Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Miércoles 3 de Agosto | Amor Verdadero | Hoy en Oración
    Evangelio Del Día Miércoles 3 de Agosto | Amor Verdadero | Hoy en Oración

    Evangelio Diario
    LITURGIA - 03 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Jeremías 31, 1-7
    Jeremías 31
    Evangelio Mateo 15, 21-28

    “Mujer qué grande es tu fe”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Con estas palabras esta madre demuestra haber intuido que la bondad del Dios Altísimo, presente en Jesús, está abierta a toda necesidad de sus criaturas. Esta sabiduría plena de confianza toca el corazón de Jesús y le arrebata palabras de admiración: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas» (v. 28). ¿Cuál es la fe grande? La fe grande es aquella que lleva la propia historia, marcada también por las heridas, a los pies del Señor pidiéndole que la sane, que le dé sentido. (Ángelus, 6 de agosto de 2020)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Con amor eterno te amé
    En este pasaje, oímos a Dios decir con toda rotundidad, dirigiéndose al pueblo: “con amor eterno te amé”. Así es el amor de Dios ya en el Antiguo Testamento y en relación con su pueblo. Aunque como fruto de que los hombres ejerzan su libertad, y que vayan en contra de Él mismo, se encuentren en situaciones de debilidad e incluso de destierro.

    Pero Dios nunca olvida a su pueblo y el amor eterno que le profesa. En esta lectura de Jeremías, el Señor toma la iniciativa de salvar a su pueblo del destierro: “proclamad, alabad y decid: El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel”. Lo cual es motivo de hacer fiesta y de profunda alegría: “todavía te adornarás y saldrás con panderos a bailar en corros”.

    Ese amor eterno de Dios a toda la humanidad se ha hecho más patente con la venida de su Hijo Jesús a nuestra tierra. “Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo Unigénito”. Bien nos demostró Jesús lo mucho que nos quería regalándonos su luz, su amor, su persona, su cuerpo, su sangre y quedándose para siempre con nosotros. “No os dejaré huérfanos… estaré con vosotros todos los días hanta la consumación del mundo”. Ciertamente el amor de Dios es eterno.

    Mujer qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas
    Sospecho que a la gran mayoría de nosotros la primera vez que nos encontramos con el principio del pasaje evangélico de hoy nos pareció un tanto extraño. Nos chocó la actitud de Jesús, de ese Jesús que siempre le hemos visto atender a los que acuden y confían en él, que se mostrase reticente ante la petición de la mujer cananea de que cure a su hija poseída “por un demonio muy malo”, aduciendo que no era de Israel. Pero al fin, vemos al Jesús de siempre, que no se resiste ante quien tiene fe en él. “Mujer qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”.

    El mismo Jesús nos invita a “pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Porque quien pide recibe, quien busca halla y a quien llama se le abre”. Ha venido hasta nosotros para no reservarse nada de él, sino para que “tengamos vida y vida en abundancia”. Y también nos pide que extendamos su persona y su mensaje a todo el mundo “Id por el mundo entero y predicad el evangelio”.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del profeta Jeremías
    Jer 31, 1-7
    “En aquel tiempo, dice el Señor,
    yo seré el Dios de todas las tribus de Israel
    y ellos serán mi pueblo.
    El pueblo de Israel, que se libró de la espada,
    halló misericordia en el desierto
    y camina hacia el descanso;
    el Señor se le apareció de lejos’’.
    Esto dice el Señor:
    “Yo te amo con amor eterno,
    por eso siempre me apiado de ti.
    Volveré, pues, a construirte
    y serás reconstruida, capital de Israel.
    Volverás a tocar tus panderos
    y saldrás a bailar entre músicos y coros;
    volverás a plantar viñas en los montes de Samaria
    y los que las planten, las disfrutarán.
    En la montaña de Efraín gritarán los centinelas:
    ‘¡Ya es de día! ¡Levántense y vayamos a Sión,
    hacia el Señor, nuestro Dios!’ ”
    Esto dice el Señor:
    “Griten de alegría por Jacob,
    regocíjense por el mejor de los pueblos;
    proclamen, alaben y digan:
    ‘El Señor ha salvado a su pueblo,
    al grupo de los sobrevivientes de Israel’ ”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo
    Mt 15, 21-28
    En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: “Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Él les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.
    Ella se acercó entonces a Jesús y postrada ante él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!” El le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en aquel mismo instante quedó curada su hija.


