Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • r Evangelio Del Día Viernes 26 de Agosto | Inmenso Amor de Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 26 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Corintios 1, 17-25
    Salmo 32
    Evangelio Mateo 25, 1-13

    “Velad”


    Reflexión del Evangelio de hoy (MM. Dominicas)
    El mensaje de la cruz es fuerza de Dios
    La semana XXI T.O. se acerca a su final con la primera carta de San Pablo a los Corintios. En esta lectura, San Pablo tiene que explicar el eje central del cristianismo a la comunidad de Corinto. Se trata de una comunidad complicada porque allí conviven la cultura griega con la judía, lo que provoca conflictos religiosos. En este contexto, el apóstol anuncia a Cristo crucificado. Un anuncio difícil de encajar tanto para los judíos como para los griegos. A los primeros los escandalizan y los segundos no entienden su sentido.

    ¿Qué supones esto?
    El texto, a priori, contrapone la sabiduría humana con la divina. Aquí la sabiduría humana se interpreta como el saber orgulloso del hombre que ignora a Dios. Pablo no desprecia la sabiduría como don de Dios que nos capacita para conocerlo. Nos muestra cómo alcanzarla, dejando que penetre en nuestro corazón el anuncio de Cristo Crucificado. En la escucha de esa predicación radica la fuente de la sabiduría y de nuestra salvación. Nos salva porque nos lleva al encuentro con el amor del Señor, un amor tan grande que lo lleva hasta entregar la vida. Presupuesto necesario para que el encuentro se produzca es saber que existe. Nos encontramos en la debilidad con un Dios débil y todopoderoso a la vez. Ese es el misterio que no logramos entender del todo, para que en nosotros tenga cabida la fe, la esperanza y la caridad.

    ¿Qué nos dice eso hoy?
    Este mensaje también choca con la mentalidad actual. En una sociedad donde el placer, el triunfo, el poder y el tener conocimiento de todo en cualquier momento, el anuncio de Jesucristo crucificado parece una necedad o queda reducido a un hecho histórico. Eso muestra que la Palabra hoy es viva y eficaz, y la predicación sigue siendo el vehículo escogido.

    Sé tú ese predicador cotidiano, porque el mismo Dios ha querido necesitarte, te ha elegido para darse a conocer, ¿se lo vas a negar?

    Velad
    El Evangelio de hoy nos pone ante la parábola de las diez vírgenes. Jesús explica los misterios del Reino de los Cielos, usando el género literario de la parábola. A menudo, ese lenguaje confunde a los escribas y fariseos dando cumplimiento a las profecías del Antiguo Testamento. Luego, el maestro se las explica a sus discípulos.

    En esta ocasión, Cristo compara el Reino de los Cielos con diez vírgenes que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio, e insiste en que las prudentes se proveyeron de aceite y las necias no. Aquí las vírgenes representan a las almas cristianas que viven a la espera de su esposo, Cristo. Aun cuando tarde, la lámpara de la vigilancia ha de estar a punto con las armas que Dios. También muestra esa tensión que supone el combate espiritual y la debilidad humana. Todas las vírgenes se duermen. Todas al oír el grito de “¡llega el esposo!” reciben la gracia de despertarse y de levantarse; pero unas, pueden perseverar en el combate gracias al aceite, esa oración y vigilancia que nutre la fe y la esperanza; y las necias no tienen armas se quedan indefensas en medio de la batalla. Cada uno necesita tener su propio aceite, el combate nadie lo puede hacer por ti, no valen las armas del otro. Por eso, las necias se excluyen ellas mismas y las prudentes entran.

    ¿Qué tiene que ver esto con nosotros?
    Nuestra vida es también un combate semejante. Nuestra vigilancia ha de nutrirse de oración, vida sacramental y, en definitiva, de todas las armas que la Iglesia nos ofrece. Ese es el aceite que nos abre al encuentro con el Señor, porque nos hace conocerlo, reconocerlo y por amor salir a su encuentro. No tenemos que esperar ni al fin de los tiempos, ni al día de nuestra muerte, porque en esta vida vivimos un anticipo del Reino de los Cielos, pues lo llevamos dentro. El problema de no tener aceite en la lámpara nos impide verlo en nuestro día a día. Vamos a oscuras y quedamos excluidos. Dios nos da la Gracia, los medios, nos ayuda a levantarnos, pero sin nuestra respuesta, sin ese cuidado de tomarnos sus cosas en serio lo ignoramos. El ajetreo, las tensiones, las preocupaciones son consumidoras de aceite que, poco a poco, consumen nuestra alegría por la entrega. ¡Necesitamos renovarla siempre!

    Esta Palabra viene en nuestra ayuda con ella el Señor nos dice: “¡Ánimo y espabila!”


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta de San Pablo a los Corintios
    1 Cor 1, 17-25
    Hermanos: No me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo. En efecto, la predicación de la cruz es una locura para los que van por el camino de la perdición; en cambio, para los que van por el camino de la salvación, para nosotros, es fuerza de Dios. Por eso dice la Escritura: Anularé la sabiduría de los sabios e inutilizaré la inteligencia de los inteligentes.
    ¿Acaso hay entre ustedes algún sabio, algún erudito, algún filósofo? ¿Acaso no ha demostrado Dios que tiene por locura la sabiduría de este mundo? En efecto, puesto que mediante su propia sabiduría, el mundo no reconoció a Dios en las obras de su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la predicación de la locura del Evangelio.
    Por su parte, los judíos exigen señales milagrosas y los paganos piden sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es escándalo para los judíos y locura para los paganos; en cambio, para los llamados, sean judíos o paganos, Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios. Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza de los hombres.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 25, 1-13
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
    A medianoche se oyó un grito: ‘¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!’ Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: ‘Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando’. Las previsoras les contestaron: ‘No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo’.
    Mientras aquéllas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: ‘Señor, señor, ábrenos’. Pero él les respondió: ‘Yo les aseguro que no las conozco’.
    Estén pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora’’.


    Oración

    Bendita locura a la que, por tu misericordia, me has invitado; Señor, quiero que mi mente y mi corazón se llenen cada vez más de la locura de tu cruz, de la locura de morir a mí mismo, para que tú vivas en mí y a través de mí. Dame de tu Espíritu para conseguirlo a cada paso que doy.

    Acción

    Hoy renunciaré a algo que me guste especialmente, como símbolo de que nada hay más importante que mi Señor Jesús, signo de que puedo renunciar a lo que sea con tal de tenerlo a él.
    7 min
  • Evangelio Del Día Jueves 25 de Agosto | Cara a Cara | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 25 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Corintios 1, 1-9
    Salmo 144
    Evangelio Mateo 24, 42-51

    “Estad preparados”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Emilio García Álvarez O.P.)
    Pablo y la comunidad: reconocer los dones y animar a la fidelidad
    Al comienzo de su primera carta a los Corintios, Pablo los saluda del modo acostumbrado (es uno de los saludos que ha adoptado la liturgia para iniciar la celebración, dando a entender la estrecha vinculación que existe entre la predicación apostólica y la liturgia de las comunidades). Reivindica desde el principio su condición de apóstol revestido de autoridad, quizá porque hay quienes lo rechazan como impostor e intruso. Al mismo tiempo, reconoce que ha sido “llamado”, es decir, que su vocación no es fruto de sus méritos, sino totalmente gratuita. El evangelizador es siempre un enviado.

