Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Lunes 15 de Agosto | Maria Madre de la Fe | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 15 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    XX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 11, 19; 12, 1-6. 10
    Salmo 44
    Evangelio Lucas 1, 39-56

    “Él hace proezas con su brazo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    ¿Qué nos aconseja nuestra Madre? Hoy en el Evangelio lo primero que dice es «engrandece mi alma al Señor» (Lc 1, 46). Nosotros, acostumbrados a escuchar estas palabras, quizá ya no hagamos caso a su significado. Engrandecer literalmente significa “hacer grande”, engrandecer. María “engrandece al Señor”: no los problemas, que tampoco le faltaban en ese momento, sino al Señor. ¡Cuántas veces, en cambio, nos dejamos vencer por las dificultades y absorber por los miedos! La Virgen no, porque pone a Dios como primera grandeza de la vida. De aquí surge el Magnificat, de aquí nace la alegría: no de la ausencia de los problemas, que antes o después llegan, sino que la alegría nace de la presencia de Dios que nos ayuda, que está cerca de nosotros. (Ángelus, 15 agosto 2020)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. César Valero Bajo O.P.)
    Esta gran fiesta de la Virgen María trae a nuestras vidas, en estos tiempos particularmente inciertos y convulsos, que nos tocan vivir, sabor de Pascua. La figura sin parangón de la Virgen María está íntimamente unida a la de su Hijo, Jesucristo, el Señor. Es de Él de quien recibe este maravilloso don de su Asunción a los cielos, que la comunidad creyente cristiana, la Iglesia, viene proclamando desde los inicios de su caminar por la historia.

    Con razón, y en este contexto, hemos escuchado en la Liturgia de las Horas, en el Oficio de Lecturas, las elocuentes palabras de San Juan Damasceno: “...convenía que la Madre de Dios poseyera lo mismo que su Hijo y que fuera venerada por toda criatura como Madre y esclava de Dios”.

    Es por esto, que exultantes de gozo y encendidos de esperanza, proclamamos hoy y festejamos a la Bienaventurada Virgen María como aquella que, en estrecha comunión con su Hijo, nos muestra el camino y la meta de nuestro destino final: Vida-sin-sombra-y-para-siempre con quienes nos esperan en la Patria Definitiva.

    Así, pues, toda la liturgia de hoy, centrada en la Victoria del Hijo y la Madre, nos llama a vivir una esperanza firme y una alegría siempre presente en nuestra vida, incluso cuando el dolor nos visita.



    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Apocalipsis
    Apoc 11, 19; 12, 1-6. 10
    Se abrió el templo de Dios en el cielo y dentro de él se vio el arca de la alianza. Apareció entonces en el cielo una figura prodigiosa: una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza. Estaba encinta y a punto de dar a luz y gemía con los dolores del parto.
    Pero apareció también en el cielo otra figura: un enorme dragón, color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y una corona en cada una de sus siete cabezas. Con su cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Después se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo, en cuanto éste naciera. La mujer dio a luz un hijo varón, destinado a gobernar todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue llevado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios.
    Entonces oí en el cielo una voz poderosa, que decía: “Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías”.

    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
    1 Co 15, 20-27
    Hermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Porque si por un hombre vino la muerte, también por un hombre vendrá la resurrección de los muertos.
    En efecto, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida, pero cada uno en su orden: primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su advenimiento, los que son de Cristo.
    Enseguida será la consumación, cuando Cristo entregue el Reino a su Padre, después de haber aniquilado todos los poderes del mal. Porque él tiene que reinar hasta que el Padre ponga bajo sus pies a todos sus enemigos. El último de los enemigos en ser aniquilado, será la muerte, porque todo lo ha sometido Dios bajo los pies de Cristo.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 1, 39-56
    En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.
    Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.
    Entonces dijo María:
    “Mi alma glorifica al Señor
    y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador,
    porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.
    Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
    porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
    Santo es su nombre
    y su misericordia llega de generación en generación
    a los que lo temen.
    Ha hecho sentir el poder de su brazo:
    dispersó a los de corazón altanero,
    destronó a los potentados
    y exaltó a los humildes.
    A los hambrientos los colmó de bienes
    y a los ricos los despidió sin nada.
    Acordándose de su misericordia,
    vino en ayuda de Israel, su siervo,
    como lo había prometido a nuestros padres,
    a Abraham y a su descendencia
    para siempre’’.
    María permaneció con Isabel unos tres meses, y luego regresó a su casa.


    Oración

    Jesús bueno, clemente y compasivo, que nos has dado como madre nuestra a tu propia madre y has querido encomendarnos a su amorosa solicitud y a sus maternales cuidados, enséñanos a ser como ella, obedientes al Padre, atentos a tu palabra y dóciles al Espíritu Santo, para que un día, podamos cantar tus alabanzas en el cielo, al lado de María Virgen y todos los santos por los siglos de los siglos. Amén.

    Acción

    El día de hoy, voy a dedicar unos minutos para rezar el rosario junto con mis seres queridos y encomendarnos a la amorosa protección de la Madre de Dios.
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 13 de Agosto | Como Niños | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 13 DE AGOSTO DE 2022
    XIX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Ezequiel 18, 1-10. 13. 30-32
    Salmo 50
    Evangelio Mateo 19, 13-15

    “De los que son como ellos es el reino de los cielos”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.)
    Camino para construir el Reino
    Las lecturas en este sábado nos están marcando un camino determinado que nos muestra el horizonte amplio del Reino de Dios. Ese panorama amplio que Dios trata de hacer ver a su pueblo a través de la predicación del profeta Ezequiel es: el “mandato del amor”. Así suena el eco de la voz que grita: «Estrenad un corazón nuevo y un espíritu nuevo». Camina según esos preceptos que el amor del Señor dicta a los corazones de sus hijos para vivir en fidelidad. Así tendrás la vida. El oráculo acaba manifestando un deseo importante por parte de Dios: «Pues no quiero la muerte de nadie».

    No desviarse del camino marcado por Dios. Un trayecto que habla de honradez, coherencia, fidelidad, valores, que todo ser humano tiene que tener grabados a fuego en su corazón, para que en el transcurso de la vida no te lleve a desperdiciar el don de la vida buscando veredas y atajos sin salida. El camino que marcan los preceptos del Señor te llevan a una vida plena y con sentido porque tienen como meta a Dios mismo y al prójimo le dan la categoría de «imagen y semejanza de Dios». Actúa con el otro como te gustaría que actuasen contigo.

    De los que son como ellos es el Reino de los Cielos
    El Maestro de Nazaret nos presenta una gran enseñanza con este pasaje del Evangelio. Esa instrucción nos está implicando en cómo ser grandes en el Reino y el llamado a entrar, formar parte y heredar el Reino de Dios como un proyecto de alegría y de plenitud para toda la humanidad. Este Reino predicado por Jesús tiene unas características concretas, basándose, en la imagen de un “niño”, se nos da la clave del hacerse «pequeño». De la necesidad de trabajar e implantar, desgastarse en la construcción del Proyecto de Jesús. Tarea principal abrir los ojos para comprender, sorprenderse ante la dimensión novedosa del Reino, acoger para hacer tuyo este ideal que nos habla de amor. Más o menos lo que viene a expresar el diálogo de Jesús con Nicodemo: «Nacer a una realidad nueva» (Jn 3,3).