    Oración

    Te agradezco, Señor, porque al mirar mi vida en retrospectiva puedo darme cuenta de que siempre cumples tus promesas y no me olvidas a pesar de mis infidelidades y tropiezos. Señor, dame tu gracia para cada día serte más fiel.

    Acción

    Hoy le hablaré a alguien que no conozca bien al Señor, de lo agradecido que estoy con él por lo que ha hecho en mi vida.
    9 min
  • Evangelio Del Día Martes 2 de Agosto | Nada Es Imposible Para Ti | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 02 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Jeremías 30, 1-2. 12-15. 18-22
    Salmo 101
    Evangelio Mateo 14, 22-36

    “Realmente eres Hijo de Dios”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Este episodio es una imagen estupenda de la realidad de la Iglesia de todos los tiempos: una barca que, a lo largo de la travesía, debe afrontar también vientos contrarios y tempestades, que amenazan con hundirla. Lo que la salva no es el coraje y las cualidades de sus hombres: la garantía contra el naufragio es la fe en Cristo y en su palabra. Esta es la garantía: la fe en Jesús y en su palabra. (Ángelus, 13 de agosto de 2017)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Ana Belén Verísimo García OP)
    La liturgia de la Palabra de hoy nos sitúa en un contexto de conocimiento personal que nos permite conocer y reconocer el paso de Dios por entre las diversas circunstancias de la vida, de nuestra vida, también de la propia vida. Hacer una lectura de fe, implica ver, sentir, percibir y vivir en la clave del Amor.

    Y vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios
    Esta es la gran promesa que brota del pacto que Dios ha realizado con la humanidad. La imagen que surge de inmediato, son esos lugares que en muchos lugares, como estaciones de tren, plazas turísticas, grandes centros comerciales, etc. llaman de Punto de Encuentro. Ese lugar en el cual nos damos cita para encontrarnos en medio de una gran multitud. Dios también nos cita en un Punto de Encuentro. Su Promesa implica nuestra pertenencia. Una promesa con doble dirección. Significa movimiento por ambas partes: las personas y Dios. Se trata de llegar a encontrarnos.

    Quien nunca desiste en este movimiento de Encuentro es Dios. Es su decisión y su firme compromiso. Él siempre está allí. A veces, nosotros, en vez de dirigirnos al Punto de Encuentro, tomamos otras opciones y nos alejamos. Muchos pueden ser los motivos: fascinación por escaparates y luces, por comidas, por bullicio, por curiosidad... y a este camino que fascina y engaña, entramos por iniciativa de la propia libertad. Un ejercicio de la libertad que no siempre nos conduce a sacar lo mejor de uno mismo, sino lo más decepcionante y egoísta que nos habita.

    Dios nos conoce en lo más profundo de nosotros mismos y no está dispuesto a “perdernos”. Hace de todo para que el Amor triunfe. No por desconocimiento: “¿por qué gritas? Tu llaga es incurable”. Sin embargo, la única medicina que puede curar es la firme decisión de Dios: “cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob, voy a compadecerme”. Sólo así seremos “reconstruidos desde nuestras ruinas, se escucharán voces de fiesta, creceremos y no menguaremos”.

    y Dios continúa creyendo y esperando en cada uno de nosotros, y en boca del profeta expresa un deseo profundo: “¿quién arriesgaría su vida por ponerse cerca de mí?”. El Amor espera y aguarda, no impone ni limita la libertad. Sueña que cada uno de nosotros vayamos por propia iniciativa hacia el Punto de Encuentro, sueña que en ese camino nos demos las manos y nos ayudemos unos a otros a llegar.

    Subió al monte a solas para orar
    El texto del Evangelio es amplio en el mensaje que hoy nos revela. Sin embargo, esta pequeña frase: “subió al monte a solas para orar” resuena como clave de lectura, no sólo de lo que se relata a continuación, sino también del compromiso que Jesús tiene por vivir y realizar la voluntad del Padre en todas las circunstancias: “¿Quién arriesgaría su vida por ponerse cerca de mí?”.

    Según el relato de este capítulo, las circunstancias vividas en aquellos días y en aquel día, habían sido muy intensos: el asesinato de Juan Bautista, el deseo de Jesús por tener un tiempo para sí mismo en un lugar despoblado y la necesidad de responder a las diversas carencias de un gentío inmenso que le localiza incansablemente... Sólo le queda la noche... Tiempo y Punto de Encuentro con el Padre. Espacio de búsqueda y de comprensión de lo que está pasando. Soledad y silencio para escuchar al Amor.