    Los destinatarios son designados aquí con solemnidad: “A la Iglesia de Dios que está en Corinto”; es la Iglesia universal implantada en un lugar concreto. Y sus miembros han sido “consagrados por Dios”. Se trata de una santidad que no se refiere tanto al comportamiento ejemplar de esos cristianos, sino al hecho de que han recibido una nueva identidad: han sido salvados por Dios en Cristo Jesús en virtud de su bautismo. Todo bautizado es, en este sentido, santo, condición que le recuerda su dignidad, a la vez que le exige una conducta acorde con ese nuevo modo de ser.

    El Apóstol da gracias por el don que Dios les ha hecho al darles a conocer a Jesucristo. Un don que se diversifica en tres aspectos: la palabra y el conocimiento, principales riquezas de los corintios (como partícipes de la cultura griega); los ‘carismas’, que son gracias, singulares dones de Dios en provecho de la comunidad; y la perspectiva del “día de nuestro Señor Jesucristo”, es decir la presencia final de Cristo en la historia (la “parusía”, aquí más bien llamada ‘apocalipsis’ o ‘manifestación’) para consumar su obra salvífica entre aquellos que, como los corintios, le hayan sido fieles hasta el final. Una promesa de plenitud que se nos hace a todos y que concuerda con el don que hemos recibido desde el principio.

    Jesús y los discípulos: vivir pendientes del encuentro con él
    Jesús nos habla del final de los tiempos (“la venida del Hijo del hombre”) y de que hemos de estar preparados para ello. Y lo ilustra con parábolas, que son un toque de atención: el señor de la casa se puede ausentar, pero está alerta para proteger sus intereses (¿somos también nosotros cuidadosos para que no nos traicione nuestra conducta descuidada o nuestra indiferencia?)

    Jesús habla también de dos mayordomos, uno fiel (y por eso es premiado), otro malvado (que merece castigo). Jesús muestra con ello una crítica a los dirigentes de Israel; pero más allá de ese reproche a un grupo concreto, la parábola quiere hacernos a todos una advertencia escatológica: mientras se espera la venida del Señor, conviene adoptar la actitud del mayordomo fiel. Es verdad que la tardanza que menciona el relato muestra que la comunidad de Mateo ya no espera que esa venida sea inminente (sin duda la segunda generación cristiana comienza a relajarse), pero el Señor vendrá y hay que vivir según sus enseñanzas. La fecha es lo de menos. Lo que importa es vivir atentos y estar siempre disponibles y dispuestos.

    Esa venida definitiva del Señor, ¿tiene algo que ver con nuestra vida presente? Y esa advertencia de Jesús, ¿nos hace despertar de nuestra somnolencia?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta de San Pablo a los Corintios
    1 Cor 1, 1-9
    Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, mi colaborador, saludamos a la comunidad cristiana que está en Corinto. A todos ustedes, a quienes Dios santificó en Cristo Jesús y que son su pueblo santo, así como a todos aquellos que en cualquier lugar invocan el nombre de Cristo Jesús, Señor nuestro y Señor de ellos, les deseo la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor.
    Continuamente agradezco a mi Dios los dones divinos que les ha concedido a ustedes por medio de Cristo Jesús, ya que por él los ha enriquecido con abundancia en todo lo que se refiere a la palabra y al conocimiento; porque el testimonio que damos de Cristo ha sido confirmado en ustedes a tal grado, que no carecen de ningún don ustedes, los que esperan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él los hará permanecer irreprochables hasta el fin, hasta el día de su advenimiento. Dios es quien los ha llamado a la unión con su Hijo Jesucristo, y Dios es fiel.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 24, 42-51
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Velen y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.
    Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso ese servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la administración de todos sus bienes.
    Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a sus compañeros, a comer y emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces todo será llanto y desesperación’’.


    Oración

    Señor, acepto la llamada que me haces a la santidad, sé que por mis méritos o fuerzas no lo podré conseguir, pero me confío a la acción de tu Espíritu Santo y a la intercesión de la Virgen María. Toma mi esfuerzo y complétalo con tu gracia.

    Acción

    Hoy seré consciente de que mi rumbo es la santidad y actuaré en consecuencia, siendo imagen de Dios.
    9 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 24 de Agosto | Dar testimonio de Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 24 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Rojo
    XXI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 21, 9-14
    Salmo 144
    Evangelio Juan 1, 45-51

    “Veréis el cielo abierto”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    La ciudad santa
    Con el lenguaje siempre especial del Apocalipsis, en la primera lectura se nos habla de una ciudad especial “la ciudad santa, Jerusalén”, con las características que allí nos indican.

    Para los cristianos esa ciudad santa equivale al reino de Dios, una ciudad donde Dios y solo Dios reine. Sabemos que comienza en esta tierra, siendo sus miembros todos los que dejan que Dios reine en su corazón, formando así la Iglesia. La Iglesia, con los apóstoles a la cabeza y sus sucesores, luchará para que Dios reine el corazón de todos los hombres, sabiendo que aquí siempre habrá otros dioses que estarán en lucha con nuestro verdadero Dios… y, a veces, ganarán en esa partida, por lo que nunca en esta tierra viviremos el reino de Dios, “la ciudad santa”, en plenitud. Tenemos que esperar a vivir esa plenitud después de nuestra muerte y resurrección, donde podremos disfrutar de la ansiada felicidad y donde todos los ídolos y dioses falsos van a desaparecer para siempre y solo Dios va a reinar.

    El encuentro con Jesús
    El evangelio nos habla del primer encuentro de Natanael o Bartolomé con Jesús. Tiene sus notas personales. Es Felipe quien le habla y le lleva hasta Jesús. Jesús sorprende a Natanael reconociéndole como “un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Sigue el pequeño diálogo, y al final Natanael reconoce a Jesús como alguien distinto y por encima de los demás hombres: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Y quedó unido a Jesús para el resto de sus días como uno de sus apóstoles.

    Yendo más allá de las circunstancias personales, que cada uno sabrá, todos los cristianos, de cualquier época, tenemos unas notas comunes en nuestro encuentro con Jesús. Con su ayuda, le descubrimos que además de ser hombre es Dios, y le confesamos como el Hijo de Dios, descubrimos que sus palabras son especiales, que llevan a la vida y a la vida eterna, que nos indican el verdadero camino para que nuestro corazón rebose de luz, de esperanza, de ilusión. Le reconocemos como el que nos ha amado hasta el extremo, el que vivió su vida terrena en función de nosotros y fue capaz de morir por nosotros para regalarnos su evangelio. Le reconocemos como el que nos ha ofrecido su amistad y, a partir de ahí, le vivimos como el mejor amigo que tenemos. Le reconocemos como la verdad, como el que nos ha regalado su potente luz poniéndonos en bandeja todas las verdades, todas las indicaciones que necesitamos para vivir con sentido nuestra vida. Le reconocemos como el que nos espera después de nuestra muerte para invitarnos al banque de su amor, al banquete de la felicidad total y para siempre. Ciertamente tenemos a Jesús como nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Apocalipsis
    Apoc 21:9-14
    Uno de los ángeles me habló y me dijo: “Ven, que te voy a enseñar a la novia, a la esposa del Cordero”. Entonces me transportó en espíritu a una montaña elevada y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino.
    Tenía una muralla ancha y elevada, con doce puertas monumentales, y sobre ellas, doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 1, 45-51
    En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”. Natanael replicó: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?” Felipe le contestó: “Ven y lo verás”.
    Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez”. Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?” Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”. Respondió Natanael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús le contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.