    Con la imagen de un niño Jesús trata de darle toda la profundidad que tiene la dimensión del Reino. El Reino de Dios se rige por otros registros distintos a los de las categorías humanas y sociales. Tener más, abarcar más, el poder, la autoridad, sacar beneficio de todo, intereses particulares… Que de alguna manera están latentes en el corazón del discipulado, cuando en cierta ocasión Pedro le lanza la pregunta a Jesús: ¿Qué nos va a tocar? (Mt 19,27) O cuando iban de camino esos discípulos hablando de ser grandes y Jesús les preguntó: ¿De qué discutíais por el camino? (Mc 19,33). Clara es la respuesta del Maestro: Heredar la vida eterna y la clave de la grandeza del corazón es el servicio.

    Prejuicios, etiquetas, distinciones, razas, color de piel… Que nos llevan a crear barreras entre los seres humanos. Jesús dice que no es así en el mundo del que se hace pequeño. Todo aquel que vive desde la inocencia y la humildad es grande en el Reino. Todo aquel que vacía su corazón de rencor y odio, todo aquel que es capaz de admirarse de la belleza de las cosas, todo aquel que no hace de su vida un problema por pedir ayuda, todo aquel que es capaz de pedir perdón con pureza de corazón, todo aquel que es capaz de perder la sensación de ridículo y entra espontáneamente a jugar, bailar, divertirse, para alegrar la vida de los demás, está sembrando el Reino y es feliz. Dichoso.

    Han venido niños salidos del difícil conflicto en Ucrania. Salen a las distintas plazas de nuestras ciudades y se encuentran con otros niños. Qué poco necesitan para entrar en un mundo distinto, sin malicia, un mundo con sueños, proyectos, ilusiones: «De los que son como ellos es el reino de los cielos». Comienzan a jugar, a entenderse, a comunicarse, a empatizar, sin necesidad de un diccionario, sin necesidad de dominar los elementos esenciales de un idioma. El idioma que allí se mueve entre ellos es el del amor. El amor lo perdona todo, lo excusa todo, no lleva cuenta del mal. Esa es la tarea de hacerse pequeño y de implantar el Reino.

    Acoger desde el perdón y con una sonrisa. Acoger al diferente con una mirada Limpia. Acoger las contrariedades de la vida y vivir alegre. Acoger y compartir desde lo poco que en algunas ocasiones se puede tener. Acoger y entregarse para servir a los demás. Eso habla del sabor del Reino de Dios.


    LECTURA DEL DÍA
    Primera lectura
    Lectura de la profecía de Ezequiel 18,1-10.13b.30-32
    Ez 18, 1-10. 13. 30-32
    El Señor me habló y me dijo: "¿Por qué andan repitiendo este refrán en Israel:

    'Los padres fueron los que comieron uvas verdes
    y son los hijos a quienes se les destemplan los dientes'?

    Les juro por mi vida, dice el Señor Dios, que nadie volverá a repetir ese refrán en Israel. Sépanlo: todas las vidas son mías, lo mismo la vida del padre que la del hijo. Así pues, el hombre que peque, ése morirá.

    El hombre que es justo y vive de acuerdo con el derecho y la justicia; que no ofrece sacrificios a los ídolos ni los adora; que no deshonra a la mujer de su prójimo; que no explota a sus semejantes y les devuelve la prenda empeñada; que no roba, sino que da de comer al hambriento y viste al desnudo; que no presta con usura ni acumula intereses; que no comete maldades y juzga imparcialmente los delitos; que observa mis preceptos y cumple con fidelidad mis mandamientos, ese hombre es justo y ciertamente vivirá, dice el Señor Dios.

    Si el hijo del justo es ladrón u homicida y quebranta alguno de mis mandamientos, ciertamente morirá y será responsable de sus propios crímenes.

    Pues bien, pueblo de Israel, yo juzgaré a cada uno de ustedes según su proceder, dice el Señor Dios. Arrepiéntanse de todos sus pecados, apártense de ellos y no morirán. Arrepiéntanse de todas las infidelidades que han cometido, estrenen un corazón nuevo y un espíritu nuevo y así no morirán, pues yo no quiero que nadie muera, dice el Señor Dios. Arrepiéntanse y vivirán".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo 19,13-15
    Mt 19, 13-15
    En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase por ellos. Los discípulos regañaron a la gente; pero Jesús les dijo: "Dejen a los niños y no les impidan que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos". Después les impuso las manos y continuó su camino.
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 12 de Agosto | Confianza y Respeto | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 12 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XIX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Ezequiel 16, 1-15. 60. 63
    Isaías 12
    Evangelio Mateo 19, 3-12

    “El que pueda entender, entienda”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Sor Mª Ángeles Martínez, OP)
    Te vi
    El relato que nos ofrece el profeta Ezequiel es de una gran belleza, yo diría de una exquisita belleza Si profundizamos en los signos que se van enumerando llegamos a la conclusión de que el autor sagrado lo que realmente pretende es adentrarnos el misterio del Dios de la vida.

    La imagen de esa niña recién nacida nos evoca nuestra propia realidad en su esencia más pura, dados/as a luz en medio de la incertidumbre de un hoy que ante el misterio no vislumbra el futuro. Rodeados de miedos, adheridos a nuestra seguridad más próxima, chapoteando en la mediocridad del paso del tiempo que no conseguimos sobrepasar, la rutina que nos despoja del deseo de buscar y vivir en la novedad del tiempo.

    Dios se acerca en clave de alianza y nos configura tan profundamente con él que no podemos serle indiferentes. “Pasé a tu lado y te vi”… y te dije mientras yacías en tu sangre (mediocridad) sigue viviendo y crece como brote campestre”. Es la invitación a ser, a dejar que salga la verdadera y bella imagen que somos cada ser humano, por la sencilla razón de haber sido creados por el Dios de la vida, no somos su cliché sino su imagen y semejanza. “Pasé de nuevo a tu lado, te vi en la edad del amor, extendí sobre ti mi manto (en el AT el signo por excelencia de pertenencia perpetua) para cubrir tu desnudez y te comprometí con juramento”.

    Si hay algo que verdaderamente ennoblezca al ser humano y le dignifique es mostrar la verdad, la bondad y la belleza que esconde su corazón, muchas veces oscurecida por las ásperas falsas verdades que nos ofrece el día a día, creo que nuestro gran desafío como personas y sobre todo como cristianos/as es buscar y besar la tierra de nuestro corazón y la tierra del corazón de quienes compartimos historia porque en ella está trabajando Dios: “pero yo me acordé de la alianza que hice contigo cuando eras moza, y haré contigo una alianza eterna”.

    El que pueda con esto, que lo haga
    El desafío del evangelio nos lanza a la aventura dignificante del don que significa ser, ser humano, más allá de las coyunturas sociales, morales, estructurales e incluso biológicas…nos sitúa frente a dos realidades: la alianza que parte de la unión de un hombre y una mujer, como proyecto de Dios, “lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre” y el don de la alianza del que deja todo por el Reino «No todos entienden esto, solo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos”. En ambos casos la iniciativa siempre es de Dios.

