Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Viernes 22 de Julio | María Magdalena y Jesús Resucitado | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 22 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Lectura del libro
    del Cantar de los Cantares Can 3, 1-4b
    Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9
    Evangelio Juan 20, 1-2. 11-18

    “Ve a mis hermanos y diles”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    ¡Qué bonito es pensar que la primera aparición del Resucitado —según los Evangelios— sucedió de una forma tan personal! Que hay alguien que nos conoce, que ve nuestro sufrimiento y desilusión, que se conmueve por nosotros, y nos llama por nuestro nombre. Es una ley que encontramos esculpida en muchas páginas del Evangelio. En torno a Jesús hay muchas personas que buscan a Dios; pero la realidad más prodigiosa es que, mucho antes, está sobre todo Dios que se preocupa por nuestra vida, que la quiere revivir, y para hacer esto nos llama por nuestro nombre… (Audiencia general, 17 mayo 2017)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Sor Flora Mª Collado O. P.)
    Búsqueda
    A María Magdalena, cuya Fiesta litúrgica hoy celebramos con gozo, podemos considerarla, entre otras muchas cosas, como el prototipo de la persona que busca.

    El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, por eso, aunque María Magdalena, sabía muerto a su Señor, al igual que la esposa del Cantar de los Cantares, lo leemos en la primera lectura, ella busca al amor de su alma, lo busca y no lo encuentra, y al perseverar en su empeño, consigue lo que anhela su alma.

    Ella busca porque quiere volver a ver el cuerpo de aquel a quien ama, estar allí para tener la impresión de que también él sigue estando allí. Tiene necesidad de sentir su dulce presencia, y su corazón quiere reavivar el aliento de sus palabras.

    También nosotros buscamos y en muchas ocasiones el resultado de este empeño es el vacío, la nada; pero hay que aprender a esperar contra toda esperanza.
    De ahí que no podamos por menos que decir con el salmista: “Mi alma está sedienta de Ti, Señor Dios mío”

    Encuentro
    Como siempre, Dios nos primerea, nosotros buscamos y Él nos sale al encuentro. María Magdalena no se encontró con el Señor, fue Él quien salió a su encuentro. Aquí también, como la esposa del Cantar, al final la amada se encuentra con el Amado.

    Pero antes de ello, Jesús interroga a María y también a nosotros: “¿por qué lloras? ¿a quién buscas?” Saber verdaderamente cuál es el motivo de nuestras lágrimas y el de nuestras búsquedas, esto es lo que pretende Jesús, que aceptemos nuestros deseos no siempre tan rectos como nos parecen.
    De este modo María se topa con su realidad: ella busca a un Dios muerto, ya sin vida, queriendo verlo, tocarlo, estrecharlo…y sin darse cuenta Dios estaba ya en su corazón, por eso lo reconoció en el momento en que su nombre fue pronunciado por el Maestro: María.

    Se cumple lo que dice el apocalipsis:
    «El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.»

    María, como la esposa del Cantar de los Cantares, puede decir “encontré al amor de mi alma” pero cuando María se agarra a los pies de Jesús éste le dice: “No me retengas”, ahora María ya no puede decir lo de la esposa “le aprendí y ya no lo soltaré” y esta otra novedad del Evangelio.

    Misión
    “Ve a mis hermanos y diles” que sigo siendo el Dios con vosotros y también ahora, porque “subo a mi Padre y a vuestro Padre”, el Dios más allá de vosotros. Aprended que soy el Dios inmanente y el trascendente.

    Este mandato “Ve y Diles” la convierte en la Apóstol de los Apóstoles. Y de esto aprendemos los cristianos que no podemos quedarnos en una piedad intimista; lo que hemos visto y oído, lo debemos anunciar; es ese contemplar y dar de lo contemplado, lo que nos distingue como creyentes en Cristo Jesús.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Cantar de los Cantares
    Can 3, 1-4b
    Esto dice la esposa:
    “En mi lecho, por las noches,
    a mi amado yo buscaba.
    Lo busqué, pero fue en vano.
    Me levantaré. Por las plazas
    y barrios de la ciudad
    buscaré al amor de mi alma.
    Lo busqué, pero fue en vano.
    Y me encontraron los guardias
    de la ciudad, y les dije:
    ‘¿Qué no vieron a aquel que ama
    mi alma?’ Y apenas se fueron,
    encontré al amor de mi alma”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 20, 1-2. 11-18
    El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.

    María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: “¿Por qué estás llorando, mujer?” Ella les contestó: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto”.
    Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: “Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?” Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: “Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto”. Jesús le dijo: “¡María!” Ella se volvió y exclamó: “¡Rabbuní!”, que en hebreo significa ‘maestro’. Jesús le dijo: “Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios’ ”.

    María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.


    Oración

    Padre Celestial, tú que nos has creado por amor para hacernos participar un día de la vida eterna que tu Hijo Jesucristo nos consiguió con su muerte y resurrección, ayúdanos a ser fieles imitadores suyos, dejándonos guiar por el don del Espíritu Santo para que seamos dignos de participar de esa vida divina, viviendo en constante solidaridad y justicia con nuestros hermanos necesitados. Amén

    Acción

    El día de hoy, pensando en la vida eterna, seré solidario con algún hermano que sufre o tiene alguna necesidad concreta como pan, agua, vestido, atención.
    6 min
  • Evangelio Del Día Jueves 21 de Julio | Que Vea | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 21 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Jeremías 2, 1-3. 7-8. 12-13
    Salmo 35
    Evangelio Mateo 13, 10-17

    “Bienaventurados vuestros ojos porque ven”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Y el Espíritu Santo es una memoria activa, que enciende y reaviva el amor de Dios en nuestro corazón. (…) Siempre recordamos lo que va mal, con frecuencia resuena en nosotros esa voz que nos recuerda los fracasos y las deficiencias, que nos dice: “Ves, otra caída, otra desilusión, nunca lo conseguirás, no eres capaz”. Esto es un estribillo malo y peligroso. El Espíritu Santo, en cambio, nos recuerda todo lo contrario: “¿Has caído? Pero, eres hijo. ¿Has caído? Eres hija de Dios, eres una criatura única, elegida, preciosa. ¿Has caído? Pero eres siempre amado y amada; aunque hayas perdido la confianza en ti mismo, Dios confía en ti”. Esta es la memoria del Espíritu, lo que el Espíritu nos recuerda continuamente: Dios se acuerda de ti. Tú puedes perder la memoria de Dios, pero Dios no se olvida de ti, se acuerda di ti continuamente. (Homilía de la Solemnidad de Pentecostés, 5 junio 2022)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Emilio García Álvarez O.P.)
    Fidelidad a Dios, condición para intimar con él
    En el Antiguo Testamento observamos con frecuencia los vaivenes del comportamiento del pueblo de Israel, y la reacción consiguiente de Dios frente a esta conducta. En el pasaje de hoy el profeta Jeremías transmite lo que Dios quiere decir a Jerusalén –que representa a Israel en su conjunto- en relación con las actitudes que el pueblo tuvo en otro tiempo y las actuales.

    Dios recuerda sin disimulo las virtudes que resplandecían en otro tiempo en Jerusalén: el cariño que le tenía, el amor de novia que mostraba, el seguimiento fiel que había emprendido y mantenido por el desierto. Esa manera de obrar hacía que Israel fuera algo sagrado para el Señor y que éste interviniese a su favor cuando alguien osaba interferirse en su vida.

    Pero las cosas cambiaron: el pueblo no respetó la primacía de Dios, sino que profanó esa realidad sagrada de la que Dios lo había revestido. Sus responsables ignoraron la identidad y la primacía de Dios y se volvieron a otros dioses, comprometiendo el porvenir del pueblo. Recurriendo a la metáfora del agua, Dios resume las malas acciones de Israel en dos: abandonar la fuente de agua viva que es Él y construir aljibes que no retienen esa agua. Dicho de otro modo: privarse de la vitalidad que Dios comunica e incapacitarse para seguir recibiéndola.

    ¿Cómo reaccionamos nosotros ante esta palabra de Dios? ¿Reconocemos en nuestra vida algún momento en que hayamos vivido la intimidad del amor con Dios? ¿En que hayamos seguido sus consignas con fidelidad y hayamos gozado de su amistad? ¿Hemos hecho fructificar esa experiencia? ¿O quizá la hemos cambiado por otras preferencias más aparentes y más estériles? ¿Nos habremos alejado de la fuente en que bebíamos y que nos fecundaba, y por eso padecemos ahora una sed torturante y constatamos que nuestra vida no da frutos que merezcan la pena?
    Sencillez en la escucha del Evangelio, condición para vivir el misterio del reino
    Jesús reconoce aquí la enigmática condición de las parábolas. Por una parte, son instrumentos útiles para dar a conocer el reino de Dios; por otra, son ininteligibles para muchos de sus oyentes. La explicación que Jesús da de ello nos deja también un tanto perplejos: “al que tiene se le dará…, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”. Al que está cerca del reino de Dios las parábolas le sirven; al que está lejos le confunden.