    Oración

    Señor Padre bueno y clemente, tú que nunca dejas de mostrarnos tu intenso amor por nosotros, tus hijos, ayúdanos a corresponder a ese amor con una vida dedicada a ti en el constante servicio respetuoso al prójimo y en la humilde oración a ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

    Acción

    Hoy seré respetuoso con el prójimo
    en mis acciones,
    en mis palabras,
    en mis pensamientos,
    en mi relación con cualquiera de ellos.
    7 min
  • Evangelio Del Día Martes 23 de Agosto | Ayuno | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 23 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura 2 Tesalonicenses 2, 1-3. 14-17
    Salmo 95
    Evangelio Mateo 23, 23-26

    “Justicia, misericordia, fidelidad”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Águeda Mariño Rico O.P.)
    Una esperanza activa
    La segunda carta de san Pablo a los Tesalonicenses habla sobre el tema de la segunda venida del Señor, que en aquellos primeros años del cristianismo mantenía la esperanza de muchos de los que se iban incorporando a las comunidades. La expectativa era grande y también se difundían noticias erróneas sobre el regreso ya efectivo de Jesucristo, incluso que Pablo ya se había reunido con Él. El texto alerta sobre la falsedad de esas afirmaciones y cómo lo importante no es perderse en rumores ni actitudes alarmistas, sino mantenerse centrados en el Evangelio y en vivir coherentemente con la fe recibida.

    La carta previene a la comunidad de Tesalónica: “Que nadie en modo alguno os desoriente. Dios os llamó por medio del evangelio que os predicamos”. Igual que los discípulos esperaron muchas veces que Jesús se manifestara como el mesías poderoso, y los primeros cristianos confiaban en que pronto vendría de nuevo el Señor e implantaría su Reino definitivamente, a nosotros nos tienta también la esperanza basada en un Dios que se revele triunfante sobre todo mal. No es fácil ser cristiano con una esperanza activa, coherentemente con el Evangelio, y resistirse a esperar recetas fáciles o alguna especie de superhéroe que nos resuelva tantos problemas, desgracias y el mal del mundo. Es más sencilla una fe pasiva, dejarse llevar por otros, evadirse del compromiso de amar, que es mucho más exigente personal y comunitariamente.

    El bien es posible con actos de bondad, lo mismo que el amor requiere personas que amen, y la esperanza se alcanza con actos concretos que la hagan posible. El amor de Dios es el que nos centra y nos da ánimo y fuerza para “toda clase de palabras y obras buenas”.

    Cuidar lo verdaderamente importante
    El texto del evangelio de Mateo es duro y muy claro. Las falsas apariencia, las componendas para el propio beneficio, el abuso de autoridad y la injusticia no tienen nada que ver con lo que Jesús enseña ni con la Ley judía. Jesús se presenta como el profeta que denuncia a los escribas y fariseos hipócritas, pero Mateo va más allá y resalta cómo esos que se dicen maestros no son los que verdaderamente enseñan la verdad, sino que el único Maestro es Jesús. Y utiliza, en este último de los cinco discursos de Jesús, el género de la polémica. Es como un gran debate y los siete ayes recrudecen los argumentos de Jesús. El fin es dejar en evidencia a aquellos que solamente se dedican a interpretar los textos de la Ley, a cumplirlos ellos con mucha ridiculez e intereses, y a exigir que los demás los cumplan hasta la extenuación especialmente los más débiles e indefensos. Es genial la comparación: “¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello!”. De los animales declarados impuros en la ley mosaica, el mosquito es el más pequeño y el camello el más grande.

    La invitación es clara, no hay que seguir a aquellos maestros que se desautorizan a sí mismos con su actitud y testimonio de vida, sino al verdadero Maestro, que es Jesús. ¿Y por qué, qué hace Jesús? Jesús cuida lo verdaderamente importante, la dignidad de todo ser humano, el amor misericordioso de un Dios que es Padre, “el derecho, la compasión y la sinceridad”.

    Hoy celebramos a Santa Rosa de Lima, joven dominica de la ciudad de Lima en los tiempos coloniales, patrona de América. Quisiera destacar una frase del proceso de canonización: “el amor de Dios la hacía gustar en la oración una dulzura que compensaba la amargura que le producía el conocimiento del mal y del pecado”. Tener fe no es cerrar los ojos a la realidad, sino mirarla con los ojos misericordiosos de Dios. Y eso solamente es posible cuando se gusta en la oración el amor mismo de Dios. No se hace en un día ni en un momento de fervor, los grandes místicos como Rosa de Lima nos enseñan que cuidar la vida espiritual es tarea de toda la vida y de cada uno de sus días, saberse amados por Dios con ese amor suyo, el más puro y generoso, el que crea y recrea porque todo lo que hace “es bueno”. Desde ahí se puede atisbar un poco más en qué consiste eso de ser coherentes con nuestra fe, porque iremos aprendiendo cada vez más a dejar nuestro amor tantas veces egoísta y herido, y amar más con el amor de Dios. Es valiente y fuerte la pureza y dulzura del amor y la fe de Rosa de Lima, se alimenta del amor de Dios.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta de San Pablo a los Tesalonicenses
    2 Tes 2, 1-3. 14-17
    Hermanos: Por lo que toca a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestro encuentro con él, les rogamos que no se dejen perturbar tan fácilmente. No se alarmen ni por supuestas revelaciones ni por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que los induzcan a pensar que el día del Señor es inminente. Que nadie los engañe en ninguna forma.
    Dios los ha llamado para que, por medio del Evangelio que les hemos predicado, alcancen la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así pues, hermanos, manténganse firmes y conserven la doctrina que les hemos enseñado de viva voz o por carta.
    Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y nuestro Padre Dios, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten los corazones de ustedes y los dispongan a toda clase de obras buenas y de buenas palabras.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 23, 23-26
    En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!
    ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera’’.


    Oración

    Señor, te espero ansiosamente, espero tu regreso majestuoso y lleno de poder, pero lo espero en tu paz y con alegría. Sólo te pido que la acción de tu Espíritu Santo siempre me guíe para permanecer firme en tu amor y en tu verdad; que mi vida esté llena de buenas obras y de buenas palabras.

    Acción

    Hoy repetiré constantemente "Ven, Señor Jesús" y lo haré pensando en que venga a mi día, en que venga al mundo que no lo conoce y que venga en el día grande y glorioso de su revelación.
    9 min
  • Evangelio Del Día Lunes 22 de Agosto | Maria la Sierva de Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 22 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura 2 Tesalonicenses 1, 1-5. 11-12
    Salmo 95
    Evangelio Mateo 23, 13-22

    “¡Ay de vosotros!”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Dña. Montserrat Palet Dalmases)
    Gracia y paz
    La fiesta litúrgica de María Reina que instituyó el Papa Pío XII se celebra en la octava de la Asunción para manifestar claramente la conexión que existe entre la realeza de María y su Asunción a los cielos.