    Lo sorprendente del relato, es la actitud moralizante de los fariseos, que solo aceptan como falta la infidelidad de la mujer, del varón infiel ni palabra. Es imagen de la forma solapada que tenemos para afirmarnos en nuestras teorías condenatorias, que nos llevan a acciones extremas, convenciéndonos de estar en la verdad: “Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse»

    Pero la lógica de Dios tiene otro sello, el sello del Espíritu, que sondea lo profundo del corazón para ayudarnos a ver con los ojos del alma y descubrir que su proyecto es un proyecto eterno, que nos une con El irresistiblemente, que va más allá de lo que percibe nuestra pobre mirada humana.

    Es un proyecto de amor, que da consistencia a esa alianza: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, ¿y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos, sino una sola carne”. Solo el amor unifica. Y solo el amor mantiene vivo el deseo de entregar la vida por la causa de Jesús “El que pueda entender, entienda”.

    Sería bueno preguntarnos si en nuestro corazón arde el fuego del amor o ponemos medida a la fidelidad y nos cuestionamos hasta donde puedo llegar. Cuando el amor brilla en el corazón mi fidelidad cubre la desnudez del otro.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Ezequiel
    Ez 16, 1-15. 60. 63
    El Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, dale a conocer a Jerusalén sus pecados. Dile de mi parte: ‘La patria en que naciste es el país de Canaán. Tu padre era un amorreo y tu madre una hitita. El día en que naciste no te cortaron el ombligo, ni te bañaron, ni te frotaron con sal, ni te envolvieron en pañales. Nadie tuvo compasión de ti para brindarte alguno de estos servicios y quedaste tirada en pleno campo, porque causabas repugnancia el día en que naciste. Yo pasé a tu lado, te vi revolcándote en tu sangre y te dije, cuando estabas toda ensangrentada: Vive y crece como la hierba del campo.

    Tú creciste, te desarrollaste y te hiciste mujer. Entraste a la pubertad, se formaron tus senos y te creció el vello. Pero estabas desnuda y cubierta de vergüenza. Volví a pasar a tu lado y vi que estabas en la edad del amor. Extendí mi manto sobre ti y te cubrí con él; con juramento hice una alianza contigo, dice el Señor, y fuiste mía. Te lavé la sangre que te cubría y te ungí con aceite. Te puse vestidos bordados, sandalias finas, una banda de lino en la cabeza y un manto de seda. Te engalané con joyas: con pulseras y collares; te puse un anillo, aretes y una espléndida diadema en la cabeza; lucías joyas de oro y plata y vestidos de lino, de seda y de bordados. Te alimentabas con trigo fino, con miel y con aceite. Eras cada día más bella,tan hermosa como una reina. La fama de tu belleza se extendió entre las naciones, porque yo, dice el Señor, te llené de encantos.

    Entonces te envaneciste por tu belleza, te aprovechaste de tu fama para prostituirte y te entregaste a todo el que pasaba. Pero yo tendré presente la alianza que hice contigo cuando eras joven y haré contigo una alianza eterna, para que tengas presente tu pasado, te avergüences y no vuelvas a abrir la boca para presumir, cuando yo te perdone todo lo que hiciste’ ”. Esto dice el Señor todopoderoso.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 19, 3-12
    En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerle una trampa: “¿Le está permitido al hombre divorciarse de su esposa por cualquier motivo?”
    Jesús les respondió: “¿No han leído que el Creador, desde un principio los hizo hombre y mujer, y dijo: ‘Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, para unirse a su mujer, y serán los dos una sola cosa?’ De modo que ya no son dos, sino una sola cosa. Así pues, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.
    Pero ellos replicaron: “Entonces ¿por qué ordenó Moisés que el esposo le diera a la mujer un acta de separación, cuando se divorcia de ella?”
    Jesús les contestó: “Por la dureza de su corazón, Moisés les permitió divorciarse de sus esposas; pero al principio no fue así. Y yo les declaro que quienquiera que se divorcie de su esposa, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, y se case con otra, comete adulterio; y el que se case con la divorciada, también comete adulterio”.
    Entonces le dijeron sus discípulos: “Si ésa es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse”. Pero Jesús les dijo: “No todos comprenden esta enseñanza, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. Pues hay hombres que, desde su nacimiento, son incapaces para el matrimonio; otros han sido mutilados por los hombres, y hay otros que han renunciado al matrimonio por el Reino de los cielos. Que lo comprenda aquel que pueda comprenderlo”.


    Oración

    Padre bondadoso, tú que perdonas al hijo que abandona el hogar por llevar una vida disoluta y alejada de ti, míranos a nosotros, tus hijos, que nos hemos apartado de ti y del Evangelio, y ayúdanos a ser dóciles a tu palabra y atentos a las mociones del Espíritu Santo para que, siendo fieles a ti en todo momento, merezcamos ser partícipes de la vida eterna que nos das en tu Hijo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

    Acción

    Revisaré si mis actitudes y acciones se amoldan al Evangelio de Jesús que me invita a ser justo, respetuoso y solidario con todos mis hermanos.
    7 min
  • Evangelio Del Día Jueves 11 de Agosto | Perdonar | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 11 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XIX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Ezequiel 12, 1-12
    Salmo 77
    Evangelio Mateo 18, 21-19, 1

    “Hasta setenta veces siete”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.)
    Vuelve la voz de Ezequiel a remover nuestros días de estío. Eco de Dios en medio de este tiempo donde nos parece vivir en una casa rebelde. Los ojos han perdido la capacidad de ver y se conforman con una mirada superficial que busca tranquilizar conciencias. Los oídos, aunque oyen, sólo buscan satisfacción en palabras de conveniencia. Oyen lo que les interesa oír, pero no saben escuchar. Es entonces cuando el profeta debe poner tierra por medio, bajo la guía de su Señor. Ser emigrante a plena luz del día y a la vista de todos. Cautivos al destierro como profetas incómodos ante tanto ciego y sordo. Hoy la presencia del cristiano debe de ser un testimonio vivo de un hogar nuevo. Señal, aunque no quieran verlo, de una casa donde se vive en paz, porque Dios habita en ella.

    En esa casa no hay necesidad de preguntar cuántas veces hay que perdonar. Ese es el gran desafío que Jesús nos lanzó: aprender a perdonar. Sin contar las veces. Jesús nos da la respuesta y lo hace a través de una parábola. Un siervo que le debía tanto a su patrón que nunca le iba a poder pagar, aunque tuviera varias vidas, recibe el perdón de toda la deuda. Pero aún perdonado no tuvo compasión ante quien le imploró misericordia. El patrón oyó lo que había hecho y se enojó porque su siervo no había aprendido nada al ser perdonado.

    Perdonar no es fácil. El dolor no desaparece de un día para otro. Necesitamos ayuda, la fuerza misma que proviene de un Jesús misericordioso. Todo comienza cuando estamos dispuestos a perdonar. Y el perdón de Dios es nuestra gran motivación para perdonar. El primer paso para perdonar es recordar todo lo que Dios nos perdonó. Perdonar es soltar el resentimiento y el deseo de hacer pagar. Jesús habla de perdonar al hermano, no de perdonar una falta u otra. El perdón se dirige al ofensor. Por eso no depende del tipo de falta. No se puede perdonar más o menos. O sí, o no. La parábola nos hace volver la mirada hacia la misericordia de aquel que nos perdona infinitamente y nos da la oportunidad de volver a empezar. Al abandonarnos en su gracia, seremos capaces entonces de perdonar las ofensas que nos haga el prójimo.