    Reconstruido internamente, Jesús sale al encuentro de los discípulos, que no se encuentran tampoco en la mejor situación: en la barca, rumbo a la otra orilla, tal y como Jesús les había pedido, los vientos eran contrarios... reconocer la presencia del Maestro en circunstancias adversas es difícil... normalmente le queremos encontrar como “normalmente” ya le hemos encontrado... es normal confundirle con un fantasma... La situación da miedo... y aunque queremos y deseamos profundamente arriesgar la vida por ponernos cerca de Jesús, a veces la fe se nos revela pequeña y frágil, sentimos que nos hundimos, clamamos: “Señor, sálvame”.

    La duda hace parte del camino de la fe. Gracias a la duda damos saltos de fe profundamente significativos, nos abandonan nuestras certezas y experimentamos que nos hundimos para nuevamente poder reconocer que Él, realmente es el Hijo de Dios. Y así, entre dudas y certezas continuamos la travesía para llegar a dónde Él tiene que llegar y realizar la misión que Él tiene que realizar. Aunque vivir así, de esta forma, asumiendo la vida de fe, implica abrazar un día muy atareado y una noche como espacio de soledad y silencio, de Punto de Encuentro con el Señor.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Jeremías
    Jer 30, 1-2. 12-15. 18-22
    Estas palabras le fueron dirigidas a Jeremías de parte del Señor: “Esto dice el Señor, Dios de Israel: ‘Escribe en un libro todas las palabras que te he dicho’ ”.
    “Esto dice el Señor:
    ‘Tu quebranto es irremediable
    e incurables tus heridas.
    Estás desahuciado.
    Hay heridas que tienen curación,
    pero las tuyas no tienen remedio.
    Todos tus amantes te han olvidado
    y ya no preguntan por ti.
    Como si fuera tu enemigo, te herí
    y te impuse un cruel castigo
    por tu gran culpa, por tus enormes pecados.
    ¿Por qué te quejas de tus heridas?
    Tu dolor es irremediable.
    Por tu gran culpa, por tus enormes pecados
    te he tratado así’ ”.
    “Esto dice el Señor:
    ‘Yo cambiaré la suerte del pueblo de Israel:
    lo haré volver a su patria;
    me apiadaré de sus casas,
    la ciudad será reedificada
    sobre sus propias ruinas
    y el templo será reconstruido
    tal como era.
    Se escucharán himnos de alabanza
    y los cantos de un pueblo que se alegra.
    Y los multiplicaré y ya no serán pocos,
    los honraré y ya no serán despreciados;
    sus hijos serán como eran antes,
    la comunidad que está delante de mí,
    y yo castigaré a todos sus enemigos.
    Un príncipe nacerá de mi pueblo,
    uno de ellos mismos será su jefe.
    Yo lo haré acercarse y él vendrá hasta mí;
    porque, si no, ¿quién se atreverá a acercarse a mí?
    Ustedes serán mi pueblo
    y yo seré su Dios’ ”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 14, 22-36
    En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.
    Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron y decían: “¡Es un fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”.
    Entonces le dijo Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”
    En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”.
    Terminada la travesía, llegaron a Genesaret. Apenas lo reconocieron los habitantes de aquel lugar, pregonaron la noticia por toda la región y le trajeron a todos los enfermos. Le pedían que los dejara tocar siquiera el borde de su manto; y cuantos lo tocaron, quedaron curados.


    Oración

    Gracias, Señor, porque a pesar de mi infidelidad, tú siempre permaces fiel buscando lo mejor para mi vida. Es algo que no entiendo pero que acepto con gran amor y reverencia. Acepto, Señor, tu misericordia, acepto que reedifiques mis ruinas y rehagas mi casa, es decir, mi interior, el lugar en donde tu Espíritu ha venido a vivir. Levántame con tu gracia y que cada vez más mi ser pueda ser un digno templo de tu Espíritu Santo.