    Un par de comentarios efectuados por los dos últimos Papas, Benedicto XVI y Francisco.
    El Papa Benedicto XVI en el día de esta celebración dijo que María es Reina precisamente amándonos y ayudándonos en todas nuestras necesidades, es nuestra hermana y sierva humilde de Dios.

    El Papa Francisco dijo: ¡Con Dios nada se pierde! En María se alcanza la meta y tenemos ante nuestros ojos la razón por la que caminamos: no para conquistar las cosas de aquí abajo, que se desvanecen, sino la patria allá arriba, que es para siempre. A los cristianos nos toca testimoniar que María es Reina.

    En la carta a los Tesalonicenses, Pablo abre la carta con una fórmula que empleará habitualmente como saludo o como despedida: “Gracia y paz”.

    Los latinos se deseaban “salud” al encontrarse o despedirse; los griegos, “alegría”, y los hebreos “paz”. El deseo de Pablo es más que mera fórmula: quiere que la fuerza de Dios, -gracia- y su salvación permanente -paz-, reinen entre los cristianos de la comunidad.

    Silvano y Timoteo fueron compañeros y personas de confianza de Pablo, especialmente Timoteo que lo acompañó en muchos viajes.

    En este fragmento Pablo hace elogios de la iglesia de Tesalónica y da gracias a Dios por la fe y el amor que va creciendo en esta comunidad, a pesar de todas las persecuciones y luchas que sostienen; también les aseguró que oraban por ellos.

    Realmente el camino, cuya meta a alcanzar, es llegar algún día a la presencia de Dios, no es fácil ya que debemos sobreponernos a las duras experiencias por las cuales pasamos en la vida, pues Dios tiene que enviarnos algunas dificultades, porque esa es la disciplina que produce paciencia a nuestras vidas y nos permite proyectar una mirada al futuro con esperanza.
    Es frecuente pensar que Dios está ausente cuando sufrimos, pero Pablo toma la posición contraria e insiste que su sufrimiento fue evidencia del juicio de Dios.

    La carta es una invitación a la esperanza y al esfuerzo. Los cristianos no podemos justificarnos con argumentos religiosos al abandono y la pereza. Tales actitudes no tienen nada que ver con el Evangelio.

    El amor a Dios y al prójimo
    Las palabras del capítulo 23 de san Mateo señalan la cumbre de la oposición entre Jesús y los escribas y fariseos. Jesús se dirige a la gente y a sus discípulos y les dice que no imiten su conducta a los cuales echa una serie de advertencias. Éstos a su vez ocultan y desfiguran el rostro de Dios en lugar de darlo a conocer. De esta manera, ni entran ellos ni dejan entrar en el Reino de los Cielos a quienes de verdad quieren hacerlo.

    Unos y otros son hipócritas. La palabra sale repetidas veces y tiene un hondo sentido porque aunque aparentemente observan la ley de Dios, -el amor a Dios y al prójimo la resume toda-, en realidad no la cumplen. ¿Cómo van a cumplir una ley de amor personas que se separan de los demás y desprecian a todos? Dejan ver una fachada limpia cuando su interior está lleno de podredumbre y desenfreno.

    Unos y otros no se han convertido al Señor, porque aunque observan prescripciones minuciosas hasta el escrúpulo, descuidan la justicia, la compasión y la sinceridad.

    Las enseñanzas de este capítulo son preciosas para los cristianos de todos los tiempos. Nos ponen sobre aviso del peligro que corremos de perdemos en cuestiones sin importancia y de olvidar el amor y la misericordia. Cumplir lo que se dice; tender la mano al necesitado; acercarse al hombre que sufre; pasar desapercibido al hacer el bien a los demás; no desear el poder para brillar; servir, no atemorizar las conciencias; no usar el miedo, sino librar de él; mostrar con palabras y obras quién es Dios, es un programa que se abre a todo discípulo de Cristo, pero sobre todo a quien tiene algún género de responsabilidad en la comunidad.
    ¿Tendemos la mano al necesitado? ¿Cómo?
    ¿Qué preferimos mandar o servir? ¿Por qué?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta de San Pablo a los Tesalonicenses
    2 Tes 1, 1-5. 11-12
    Silvano, Timoteo y yo, Pablo, deseamos la gracia y la paz que proceden de Dios Padre y de Jesucristo, el Señor, a la comunidad cristiana de Tesalónica, reunida en el nombre de Dios, nuestro Padre, y en el de Jesucristo, el Señor.
    Hermanos: Debemos dar gracias a Dios en todo momento, como es justo, por lo mucho que van prosperando ustedes en la fe y porque el amor que cada uno tiene a los otros es cada vez mayor. Por eso nos mostramos orgullosos de ustedes ante las comunidades cristianas de Dios, y de la constancia y de la fe que ustedes tienen en todas las persecuciones y tribulaciones que están sufriendo. Esta es una prueba de que, en el justo juicio de Dios, serán considerados dignos de su Reino, por el cual ahora padecen.
    Oramos siempre por ustedes, para que Dios los haga dignos de la vocación a la que los ha llamado, y con su poder lleve a efecto tanto los buenos propósitos que han formado, como lo que ya han emprendido por la fe. Así glorificarán a nuestro Señor Jesús y él los glorificará a ustedes en la medida en que actúe en ustedes la gracia de
    nuestro Dios y de Jesucristo, el Señor.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 23, 13-22
    En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les cierran a los hombres el Reino de los cielos! Ni entran ustedes ni dejan pasar a los que quieren entrar.
    ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un adepto, y cuando lo consiguen, lo hacen todavía más digno de condenación que ustedes mismos!
    ¡Ay de ustedes, guías ciegos, que enseñan que jurar por el templo no obliga, pero que jurar por el oro del templo, sí obliga! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o el templo, que santifica al oro? También enseñan ustedes que jurar por el altar no obliga. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar, que santifica a la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el templo, jura por él y por aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él".


    Oración

    Señor, gracias por cada cosa buena que ocurre en mi vida, gracias por lo agradable y placentero, lo que me da paz y me hace feliz; pero también, gracias por aquellas cosas que me preocupan, por las que me hacen llorar y que sacan una parte de mí que muchas veces no me gustan, pues sé muy bien que tú utilizas todo para bien de los que te amamos.
    Te pido que me enseñes la gratitud para con los que me rodean y que siempre sea cordial en mi trato para con los que de algún modo me sirven.

    Acción

    Hoy procuraré firmemente mantener una amplia y sincera sonrisa para con todo mundo y cuidaré especialmente dar gracias por cada servicio, incluso los más pequeños, que reciba en el día.
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 20 de Agosto | Vale más un Gramo de Ejemplo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 20 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Ezequiel 43, 1-7
    Salmo 84
    Evangelio Mateo 23, 1-12

    “Uno solo es vuestro Padre, el del cielo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Hermanos y hermanas, un defecto frecuente en los que tienen una autoridad, tanto autoridad civil como eclesiástica, es el de exigir de los otros cosas, también justas, pero que ellos no ponen en práctica en primera persona. Tienen una doble vida. Dice Jesús: «Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas» (v. 4). Esta actitud es un mal ejercicio de la autoridad, que sin embargo debería tener su primera fuerza precisamente en el buen ejemplo. La autoridad nace del buen ejemplo, para ayudar a los otros a practicar lo que es justo y necesario, sosteniéndoles en las pruebas que se encuentran en el camino del bien. La autoridad es una ayuda, pero si está mal ejercida, se convierte en opresiva, no deja crecer a las personas y crea un clima de desconfianza y de hostilidad, y lleva también a la corrupción. Nosotros, discípulos de Jesús, no debemos hacer esto, ya que entre nosotros debe haber una actitud sencilla y fraterna. Todos somos hermanos y no debemos de ninguna manera dominar a los otros y mirarlos desde arriba. No. Todos somos hermanos. (Ángelus, 5 noviembre 2017)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.)
    Dios siempre está
    Ezequiel y el pueblo de Israel estaban en cautividad. Dios llama al profeta y le hizo tener esta visión. Salía un pequeño arroyo de debajo de la casa de Dios. A la medida que se extendía el río se ponía más ancho y profundo. Por cuatro veces el Señor le pide al profeta que pasase por las aguas. En la cuarta vez ya no tenía equilibrio, tuvo que nadar.