    El perdón purifica el corazón, renueva el alma y los lava. El perdón nos da salud, nos acerca a Dios y transforma nuestro corazón rencoroso y lleno de resentimientos, en un corazón misericordioso. Un hijo que busca ser como su padre, busca, por encima de todo, en el corazón. La Pascua verdadera sucede en el corazón de aquel que celebra, en la vida, el don del perdón. La renovación de nuestra alma solo sucede cuando el perdón es algo divino en la vida, porque humanamente, hay situaciones que nosotros no conseguimos perdonar.

    ¿No crees que merece la pena pedir a Dios que nos enseñe a perdonar como El perdona?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Ezequiel
    Ez 12, 1-12
    El Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, vives en medio de un pueblo rebelde: tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son un pueblo rebelde.
    Ahora, pues, hijo de hombre, prepara tus cosas como quien va al destierro y vete de día, ante la vista de todos, a ver si se dan cuenta de que son un pueblo rebelde. Arregla tus cosas como quien va al destierro, de día, ante la vista de todos y sal por la tarde, a la vista de todos, como salen los desterrados. Haz, a la vista de todos, un agujero en la pared y sal por ahí. Ante la vista de todos, échate tus cosas al hombro y sal en la oscuridad; cúbrete la cara para no ver el país, porque te he convertido en una señal para el pueblo de Israel’’.

    Hice, pues, lo que el Señor me había ordenado: de día preparé mis cosas como quien va al destierro; por la tarde hice un agujero en la pared, con la mano, y salí en la oscuridad, con mis cosas al hombro, ante la vista de todos.
    A la mañana siguiente, el Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado el pueblo de Israel, ese pueblo rebelde, qué era lo que estabas haciendo? Pues anúnciales: ‘Esto dice el Señor: Estas palabras se refieren al príncipe que está en Jerusalén y a todo el pueblo de Israel, que vive en la ciudad’. Diles: ‘Yo soy una señal para ustedes: lo que yo he hecho, eso harán con ustedes: irán cautivos al destierro y su príncipe, con sus cosas al hombro, saldrá en la oscuridad; perforarán una pared para que pueda salir y él se cubrirá la cara para no ver el país con sus ojos’ ”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 18, 21–19, 1
    En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.
    Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron, le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.
    Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.
    Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contarle al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.
    Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano’’.
    Cuando Jesús terminó de hablar, salió de Galilea y fue a la región de Judea que queda al otro lado del Jordán.


    Oración

    Haz de mí, Señor, una señal; una señal para todos los que me rodean. Te ofrezco mi vida para que la moldees a tu voluntad y la formes de tal modo, que puedas usarme para llamar a todos los que se dirigen a una eternidad sin ti; por tu gran amor, pero también por ellos, me ofrezco, para que alcancen misericordia y la vida eterna.

    Acción

    Hoy me esforzaré por ser diferente ante los demás, ser diferente como el Señor, hoy cuidaré de que cada acción del día, sea como una señal del gran amor que Dios nos tiene, y espera por todo aquel que lo acepte.
    6 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 10 de Agosto | Servir a Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 10 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    XIX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura 2 Corintios 9, 6-10
    Salmo 111
    Evangelio Juan 12, 24-26

    “El que quiere servirme, que me siga”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Multiplicará la cosecha de vuestra caridad
    Cuanto más nos adentramos en el seguimiento de Jesús, entendemos mejor sus palabras y la de sus apóstoles, en este caso las de san Pablo. Tomando un ejemplo agrícola nos asegura que el que siembra tacañamente va a cosechar poco, pero el que siembra generosamente, el que realice y amontone las obras que Jesús nos ha pedido, su cosecha será abundante y su unión con Cristo será cada vez más intensa.

    El pensamiento de Pablo va en la línea de las palabras de Jesús: “Sin mí no podéis nada”, a las que podemos añadir que con él podemos mucho, podemos todo. Él “os proporcionará y aumentará la semilla”. Todos los seguidores de Jesús tenemos esta experiencia. Cuando nos hemos creído que nosotros somos suficientes para caminar por su mismo camino y realizar las obras que nos pide… nos hemos encontrado con las manos vacías. Pero cuando caminamos unidos a Él, hemos recibimos las fuerzas necesarias para “multiplicar la cosecha de nuestra caridad”.

    El amor al hermano
    Jesús no se cansó de repetirnos que lo más importante de nuestra vida es el amor, en sus tres dimensiones de amar a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Hoy Jesús nos insiste en el amor a los demás. Nos dice que tenemos que parecernos al grano de trigo que para que dé fruto tiene que ser enterrado en la tierra y morir. Eso mismo tenemos que hacer nosotros. Con expresión que nos puede confundir también nos dice que el que se ama a sí mismo, se pierde. En realidad amarse a sí mismo, buscar el propio bien, también nos lo manda Jesús: “ama al prójimo como a ti mismo”. Lo que aquí nos quiere decir Jesús es que no pongamos como primer y único amor el amor a nosotros mismos, olvidándonos de los demás. Lo nuestro es entregar la vida por los demás y esa es la mejor manera de amarles a ellos y amarnos a nosotros mismos. En esa entrega nuestro corazón queda repleto de alegría. El que gana, el que solo piensa en sí mismo, pierde, y el que se pierde a si mismo, en la entrega a los demás, ese gana, se encuentra con la felicidad que todos vamos buscando.

    El ejemplo de Jesús es bien claro. Vivió para nosotros, entregó su vida por nosotros, por seguir predicando su mensaje de amor y no callarse…y por eso volvió a ganar la vida, el Padre le resucitó.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
    2 Co 9, 6-10
    Hermanos: Recuerden que el que poco siembra, cosecha poco, y el que mucho siembra cosecha mucho. Cada cual dé lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso, pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmarlos de toda clase de favores, a fin de que, teniendo siempre todo lo necesario, puedan participar generosamente en toda obra buena. Como dice la Escritura: Repartió a manos llenas a los pobres; su justicia permanece eternamente.
    Dios, que proporciona la semilla al sembrador y le da pan para comer, les proporcionará a ustedes una cosecha abundante y multiplicará los frutos de su justicia.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 12, 24-26
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna.
    El que quiera servirme que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre’’.


    Oración

    Señor, hoy me doy cuenta con tristeza que recuerdo con mayor facilidad la trama, diálogos, actores y, hasta en ocasiones, el director, productor y escritor de algunas películas o telenovelas que he visto; pero, ¿seré capaz de recordar de qué trataron las lecturas del domingo pasado? Quiero llenarme de tu amor para poder dar a los que me rodean más de ti.

    Acción

    Revisaré en mi vida cuánto tiempo dedico a la televisión, cine, radio u otra cosa insustancial, lo compararé con el tiempo que le dedico a las cosas de Dios y haré los arreglos necesarios en mi vida para sembrar más en el Señor.
    6 min
  • Evangelio Del Día Martes 9 de Agosto | Dios Nos Cuida | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 09 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XIX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Ezequiel 2, 8-3, 4
    Salmo 118
    Evangelio Mateo 18, 1-5. 10. 12-14

    “¡Llega el esposo!”


    Reflexión del Evangelio de hoy
    Dos grandes enseñanzas nos vienen de este pasaje de la Escritura.