    Acción

    Hoy cantaré constantemente al Señor en señal del gozo y gratitud por su misericordia.
    7 min
  • Evangelio Del Día Lunes 1 de Agosto | Servir a Dios Con Nuestros Dones | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 01 DE AGOSTO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Jeremías 28, 1-17
    Salmo 118
    Evangelio Mateo 14, 13-21

    “Dadles vosotros de comer”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Hoy hay más mártires que al principio de la vida de la Iglesia y los mártires están por doquier. La Iglesia de hoy es rica en mártires, está irrigada por su sangre que es «semilla de nuevos cristianos» (Tertuliano, Apologético, 50,13) y asegura el crecimiento y la fecundidad del Pueblo de Dios. Los mártires no son “hombres santos”, sino hombres y mujeres de carne y hueso que –como dice el Apocalipsis– «han lavado sus vestiduras, blanqueándolas en la sangre del Cordero» (7,14). Ellos son los verdaderos vencedores. (Audiencia general 25 de septiembre de 2019)


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. José Vicente Vila Castellar, OP)
    El Señor no te ha enviado, y tú has inducido al pueblo a una falsa confianza
    El profeta Jeremías, en esta parte de su relato, está viviendo la angustiosa situación de haber visto como su pueblo, ha sido conquistado y mayormente deportado a Babilonia. El Templo de Jerusalén había sido destruido y los que se habían quedado en su tierra, vivían oprimidos por los invasores.

    En este tiempo surgieron algunos falsos profetas que anunciaban, erróneamente, el fin del exilio y la vuelta de los deportados, junto a la devolución al Templo, de todos aquellos enseres y útiles utilizados en él, y que tenían gran valor. Con esto se pretendía infundir en el pueblo una falsa esperanza.

    Jeremías, que en muchas ocasiones fue tildado de agorero, ya que profetizaba sobre la realidad del pueblo sometido, como causa de sus pecados, intenta desenmascarar a los falsos profetas y de hecho lo hace, ya que Dios le había anunciado el triste final de Ananías, por intentar inculcar vanas esperanzas; rompió el yugo de madera que Jeremías llevaba en el cuello como signo de aceptación de la situación, pero Yahvé anuncia que el yugo que pondrá sobre su pueblo, serás de hierro, como signo de sometimiento.

    El salmo 118 nos dice: “Instrúyeme, Señor, en tus leyes”. Este deseo lo puso en práctica San Alfonso María de Ligorio, doctor de la Iglesia, gran ejemplo de maestro que puso toda su ciencia al servicio de la teología moral.

    También hoy conmemoramos el aniversario del martirio del obispo dominico Beato Pierre Claverie, obispo de Orán (Argelia) que fue asesinado junto a su chofer en 1996, incansable defensor del diálogo interreligioso, gran conocedor del Islam, convencido de que la fe es un auténtico dialogo.

    No tenemos más que cinco panes y dos peces
    El capítulo 14 del evangelio de Mateo, nos relata como Jesús, al enterarse de que Juan el Bautista había sido asesinado en la cárcel, decide apartarse junto a sus discípulos a un lugar retirado y tranquilo, pero la gente le sigue por tierra y, al desembarcar, se encuentra rodeado de un enorme gentío y comenzó a predicarles.

    Al hacerse tarde los apóstoles le incitan a que despida a la gente para que busquen algo con qué alimentarse en las aldeas cercanas, ya que estaban en descampado, pero Él les dice, no hace falta “dadles vosotros de comer”, ¡pero cómo! Las reservas eran cinco panes y dos peces.

    Pero el Maestro alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición y, milagrosamente, el escaso alimento con que contaban se multiplicó, comieron todos, que eran una multitud, y aun recogieron doce cestos con los restos sobrantes.

    Jesús nos invita a que seamos nosotros, sus seguidores, quienes alimentemos a nuestros semejantes, con la Palabra que procede de Dios, no solo que cubramos las necesidades de los más vulnerables, sino que, también, seamos portadores de la alegría del evangelio.

    No admite la postura cómoda de invitar a la gente a que busque su propio alimento, no, quiere que nosotros facilitemos poder vivir aquello por lo que hemos sido llamados a seguirle, y seamos capaces de transmitirlo a los demás. Nos dice: “lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”, es decir, que seamos anunciadores de la Buena Noticia de Jesús y podamos contagiar a los otros la gracia que nos infunde considerarnos “sus” amigos.

    ¿Nos convertimos en falsos profetas, con tal de conseguir ser honrados por los demás?
    ¿Estamos convencidos que Jesús nos invita a alimentar a la gente con su Palabra, y dispuestos a hacerlo?
    ¿Nos consideramos correa de transmisión de la alegría del evangelio?