    El proverbio que usa Jesús tiene un origen campesino de carácter económico: el que tiene puede aumentar su patrimonio sin gran dificultad; el que tiene poco acaba perdiéndolo todo o estancándose en lo que tiene. Asimismo los que han acogido el reino con fe, cada vez descubrirán más profundamente su misterio; los que lo han acogido superficialmente acabarán por abandonarlo o por vivirlo de manera lánguida, con poco fruto. Es una interpelación a vivir con seriedad nuestra vocación cristiana, so pena de llevar una vida sin demasiado sentido e irrelevante para los demás.
    Cuando Jesús habla de los sencillos se refiere a los discípulos, a quienes el Padre revela los misterios del reino. Si habla en parábolas, es para facilitar la acogida de ese reino, pero hay muchos que tienen embotada la mente y no escuchan el mensaje ni ven los signos de la llegada del reino. Es algo que ya estaba anunciado en el Antiguo Testamento (se refleja aquí la polémica que existía entre la comunidad del evangelista Mateo y la Sinagoga).

    En resumen, hace falta una cierta predisposición para acoger el mensaje de Jesús. Alguien puede pensar que eso es algo ingenuo, pero sin una cierta simplicidad, sin una sincera sencillez, no seremos capaces de acoger las palabras del Evangelio y la semilla del reino se desperdiciará.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Jeremías
    Jer 2, 1-3. 7-8. 12-13
    En aquel tiempo, me habló el Señor y me dijo:
    “Ve y grita a los oídos de Jerusalén:
    ‘Esto dice el Señor:
    Aún recuerdo el cariño de tu juventud
    y tu amor de novia para conmigo,
    cuando me seguías por el desierto,
    por una tierra sin cultivo.
    Israel estaba consagrado al Señor
    como primicia de su cosecha.
    Quien se atrevía a comer de ella, cometía un delito
    y la desgracia caía sobre él.
    Yo los traje a ustedes a una tierra de jardines,
    para que comieran de sus excelentes frutos.
    Pero llegaron y profanaron mi tierra,
    convirtieron mi heredad en algo abominable.
    Los sacerdotes ya no hablan de Dios
    y los doctores de la ley no me conocen,
    los pastores han profetizado en nombre de Baal
    y adoran a los ídolos.
    Espántense, cielos, de ello,
    horrorícense y pásmense,
    –palabra del Señor–,
    porque dos maldades ha cometido mi pueblo:
    me abandonaron a mí, manantial de aguas vivas,
    y se hicieron cisternas agrietadas,
    que no retienen el agua’”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 13, 10-17
    En aquel tiempo, se acercaron a Jesús sus discípulos y le preguntaron: “¿Por qué les hablas en parábolas?” El les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los cielos; pero a ellos no. Al que tiene se le dará más y nadará en la abundancia; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden.

    En ellos se cumple aquella profecía de Isaías que dice: Ustedes oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado sus ojos y tapado sus oídos, con el fin de no ver con los ojos ni oír con los oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse ni que yo los salve.

    Pero, dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron’’.


    Oración

    En efecto, Señor, tú siempre me has conducido por verdes praderas y cañadas de agua clara, has apacentado mi alma en el momento de la angustia y siempre te has mostrado vencedor, tierno y misericordioso para conmigo. Te pido tu favor y ayuda para que esto siga de esta manera, que mi cariño y amor, como el de la novia, vaya cada día en aumento hasta que te pueda ver cara a cara.

    Acción

    Hoy diré constantemente al Señor palabras de cariño y amor de mí hacia él.
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 20 de Julio | La Semilla de la Palabra | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 20 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Jeremías 1, 1. 4-10
    Salmo 70
    Evangelio Mateo 13, 1-9

    “Salió el sembrador a sembrar”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La parábola del sembrador es un poco la “madre” de todas las parábolas, porque habla de la escucha de la Palabra. Nos recuerda que la Palabra de Dios es una semilla que en sí misma es fecunda y eficaz; y Dios la esparce por todos lados con generosidad, sin importar el desperdicio. ¡Así es el corazón de Dios! Cada uno de nosotros es un terreno sobre el que cae la semilla de la Palabra, ¡sin excluir a nadie! La Palabra es dada a cada uno de nosotros. Podemos preguntarnos: yo, ¿qué tipo de terreno soy? (…) Si queremos, podemos convertirnos en terreno bueno, labrado y cultivado con cuidado, para hacer madurar la semilla de la Palabra. (Ángelus, 12 julio 2020)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Antes de formarte en el vientre, te escogí
    En esta primera lectura, Jeremías nos relata la historia de su vocación. La iniciativa parte de Dios. Es Dios quien le llama a ser su profeta, a que proclame las palabras que él le va a indicar. Y le elige desde antes de nacer: “Antes de formarte en el vientre, te escogí, antes de que salieras del seno materno, te consagré”. Queda claro que el ser profeta de Dios no es una elección de Jeremías. Es Dios el que le llama y elige. Vemos que tal elección le parece demasiado a Jeremías. No se siente capacitado para la misión de profeta: “¡Ay, Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho”. La respuesta del Señor es bien clara. No tengas miedo, no vas a contar solo con tus fuerzas. Yo voy a estar siempre contigo, para que puedas cumplir la misión que te encomiendo.

    De alguna manera, guardando siempre las circunstancias personales, en esta vocación de Jeremías nos vemos retratados todos los cristianos. Es Jesús el que ha tomado la iniciativa de llamarnos a seguirle: “No me habéis elegido vosotros a mí, he sido yo quien os ha elegido”. Por parte de él nunca nos va a dejar solos. Lo que nos pide es que no nos separemos nunca de él, que seamos como los sarmientos unidos a la viña, que permanezcamos siempre en su amor, que le recibamos un día y otro día en la eucaristía. “Sin mí no podéis hacer nada”. Y bien sabemos que con él logramos ser fieles a la vocación de seguirle por las sendas que nos indique.

    Salió el sembrador a sembrar
    Hay alumnos que se quejan de que algunos de sus profesores no se explican bien y que por lo tanto no les llega ni entienden la verdad que quieren transmitirles. No es el caso de Jesús. Tenía sus recursos pedagógicos para que su menaje lo entendiesen todos a los que se dirigía. Uno de esos recursos son las parábolas. Algunas de ellas de carácter agrícola, dada la sociedad en la que vivió Jesús. Es el caso de la parábola de sembrador, que unos versículos más adelante al pasaje de hoy se las explica a sus discípulos y a nosotros en todos sus puntos. Allí debemos ir.

    La principal enseñanza de esta parábola es que en la vida de cualquier cristiano entran en juego dos elementos: en primer lugar, la semilla, la palabra de Dios, el mismo Jesús… que, de una manera u otra, llega a sus oyentes, llega hasta nosotros. En segundo lugar, cada de nosotros. De cada uno de nosotros va a depender que se pierda tan extraordinaria semilla o dé fruto en distinta medida en la cosecha. No defraudemos a Jesús, y acojámosle en nuestro corazón para que dé los frutos que él desea en nuestra vida.


    LECTURA DEL DÍA
    Del Libro del profeta Jeremías
    Jer 1, 1. 4-10
    Palabras de Jeremías, hijo de Jilquías, uno de los sacerdotes residentes en Anatot, territorio de Benjamín.

    En tiempo de Josías, el Señor me dirigió estas palabras:
    "Desde antes de formarte en el seno materno, te conozco;
    desde antes de que nacieras,
    te consagré como profeta para las naciones".

    Yo le contesté: "Pero, Señor mío,
    yo no sé expresarme,
    porque apenas soy un muchacho".

    El Señor me dijo:
    "No digas que eres un muchacho,
    pues irás a donde yo te envíe
    y dirás lo que yo te mande.
    No tengas miedo,
    porque yo estoy contigo para protegerte",
    palabra del Señor.

    El Señor extendió entonces su brazo,
    con su mano me tocó la boca y me dijo:
    "Desde hoy pongo mis palabras en tu boca
    y te doy autoridad sobre pueblos y reyes,
    para que arranques y derribes,
    para que destruyas y deshagas,
    para que edifiques y plantes".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 13, 1-9
    Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:

    "Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga".