    El primero nos ayuda a entender que la grandeza del hombre, contrariamente a lo que el mundo nos diría, no está en ser el más importante (de la oficina, de la escuela, de la ciudad, del mundo), sino en el vivir con sencillez la vida, como lo hace un niño. El niño no se afana por estas ideas de nosotros los adultos. Su mundo infantil está lleno de pequeñas cosas, de sencillez, de mansedumbre y de inocencia.

    El segundo, y que quizás hoy tiene una importancia capital, es el cuidado que debemos tener con los niños, sobre todo, en su formación. Nuestros niños crecen hoy expuestos a muchos y graves peligros en su formación. La televisión, los videojuegos, la falta de atención de muchos padres que, bajo la premisa del trabajo de ambos, los dejan crecer sin mucha tutela, hacen que nuestros pequeños pierdan rápidamente la inocencia; los hacemos adultos en unos cuantos años.

    Y lo más grave, es que se hacen adultos con criterios, muchas veces, contrarios al Evangelio. Su mundo hoy está formado por monstruos espaciales, armas, guerras, mujeres que distan mucho de ser el ideal femenino y una gran violencia. Es necesario que tomemos con seriedad lo que hoy nos dice Jesús: "El Padre no quiere que ninguno de estos niños se pierda". La pregunta que surge es: Y tú, ¿qué vas a hacer?


    LECTURA DEL DÍA
    Del Libro de Ezequiel
    Ez 2, 8–3, 4
    Esto dice el Señor: “Hijo de hombre, escucha lo que voy a decirte y no seas rebelde como la casa rebelde. Abre la boca y come lo que voy a darte”.
    Vi entonces una mano tendida hacia mí, con un libro enrollado. Lo desenrolló ante mí: estaba escrito por dentro y por fuera; tenía escritas lamentaciones y amenazas. Y me dijo: “Hijo de hombre, come lo que tienes aquí; cómete este libro y vete a hablar a los hijos de Israel”.
    Abrí la boca y me dio a comer el libro, diciéndome: “Hijo de hombre, alimenta tu vientre y sacia tus entrañas con este libro que te doy”. Me lo comí y me supo dulce como la miel. Y me dijo: “Hijo de hombre, anda; dirígete a los hijos de Israel y diles mis palabras”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 18, 1-5. 10. 12-14
    En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Quién es el más grande en el Reino de los cielos?”
    Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: “Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí.
    Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo.
    ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿acaso no deja las noventa y nueve en los montes, y se va a buscar a la que se le perdió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella, que por las noventa y nueve que no se le perdieron. De igual modo, el Padre celestial no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños’’.


    Oración

    Tu Palabra Señor, siempre es como un bálsamo suave que cubre mi vida de bendiciones, es el faro que me guía a puerto seguro y mi asidera en tiempos de tribulación. Háblame, Señor, por medio de ella y que tu Espíritu Santo me inspire constantemente y me haga sentir la grave necesidad que tengo de ella, para no apartarme de ti y meditarla despierto y aún mientras duermo.

    Acción

    Hoy meditaré e intentaré memorizar una parte del Salmo 19.
    7 min
  • Evangelio Del Día Lunes 8 de Agosto | Dios Nos Da Libertad | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 08 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XIX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Ezequiel 1, 2-5. 24-28
    Salmo 148
    Evangelio Mateo 17, 22-27

    “¡Qué hermosos los pies del que anuncia la Buena Noticia!”


    Reflexión del Evangelio de hoy
    Este breve pasaje nos ilustra cómo el cristiano está obligado a cumplir con las leyes puestas por el Estado, de la misma manera que Jesús lo hizo y enseñó a sus discípulos a realizarlo.

    Y es que, aun viviendo en el Reino, estamos sujetos a la vida social, a la vida civil y es precisamente ahí en donde, con nuestro testimonio, podemos construir una sociedad más justa, más humana y más libre. Es mediante nuestras acciones como vamos transformando el orden social, por lo que, el pago de nuestros impuestos, el acudir a las urnas a votar en tiempos de elección, el pertenecer a organizaciones y partidos políticos y de servicio, no sólo es un derecho, sino una verdadera obligación de cada cristiano.

    No pertenecemos a este mundo, pero vivimos en él y tenemos la encomienda recibida de Jesús de transformarlo. Seamos responsables en todo lo que concierne a la vida civil, política y social de nuestro país, hagamos de él (cada uno de acuerdo al don que Dios le ha dado) un lugar en donde el amor y la paz sean una verdadera realidad.


    LECTURA DEL DÍA
    Ezequiel 1, 2-5. 24-28
    El día cinco del mes cuarto (era el año quinto de la deportación del rey Joaquín), me fue dirigida la palabra del Señor a mí, Ezequiel, sacerdote, hijo de Buzí, en el país de los caldeos, a orillas del río Kebar, y fui arrebatado en éxtasis.

    Vi venir del norte un viento huracanado, una gran nube rodeada de resplandores y relámpagos, y en su centro, algo parecido al brillo del ámbar. En medio aparecían cuatro seres vivientes, que tenían forma humana. Oí el ruido de sus alas cuando se movían: era como el estruendo de un río caudaloso, como el trueno del Altísimo, como la gritería de una multitud o como el estruendo de un ejército en batalla. Cuando se detenían, plegaban sus alas.

    Encima de la plataforma había una especie de zafiro en forma de trono y de esta especie de trono sobresalía una figura, que parecía un hombre. Vi luego una luz, como brillo de ámbar, como un fuego que envolvía al hombre, desde la cintura para arriba; desde la cintura para abajo, vi también algo como fuego, que difundía su resplandor, parecido al del arco iris que se ve en las nubes, cuando llueve. Tal era la apariencia visible de la gloria del Señor. Cuando yo la vi, caí rostro en tierra.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Mateo 17, 22-27
    En aquel tiempo, se hallaba Jesús con sus discípulos en Galilea y les dijo: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo van a matar, pero al tercer día va a resucitar". Al oír esto, los discípulos se llenaron de tristeza.

    Cuando llegaron a Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los recaudadores del impuesto para el templo y le dijeron: ¿Acaso tu maestro no paga el impuesto?" El les respondió: "Sí lo paga".

    Al entrar Pedro en la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: "¿Qué te parece, Simón? ¿A quiénes les cobran impuestos los reyes de la tierra, a los hijos o a los extraños?" Pedro le respondió: "A los extraños". Entonces Jesús le dijo: "Por tanto, los hijos están exentos. Pero para no darles motivo de escándalo, ve al lago y echa el anzuelo, saca el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti".


    Oración

    Te pido, Señor, tu gracia, para poder descubrir los destellos de tu gloria que nos regalas en la naturaleza o en las demás personas. Que pueda verla en el amanecer o el ocaso, en la sonrisa de un niño, o la mirada apacible de un anciano. Gracias por esos regalos que me recuerdan la maravilla que me espera en la eternidad.