    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Jeremías
    Jer 28, 1-17
    El quinto mes del cuarto año del reinado de Sedecías, Jananías, hijo de Azur y profeta de Gabaón, le dijo a Jeremías en el templo, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo: “Esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ‘Voy a romper el yugo del rey de Babilonia. Dentro de dos años haré que se devuelvan todos los objetos del templo del Señor, que el rey Nabucodonosor tomó de este lugar y se llevó a Babilonia; haré volver a Jeconías, hijo de Joaquín y rey de Judá, y a todos los desterrados de Judá que han ido a Babilonia, en cuanto yo rompa, dice el Señor, el yugo del rey Nabucodonosor’”.
    Entonces el profeta Jeremías le respondió a Jananías, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo que estaba en el templo del Señor: “Amén. Que así lo haga el Señor. Que el Señor confirme lo que has predicho y haga retornar de Babilonia a este lugar los objetos del templo del Señor y a todos los desterrados. Pero, pon atención a lo que voy a decirte delante de todo el pueblo: Antes de mí y antes de ti, siempre ha habido profetas que predijeron a muchos países y a grandes reinos la guerra, el hambre y la peste. Y cuando un profeta predice la paz, sólo hasta que se cumplen sus palabras, se puede reconocer que es verdadero profeta, enviado por el Señor”. Entonces Jananías tomó el yugo que traía Jeremías en el cuello, lo rompió y dijo delante de todo el pueblo: “Esto dice el Señor: ‘Así romperé el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, dentro de dos años y lo quitaré del cuello de todas las naciones’ ”.
    Jeremías se alejó de allí. Pero un tiempo después de que Jananías había roto el yugo del cuello del profeta Jeremías, el Señor le habló a éste y le dijo: “Ve y dile a Jananías: ‘Esto dice el Señor: Has roto un yugo de madera, pero yo lo sustituiré por uno de hierro. Porque esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: He puesto en el cuello de todas estas naciones un yugo de hierro, para someterlas al servicio de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y hasta las bestias del campo lo servirán’ ”. Y Jeremías añadió: “Escucha, Jananías: No te ha enviado el Señor y tú has hecho que el pueblo crea en una mentira. Por eso el Señor te dice: ‘Yo te borraré de la superficie de la tierra. Este año morirás, por haber incitado a la rebelión contra el Señor’ ”. Y el profeta Jananías murió aquel mismo año, en el mes séptimo.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 14, 13-21
    En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos.
    Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: “Estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de comer”. Pero Jesús les replicó: “No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer”. Ellos le contestaron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados”. El les dijo: “Tráiganmelos”.
    Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.


    Oración

    Gracias, Señor, por todas aquellas personas que, verdaderamente inspiradas por ti, iluminan tu mensaje para que me sea más asequible, te pido que los bendigas en su labor y que los sigas inspirando. También te pido que a mí mismo me ilumines para que cuando sea mi turno de iluminar, lo haga fielmente y transmitiendo con certeza lo que viene de parte tuya.

    Acción

    Hoy meditaré en cuáles son las fuentes a través de las cuales recibo instrucción de parte de Dios, verificaré que provengan verdaderamente de la inspiración de Dios y la guía de la Iglesia, y pediré porque el Señor les bendiga.
    8 min
  • Evangelio Del Día Sábado 30 de Julio | El Día de la Gran Cuenta | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 30 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Jeremías 26, 11-16.24
    Salmo 68
    Evangelio Mateo 14, 1-12

    “Las fuerzas milagrosas actúan en él”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Detrás de estos personajes está Satanás, sembrador de odio en la mujer, sembrador de vanidad en la niña, sembrador de corrupción en el rey. Y el "hombre más grande nacido de mujer" terminó solo, en una celda oscura, por el capricho de una bailarina vanidosa, el odio de una mujer diabólica y la corrupción de un rey indeciso. Es un mártir, que dejó que su vida fallara, cada vez menos, para dar lugar al Mesías. La vida tiene valor sólo en darla, en darla en el amor, en la verdad, en darla a los demás, en la vida cotidiana, en la familia. Donarlo siempre. (Homilía Santa Marta, 8 febrero 2019)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P.)
    La fidelidad del Profeta
    Si algo se destaca en la historia de la salvación es la fidelidad de los profetas. La fidelidad con el compromiso que Dios les había encargado y nunca fue fácil anunciar lo que Dios quería comunicar a su pueblo. Decir la verdad de Dios siempre cuesta. Hoy, en la primera lectura nos recuerda la fidelidad mostrada por Jeremías.