    Oración

    Señor, aquí estoy para ti, en el lugar que me pusiste, con el estado de vida al que me llamaste, asumo con gran alegría el llamado que me haces para anunciarte en el medio en que me desenvuelvo. Gracias, Señor, sólo te pido que toques mis labios para anunciarte como mereces y que de mis labios salgan verdaderamente palabras que edifiquen.

    Acción

    Hoy cuidaré celosamente lo que sale de mi boca, siendo consciente de que Dios la ha tocado y por lo tanto no ha de salir de ella palabra dañosa.
    8 min
  • Evangelio Del Día Martes 19 de Julio | Permanezcan En Mi Amor | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 19 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Miqueas 7, 14-15. 18-20
    Salmo 84
    Evangelio Mateo 12, 46-50

    “El que cumple la voluntad de mi Padre, ese es mi hermano”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El Evangelio de hoy también habla de otro malentendido, muy diferente con Jesús: el de sus familiares, quienes estaban preocupados porque su nueva vida itinerante les parecía una locura. (cf. v 21). De hecho, Él se mostró tan disponible para la gente, sobre todo para los enfermos y pecadores, hasta el punto de que ya ni siquiera tenía tiempo para comer (…) Jesús ha formado una nueva familia, que ya no se basa en vínculos naturales, sino en la fe en Él, en su amor que nos acoge y nos une entre nosotros, en el Espíritu Santo. Todos aquellos que acogen la palabra de Jesús son hijos de Dios y hermanos entre ellos. Acoger la palabra de Jesús nos hace hermanos entre nosotros y nos hace ser la familia de Jesús. Hablar mal de los demás, destruir la fama de los demás nos vuelve la familia del diablo. Aquella respuesta de Jesús no es una falta de respeto por su madre y sus familiares. Más bien, para María es el mayor reconocimiento, porque precisamente ella es la perfecta discípula que ha obedecido en todo a la voluntad de Dios. (Ángelus, 10 junio 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.)
    Se complace en la misericordia
    Leemos hoy unos versículos del final del libro de Miqueas. Un libro que, pese a las difíciles situaciones por las que atraviesa el pueblo y a las numerosas amenazas de castigo por el pecado, va a finalizar con una mirada esperanzada al futuro. En forma de una oración suplicando por su pueblo, al que siente como ovejas perdidas habitando entre la maleza. Nostalgia de Dios, podríamos decir. De los tiempos en que los conducía por el desierto y obraba maravillas por ellos.

    Ésta es una experiencia que probablemente no está muy alejada de lo que hoy podemos vivir en nuestro mundo. Es difícil no sentir un desconcierto creciente ante la acumulación de nuevas situaciones de dolor y muerte a las que no somos capaces de poner fin, y que amenazan seriamente el futuro de la humanidad. Tras la pandemia, aún activa, “convivimos” con una guerra inexplicable para la inmensa mayoría, y a la que parece que el poder político no va a poner fin fácilmente… A los incalculables daños que se producen en nuestro mundo en forma de pobreza, explotación, injusticia, crimen… se van añadiendo nuevos capítulos que parecen alejarnos indefinidamente del proyecto de Dios.

    También a nivel personal puede ser una experiencia que estemos abocados a vivir en un momento u otro de nuestra vida. Seguramente no son pocas las ocasiones en las que nos encontramos como perdidos, sin saber cómo reorientar nuestra manera de situarnos en la vida; o con dificultades para aceptarnos y asumir nuestra fragilidad y nuestros fallos, las incertidumbres, interrogantes, decepciones, problemas…

    Se podría decir que es difícil poner la esperanza en nuestras posibilidades… La oración del profeta proclama la promesa de Dios y su fidelidad como fundamento en el que se apoya nuestra esperanza. Dios es perdón, compasión, misericordia, AMOR en definitiva. Todo cuanto necesita nuestro pequeño pero también enorme corazón humano está en Dios. Estamos “diseñados” para la comunión con Él, “habilitados” para encontrarlo y recibir de Él cuanto necesitamos para vivir con sentido. Sólo es preciso volverse libremente hacia Él.

    El que cumple la voluntad de mi Padre, ese es mi hermano, y mi hermana y mi madre
    Nos ocurre, a veces, que estamos acostumbrados a escuchar el texto evangélico y las palabras de Jesús no nos producen el efecto de novedad absoluta e incluso de escándalo que muchas veces contienen.

    Y hoy creo que nos encontramos con una de ellas: ¿qué es esto de que nosotros podemos ser el hermano, la hermana o la madre de Jesús?

    No es una metáfora, porque Jesús hace esta afirmación en un contexto en el que aparece su familia “verdadera”, la de carne y hueso, la que todos entendemos como familia. Y precisamente aprovecha esta situación para decirnos algo que no podíamos imaginar, que desborda nuestras concepciones y expectativas.

    Jesús está rodeado de gente. La llegada de su familia hace que algunas personas consideren que debe atender a los recién llegados, pues tienen un vínculo especial con él, una cierta jerarquía, unos “derechos” que no tendrían todos esos sencillos discípulos que le están escuchando y que casi acaban de conocerle. Pero Jesús no deja pasar la ocasión que se le presenta para tratar de explicarnos lo que pretende en su vida, y lo que sin duda sigue queriendo hoy para la comunidad de creyentes en él.

    Él quiere crear una familia sin jerarquías, sin gentes más importantes que otras, con más derechos que otras… su familia es circular, no jerárquica. Todos iguales, en torno a una mesa que se comparte. Iguales por “abajo”, desde nuestra condición de creaturas, pero también ¡iguales por “arriba”!, asumidos por Él, participes de su vida, hermanos, hermanas, madres… con capacidad para hacerle presente en el mundo.

    Con alegría agradecida y responsabilidad, le suplicamos que sepamos buscar siempre la voluntad del Padre y cumplirla, para poder “dar a luz al Hijo”.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Miqueas
    Miq 7, 14-15. 18-20
    Señor, Dios nuestro, pastorea a tu pueblo con tu cayado,
    a las ovejas de tu heredad,
    que permanecen aisladas en la maleza,
    en medio de campos feraces.
    Pastarán en Basán y en Galaad,
    como en los días de antaño,
    como cuando salimos de Egipto
    y nos mostrabas tus prodigios.
    ¿Qué Dios hay como tú, que quitas la iniquidad
    y pasas por alto la rebeldía de los sobrevivientes de Israel?
    No mantendrás por siempre tu cólera,
    pues te complaces en ser misericordioso.
    Volverás a compadecerte de nosotros,
    aplastarás con tus pies nuestras iniquidades,
    arrojarás a lo hondo del mar nuestros delitos.
    Serás fiel con Jacob y compasivo con Abraham,
    como juraste a nuestros padres en tiempos remotos,
    Señor, Dios nuestro.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 12, 46-50
    En aquel tiempo, Jesús estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus parientes se acercaron y trataban de hablar con él. Alguien le dijo entonces a Jesús: “Oye, ahí fuera están tu madre y tus hermanos, y quieren hablar contigo”.

    Pero él respondió al que se lo decía: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.


    Oración

    ¿Cómo podré agradecer tu amor, Señor? Si éste me abruma y sobrepasa mis capacidades y entendimiento. Gracias por ese amor y misericordia, lo único que se me ocurre es ofrecerte mi vida, la que tú mismo me diste, como símbolo de gratitud. Es mi decisión que mi vida te pertenezca, por eso, con San Igancio de Loyola te digo: Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo lo que tengo y poseo, tú me lo has dado y a ti, Señor, lo devuelvo. Todo es tuyo, haz con ello lo que quieras. Sólo dame tu amor y gracia, que eso me basta.