    Los caminos de Dios son más altos que los nuestros Nunca entenderemos la forma como Dios trabaja. No sabemos si Dios nos está dando esperanza o está aumentando aún más nuestra crisis. La gente estaba en cautiverio, de repente Dios les presenta una visión de prosperidad. Podemos sacar dos conclusiones; ¡Hay un camino de prosperidad y Dios me librará de esta situación! O quizás quejarse; ¿Por qué Dios permitió que yo estuviese en esta situación?

    El nuevo templo parece que es el símbolo de un pueblo que desea comenzar una nueva relación con Dios partiendo de una sincera conversión. Los corazones de piedra se han convertido en corazones de carne y Dios ya puede poner su trono en medio de su convertido pueblo, Cuando el profeta dice que la Gloria del Señor vendrá de oriente, parece que está evocando al evangelio cuando afirma que Jesús viene de Betania, del huerto de los Olivos para entrar en el templo por la puerta oriental. ¡No entendían lo que decían los profetas del Mesías!

    Tú, sé coherente
    Los fariseos eran buenas personas, deseosas de cumplir la Ley, pero en su conducta mantenían unas actitudes que Jesús desenmascara repetidamente. Hoy escuchan un ataque muy serio de Jesús sobre su conducta: “Haced lo que os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen”.

    Él quiere que aquellos de entre nosotros que tengan alguna clase de autoridad no se hagan llamar “maestros”, padres, jefes”: que entiendan esa autoridad como servicio (“el que se ensalce será humillado”). El mejor ejemplo nos los dio el mismo Jesús cuando, en la cena de despedida, se despojó de su manto, se ciñó l toalla y empezó a lavar los pies a sus discípulos: “si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros”.

    Todos vamos embarcados en la misma nave y debemos ayudarnos unos a otros para llegar, felizmente, a la casa del Padre. La autoridad no puede ser un medio para buscar el propio interés, sino un instrumento para servir a los hermanos. La comunidad cristiana no se funda en títulos y en honores, sino en la fraternidad, que nace del hecho de tener un Padre común y seguir a Jesús.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Ezequiel
    Ez 43, 1-7
    En aquellos días, un ángel me llevó a la puerta del templo, que da hacia el oriente, y vi que la gloria del Señor venía del oriente. Se oía un ruido como el estruendo de un río caudaloso y la tierra resplandecía con el fulgor de la gloria de Dios. Esta visión me recordó la que tuve cuando el Señor vino a destruir la ciudad y la que había tenido junto al río Kebar. Y caí rostro en tierra.
    La gloria del Señor penetró en el templo por la puerta que da al oriente. El espíritu me levantó y me llevó al atrio interior y vi que la gloria del Señor llenaba el templo. Entonces oí que alguien me hablaba desde el templo, y el hombre que estaba junto a mí me dijo: “Hijo de hombre, éste es el lugar de mi trono, el lugar donde pongo las plantas de mis pies. Aquí habitaré para siempre con los hijos de Israel”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 23, 1-12
    En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame “maestros”.
    Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen “maestros”, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen “padre”, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar “guías”, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.
    7 min
  • Evangelio Del Día Viernes 19 de Agosto | Amar al Prójimo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 19 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Ezequiel 37, 1-14
    Salmo 106
    Evangelio Mateo 22, 34-40

    “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    En el libro de Ezequiel se describe una visión un poco particular, impresionante, pero capaz de infundir confianza y esperanza en nuestro corazón. Dios muestra al profeta un montón de huesos, separados unos de otros y secos. Un escenario desolador... Imaginaos toda una llanura llena de huesos. Dios le pide, entonces, que invoque sobre ellos al Espíritu. En ese momento, los huesos se mueven, comienzan a acercarse y a unirse, sobre ellos crecen primero los nervios y luego la carne y se forma así un cuerpo, completo y lleno de vida (cf. Ez 37, 1-14). He aquí, esta es la Iglesia. Por favor, hoy, en casa, tomad la Biblia, en el capítulo 37 del profeta Ezequiel, no lo olvidéis, y leed esto, es hermoso. Esta es la Iglesia, es una obra maestra, la obra maestra del Espíritu, quien infunde en cada uno la vida nueva del Resucitado y nos coloca uno al lado del otro, uno al servicio y en apoyo del otro, haciendo así de todos nosotros un cuerpo, edificado en la comunión y en el amor. (Audiencia, 22 octubre 2014)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Una monja dominica)
    De la oscuridad de una vida sepultada…
    Por un momento he imaginado que un día aparezco, sin saber cómo, en un valle lleno de huesos. Huesos, sí. Todo huesos a mi alrededor. La escena no pinta pajaritos cantando ni mariposas bailoteando entre florecillas... Me sitúo en un lugar tan inhóspito que ansío salir corriendo de allí cuanto antes, sin tiempo para responder ni media pregunta.

    Ese marco vivió Ezequiel. Pero, como buen profeta, supo que la mano de Dios estaba detrás de aquella visión; y, al verse rodeado de huesos, no solo tuvo la valentía de dar «vueltas en torno a ellos», sino que, además, se detuvo a acoger las palabras del Señor con esa escucha atenta dispuesta a manejar con coraje la situación.

    La voz del Señor resonó por medio de sus oráculos, desplegando ante sí un espectáculo digno de admiración: el profeta vio cómo se juntaban los huesos, «hueso con hueso» con sus «tendones», su «carne», su «piel»... ¡Hasta recobrar la vida!

    Cuando llega mi imaginación, en aquel valle, a ese acto final, no puedo menos que «dar gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres». ¿Cuántas almas se podían salvar con esos montones de huesos? «Señor, tú lo sabes». Donde yo solo veía «huesos secos», Tú viste la «esperanza» realizada de todo un pueblo; un derroche de amor y de generosidad sobre «la entera casa de Israel».
    No fue el escenario de película lo que convenció al profeta para participar en la recomposición de aquellos cuerpos; ni siquiera fue su acto heroico lo que abrió «los sepulcros» del pueblo socavado. Ezequiel hizo una sola cosa: obedecer; y con su voz, Dios se hizo misericordia.

    … a la luz de un sepulcro abierto
    El fariseo desconfiado que se acercó a Jesús «para ponerlo a prueba» no pareció haber captado bien el mensaje de la profecía de Ezequiel...