    Acción

    Hoy seré muy sensible a todas las cosas hermosas de la naturaleza y daré gracias a Dios por ellas.
    8 min
  • Evangelio Del Día Sábado 6 de Agosto | Transfiguración | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 06 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    XVIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura 2 Pedro 1, 16-19
    Salmo 96
    Evangelio Lucas 9, 28-36

    “Oraba, y el aspecto de su rostro cambió”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    No lo olvidemos nunca, mantener el corazón despierto no depende solo de nosotros: es una gracia, y hay que pedirla. Los tres discípulos del Evangelio así lo demuestran: eran buenos, habían seguido a Jesús al monte, pero solo con sus fuerzas no conseguían mantenerse despiertos. Nos sucede también a nosotros. Pero se despiertan justo durante la Transfiguración. Podemos pensar que fue la luz de Jesús la que los despertó. Como ellos, también nosotros necesitamos la luz de Dios, que nos hace ver las cosas de otra manera; nos atrae, nos despierta, reaviva el deseo y la fuerza de rezar, de mirar dentro de nosotros y dedicar tiempo a los demás. Podemos vencer la fatiga del cuerpo con la fuerza del Espíritu de Dios. Y cuando no podamos superar esto, debemos decirle al Espíritu Santo: “Ayúdanos. Ven, ven Espíritu Santo. Ayúdame: quiero encontrar a Jesús, quiero estar atento, despierto”. Pedirle al Espíritu Santo que nos saque de esta somnolencia que nos impide rezar. (Ángelus, 13 de marzo de 2022)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P.)
    Nosotros habíamos sido testigos oculares de su grandeza
    Nosotros cuando anunciamos el poder y la gloria de la última venida de Cristo «habíamos sido testigos oculares de su grandeza».

    Cuando se trata de informar acerca de acontecimientos, nada tan importante como que el testimonio fiel, de alguien que los haya visto.
    El testimonio apostólico es:
    -para confirmar la fe que se ha de poner en Él.
    -para mantenernos firmes en la esperanza escatológica.
    -el testimonio es: Evangelio; no son fantasías o fábulas que nada tienen que ver con Cristo.

    Para garantizar la seguridad de la esperanza cristiana, el autor de la carta aduce dos pruebas: la transfiguración de Jesús v. 16-18 y la palabra de los profetas v. 19.

    Celebrar la transfiguración es consolidar nuestra fe en Jesús el hijo de Dios. La filiación divina de Jesús, es lo más profundo de la revelación y lo más específico de la fe.

    La fe apostólica, confirmada por los profetas sigue siendo "una luz" que ilumina nuestro camino de creyentes.

    Hoy cree en la Palabra, traída del cielo, y apóyate en ella para que la misma luz divina, que transfiguró a Cristo, pueda nacer en tu corazón.

    Mientras oraba el aspecto de su rostro cambió
    Hoy el Evangelio nos revela cual es nuestro final: el mismo destino glorioso de Cristo Jesús.

    Pero llegar a ese destino es seguir el mismo camino de Jesús Camino de oración, entrega, cruz... resurrección.

    Ese recorrido implica subir con Jesús al encuentro con Dios, ir a la montaña, orar, estar pendiente de Él, ver su rostro que ahora resplandece y ver que sus vestidos brillan de blancos… reflejan que así como Dios se envuelve de esplendor y majestad como en un manto; Sal 104,2, Jesús se envuelve en luz divina.

    Acompañando a Jesús tendrás la experiencia de que toda la revelación divina culmina en Cristo, en el misterio pascual, misterio de muerte y resurrección-transfiguración, verás su gloria.

    Experimentarás tu encuentro con Jesús de un modo nuevo que te llena de paz, de sentido, de alegría, de luz divina, que te hace exclamar: qué hermoso estar aquí; creer en Jesús es una gozada, esto sí que merece la pena ahora sí.

    En esa experiencia escucharás la voz del Padre que te dice: Este es mi hijo amado escuchadle.
    La escena de la transfiguración ilumina nuestra mente para conocer:
    -que Jesús es el hijo amado de Dios.
    -que tenemos que escucharle a Él.
    -que nuestra meta es una vida transfigurada en Dios

    Lo que más nos transfigura es el amor; que en este día veas el amor de Dios por ti, en el rostro de Jesús; que veas tantos rostros transfigurados por el dolor; que veas tantos rostros transfigurados por la luz, la vida, la alegría…


    LECTURA DEL DÍA
    Primera lectura
    Del Libro del Profeta Daniel
    Dn 7, 9-10. 13-14
    Yo, Daniel, tuve una visión nocturna:
    Vi que colocaban unos tronos
    y un anciano se sentó.
    Su vestido era blanco como la nieve,
    y sus cabellos, blancos como lana.
    Su trono, llamas de fuego,
    con ruedas encendidas.
    Un río de fuego brotaba delante de él.
    Miles y miles lo servían,
    millones y millones estaban a sus órdenes.
    Comenzó el juicio y se abrieron los libros.
    Yo seguí contemplando en mi visión nocturna
    y vi a alguien semejante a un hijo de hombre,
    que venía entre las nubes del cielo.
    Avanzó hacia el anciano de muchos siglos
    y fue introducido a su presencia.
    Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino.
    Y todos los pueblos y naciones
    de todas las lenguas lo servían.
    Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno,
    y su reino jamás será destruido.
    Segunda lectura
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro
    2 Pedro 1, 16-19
    Hermanos: Cuando les anunciamos la venida gloriosa y llena de poder de nuestro Señor Jesucristo, no lo hicimos fundados en fábulas hechas con astucia, sino por haberlo visto con nuestros propios ojos en toda su grandeza. En efecto, Dios lo llenó de gloria y honor, cuando la sublime voz del Padre resonó sobre él, diciendo: “Éste es mi Hijo amado, en quien yo me complazco”. Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo, mientras estábamos con el Señor en el monte santo.
    Tenemos también la firmísima palabra de los profetas, a la que con toda razón ustedes consideran como una lámpara que ilumina en la oscuridad, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana amanezca en los corazones de ustedes.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según S. Lucas
    Mc 9, 2-10
    En aquel tiempo, Jesús tomó aparte a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos a un monte alto y se transfiguró en su presencia. Sus vestiduras se pusieron esplendorosamente blancas, con una blancura que nadie puede lograr sobre la tierra. Después se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
    Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué a gusto estamos aquí! Hagamos tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. En realidad no sabía lo que decía, porque estaban asustados.
    Se formó entonces una nube, que los cubrió con su sombra, y de esta nube salió una voz que decía: “Éste es mi Hijo amado; escúchenlo”.
    En ese momento miraron alrededor y no vieron a nadie sino a Jesús, que estaba solo con ellos.
    Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de en¬tre los muertos. Ellos guardaron esto en secreto, pero discutían en¬tre sí qué querría decir eso de “resucitar de entre los muertos”.
    7 min
  • Evangelio Del Día Viernes 5 de Agosto | Amistad con Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 05 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Nahum 2, 1. 3; 3, 1-3. 6-7
    Deuteronomio 32
    Evangelio Mateo 16, 24-28

    “El que quiera seguirme que cargue con su cruz”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    «Quien quiera salvar su vida, la perderá». A menudo, en la vida, por muchos motivos, nos equivocamos de camino, buscando la felicidad solo en las cosas o en las personas a las que tratamos como cosas. Pero la felicidad la encontramos solamente cuando el amor, el verdadero, nos encuentra, nos sorprende, nos cambia. ¡El amor cambia todo! Y el amor puede cambiarnos también a nosotros, a cada uno de nosotros. Lo demuestran los testimonios de los santos. (Ángelus, 16 de septiembre de 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Dominicas de Lerma)
    Ya viene el Mensajero de la Paz
    Nahún comienza con el motivo y hasta regocijo de Esperanza: el Mensajero de la Paz que viene “sobre los montes” y exhorta a Judá, al pueblo, a cada uno a celebrar la fiesta y la fidelidad, a no temer al perverso ni la destrucción, pues Él, su Señor, lo restaura en su dignidad. Y describe la realidad de la “ciudad sanguinaria” que increíblemente coincide, con tantos siglos por medio, con la actualidad bastante generalizada de nuestro mundo, de esta realidad que absorbe y aplasta la dignidad del pueblo (santo), del hombre, de …, con el engaño de la ambición, la guerra, el sometimiento y manipulación… “Nínive devastada” y el lamento por su situación. Pero volviendo al inicio de esta lectura surge la Fuerza, la Salvación y el Rescate de parte del “Mensajero que proclama la Paz” el Señor, nuestro Dios, el Dios de Judá que salva a sus hijos de la destrucción.