    Acción

    Hoy seré muy consciente de que cada cosa que soy y poseo le pertenece a Dios y le daré gracias por ello.
    8 min
  • Evangelio Del Día Lunes 18 de Julio | Fe y Humildad Sincera | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 18 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Miqueas 6, 1-4. 6-8
    Salmo 49
    Evangelio Mateo 12, 38-42

    “Queremos ver un signo tuyo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Esto debemos interrogarnos: «¿estoy abierto al Dios de las sorpresas?». Y también: «¿Soy una persona inactiva, o una persona que camina?». «¿creo en Jesucristo y en lo que hizo», es decir «que murió, resucitó... creo que el camino siga adelante hacia la madurez, hacia la manifestación de la gloria del Señor? ¿Soy capaz de entender los signos de los tiempos y ser fiel a la voz del Señor que se manifiesta en ellos?». (Homilía Casa Santa Marta, 13 octubre 2014)


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.)
    Pueblo mío, ¿qué te hice o en qué te molesté?
    Impresiona en esta lectura del profeta Miqueas el tono y la confianza con la que Dios se dirige a Israel. Se trata de un juicio, pero es un juicio de Amor, como el de un padre con unos hijos que, a pesar de las continuas llamadas de atención y requerimientos, no cejan de caminar por su cuenta, olvidando al Dios que los hizo nacer de la nada y le dio todo su amor, una tierra en la que vivir... unos Mandamientos para su bien…

    ¿Y ahora -les pregunta el Profeta- cuando las cosas se ponen difíciles, ¿con qué argumentos os vais a presentar ante el Señor? No se trata de hacer actos de desagravios, sacrificios, rituales... Es tan sencillo como reconocer a Dios y actuar en consecuencia.

    ¿Y nosotros, el nuevo Israel que es la Iglesia? Ya Jesús tuvo que enfrentar a los apóstoles en un momento de duda e incredulidad y preguntarles: ¿También vosotros queréis marcharos? Recordamos bien las palabras de Pedro: “¿A dónde vamos a ir? Solo Tú tienes palabras de Vida Eterna”.

    ¿Cuál es nuestra referencia hoy del Dios de Jesús? ¿Le reconocemos como Sentido para nuestras vidas? ¿Somos conscientes de que estamos un tanto perdidos y necesitamos volver a Él, a su Amor siempre constante y entregado?

    Queremos ver un signo tuyo
    En continuidad con la primera lectura, el Evangelio nos plantea un Signo de Dios, de su Hijo Jesús, para creer en Él. Los fariseos, guardianes de la ortodoxia, parecen tener el copyrigth de Dios, pero no se trata del Dios de la Vida, del Amor, el Padre amoroso de los hombres, sino el Celoso Guardián de lo “políticamente correcto” Por eso Jesús no se anda con medias tintas y les lanza esa respuesta: el signo de Jonás: que es, por un lado, la Pasión, Muerte y Resurrección y, por otro, la Conversión de los alejados mediante la penitencia.

    Hoy sin duda el desafío es reconocer en nuestro mundo un signo de la presencia salvadora del Hijo de Dios. ¿Lo somos los cristianos, la Iglesia por Él querida y en la que habita el Espíritu? Aunque nos parezca que, en general, hay un abandono del sentido de Dios, estoy convencido de que son muchos los que, desde el fondo de su corazón, piden esta señal, nos la piden. ¿Podríamos decir con San Pablo que Cristo vive plenamente en mí, en mi vida? ¿Podríamos predicar como Jonás con el riesgo de ser perseguidos y desacreditados?

    Muchas preguntas que buscan, ante todo, que tomemos conciencia de nuestra fe comprometida en el Dios que nos salva con su Muerte y Resurrección, que acudamos a Él en la oración más que pidiendo, poniéndonos a su disposición para amar con su mismo amor a nuestros hermanos los hombres.

    “Para estar dispuesto a morir al propio yo, es necesario comprender a fondo y valorar hasta qué punto se ha comprometido Dios a cuidar de nosotros. Si somos capaces de aceptar que nunca nos abandonará, ni se dejará ganar en generosidad por nosotros, podremos soltar las riendas de nuestra vida con más facilidad. Si las aferramos con tanta fuerza es que no estamos convencidos que nuestro Padre Dios ha adquirido ese compromiso. Morir al yo está íntimamente ligado a saber que cuidar de sus hijos está en la propia naturaleza de Dios. Es como si no estuviéramos persuadidos de lo que ganamos, al dejar por Cristo, esas cosas de la tierra”.
    (Cfr. Juan Manuel Roca “Cómo acertar con mi vida”)


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Miqueas
    Miq 6, 1-4. 6-8
    Escuchen lo que dice el Señor:
    “Levántate; llama a juicio a los montes,
    que las colinas escuchen tu voz.
    Escuchen, montes, el juicio del Señor,
    pongan atención, cimientos de la tierra:
    el Señor entabla juicio contra su pueblo,
    presenta sus quejas contra Israel.
    Pueblo mío, ¿qué mal te he causado
    o en qué cosa te he ofendido? Respóndeme.
    Con la ayuda de Moisés, Aarón y María,
    yo te saqué de Egipto y te libré de la esclavitud’’.
    ¿Qué cosa digna le ofreceré al Señor,
    postrado ante el Dios del cielo?
    ¿Le ofreceré en holocausto becerros de un año?
    ¿Aceptará el Señor un millar de carneros
    o diez mil ríos de aceite?
    ¿En expiación por mis culpas le ofreceré a mi primogénito,
    al fruto de mis entrañas, por mi pecado?
    Hombre, ya te he explicado lo que es bueno,
    lo que el Señor desea de ti:
    que practiques la justicia y ames la lealtad
    y que seas humilde con tu Dios.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 12, 38-42
    En aquel tiempo, le dijeron a Jesús algunos escribas y fariseos: “Maestro, queremos verte hacer una señal prodigiosa”. El les respondió: “Esta gente malvada e infiel está reclamando una señal, pero la única señal que se le dará, será la del profeta Jonás. Pues de la misma manera que Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre de la ballena, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra.

    Los habitantes de Nínive se levantarán el día del juicio contra esta gente y la condenarán, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay alguien más grande que Jonás.
    La reina del sur se levantará el día del juicio contra esta gente y la condenará, porque ella vino de los últimos rincones de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien más grande que Salomón’’.


    Oración

    Gracias Señor, porque en tu gran amor, no sólo me pides que te busque y que te agrade sino que me dices cómo hacerlo. Así, Señor, enséñame a vivir en justicia, una justicia como la tuya llena de misericordia y equidad; a ser leal, es decir, permanecer en cada cosa que hago y crecer para dar testimonio de ti; y por último, enséñame a que mi vida siempre esté postrada ante ti en humildad y adoración.

    Acción

    Hoy pondré especial atención en hacer lo que Dios me dice que le agrada: ser justo, leal y humilde.
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 16 de Julio | Pretorio | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 16 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Miqueas 2, 1-5
    Salmo 9
    Evangelio Mateo 12, 14-21

    “Él los curó a todos”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El profeta Isaías proclama también la justicia del Siervo de Dios, que lleva a cabo su misión en el mundo con un estilo contrario al espíritu mundano: «No vociferará ni alzará el tono, y no hará oír en la calle su voz. Caña quebrada no partirá, y mecha mortecina no apagará» (42, 2-3). Es la actitud de mansedumbre ―es lo que Jesús nos enseña con su humildad, la mansedumbre―, la actitud de sencillez, respeto, moderación y ocultamiento, que se requiere aún hoy de los discípulos del Señor. Cuántos ―es triste decirlo―, cuántos discípulos del Señor alardean como discípulos del Señor. No es un buen discípulo el que alardea de ello. El buen discípulo es el humilde, el manso que hace el bien sin ser visto. (Ángelus, 12 enero 2020)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.)
    Acostado medita el crimen
    Rápidamente al leer la profecía de Miqueas nos viene a la mente el salmo 35. El malvado en su interior medita el crimen, incluso acostado, como si no tuviese otro objetivo su vida. Lo cierto es que, si de nuestra propia vida apartamos el código moral y ético, nos vemos sacudidos por todo tipo de ambiciones, egoísmos, intereses particulares, todo está bien, siempre que sea para salir yo beneficiado. Sale a la luz la corrupción en todos los estratos y estados de vida. Social, político, religioso… Todo lo excusamos en virtud de salir favorecidos.

    Nuestra vida tiene que ir centrada en clave evangélica. «Mira: hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal» (Dt 30,15). Elige el mandato que te sugiere el Señor, tu Dios, y vivirás, tu vida tendrá sentido. Serás grande de corazón y vivirás en paz. Vivir desde la clave del servicio, donación y entrega frente a la de la explotación, a la de querer ser el centro del universo e ir avasallando en todo momento. Hacernos cada vez más individualistas y perder de vista que las alegrías y penas del otro también son parte de mi vida.

    Si comprendierais lo que significa “quiero misericordia y no sacrificio”, no condenaríais a los inocentes

    El pasaje del evangelio que nos presenta la liturgia en el día de hoy describe a Jesús tratando de tocar el corazón endurecido de los fariseos. Las controversias entre Jesús y este grupo son bastante frecuentes. El texto muestra la acción de Cristo como pedagogo, unida al ser de su corazón compasivo. Con ello, remarca el cumplimiento de las profecías marcadas en el Antiguo Testamento, como es el caso citado del profeta Isaías.