    A la mayoría de los mortales el Señor no nos coloca entre «huesos secos» (lo cual es de agradecer...). Pero sí nos saca de nosotros mismos para habitar una nueva «tierra»: la del corazón del prójimo.

    Es una tierra delicada la del cuerpo vivo; ardiente el corazón que late con fuerza por cada minuto de esta vida. Corazón alegre... Corazón herido. Resquebrajado «en su angustia», se le va «agotando la vida». Tierra solitaria: un «desierto» que anhela beber de la Fuente que calma toda sed. Tierra vacía, tierra habitada; tensión en la tierra del corazón que busca acercarse a Jesús.

    Tierra protegida por un escudo de osamenta; escondido el centro del encuentro con su Señor. «Huesos secos» a los que Dios ha infundido su espíritu. Como a ti. Como a mí. Huesos bellos a los ojos del más puro Amor. Huesos que pueden volver a sentir el calor de la vida si nos dejamos mover por «la mano del Señor» para amarlos con todo el corazón, con toda el alma, con todo el ser.

    ¿El camino directo? La misericordia. Y sabremos que Él es el Señor.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Ezequiel
    Ez 37, 1-14
    En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí, y su espíritu me trasladó y me colocó en medio de un campo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas en torno a ellos. Había una cantidad innumerable de huesos sobre la superficie del campo y estaban completamente secos.
    Entonces el Señor me preguntó: “Hijo de hombre, ¿podrán acaso revivir estos huesos?” Yo respondí: “Señor, tú lo sabes”. El me dijo: “Habla en mi nombre a estos huesos y diles: ‘Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. Esto dice el Señor Dios a estos huesos: He aquí que yo les infundiré el espíritu y revivirán. Les pondré nervios, haré que les brote carne, la cubriré de piel, les infundiré el espíritu y revivirán. Entonces reconocerán que yo soy el Señor’ ”.
    Yo pronuncié en nombre del Señor las palabras que él me había ordenado, y mientras hablaba, se oyó un gran estrépito, se produjo un terremoto y los huesos se juntaron unos con otros. Y vi cómo les iban saliendo nervios y carne y cómo se cubrían de piel; pero no tenían espíritu. Entonces me dijo el Señor: “Hijo de hombre, habla en mi nombre al espíritu y dile: ‘Esto dice el Señor: Ven, espíritu, desde los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos, para que vuelvan a la vida’ ”.
    Yo hablé en nombre del Señor, como él me había ordenado. Vino sobre ellos el espíritu, revivieron y se pusieron de pie. Era una multitud innumerable. El Señor me dijo: “Hijo de hombre: Estos huesos son toda la casa de Israel, que ha dicho: ‘Nuestros huesos están secos; pereció nuestra esperanza y estamos destrozados’. Por eso, habla en mi nombre y diles: ‘Esto dice el Señor: Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel. Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor. Entonces les infundiré mi espíritu, los estableceré en su tierra y sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo cumplí’ ”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 22, 34-40
    En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?”
    Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas”.


    Oración

    Hoy, Señor, quiero pronunciar tu nombre; por todos aquellos que me rodean y no te conocen, especialmente mis familiares y amistades cercanas quiero decir: Ven, espíritu, desde los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos, para que vuelvan a la vida; y que sea por la acción de tu Espíritu Santo que ellos reconozcan que tú eres el Señor y Rey del universo y de nuestras vidas.

    Acción

    Hoy buscaré, entre mis familiares, a alguno que en especial esté pasando por un momento difícil, en el que no pueda disfrutar de la vida en plenitud que Dios le tiene designada, y le diré que tenga ánimo, que Dios le tiene preparado algo especial si se lo permite.
    6 min
  • Evangelio Del Día Jueves 18 de Agosto | Vengan y vean | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 18 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Ezequiel 36, 23-28
    Salmo 50
    Evangelio Mateo 22, 1-14

    “La boda está preparada”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Así se comporta Dios: cuando es rechazado, en lugar de rendirse, relanza y manda llamar a todos los que están en los cruces de los caminos, sin excluir a nadie. Nadie está excluido de la casa de Dios. (…) Sin embargo, el Señor pone una condición: llevar el traje de boda. Y volvemos a la parábola. Cuando la sala está llena, llega el rey y saluda a los invitados de última hora, pero ve a uno de ellos sin el traje de boda, esa especie de chal que cada comensal recibía como regalo en la entrada. La gente iba como estaba vestida, como podía estar vestida, no iba con vestidos de gala. Pero a la entrada recibían una especie de chal, un regalo. Ese hombre, al rechazar el regalo, se ha excluido a sí mismo: por lo que el rey no tiene otra opción que echarlo. Este hombre había aceptado la invitación, pero luego decidió que no significaba nada para él: era una persona autosuficiente, no tenía deseos de cambiar o de dejar que el Señor lo cambiase. El traje de boda —ese chal— simboliza la misericordia que Dios nos da gratuitamente, es decir, la gracia. Sin la gracia no se puede dar un paso adelante en la vida cristiana. Todo es gracia. No basta con aceptar la invitación a seguir al Señor, hay que estar dispuestos a un camino de conversión que cambia el corazón. (Ángelus, 11 octubre 2020)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.)
    Jesús habla en parábolas a los dirigentes religiosos de Israel
    En este pasaje del evangelio de San Mateo, son destacados los destinatarios de la enseñanza: sumos sacerdotes y ancianos. Los dirigentes de Israel. Envejecidos e incapaces de comprender la novedad que se hace presente con Jesús y su enseñanza. Son los guías ciegos que conducen a otros y todos caen en el hoyo.

    Los convidados no aprecian la invitación. El banquete de bodas es irrelevante para ellos. Se insiste en la invitación, pero los intereses particulares priman sobre la significación de la boda. “Uno se fue a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y mataron.” No se trata de la gente sencilla, sino de los dirigentes, que son los que tienen el dominio y el poder. Ni acuden ellos ni dejan a otros acudir. La parábola encierra el reproche para aquellos que han recibido el encargo de acompañar al pueblo. En ellos no hay debilidad sino autosuficiencia, por eso acaban mal, de ahí que “el rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.”

    ¿Qué pasa con la boda?
    La parábola trata sobre el reino de los cielos. El Reino está abierto y ofrecido a todos. Es lo que significa “Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”. Reunieron, nos dice San Mateo, a todos los que encontraron, buenos y malos. La sala se llenó de invitados. Como es lógico, el rey saluda a cada uno. Un gesto de cortesía y de agradecimiento. En su recorrido encuentra a uno que no lleva el traje de fiesta. Le reclama: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda? “Ha sido obsequiado con un traje nuevo y no lo ha aceptado. Por eso calla, no tiene argumento que le defienda. Si hubiera tenido que comprarlo, la falta de medios habría sido razón suficiente para no llevarlo, pero lo han dado gratis.