    Seamos también mensajeros, recobrando la fiesta en la fidelidad (“cumple tus votos”) que, desde siempre, ya en Israel, es la clave de la prosperidad y bendición, de la predilección de Dios por su pueblo. Hoy y ahora está viva esta misma realidad que se descubre por el profeta y está viva y abierta la Esperanza de un Salvador que asume sobre sí todo daño, dolor y destrucción, con tal que se vuelvan a Él. Y ante la pregunta del que sufre: “¿quién se compadecerá? ¿quién consolará?” encuentra un Corazón y unos Brazos dispuestos a perdonar y reconstruir al que vuelve pobre y desvalido.

    Yo doy la muerte y la vida
    Reitera que “ la ruina” acecha al hombre , la humanidad , que por sí mismo todo supone amenaza … hasta que el fiel (tú y yo) volvamos la mirada y el corazón al Señor compasivo y misericordioso que hace entender lo que dijo desde el principio, lleva repitiendo y continuará : “soy Yo, no hay dios fuera de mí” “Yo doy la muerte y la vida” , hiero y curo , porque la vida del hombre tiene una única y real procedencia y orientación y porque en el “Yo soy” Dios nos está diciendo a gritos que solamente tenemos que disponernos y secundar sus iniciativas salvadoras de Amor, Justicia y Misericordia. Y nos enseña que al mal no hemos de combatirlo y vencerlo nosotros sino Él que es “el Poderoso que salva” “afila el rayo de su espada”da su paga a los que le aborrecen y sigue ofreciendo su Mano Salvadora a los que se acogen a Él.

    El que quiera seguirme que cargue con su cruz
    Y va concretando el Señor a sus discípulos y a nosotros, al que quiera seguir su Camino y vivir Su Vida… porque a veces no acertamos a entender, porque a veces seguirle supone negar la natural comodidad y falsa paz o tranquilidad; porque negarse y tomar la cruz no nos gusta ni complace en absoluto. Pero … todos sabemos que la vida se engendra y genera entregándola, repartiéndola, sembrando y después , misteriosamente, de una pequeña aportación y entrega surge el milagro inconmensurable y callado de la Vida y ésta, para nosotros tiene origen y concreción en Jesús, el Hijo del hombre que “pagará a cada uno según su conducta”; por eso es necesario y conveniente seguir sus pasos, recibir Su Vida, dejar lo mío para que sea Él en mí, el único Santo “ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”. Esta es la muerte que conviene y da Vida; esta es la pérdida que supone ganancia, esta es la “senda estrecha”que impide desviar el Camino, el que todos añoramos en lo más adentro, estos son los que “verán al Hijo del hombre en su Reino”porque perdieron de lo propio para unirse a Él. Esta es la Esperanza, testimonio, fermento…para nuestros hermanos tan dañados “por los enemigos” en tan sinuosas y falaces ofertas.

    Y porque siempre tenemos la referencia extraordinaria en lo ordinario de la vida de María, no podemos pasar por alto que esta fecha coincide con la celebración deSanta María la Mayor en Roma, Basílica regentada por nuestros hermanos dominicos para impartir el perdón y la Misericordia; poniendo la referencia de la Virgen María como Salud del pueblo romano, ante la cual ora el Papa al ir y volver de sus viajes. La Madre, la que nos acompaña y abraza en este seguimiento de Cristo; la que manifiesta que la Confianza en el Dios que nos salva abre caminos insospechados y manifestaciones divinas como la nieve en agosto.

    ¿Cómo sientes y expresas la impresión en tu corazón por la situación de este mundo, la sociedad, la palpable manipulación sobre las personas, el riesgo de dejar hacer a cada uno … etc. y aplicas la Esperanza en Dios-Salvador?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Nehemías
    Nah 2, 1. 3; 3, 1-3. 6-7
    Ya viene por el monte
    el mensajero de buenas noticias,
    que anuncia la paz.
    Celebra tus fiestas, Judá, y cumple tus promesas,
    porque el malvado no te volverá a invadir,
    pues ha sido aniquilado.
    El Señor restaurará la viña de Jacob,
    que es el orgullo de Israel.
    Los invasores la habían devastado,
    habían destruido sus sarmientos.
    En cambio, ¡ay de ti, Nínive, ciudad sanguinaria,
    toda llena de mentiras y despojos,
    que no has cesado de robar!
    Escucha el chasquido de los látigos
    y el estrépito de las ruedas,
    los caballos que galopan,
    los carros que saltan
    y la caballería que avanza.
    Mira el llamear de las espadas
    y el centellear de las lanzas.
    Contempla la multitud de heridos
    y los montones de muertos,
    la interminable cantidad de cadáveres
    con los que uno se tropieza.
    Arrojaré inmundicias sobre ti,
    te deshonraré y te expondré a la vergüenza pública.
    Y todo el que te vea huirá de ti y dirá:
    “Nínive está destruida”.
    ¿Quién tendrá compasión de ti?
    ¿Dónde podré encontrar alguien que te consuele?


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 16, 24-28
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?
    Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces dará a cada uno lo que merecen sus obras.
    Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán, sin haber visto primero llegar al Hijo del hombre como rey’’.


    Oración

    Señor, gracias por todo aquello que me enseñas a través de las personas que no me son tan gratas, de las que me incomodan; pues sé que te son instrumentos para hacerme crecer, para enseñarme, entre otras cosas, el amor, la paciencia, la misericordia. Tú, Señor, eres mi escudo y fortaleza, eres mi gloria y quien mantiene alzada mi cabeza.

    Acción

    Hoy seré mucho más paciente y tendré más amor por aquellos de mi entorno que me molestan, pues pondré atención en cómo Dios los usa para acariciarme con su mano tierna de pastor.
    6 min
  • Evangelio Del Día Jueves 4 de Agosto | Eres Piedra De La Iglesia | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 04 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Jeremías 31, 31-34
    Salmo 50
    Evangelio Mateo 16, 13-23

    “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Esto es lo que nos enseña esta mujer, esta buena mujer: la valentía de llevar la propia historia de dolor delante de Dios, delante de Jesús; tocar la ternura de Dios, la ternura de Jesús. Hagamos, nosotros, la prueba de esta historia, de esta oración: cada uno que piense en la propia historia. Siempre hay cosas feas en una historia, siempre. Vamos donde Jesús, llamamos al corazón de Jesús y le decimos: “¡Señor, si Tú quieres, puedes sanarme!”. (Ángelus 16 de agosto de 2020)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.)
    Tiempos duros para purificar la fe
    Mantenernos siempre fieles a Dios debe ser uno de nuestros objetivos importantes en la vida. Hay momentos donde todo resulta más fácil. Son esos momentos en que todo favorece y creer en Dios se ve apoyado externamente por muchos factores. Cuando los tiempos son hostiles y nos rodea la indiferencia, mantenernos fieles a nuestra fe y, vivirla con alegría, resulta más duro.

