
  • Evangelio Del Día Sábado 18 de Junio | Creo En Su Providencia | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 18 DE JUNIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura 2 Crónicas 24, 17-25
    Salmo 88
    Evangelio Mateo 6, 24-34

    “No podéis servir a Dios y al dinero”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La página evangélica del día de hoy (cf. Mateo 6, 24—34) es un fuerte reclamo a fiarse de Dios —no olvidar: fiarse de Dios— quien cuida de los seres vivientes en la creación. Él provee la comida para todos los animales, se preocupa de los lirios y de la hierba del campo (cf. vv. 26-28); su mirada benéfica y solícita vela cotidianamente en nuestra vida. Esta pasa bajo la angustia de muchas preocupaciones, que pueden quitar serenidad y equilibrio; pero esta angustia es a menudo inútil, porque no logra cambiar el curso de los acontecimientos. Jesús nos exhorta con insistencia a no preocuparnos del mañana (cf. vv. 25.28.31), recordando que por encima de todo está un Padre amoroso que no se olvida nunca de sus hijos. (Ángelus, 26 febrero 2017)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.)
    Abandonaron la casa de Yahveh, el Dios de sus padres
    La lectura del segundo libro de las Crónicas nos presenta una radiografía de a lo que puede llegar el corazón del ser humano dejado llevar por los intereses personales. Llegamos a la sin razón movidos por la ceguera, y el horizonte que se nos muestra es la desolación que provocan las guerras. Algo que hoy día tenemos tan presente en Europa, con el sin sentido de la guerra en Ucrania. Se nos presenta en el texto, la voz de denuncia que trata de gritar el profeta en ese transfondo del reinado de Joás. Esa voz pone de manifiesto que en el corazón del ser humano entra la ambición, codicia, egoísmos, maldades, ansias de poder, guerras, cuando el corazón no se deja evangelizar por el mandamiento del: «Amaos los unos a los otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros» (Jn 13,34-35).

    La denuncia que hace el profeta está bastante clara, el alejamiento que tiene el «Pueblo elegido» de su Dios. «Olvidar el Dios de sus padres» ¿Puede cegarse tanto el corazón del ser humano para llegar a esos extremos? ¿Cómo se puede llegar hasta renunciar de tu propia identidad? La raíz, el núcleo de nuestro ser mismo. Lo que somos. Renunciar a vivir en esa clave de fidelidad y de amor que nos presenta Dios: el ser hijos de Dios. Para darle la espalda y vivir de cualquier manera justificando todo tipo de acción para sacar beneficio. No es que el texto esté justificando que Dios por el hecho de abandonar la Casa y el Dios de sus padres, el Señor castigue, sino que en esa libertad que posee el ser humano quiere vivir según y a merced de un corazón que es de piedra y no de carne y él mismo se está autoexcluyendo del proyecto de Dios.

    No podéis servir a Dios y al dinero
    Siguiendo el hilo conductor que nos presenta la primera lectura aterrizamos en el evangelio de hoy con la misma realidad la fe y las acciones, que vienen a hacer referencia del tipo de Dios en el que creemos. Para ello, podemos hacer un tipo de tabla comparativa en el que podemos poner de relieve los ídolos frente al verdadero Dios providente. De este modo, comprenderemos mejor la Palabra de Dios y la profundidad que nos quiere presentar. Para hablar de fe y de seguimiento debemos hilar fino. El verdadero ser del discipulado lleva una exigencia y una coherencia determinada, no valen los paños de agua caliente.

    Por un lado, se nos presenta al dios dinero y una cierta preocupación por lo inmediato: vestido y alimento, que nos puede llevar a despistarnos de la profundidad del seguimiento como discípulo y darle el corazón a los ídolos. Evidentemente que necesitamos una serie de cosas materiales para la vida, sin embargo, de eso no habla el texto. Si recordamos los tiras y aflojas del «Pueblo elegido» a su paso por el desierto, van demandando a Dios cosas: comida, agua… Y llega un momento en el que no quieren reconocer a Dios en sus vidas: «Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: “Este es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto”» (Ex 32,8). Darle el corazón al ídolo y manifestar que ha sido un becerro que come hierba el que ha hecho la acción de darles la libertad. Dios queda relegado a otro plano no interesa.