    El vestido ha sido regalado a estos invitados. Es pura gracia acogida. Todo lo que dice el texto de Ezequiel resuena aquí. También lo que se le dice a Nicodemo: nacer de nuevo para ver el reino de Dios. Nacer de agua y Espíritu Santo para entrar en el Reino. El vestido de bodas es la vida nueva recibida de Dios y es por ella que se entra en el Reino. Dicho de otra manera: la vieja condición hay que dejarla de lado, pues ella impide participar de todo lo nuevo que se pone de manifiesto en la actuación de Dios en favor de la humanidad.
    Con frecuencia tendemos a aferrarnos a nuestros esquemas inservibles, pero nuestros, y ofuscados, nos empeñamos en mantenerlos, aunque veamos que no sirven. Volver la mirada atrás descalifica para el reino de Dios. Necesitamos, sin duda, en los tiempos que vivimos, considerar lo que a través de Ezequiel se nos ha dicho de cara a la actuación de Dios y lo que en el evangelio se señala: muchos son los llamados y pocos los escogidos. ¿Pocos los que responden?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 23-28
    Ez 36, 23-28
    Esto dice el Señor: “Yo mismo mostraré la santidad de mi nombre excelso, profanado entre las naciones, profanado por ustedes en medio de ellas, y reconocerán que yo soy el Señor, cuando por medio de ustedes les haga ver mi santidad.
    Los sacaré de entre las naciones, los reuniré de todos los países y los llevaré a su tierra. Los rociaré con agua pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus inmundicias e idolatrías.
    Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de ustedes el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Les infundiré mi espíritu y los haré vivir según mis preceptos, y guardar y cumplir mis mandamientos. Habitarán en la tierra que di a sus padres; ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios’’.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 22, 1-14
    En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
    “El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.
    Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.
    Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.
    Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.
    Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’ Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: ‘Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”.


    Oración

    Señor Dios, tú que nos has dado el Espíritu Santo, agua viva que nos sacia la sed de Ti y de tu Palabra, ayúdanos a ser dóciles a sus inspiraciones y a escucharlo en todo momento, para que nuestra fidelidad a Ti nos consiga la vida eterna que nos has dado con la muerte y resurrección de tu Hijo amado Jesucristo. Amén

    Acción

    El día de hoy escucharé al Espíritu Santo que me pide ser dócil a Dios en todo momento al relacionarme con mis hermanos.
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 17 de Agosto | Trabajar en la viña de Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 17 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Ezequiel 34, 1-11
    Salmo 22
    Evangelio Mateo 20, 1-16

    “Id también vosotros a mi viña”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús (…) no desprecia la Ley sino que valora al hombre, para el cual Dios ha inspirado la Ley. En efecto, Jesús libra a los sanos de la tentación del «hermano mayor» (cf. Lc 15,11-32) y del peso de la envidia y de la murmuración de los trabajadores que han soportado el peso de la jornada y el calor (cf. Mt 20,1-16). En consecuencia: la caridad no puede ser neutra, aséptica, indiferente, tibia o imparcial. La caridad contagia, apasiona, arriesga y compromete. Porque la caridad verdadera siempre es inmerecida, incondicional y gratuita (cf. 1Cor 13). (Homilía, Santa Misa con los nuevos cardenales y el colegio cardenalicio, 15 febrero 2015)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Una tentación continua: no servir a los hermanos, sino servirse de ellos
    Ezequiel proclama las duras palabras del Señor contra los pastores de su pueblo. Su pecado es bien claro, se han preocupado de sí mismos y se han olvidado del pueblo. Las expresiones son duras y muy claras: Se apacientan a sí mismos… y no a las ovejas…tanto las fuertes como las débiles sufren el no cuidado de ellos…por eso las ovejas, “mis ovejas”, se dispersaron por toda la tierra. Unos pastores que no cumplieron con lo que les correspondía hacer por su cargo de pastores, lo que llevó consigo los fuertes males para sus ovejas, para los miembros del pueblo de Dios.

    ¿Cuál será la reacción del Señor? Movido por el gran cariño que tiene a sus ovejas, “les quitará de pastores de mis ovejas…libraré a mis ovejas de sus fauces para que no sean su manjar”. Y se podrá a sí mismo como su pastor: “Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro”.

    Nuestra primera reacción es pensar en el mal comportamiento de estos pastores. Pero viniendo a nosotros mimos tenemos que preguntarnos si no caemos, cada uno desde su situación, en su misma tentación, la tentación de no poner la vida al servicio de los demás, sino servirse y aprovecharse de ellos. Lo nuestro es seguir e imitar a Cristo y poner nuestra vida al servicio de nuestros hermanos.

    Un gran premio, una gran suerte: trabajar desde el principio en la viña del Señor
    El mensaje de esta parábola es claro. Jesús nos indica que tenemos un Dios que quiere y acepta a todos, incluidos los que llegan a las horas intermedias y a los que llegan a última hora a trabajar en su viña. Él es un Padre bueno y acogedor con todos sus hijos. También con los despistados que se dan cuenta tarde, pero a tiempo, de su equivocación. A los que critican esta actitud, el propietario de la viña, podemos decir el mismo Jesús, les dice: “¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?

    También la experiencia cristiana sabe dar una acertada interpretación a esta parábola. Trabajar desde bien de mañana, desde el principio, en la viña de Jesús no es un castigo, no es soportar el peso del día y del calor. Es una gran suerte y un gran premio, vivir desde el principio conociendo a Dios, gustar y disfrutar, desde apenas amanecido el día, de la amistad con Jesús. Quien ve las cosas así, no tiene envidia de que Dios ofrezca su casa, su amor a los que llegan “tarde”, sino todo lo contrario, se goza con el bien de los hermanos. ¡Gran suerte trabajar en la viña del Señor!


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Ezequiel
    Ez 34, 1-11
    En aquellos días, el Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel y diles: ‘Esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar a las ovejas? Pero ustedes se toman la leche de ellas, se visten con su lana, sacrifican las ovejas mejor alimentadas y no apacientan al rebaño. No fortalecen a las ovejas débiles, no curan a las enfermas ni cuidan a las que están heridas. No hacen volver a las descarriadas ni buscan a las perdidas, sino que las dominan con crueldad y violencia.
    Mis ovejas se han dispersado por falta de pastor y se han convertido en presa de todos los animales salvajes. Mi rebaño anda errante por todas partes, por los montes y las colinas; mi rebaño anda disperso por toda la superficie de la tierra y no hay nadie que se preocupe de él, nadie que lo busque’.
    Por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: ‘Mi rebaño ha sido expuesto al pillaje y se ha convertido en presa de todos los animales salvajes por falta de pastor, pues mis pastores no se preocupan por mi rebaño; se apacientan a sí mismos y no apacientan a mi rebaño’.
    Por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: ‘Lo juro por mi vida: Me voy a enfrentar a los pastores para reclamarles mis ovejas y destituirlos de su cargo. Los pastores ya no volverán a apacentarse a sí mismos. Les arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán a comer’. Esto dice el Señor: ‘Yo mismo buscaré a mis ovejas y las cuidaré’ ”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 20, 1-16
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo’. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.
    Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: ‘¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?’ Ellos le respondieron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. El les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.
    Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: ‘Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros’. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.
    Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: ‘Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor’.
    Pero él respondió a uno de ellos: ‘Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?’
    De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos’’.


    Oración

    Señor, te pido por mis hijos, hoy tan expuestos a los peligros de los lobos que los acechan en el internet, en las películas, en los videojuegos. Dame la sabiduría para evitar que estos peligros lleguen a su vida. Sobre todo, ayúdame a estar siempre cerca de ellos, a darme el tiempo para platicar con ellos. No permitas que mi vida acelerada ponga en riesgo lo que más quiero en la vida. Y cuando no esté yo cerca, te pido que estés tú, que los libres del mal y los mantengas en el buen camino, que buscaré con todas mis fuerzas, enseñarles a través de mi ejemplo. Hazme un buen pastor como tú.