    Estos fariseos andan un tanto ciegos, centrados en el cumplimiento de una ley. Cumplir una norma, sin darle una clave evangélica nos lleva a distorsionar la realidad. Quieren acabar con el Autor de la vida. Se lo quieren quitar de encima: «Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso: se opone a nuestro modo de actuar, nos reprocha las faltas contra la ley y nos reprende contra la educación recibida; presume de conocer a Dios y se llama a sí mismo hijo de Dios» (Sb 2,12-13).

    Para comprender mejor la trama que se da en esta escena sería bueno leer el capítulo desde el principio. Nos abre el horizonte y nos centra en el motivo de tensión por el cual los fariseos andan incómodos con Jesús. Primer matiz, es sábado. Hay cansancio y hambre en el discipulado. Sin embargo, la Ley hay cosas que no permite, y eso lleva a que los fariseos manifiesten su postura. Jesús le plantea el corazón del Reino de Dios. Abrir la mente a la misericordia y ver al otro como a un hermano, eso te lleva a entregarte no a condenar.

    El Maestro plantea una cuestión importante. La vida de un animal frente a la vida de un ser humano. El ser humano es «imagen y semejanza de Dios» principio fundamental y clave, por la cual, sana al que tenía la mano paralizada en el Templo. Jesús no cierra su corazón ante dos realidades concretas que se han presentado: hambre y necesidad de sanar. Templo unido al cumplimiento de la Ley, frente al mandato de vivir centrados en el amor, que nos habla de tener un corazón de carne, un corazón que humaniza. Así, de este modo, se le da el cumplimiento a la profecía de Isaías 42. «En su Ley esperan las islas» (Is 42,4). Es el anhelo que tiene todo ser humano, que el Reino que predica Jesús, esté ya en medio de nosotros. Justicia, paz, solidaridad, fraternidad, amor, libertad, se den en nuestra realidad humana. Abrir los ojos a los ciegos, sacar del cautiverio a aquellos que se encuentran en callejones sin salida, de la prisión a los que vagan por sendas de tiniebla. Dar luz, esperanza, horizontes nuevos que hablan de sentido y plenitud de vida.

    Esa es la respuesta comprometida que plantea Jesús a la controversia con el cumplimiento de la Ley. Hazte humano, sensible a la necesidad de tu hermano y no te cierres a tus intereses particulares. Este «varón de dolores» sabe de lo que habla. Está injertado en el dolor de su pueblo y nos lleva a actuar con entrañas de compasión. Anda ve tú y haz lo mismo.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Miqueas
    Miq 2, 1-5
    ¡Ay de aquellos que planean injusticias,
    que traman el mal durante la noche
    y al despuntar la mañana, lo ejecutan,
    porque son gente poderosa!
    Codician los campos y los roban,
    codician las casas y las usurpan,
    violando todos los derechos
    arruinan al hombre y lo despojan de su herencia.
    Por eso dice el Señor:
    “Estoy planeando contra esta gente
    una serie de calamidades
    de las que no podrán escapar.
    Entonces ya no caminarán con altivez,
    porque será un tiempo de desgracias.
    Aquel día, la gente se burlará de ellos
    y les cantará un triste canto:
    Nos han despojado de todo
    y se han repartido nuestras tierras;
    se han apoderado de nuestra herencia
    y no hay quien nos la devuelva”.
    Por eso dice el Señor:
    “Cuando la asamblea del pueblo
    distribuya nuevamente las tierras,
    no habrá parte para ellos”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 12, 14-21
    En aquel tiempo, los fariseos se confabularon contra Jesús para acabar con él. Al saberlo, Jesús se retiró de ahí. Muchos lo siguieron y él curó a todos los enfermos y les mandó enérgicamente que no lo publicaran, para que se cumplieran las palabras del profeta Isaías:
    Miren a mi siervo, a quien sostengo;
    a mi elegido, en quien tengo mis complacencias.
    En él he puesto mi Espíritu,
    para que haga brillar la justicia sobre las naciones.
    No gritará ni clamará,
    no hará oír su voz en las plazas,
    no romperá la caña resquebrajada,
    ni apagará la mecha que aún humea,
    hasta que haga triunfar la justicia sobre la tierra;
    y en él pondrán todas las naciones su esperanza.
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 15 de Julio | Dedicar Un Día A Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 15 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 38, 1-6. 21-22. 7-8
    Isaías 38
    Evangelio Mateo 12, 1-8

    “Misericordia quiero y no sacrificios”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Concluyendo ese diálogo con los fariseos, Jesús les recuerda una palabra del profeta Oseas (6, 6): «Id, pues, a aprender qué significa aquello de: misericordia quiero, que no sacrificio» (Mt 9, 13). Dirigiéndose al pueblo de Israel el profeta lo reprendía porque las oraciones que elevaba eran palabras vacías e incoherentes. A pesar de la alianza de Dios y la misericordia, el pueblo vivía frecuentemente con una religiosidad «de fachada», sin vivir en profundidad el mandamiento del Señor. Es por eso que el profeta insiste: «misericordia quiero», es decir la lealtad de un corazón que reconoce los propios pecados, que se arrepiente y vuelve a ser fiel a la alianza con Dios. (Audiencia general, 13 abril 2016)


    Reflexión del Evangelio de hoy (MM. Dominicas).
    Señor, acuérdate que he caminado en tu presencia con corazón sincero
    El profeta Isaías nos presenta hoy un pasaje que interpela a nuestra fe, a nuestra confianza en Dios. El Señor, a través del profeta, le anuncia a Ezequías su inminente muerte. La reacción que tiene éste nos debería hacer reflexionar cuál sería nuestra respuesta ante una noticia así.

    Tendríamos dos opciones, una es patalear, maldecir y llenarnos de miedo y la otra sería dirigirnos a Dios con el arma más poderosa que tenemos, que es la oración, una oración de súplica apelando a su infinita misericordia. Así lo hizo Jesucristo, como nos indica la carta a los Hebreos: “Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y suplicas al que podía salvarlo de la muerte”, y así también lo hace el rey Ezequías y la respuesta de Dios es: “He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas”

    Con esta misma confianza también nosotros, los cristianos, debemos orar a Dios, sabiendo que Él siempre nos escucha, pero también tenemos que tener presente que no siempre nos concederá lo que pedimos, porque tal vez no nos conviene. Dios ve más allá que nosotros y Él nunca se equivoca.
    Cuando a Ezequías se le anuncia que va a morir, no sólo oró al Señor, sino que le presentó sus buenas obras, su rectitud de vida y su fidelidad a Dios. Esto nos lleva a preguntarnos si nosotros también podríamos decirle lo mismo a Dios: “he caminado en tu presencia con un corazón íntegro y sincero y he hecho lo que te agrada”

    Vivamos como si cada día fuera el último de nuestra existencia, así viviremos fieles a lo único que da sentido a nuestra vida, a Dios. No olvidemos que la oración nos pone en onda con Dios y su Espíritu, y nos da fuerzas para seguir luchando.

    Señor, aumenta nuestra fe y concédenos confiar siempre y en toda circunstancia en la fuerza de la oración.

    Misericordia quiero y no sacrificios
    El Evangelio de la Misa de hoy nos relata uno de los muchos enfrentamientos de los fariseos con Jesús. Éstos se escandalizan de que Jesús quebrante las normas y deje que sus discípulos también lo hagan.

    Aquí se nos plantean dos actitudes muy diferentes, una la de los fariseos, que viven esclavos de la ley y la otra la de Jesús y sus discípulos, que viven en la libertad de los hijos de Dios. Los fariseos que están anclados en la apariencia, en lo que se ve, en el cumplimiento, con un corazón vacío, aún no han descubierto que por encima de todas las normas está la ley principal, que es la que vino a traer Cristo, esto es, la ley del amor y de la misericordia.

    En realidad, Cristo no vino a abolir la ley, sino que quiere mostrarles que la ley del amor es mucho más importante que cualquier otro precepto. Él quiere poner las normas en el sitio que les corresponde, porque las normas nos enseñan el camino pero lo importante es la meta que es Dios mismo, el poder experimentar su amor y misericordia.

    Estemos atentos, porque también nosotros corremos el riesgo de vivir como los fariseos, en la apariencia, cumpliendo los preceptos y las leyes, y sin darnos cuenta dejando a Dios en un segundo plano y creernos que con nuestro esfuerzo podemos alcanzar la santidad. Así les pasaba a los fariseos que identificaban la santidad con el cumplimiento escrupuloso de las normas.
    Jesús hoy nos invita a vivir en la libertad de los hijos de Dios, a poner por encima de todo el amor y la misericordia.