    La historia del pueblo de Israel nos facilita comprender mejor los momentos en que no es fácil vivir nuestro cristianismo con autenticidad.

    Son los momentos donde nos corresponde purificar nuestra fe, fortalecerla. Jeremías que experimentó la desolación de Jerusalén tiene un mensaje interesante para nosotros.

    Jeremías anima al pueblo a vivir desde la fidelidad
    Este profeta vivió seiscientos años antes de Cristo. No fueron los mejores momentos. Al contrario, resultaron tiempos recios donde el pueblo experimentó la humillación, el desprecio; todo lo que conlleva vivir desterrados.

    ¿Cómo queda uno tras esas experiencias? Desanimado. Por eso, Jeremías anima al pueblo a no olvidar a Dios, pese a todo lo vivido. Y les trasmite la Nueva alianza con su Dios. Se trata de vivir, un nuevo encuentro con Yahvé, donde Él será su Dios y ellos serán su pueblo.

    El profeta llama al pueblo a vivir esa nueva alianza que Dios ofrece a sus fieles. Lo importante no estará en ritos externos ya que Dios mismo, formula una alianza “nueva”. Lo hará poniendo la Ley en el corazón de sus fieles, a fin de que vivan una Nueva Alianza. Todos ellos me conocerán del más chico al más grande cuando perdone su culpa, y de su pecado no vuelva a acordarme.

    La verdadera religión está en el corazón, desde donde se ha de conocer mejor a ese Padre que nunca nos abandona.

    Ese es Dios. ¿No merece la pena mantenernos siempre fieles a Él pese a todos los contratiempos?

    El P. Lucien Deiss, religioso francés, misionero y exegeta, reflejó en una hermosa melodía este mensaje de Jeremías al que añadió una oración. Seguramente que todos la conocemos y podemos proclamarla: “Danos, Señor, un corazón nuevo; derrama en nosotros un espíritu nuevo”. A lo que Dios responde: “Yo pondré mi ley en el fondo de su ser y la escribiré en su corazón…Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”.

    ¿Quién dice la gente que soy yo?
    Es esta una pregunta que resuena a lo largo de la historia y se ha escuchado en todos los rincones del mundo. También hoy sigue llegando hasta nosotros. Los apóstoles respondieron con algo significativo: “Juan Bautista, Elías, Jeremías o uno de los profetas”. Es decir, una persona en la línea de los grandes profetas. Ellos trasmiten lo que oyen entre las personas con las que se encuentran.

    Quizá olvidaron las respuestas negativas de la clase alta que decían de Jesús cosas “muy fuertes”, al acusarlo de borracho y “amigo de publicanos y pecadores” (Mt. 11, 19) con los que no tiene inconveniente compartir banquetes.

    “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo”?
    ¿Por qué esta pregunta?
    Jesús tiene una identidad clara y es muy consciente de ello. Sus seguidores no son del todo conscientes de quién es Él. Han de ir descubriéndolo paulatinamente, por eso la pregunta ofrece la ocasión de definirse ante Él y manifestar así dónde se sitúan ante esta persona que los ha llamado como apóstoles, “enviados”. Es la forma de avanzar en su conocimiento.

    La pregunta debió desconcertarlos. No resulta fácil responderla y menos cuando todavía no lo tienen claro. De alguna forma se sentirían paralizados. Dentro de cada uno todavía habría dudas y una especie de desconcierto al observar sus palabras y su comportamiento. Pedro, siempre tan espontáneo, rompió el silencio: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo» (Mt 16, 16). Pedro, como el resto de los apóstoles, intuía que Jesús no era un profeta más. Él había percibido o descubierto que Jesús no era una persona común o corriente. Por eso respondió con sinceridad con esa confesión de fe.

    La respuesta de Pedro se vio complementada con las palabras de Jesús: «Bienaventurado tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre sino mi Padre Celestial. Por eso te digo que tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia…y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (Mt 16, 17-18).

    Y ahí queda Pedro confirmado como líder de ese grupo que tras la muerte de Jesús y la venida del Espíritu Santo se convertirá en Iglesia. Una palabra griega que se usaba en las asambleas democráticas y que ha pasado a significar el grupo que sigue a Jesús y que quiere hacerlo presente en todos los tiempos. Con sus luces y sus sombras, el objetivo ha permanecido siempre vivo.

    El relato se corta ahí. Lo que viene a continuación nos sitúa en otro escenario.

    Conocer a Jesús para amarlo y seguirlo de verdad, no es algo que se adquiera de una vez para siempre. Es un proceso que exige fidelidad, oración, coherencia y esfuerzo para que todo se vaya afianzando en nosotros y así nunca sustituyamos a Jesús por esos “diosecillos” que nos presenta la sociedad. Tener presente ese proceso debe animarnos. Siempre podemos seguir avanzando confianza en su ayuda. Todos sabemos que no es fácil. A Pedro, a pesar de esa respuesta tan clara, podemos decir que le quedaba mucho trecho por andar y ahondar en el conocimiento de Jesús. Vendrían situaciones donde su conducta no dejaría claro quién era Jesús para él, si escuchamos sus denuestos en el juicio contra Jesús. Hubo hasta lágrimas al caer en la cuenta de que el miedo le había llevado a la traición. Tras ello siguió su proceso de maduración de la fe Todo ello le sirvió para levantarse y fiado en la gracia de Jesús, proclamó con entusiasmo a ese Jesús hasta dar la vida por Él.

    Coda final
    Ante todo lo que estamos viviendo, plantéate cómo es tu fe. Qué fuerza tiene en tus decisiones. Cómo la cultivas para seguir con ilusión ese proceso que te acerca más y más a Jesús.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del profeta Jeremías
    Jer 31, 31-34
    "Se acerca el tiempo, dice el Señor,
    en que haré con la casa de Israel
    y la casa de Judá una alianza nueva.
    No será como la alianza que hice con los padres de ustedes,
    cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto.
    Ellos rompieron mi alianza
    y yo tuve que hacer un escarmiento con ellos.

    Ésta será la alianza nueva
    que voy a hacer con la casa de Israel:
    Voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente
    y voy a grabarla en sus corazones.
    Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
    Ya nadie tendrá que instruir a su prójimo ni a su hermano,
    diciéndole: 'Conoce al Señor',
    porque todos me van a conocer,
    desde el más pequeño hasta el mayor de todos,
    cuando yo les perdone sus culpas
    y olvide para siempre sus pecados".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 16, 13-23
    En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas".

    Luego les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".

    Jesús le dijo entonces: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo". Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

    A partir de entonces, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.

    Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: "No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti". Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: "¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!"


    Oración

    Señor, acepto el regalo de tu Alianza de amor para conmigo, que aunque los montes cambiaran de lugar, ésta no se apartará de mí. Te pido la fuerza y gracia de tu Espíritu Santo para ser cada vez más longánimo y corresponder a ese pacto de amor eterno.

    Acción

    Hoy mantendré una actitud alegre y respetuosa para con los que me rodean, pensando en lo maravilloso del amor alegre y dulce de Dios.
    7 min

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
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