    Todos somos conscientes que ser fieles a la opción que cada uno hemos escogido, exige esfuerzo, entereza, confianza en uno mismo, aceptación de las dificultades y, los verdaderos profetas, reforzada por la confianza en Dios. Todos sabemos lo que nos cuesta ser fieles a la opción que hemos elegido, pues encontramos dificultades en nosotros mismos, en los ambientes en que vivimos, en las circunstancias sociales, religiosas, políticas etc. Cada uno hemos hecho una opción y hemos experimentado esas dificultades.

    Jeremías nos sirve de ejemplo y de estímulo, pues, a pesar de no pasarlo nada bien, de tener ganas de hasta abandonar, permaneció fiel al encargo que Dios le había encomendado en favor de su pueblo. Por ser fiel a ese mandato tuvo que saber denunciar al pueblo de cómo no era fiel a la alianza que habían hecho con Dios. Ser fiel exige valentía, madurez humana y creyente, pero fortalece la libertad. Lo podemos ver en Jesús. ¿Soy fiel a la vocación qué he escogido?

    Precursor incluso en la muerte
    Lo ocurrido con Jeremías, amenazado de muerte se hace realidad en Juan Bautista el Precursor. El evangelista nos lo presenta como precursor de lo que le va a ocurrir a Jesús, ya que, admirando a Jesús, Herodes piensa que Juan ha resucitado. Anuncia lo que ocurrió con Jesús, lo matan, pero Jesús sí resucitó.

    La escena está llena de muchos detalles, pero sobre todo destaca la causa de la muerte de Juan. Ser fiel a la fidelidad de anunciar un valor que Herodes había transgredido. Denuncia una infidelidad pública y manifiesta. No solo es un infiel, sino un cobarde, nada valiente e incapaz para gobernar. No quedar mal, juega malas `pasadas para ser fiel.

    Nosotros, como creyentes en Jesús, también estamos llamados a vivir los valores del Evangelio y muchas veces por cobardía, por no quedar mal, no los anunciamos, porque en realidad, a veces, no los vivimos. Nos falta valentía, porque nos falta vivencia de esos valores. No somos fieles por miedo, por el qué dirán, porque nos pueden llamar retrógrados etc. Nos cuesta ser anunciadores de los valores del Evangelio, por circunstancias personales, sociales y hasta religiosas.

    Estamos necesitados de la fuerza del Espíritu Santo que nos mueva, nos ilusione y nos dé el don de la “parresia”, como a los primeros seguidores de Jesús, para ser profetas fieles a las enseñanzas y al actuar de Jesús, pues ésta sociedad está necesitada de esos profetas. Nuestro mundo necesita de profetas que hablen de Dios, Padre hecho hombre en Jesús de Nazaret y que por medio de su Espíritu nos impulsa a anunciar su Reino.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Jeremías
    Jer 26, 11-16. 24

    En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los jefes y al pueblo: “Ese hombre, Jeremías, merece la muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como ustedes mismos lo han oído”.
    Pero Jeremías les dijo a los jefes y al pueblo: “El Señor me ha enviado a profetizar todo lo que han oído contra este templo y esta ciudad. Pues bien, corrijan su conducta y sus obras, escuchen la voz del Señor, su Dios, y el Señor se retractará de la amenaza que ha pronunciado contra ustedes. Por mi parte, yo estoy en manos de ustedes: hagan de mí lo que les parezca justo y conveniente. Pero sépanlo bien: si me matan, ustedes, la ciudad y sus habitantes serán responsables de la muerte de un inocente, porque es cierto que el Señor me ha enviado a ustedes para anunciarles todas estas cosas”.

    Los jefes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: “Este hombre no merece sentencia de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios”.

    Entonces Ajicam, hijo de Safán, defendió a Jeremías, para que no fuera entregado en manos del pueblo y lo mataran.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 14, 1-12

    En aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús y les dijo a sus cortesanos: “Es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas”.
    Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, pues Juan le decía a Herodes que no le estaba permitido tenerla por mujer. Y aunque quería quitarle la vida, le tenía miedo a la gente, porque creían que Juan era un profeta.
    Pero llegó el cumpleaños de Herodes, y la hija de Herodías bailó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que le pidiera. Ella, aconsejada por su madre, le dijo: “Dame, sobre esta bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”.