    En la otra columna de la tabla aparece el Dios providente. El Dios creador, de la vida, la belleza, el bien y amor. Para hablarnos de esa profundidad que necesitamos oír. Del sentido que tiene que tener nuestra vida en estos momentos tan convulsos por los que estamos pasando. La vida unida al sustento al alimento del que nos hace referencia la idolatría. ¿Solo necesitamos pan material en nuestra vida? Jesús le dice al tentador: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”» (Mt 4,4). La respuesta es bastante clara, el deseo que tenemos de sentido cuando el alma grita buscando un rayo de luz en medio de tanta oscuridad solo la proporciona el Dios de la vida. La ansiedad que se genera en nuestro interior cuando no vemos el horizonte claro o nos visita la enfermedad solo alcanza sentido si estamos centrados en el Creador.
    No andéis agobiados buscando con qué os vais a vestir o tratando de añadir unos segundos de vida al reloj de tiempo. Vuestro Padre que es providente al inicio de la creación revistió de belleza todo el escenario creado. Las aves del cielo, los lirios del campo. Y al ser humano que lo cubrió con un manto mucho más hermoso que al resto de las criaturas que salieron de sus manos. A este le dio la categoría de ser imagen. De ser Hijo de Dios. A este ser humano le toca en suerte reconocerse como hijo amado de Dios y tratar de sembrar en este mundo las semillas del mandamiento nuevo que nos hablan del Reino del amor y su justicia en medio de tanto sin sentido.


    LECTURA DEL DÍA
    2ª Crónicas 24, 17-25
    2 Cron 24, 17-25
    Después de la muerte del sacerdote Yehoyadá, vinieron los jefes de Judá a postrarse ante el rey; a éste, sobornado por sus regalos, le pareció bien lo que le propusieron. Entonces abandonaron el templo del Señor, Dios de sus padres, y dieron culto a los bosques sagrados y a los ídolos. Este pecado provocó la ira de Dios sobre Judá y Jerusalén. El Señor les envió profetas para que se arrepintieran, pero no hicieron caso a sus amonestaciones.

    Entonces el espíritu de Dios inspiró a Zacarías, hijo del sacerdote Yehoyadá, para que se presentara ante el pueblo y le dijera: “Esto dice el Señor Dios: ‘¿Por qué quebrantan los preceptos de Dios? Van al fracaso. Han abandonado al Señor y él los abandonará a ustedes’ ”.

    Pero el pueblo conspiró contra él y, por orden del rey, lo apedrearon en el atrio del templo. El rey Joás no tuvo en cuenta el bien que le había hecho Yehoyadá y mató a su hijo, Zacarías, quien exclamó al morir: “Que el Señor te juzgue y te pida cuentas”.

    Al cabo de un año, el ejército sirio se dirigió contra Joás y penetró en Judá y en Jerusalén; mataron a todos los jefes del pueblo y enviaron todo el botín al rey de Damasco. Aunque no era muy numeroso el ejército sirio, el Señor le dio la victoria sobre el enorme ejército de los judíos, porque el pueblo había abandonado al Señor, Dios de sus padres. Así fue como se hizo justicia contra Joás. Al retirarse los sirios, lo dejaron gravemente herido y entonces sus cortesanos conspiraron contra él para vengar al hijo del sacerdote Yehoyadá, y lo asesinaron en su cama. Lo enterraron en la ciudad de David, pero no le dieron sepultura en las tumbas de los reyes.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 6, 24-34
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o bien obedecerá al primero y no hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero.

    Por eso les digo que no se preocupen por su vida, pensando qué comerán o con qué se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes más que ellas? ¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento?

    ¿Y por qué se preocupan del vestido? Miren cómo crecen los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que ni Salomón, en todo el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe?

    No se inquieten, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas estas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de ellas. Por consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas”.
    7 min

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