    “Misericordia quiero y no sacrificios” Repítelo muchas veces para que se grabe en tu corazón, porque Dios, que es rico en misericordia, nos quiere misericordiosos.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 38, 1-6. 21-22. 7-8
    En aquel tiempo, el rey Ezequías enfermó de muerte y vino a verlo el profeta Isaías, hijo de Amós, y le dijo: “Esto dice el Señor: ‘Arregla todos tus asuntos, porque no te vas a aliviar y te vas a morir’ ”.
    Ezequías volvió la cara hacia la pared, oró al Señor y dijo: “Acuérdate, Señor, de que te he servido con fidelidad y rectitud de corazón y de que he hecho siempre lo que a ti te agrada”. Y lloró con abundantes lágrimas.
    Entonces el Señor le habló a Isaías y le dijo: “Ve a decirle a Ezequías: ‘Esto dice el Señor, Dios de tu padre, David: He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas. Voy a curarte y en tres días podrás ir al templo del Señor. Voy a darte quince años más de vida. Te libraré de la mano del rey de Asiria a ti y a tu ciudad, y protegeré a Jerusalén’ ”.
    Dijo entonces Isaías: “Traigan un emplasto de higos y aplíquenselo en la llaga para que se alivie”. Y Ezequías dijo: “¿Cuál es la señal de que podré ir al templo del Señor?” Respondió Isaías: “Esta será para ti la señal de que el Señor cumplirá las cosas que te ha dicho: voy a hacer que la sombra retroceda los diez grados que ha avanzado en el reloj de sol de Ajaz”. Y el sol retrocedió los diez grados que había avanzado.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 12, 1-8
    Un sábado, atravesaba Jesús por los sembrados. Los discípulos, que iban con él, tenían hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerse los granos. Cuando los fariseos los vieron, le dijeron a Jesús: “Tus discípulos están haciendo algo que no está permitido hacer en sábado”.
    Él les contestó: “¿No han leído ustedes lo que hizo David una vez que sintieron hambre él y sus compañeros? ¿No recuerdan cómo entraron en la casa de Dios y comieron los panes consagrados, de los cuales ni él ni sus compañeros podían comer, sino tan sólo los sacerdotes?
    ¿Tampoco han leído en la ley que los sacerdotes violan el sábado porque ofician en el templo y no por eso cometen pecado? Pues yo digo que aquí hay alguien más grande que el templo.
    Si ustedes comprendieran el sentido de las palabras: Misericordia quiero y no sacrificios, no condenarían a quienes no tienen ninguna culpa. Por lo demás, el Hijo del hombre también es dueño del sábado’’.


    Oración

    Señor, hoy quisiera poder decir como el rey Ezequías: "Señor, te he servido con fidelidad y rectitud de corazón, y he hecho siempre lo que a ti te agrada"; sin embargo, creo que en muchas áreas de mi vida, no he hecho lo que a ti te agrada, ni te he servido siempre con fidelidad ni rectitud de corazón, pero es mi deseo que eso sea una realidad, así, Señor, te pido que me revistas de tu gracia para conseguirlo.

    Acción

    Hoy haré un análisis de todo aquello que me gustaría arreglar en mi vida si un profeta de Dios viniera y me dijera: "arregla todos tus asuntos, porque no te vas a aliviar y te vas a morir", y haré los ajustes necesarios para empezar a arreglarlo todo lo antes posible.
    7 min
  • Evangelio Del Día Jueves 14 de Julio | Instrumento De Tu Amor | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 14 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 26, 7-9. 12. 16-19
    Salmo 101
    Evangelio Mateo 11, 28-30

    “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús sabe cuánto puede pesar la vida. Sabe que muchas cosas cansan al corazón… Ante todo esto, la primera palabra de Jesús es una invitación a moverse y reaccionar: “venid”. El error, cuando las cosas van mal, es permanecer donde se está… Jesús no nos quita los pesos de la vida, sino la angustia del corazón; no nos quita la cruz, sino que la lleva con nosotros. Y con Él cada peso se hace ligero (cf. v. 30) porque Él es el descanso que buscamos. (Ángelus 9 julio 2017)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.)
    Mi alma te ansía de noche
    Metidos ya de lleno en el Tiempo Ordinario, se nos invita a ir profundizando en las enseñanzas que Jesús nos ofrece, siguiendo, de alguna manera, el recorrido del anuncio de Reino que ha realizado Jesús. Su presencia es la revelación completa del Reino. No es una palabra que se dice sobre él, sino que en Él se hace visible y palpable el Reino, por eso nos dirá: ha llegado a vosotros.

    El deseo lleva a buscar y buscando con sinceridad, encontramos en torno nuestro los signos de este Reino iniciado ya. Para ello, el profeta Isaías marca unas actitudes y señala un norte que mantenga el rumbo de la vida y de las actuaciones: “en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos”. Para esperar ciertamente hay que creer y confiar. Sin fe no hay esperanza y tampoco espera, pues no tenemos nada que esperar. Si vacilamos en la fe o es poca, la esperanza es tan débil que al final, desesperamos de todo y de todos, hasta de Dios.

    Ansiar es desear intensamente, como cuando nos falta el aire y buscamos que llene nuestros pulmones. “Ansiando tu nombre y tu recuerdo.” nos dice el profeta. Su Nombre porque en él está la salvación. Su recuerdo, porque la vida se centra en él. No en vano, en los días finales de la Pascua, nos hablaba Jesús de la actividad del Espíritu: “Os recordará lo que os he dicho y os llevará al conocimiento de la verdad plena.” Y así nos empleamos y ocupamos nuestro tiempo en ansiar de noche y en nuestro interior madrugar por él y para él.

    Y aplicando todo esto al quehacer de cada día, resulta que todo lo que hacemos quedará impregnado por la justicia de Dios, “porque tus juicios son luz de la tierra y aprenden la justicia los habitantes del orbe.” nos dice Isaías.

    La figura de la embarazada viene a ilustrarnos. Una vida llena de sentido aparece fecunda y por sus obras manfiesta su riqueza. Da a luz vida y hace vivir. “Porque todas nuestras empresas nos las realizas tú.” Y al margen de él, que nos dice: sin mí no podéis hacer nada”, el profeta nos recuerda: “concebimos, nos retorcimos, dimos a luz...viento.” Sin él todo es vacío y esfuerzo inútil. “Nada hicimos por salvar el país, ni nacieron habitantes en el mundo.”

    ¿Cómo cala esta palabra en la propia existencia? Vivirla hacia adentro, para que se pueda comunicar algo que realmente merezca la pena. Termina diciendo Isaías: “Pues rocío de luz es tu rocío, que harás caer sobre la tierra de las sombras.”

    El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra
    Repetiremos este versículo, considerando el alcance de lo que decimos. Porque este fijarse en la tierra no es una mirada simple, como la que nosotros podemos dirigir a personas, cosas y acontecimientos. No es una mirada ocasional ni distraída. Dios siempre mira con atención, le interesa la creación obra de sus manos. Nos mira interesado, movido por el amor que nos tiene. Jesús se lo dice a Nicodemo: “Tanto amó Dios al mundo...” Y porque lo amó así, envía a su propio Hijo, para comunicarnos el mismo amor que a él le tiene. Como el Padre me amó, yo os he amado, permaneced en mi amor. Ello implica cuidado. Esmero en el trato, paciencia en las contrariedades y esperanza sin límites.

    Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados...
    Cansados y agobiados ¡Qué familiar nos resulta este señalamiento de Jesús! Muchas veces nos domina el cansancio-desaliento. Es como si el esfuerzo realizado se viera enriquecido con la frustración. Tanto esfuerzo para nada, porque no logramos superar las debilidades, corregir las actitudes, cambiar las relaciones y los modos de actuar. Es el lamento en muchas confesiones: “¡Padre, siempre lo mismo!”. Cansados y agobiados. Y en esa situación, Jesús invita a acudir a él, con todas nuestras cargas; con la conciencia cargada, para depositar en él toda esta frustración. “Y yo os aliviaré.” Una invitación que debemos entender dejando de lado el consejo bien intencionado: deja todo lo que te agobia, a la puerta, cuando vayas a orar. Yo les diría, no lo dejes, hazle caso a Jesús, llega a él con todo lo que cansa y agobia y trata de todo eso con él, en la oración. Tiene un doble provecho: te hace llevadera la carga y además te ilumina en las situaciones confusas en las que nos encontramos. Trata con él tus asuntos, que eso es orar. Saldrás de ese encuentro como los discípulos de Emaús: renovados.