    Acción

    Hoy me tomaré tiempo para estar con mis hijos. No veremos hoy la televisión, sino que platicaremos de lo que es importante para ellos.
    7 min
  • Evangelio Del Día Martes 16 de Agosto | No hagas del dinero tu Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 16 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Ezequiel 28, 1-10
    Deuteronomio 32
    Evangelio Mateo 19, 23-30

    “Dios lo puede todo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    «La respuesta de Jesús es clara: “Yo os digo: no hay ninguno que haya dejado todo sin recibir todo”». No hay término medio: «Ya lo ves, nosotros hemos dejado todo», «recibiréis todo».Hay sin embargo «esa medida desbordante con la que Dios da sus dones: “recibiréis todo. Nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madres, padres, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, que no reciba ya ahora en este tiempo quedará sin recibir cien veces más en casas, hermanos, hermanas, madres, campos, y la vida eterna que vendrá”. Todo».Esta es la respuesta, dijo el Pontífice: «El Señor no sabe dar menos de todo. Cuando Él dona algo, se dona a sí mismo, que es todo». (Homilía Santa Marta, 28 febrero 2017)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. María Fernández Palencia, OP)
    Mientras preparo el comentario al Evangelio del día, veo con dolor cómo, en días de altísimas temperaturas, en muchas zonas de la tierra se suceden los incendios; y de año en año con más frecuencia. No deja de ser otro síntoma de un planeta enfermo, que nos está diciendo de tantas formas distintas, pero relacionadas, algo que ya señala el papa Francisco en el número 34 de Fratelli Tutti: “Si todo está conectado, es difícil pensar que este desastre mundial no tenga relación con nuestro modo de enfrentar la realidad, pretendiendo ser señores absolutos de la propia vida y de todo lo que existe. No quiero decir que se trata de una suerte de castigo divino (…) Es la realidad misma que gime y se rebela.”

    Y al escuchar la Palabra de Dios a través del profeta Ezequiel y del Evangelio de Mateo, descubro en ella un mensaje de alerta sobre esta tendencia tan humana de querer ser lo que no somos, seducidos por los mensajes que se van colando en nuestra mente que nos dicen que el éxito social y el bienestar económico son la meta fundamental de la vida, por lo que hay que luchar, a cualquier precio y por encima de cualquier otro valor, con el falso planteamiento de que en realidad todo nos pertenece y a todo tenemos derecho; que la vida es subir, escalar puestos, alcanzar la cima mientras construimos la torre de Babel, mientras la tierra se desangra, la pobreza y la injusticia aumentan y cada vez hay más gente descartada.

    En la primera lectura, se critica al príncipe de Sidón, y a través de él a todo el pueblo, porque su corazón se ha henchido, se ha creído Dios y ha construido un yo arrogante y prepotente.

    En el Evangelio se nos habla de la relación humana con los bienes y la dificultad de que un rico pueda entrar en el reino de los cielos.

    Y es que la cuestión es la siguiente: El Evangelio nos abre siempre un camino de sentido y de felicidad humana cuya clave fundamental es el amor, la primacía del otro. Estamos hechos para el encuentro. Un encuentro que está llamado a vivirse desde la acogida y el reconocimiento del otro como es, la complementariedad, la diversidad, la donación mutua, el favorecer la vida de todos, la búsqueda del bien común. Quizás la palabra que hoy mejor recoge este sentido de la vida en la perspectiva del encuentro es la llamada a la fraternidad, que es el mejor signo del Reino. Y está claro que bajo la defensa a ultranza de tantos egoísmos enmascarados en palabras que los justifican como defensa de la libertad, del propio bienestar y de “mis” derechos, lo que en el fondo está en juego es la posibilidad de la existencia del otro como un hermano y no como una amenaza o un competidor. En el fondo, está en juego la posibilidad de vivir verdaderamente el Evangelio de Jesús que vino a servir y no ser servido, que hizo de su vida Eucaristía, pan entregado y vida derramada, para alimentarnos a todos y sentarnos a la misma mesa.

    Oremos hoy esta Palabra de Dios, reconociendo, agradeciendo los dones y bienes que hemos recibido. Preguntémonos si estamos atados a ellos y tenerlos se ha convertido en un fin para nosotros o nos sentimos libres para compartirlos. ¿Cómo Dios nos está llamando a cada uno a utilizar los bienes que de Él hemos recibido para colaborar en su sueño para nuestro mundo hoy?

    Dejemos resonar la Palabra de Dios en nuestro corazón que nos dice…”eres hombre y no Dios” y que al mismo tiempo que nos señala la dificultad que tenemos para vivir una sana relación con los bienes nos abre el camino de la salvación. Porque nos puede pasar como a los discípulos que ante la dureza de la palabra de Jesús al hablar de los ricos nos preguntemos también espantados: “Entonces, ¿quién puede salvarse?”. Y es bueno recordar lo que Jesús les contesta y nos contesta a nosotros: “Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo”.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Ezequiel
    Ez 28, 1-10
    En aquellos días, el Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, dile al príncipe de Tiro: ‘El Señor Dios dice esto:
    Tu corazón se ha ensoberbecido y has dicho:
    Soy Dios, estoy sentado en el trono de Dios,
    en medio de los mares;
    pero eres hombre y no Dios,
    y te crees tan sabio como Dios;
    pretendes ser más inteligente que Daniel
    y conocer todos los secretos;
    con tu sabiduría y habilidad te has hecho rico,
    has amontonado oro y plata en tus tesoros;
    con astucia de comerciante has aumentado tus riquezas
    y te has ensoberbecido por tu fortuna’ ”.
    Por eso dice el Señor:
    “Porque te has creído tan sabio como Dios,
    por eso mandaré contra ti
    a los más feroces de los pueblos extranjeros,
    que desenvainarán su espada contra tu esplendor y tu sabiduría
    y acabarán con tu grandeza.
    Ellos te matarán
    y el mar será tu sepultura.
    ¿Ante la mano misma de tus verdugos
    te atreverás a afirmar todavía que eres Dios,
    cuando no eres más que un hombre?
    Morirás como un pagano a manos de extranjeros,
    porque así lo digo yo, el Señor Dios’’.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 23-30
    Mt 19, 23-30
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los cielos. Se lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos”.
    Al oír esto, los discípulos se quedaron asombrados y exclamaron: “Entonces ¿quién podrá salvarse?” Pero Jesús, mirándolos fijamente, les respondió: “Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible”.
    Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: “Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?” Jesús les dijo: “Yo les aseguro que en la vida nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
    Y todo aquel que por mí haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros’’.


    Oración

    Señor, tú sabes que estoy dañado por el pecado original y que sin tu ayuda mis pasiones, sobre todo la soberbia, me consumen. Dame tu gracia para saber renunciar a lo superfluo, ayúdame a humillarme y a reconocer que todo lo que tengo viene de ti, de tu inmenso amor. Humíllame para permanecer simple y sencillo ante ti y ante los demás. No permitas que jamás me enorgullezca de los dones, gracias y bienes que de ti he recibido. No me sueltes de tu mano, Señor.

    Acción

    Este día buscaré realizar en mi casa los trabajos más humildes, aquellos que siempre me han disgustado y los haré por amor al Señor.
    7 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
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