    Aprendamos de él. También nos invita a hacerlo. Buena ocupación ese aprendizaje, pues para encarar las complicaciones de la vida, tenerlo como referente, ilumina, orienta y acompaña, de modo que descubrimos que su yugo es llevadero y su carga ligera.

    Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontréis vuestro descanso
    Jesús es un libro abierto, en el que vamos leyendo y aprendiendo. Un libro con la historia más grande jamás contada. Nuestra historia personal escrita sobre los renglones señalados por él. Escrita con un apuntador que nos coloca delante lo que tenemos que hacer y que, además, sostiene mientras la vamos escribiendo. Aprended de mí, mansedumbre y humildad. Cuando todo nos alborota, nos cansan las relaciones familiares, comunitarias, profesionales, sociales. Hasta nos cansamos de nosotros mismos. Pues ahí viene a cuento el aprendizaje. Tomar en cuenta cómo ha actuado él y procede del mismo modo. En ese momento se experimenta el descanso.
    ¿Cómo encaja en mi vida estas palabras de Jesús?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 26, 7-9. 12. 16-19
    La senda del justo es recta
    porque tú, Señor, le allanas el sendero.
    En el camino de tus mandamientos te buscamos,
    anhelando, Señor, tu nombre y tu recuerdo.
    Mi alma te desea por la noche
    y mi espíritu te busca por la mañana,
    porque tus mandamientos son la luz de la tierra
    y enseñan justicia a los habitantes del orbe.
    Tú nos darás, Señor, la paz,
    porque todo lo que hemos hecho
    eres tú quien lo ha hecho por nosotros.
    Acudimos a ti, Señor, en el peligro,
    cuando nos angustiaba la fuerza de tu castigo.
    Como una mujer que va a dar a luz,
    que se retuerce y grita angustiada,
    así éramos, Señor, en tu presencia:
    concebimos y nos retorcimos,
    ¡pero lo único que hemos dado a luz ha sido viento!
    No le hemos dado salvación al país,
    no le han nacido habitantes al mundo.
    Tus muertos vivirán, sus cadáveres resucitarán,
    despertarán jubilosos los que habitan en los sepulcros,
    porque tu rocío es rocío luminoso
    y la tierra de las sombras dará a luz.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 11, 28-30
    En aquel tiempo, Jesús dijo: “Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera”.


    Oración

    Señor, quiero decirte como el profeta, "mi alma te desea por la noche, mi espíritu te busca por la mañana", porque tus mandamientos son la luz de la tierra, y me enseñan la justicia. Tú me darás, Señor, la paz, porque todo lo que he hecho, en realidad eres tú quien lo ha hecho por mí.

    Acción

    Hoy haré una cita con el Señor y tendré un momento largo de coloquio con Él y lo disfrutaré al máximo. Dentro de esa cita con Él, le pediré que me ayude a provocar, con más frecuencia, esos momentos.
    7 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 13 de Julio | El Conocimiento del Amor de Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 13 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 10, 5-7. 13-16
    Salmo 93
    Evangelio Mateo 11, 25-27

    “Estas cosas se las has revelado a la gente sencilla”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús alaba al Padre, porque ha ocultado los secretos de su Reino, de su verdad, «a sabios e inteligentes» (v. 25). Los llama así con un velo de ironía, porque presumen que son sabios, inteligentes, y por tanto tienen el corazón cerrado, muchas veces. La verdadera sabiduría también viene del corazón, no es solamente entender ideas: la verdadera sabiduría entra también en el corazón. Y si tú sabes muchas cosas, pero tienes el corazón cerrado, tú no eres sabio. Jesús dice que los misterios de su Padre han sido revelados a los «pequeños», a los que se abren con confianza a su Palabra de salvación, abren el corazón a la Palabra de salvación, sienten la necesidad de Él y esperan todo de Él. El corazón abierto y confiado hacia el Señor. (Ángelus, 5 julio 2020)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Una fiebre debajo del hígado, como incendio de fuego
    Nos encontramos en el Antiguo Testamento, donde las causas segundas no existen. Es Dios quien dirige la historia de la humanidad y se le atribuye a él todo lo que ocurre, incluidas las acciones de los hombres y de los pueblos. Detrás siempre está Dios, aunque, a veces, con procedimientos que sus seguidores no acabamos de entender.

    El pueblo judío, el pueblo de Dios ha sido deportado fuera de su patria a Asiria. El Rey Asur ha tenido mucho que ver en este desenlace. Pero no puede gloriarse de haber sido el protagonista de esta acción. Detrás siempre está Dios. Así nos lo explica Él mismo, a través del profeta Isaías, sirviéndose de una comparación bien sencilla: No puede ni el hacha, ni la sierra, ni el bastón… gloriarse de lo que han hecho, sino la mano que los maneja. Para recordárselo, “El Señor de los ejércitos meterá enfermedad en su gordura y debajo del hígado le encenderá una fiebre, como incendio de fuego”.

    Estas cosas se las has revelado a la gente sencilla
    Dios siempre es Dios y tiene su manera de actuar respecto a nosotros. Gracias a Jesús, sabemos, por ejemplo, que revela “estas cosas”, sus cosas y nuestras cosas, a la gente sencilla y no a los sabios y entendidos.

    Pero el mismo Jesús, de alguna manera, amplía este horizonte de revelación divina. La mejor manera es acudir a Él que está dispuesto a revelarnos quién es su Padre y todos sus secretos y los secretos de nuestra vida. Estas palabras de Jesús entroncan con aquellas en las que afirma que Él es la luz del mundo y que quien acuda a Él no andará en tinieblas. Bien sabemos que Jesús, nuestro mejor revelador, nos pone en bandeja no las verdades de las matemáticas, de la física, de la biología, de las ciencias naturales… sino las verdades que nos ayudan a vivir con sentido y esperanza en nuestra etapa terrena, antes de desembocar en la felicidad total después de nuestra muerte. Nadie mejor que Él conoce los secretos de la vida humana.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 10, 5-7. 13-16
    Esto dice el Señor:
    “¡Ay Asiria, bastón de mi ira,
    vara que mi furor maneja!
    Contra una nación impía voy a guiarte,
    contra un pueblo que experimenta mi cólera voy a mandarte,
    para que lo saquees y lo despojes
    y lo pisotees como el lodo de las calles.
    Pero Asiria no lo piensa así
    ni son éstos sus planes;
    su intención es arrasar
    y exterminar numerosas naciones,
    pues dice: ‘Con el poder de mi mano lo hice
    y con mi sabiduría, porque soy inteligente;
    he borrado las fronteras de los pueblos,
    he saqueado sus tesoros
    y, como un gigante, he derribado a sus jefes.
    Como un nido al alcance de mi mano
    alcancé la riqueza de los pueblos
    y como se recogen los huevos abandonados,
    así cogí yo toda la tierra
    y no hubo quien aleteara ni abriera el pico ni piara’ ”.
    Pero el Señor dice:
    “¿Acaso presume el hacha
    frente al que corta con ella?
    ¿O la sierra se tiene por más grande
    que aquel que la maneja?
    Como si la vara pudiera mover al que la levanta
    y el bastón pudiera levantar a quien no es de madera.
    Por eso, el Señor de los ejércitos
    hará enflaquecer a los bien alimentados
    y le prenderá fuego a su lujo,
    como se enciende la leña”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 11, 25-27
    En aquel tiempo, Jesús exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.
    El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar’’.


    Oración

    Sé bien por tu Palabra Señor, que ninguna corrección es agradable en el momento y que siempre produce molestia, sin embargo, hoy te doy las gracias Señor, por todas las ocasiones en que has hecho uso, hasta de la más inusitada situación, para disciplinarme, formarme y guiarme hasta tu luz y tu verdad. Gracias, porque sé que no me entregarás a la muerte ni permitirás que experimente la corrupción.

    Acción

    Hoy pondré mucha más atención a la corrección y la reprensión de mis allegados y los tomaré como instrumentos de Dios para guiarme a una vida mucho más plena.
    7 min
  • Evangelio Del Día Martes 12 de Julio | Purifícame | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 12 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 7, 1-9
    Salmo 47
    Evangelio Mateo 11, 20-24

    “¡Ay de ti!”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Hoy puede ser para nosotros un día de examen de conciencia», recomendándoles como un estribillo: “Ay de ti, ay de ti”, porque te di tanto, me di a mí mismo, te elegí para ser cristiano, para ser cristiana, y prefieres una vida a medias, una vida superficial: sí, un poco de cristianismo y de agua bendita, pero nada más. De hecho, cuando vivimos esta hipocresía cristiana, lo que hacemos es alejar a Jesús de nuestros corazones. Fingimos que lo tenemos con nosotros, pero lo hemos echado. Somos cristianos, orgullosos de ser cristianos, pero vivimos como paganos. (Homilía Casa Santa Marta, 5 octubre 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Carmen Román Martínez O.P.)
    Y se agitó su corazón como se agitan los árboles del bosque con el viento
    La lectura del libro de Isaías nos sitúa en un tiempo de guerra. Damasco y Samaria han llegado a acuerdos y formado una coalición (siro-efraimita) contra Judá. Las causas no están claras, aunque la mayoría de las interpretaciones apuntan a que Acaz, rey de Judá, no ve con buenos ojos una alianza con Rasín, rey de Damasco y Pecaj de Samaría para sublevarse contra el poder de Asiria. Esto provoca que Damasco y Samaria decidan declararle la guerra, deponerlo y nombrar rey al “hijo de Tabeel”. Acaz atemorizado pide ayuda al rey Asirio lo que supondrá para Judá perder su autonomía y su esplendor.

    En este momento histórico para Judá, un nuevo profeta es enviado al heredero de David. El Señor pedirá al profeta que no vaya solo: “Sal al encuentro de Acaz, con tu hijo Sear Yasub”. La presencia del niño o del joven vale cómo testigo, ya que su nombre significa “un resto volverá”, y de esta manera Isaías anticipará el anuncio de la liberación.

    El oráculo de salvación comienza con el imperativo: “no temas”, no confíes solo en tus fuerzas físicas o militares, el Dios de Israel está con su pueblo, no abandona a su elegido. El Señor exhorta a través del profeta a la vigilancia y a la calma. Vigilancia frente al enemigo y también sobre uno mismo, para no desviarse de su camino; y calma frente a Dios, Él actuará, por ello hay que conservar la paz y ser pacientes. No se puede ir en contra de las promesas de Dios que ha puesto su mirada en la dinastía davídica. La frase final del oráculo es una síntesis teológica: “Si no creéis, no subsistiréis”. La Palabra de Dios es el punto de apoyo de la historia de la Salvación. La fe tiene que apoyarse en la Palabra de Dios que se cumplirá, frente a los planes humanos que no se cumplirán. Creer en el Dios de la vida es lo único que garantiza la vida verdadera y eterna.

    ¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Y tú, Cafarnaúm
    Estamos en el capítulo once del evangelio de Mateo, donde el evangelista después del discurso de misión abre una nueva sección en la que va a presentar distintas reacciones ante Jesús. Hasta ahora Jesús ha sido presentado como el Mesías poderoso en obras y palabras, que llama a sus discípulos y los envía a las ovejas perdidas de Israel. Las reacciones no se han hecho esperar, desde aquellos que han creído y desean seguirle a los que desconfían de él y lo han rechazado. En esta sección, Mateo propone a sus oyentes un paso más hacia Jesús, una opción por su persona cada vez más radical: ¿Es Jesús el Mesías esperado?

    El evangelio de hoy nos presenta a tres de las ciudades de Galilea visitadas por Jesús, en las que ha realizado innumerables signos y ha predicado su palabra, sin embargo, todas ellas se obstinan y se niegan a convertirse, es decir, a volver su corazón hacia el Mesías.

    Las dos primeras ciudades nombradas Corozaín y Betsaida (que ya no vuelven a aparecer en Mateo) han sido el escenario de muchos de los milagros de Jesús. Sin embargo, estas ciudades no se han convertido, no han creído en la predicación del Mesías. Ambas han escuchado su mensaje de conversión, y a diferencia del Sermón de la Montaña, donde el Maestro critica a los que ayunan y hacen manifestación pública de su penitencia, aquí echa de menos el sayal y la ceniza como símbolos de la conversión. Aún resulta más sorprendente la comparación con las ciudades paganas de Tiro y Sidón que nunca se convirtieron. Las palabras de Jesús no dejan lugar a dudas, si estas ciudades tan pecadoras (Is 24; Ez 26-28;Am 1,9-10) hubiesen presenciado los milagros de Jesús y escuchado sus palabras, se hubieran convertido al Señor. De ahí, la sentencia, habrá mayor benevolencia en el día final para Tiro y Sidón que para las dos ciudades de Galilea, testigos de la presencia de Jesús en medio de ellas.

    La última ciudad es Cafarnaúm, “su ciudad”, lugar central de la actuación de Jesús. Aquí la acusación es diferente, este pueblo está henchido de orgullo: ¿pretendes encumbrarte hasta el cielo? Este encumbrarse hasta el cielo nos recuerda a Babel y a diversas manifestaciones idolátricas. En esta ocasión, Mateo la compara a Sodoma, ciudad soberbia y orgullosa que no dio la mano al pobre y al desgraciado (Ez 16,49). Aun así, si Sodoma hubiera visto los milagros de Jesús se hubiera convertido y se mantendría en pie. Todos necesitamos el camino de la conversión para que nuestra fe nos sostenga y nos mantenga vivos. La amenaza del castigo y la comparación con los pueblos paradigma del pecado es un recurso del profetismo para provocar un cambio. ¿Qué debe cambiar en mí para que la escucha de la palabra de Dios me lleva a la auténtica conversión? No basta con ser seguidor de Jesús, sino que hay que vivir como tal. Aquellas personas que hemos recibido su Palabra, la buena noticia del reino, somos testigos de los signos de su presencia en medio de nuestro mundo, debemos caminar en la humildad de quién ha recibido el don de conocer un poco más a Jesús de Nazaret e intentar vivir en dinámica constante de conversión.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 7, 1-9
    Cuando Ajaz, hijo de Jotam, hijo de Ozías, reinaba en Judá, Rasón rey de Siria, y Pécaj, hijo de Remalías y rey de Israel, fueron a Jerusalén para atacarla, pero no lograron conquistarla.
    Cuando al heredero de David le llegó la noticia de que los sirios acampaban en Efraín, se estremeció su corazón y el del pueblo, como se estremecen los árboles del bosque, agitados por el viento.
    Entonces el Señor le dijo a Isaías: “Sal al encuentro de Ajaz con tu hijo Sear Yasub, donde termina el canal de la alberca superior, junto a la calzada del batanero, y dile: ‘Manténte alerta, pero tranquilo. No le tengas miedo a ese par de tizones humeantes; no te acobardes ante la cólera de Rasón, rey de Siria, y de Pécaj, rey de Israel. No importa que tramen tu ruina, diciendo: Ataquemos a Judá, sitiémosla, conquistémosla y nombremos rey de ella al hijo de Tabel’ ”.
    Esto dice el Señor:
    “Eso no llegará a suceder.
    Damasco es la capital de Siria
    y Rasón es el rey de Damasco;
    Samaria es la capital de Efraín
    y el hijo de Remalías es el rey de Samaria.
    Pues bien, dentro de sesenta y cinco años
    Efraín será destruido y dejará de ser pueblo.
    Y si ustedes no creen en mí,
    también irán a la ruina”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 11, 20-24
    En aquel tiempo, Jesús se puso a reprender a las ciudades que habían visto sus numerosos milagros, por no haberse arrepentido. Les decía:
    “¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que se han hecho en ustedes, hace tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Pero yo les aseguro que el día del juicio será menos riguroso para Tiro y Sidón, que para ustedes.
    Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el cielo? No. Serás precipitada en el abismo, porque si en Sodoma se hubieran realizado los milagros que en ti se han hecho, quizá estaría en pie hasta el día de hoy. Pero yo te digo que será menos riguroso el día del juicio para Sodoma que para ti’’.


    Oración

    Tú, Señor, eres mi escudo, eres quien levanta mi rostro frente a mis adversarios y me da la victoria; tú, Señor, eres mi victoria y el que marcha al frente de la batalla. No temo ningún mal, aunque esté rodeado de dificultades y situaciones problemáticas que parecieran un ejército acampado contra mí; pues tú estás conmigo y tu vara y tu cayado me dan seguridad.

    Acción

    Hoy decido nunca más tomar el camino más fácil y transitado, nunca más tomaré el camino del más fuerte humanamente, nunca más tomaré el camino de la mayoría. Desde hoy, decido tomar el camino de la confianza en el Señor del cielo y de la tierra; el camino de la confianza absoluta en Jesús.
    8 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
Oraciones, lecturas y alabanzas de cada dia. Las oraciones y lecturas son publicadas en Cinco…