    El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los invitados, ordenó que se la dieran; y entonces mandó degollar a Juan en la cárcel. Trajeron, pues, la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.

    Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y luego fueron a avisarle a Jesús.
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 29 de Julio | Contemplación y Acción | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 29 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Jeremías 26, 1-9
    Salmo 68
    Evangelio Lucas 10, 38-42

    “Creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Aquí sentimos claramente que Dios es vida y da vida, pero asume el drama de la muerte. Jesús podría haber evitado la muerte de su amigo Lázaro, pero quiso hacer suyo nuestro dolor por la muerte de nuestros seres queridos y, sobre todo, quiso mostrar el dominio de Dios sobre la muerte. En este pasaje del Evangelio vemos que la fe del hombre y la omnipotencia de Dios, el amor de Dios, se buscan y, finalmente, se encuentran. (Ángelus, 29 marzo 2020)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Sor Mihaela María Rodríguez Vera O.P.)
    En esto consiste el amor:…en que Dios nos amó
    En la primera lectura, san Juan nos habla del amor de Dios y de cómo hemos de dejarnos amar por Él. Surge la pregunta: ¿Qué es lo que nos permite amarnos unos a otros? No son nuestros méritos o nuestras capacidades, es el amor que Dios nos tiene lo que nos hace salir de nosotros mismos hacia el encuentro del otro. Vivir por medio de Jesucristo es dejar que Él atraviese las rendijas de nuestro corazón herido, para amar como Él ama. Quien no ama no se ha dejado traspasar por el amor de Cristo, porque vive centrado en sí mismo, ahogado en sus preocupaciones y en sus propias angustias.

    Vivimos intentando ser agradables a los ojos de Dios, nos esforzamos en ser buenos para merecer su amor, y nos desalentamos cuando constatamos que no le amamos como quisiéramos, que el corazón, tantas veces está lleno de dudas, de apegos y cosas de este mundo. Pero es más sencillo de lo que parece. Dios ha puesto en nuestro corazón pedacitos de Cielo, partes del Reino futuro porque nos amó primero y quiso que nos entregáramos a los demás como Él se entregó por nosotros. Es Él quien lo realiza, por pura gracia y misericordia.

    El amor de perfección al que Dios nos llama no es otra cosa que vivir desde el Corazón de Cristo, anunciar la vida eterna, lo que Dios ha hecho con nosotros, cómo nos ha amado y nos sigue amando en cada circunstancia de nuestra vida. Tener limpio el corazón de juicios e intereses, tender la mano al necesitado de afecto, de una caricia, de una palabra de aliento, en definitiva, ser signos del Amor de Dios para el otro, sin imponer nuestras reglas, sin intentar que los demás sean lo que nosotros deseamos. Éste es el amor al que Dios nos llama, un amor puro y libre en Jesucristo.

    Creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios
    Leemos en el Evangelio que “cuando Marta supo que venía Jesús le salió al encuentro”. Sabemos que, en otro pasaje, Jesús le dice a Marta que se afana por muchas cosas, que sólo una es importante. Vemos cómo Marta ha hecho un proceso, se ha dado cuenta con la muerte de su hermano Lázaro de qué es lo importante: salir al encuentro de Cristo aun en medio de la muerte y la incertidumbre.

    Marta reconoce el señorío y el poder de Cristo: “Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”. A la vez que le reprocha al Maestro el no haber estado cerca, manifiesta que Jesús es el Señor de vida y muerte, sabe que sólo Él tiene poder para devolverle la vida a Lázaro.

    Marta es para nosotros, un gran testimonio de fe: “Sé que lo que pidas al Padre, te lo concederá”. Marta, como el salmista, experimenta la esperanza en medio de su angustia y clama a Dios “Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha y lo libra de todas sus angustias”. Marta es la que puede bendecir a Dios en todo momento, en la abundancia de tener a Cristo en su casa y poder servirle, y en la pobreza de tenerle lejos y haber perdido a su hermano, porque tiene la certeza de que es el Hijo de Dios, y de que Él todo lo puede.

    ¿Cómo reaccionamos nosotros ante un hecho doloroso e inevitable como la muerte? ¿Qué hacemos cuando sentimos la impotencia de la pérdida? Lo primero que sale es el dolor, el grito desesperado de angustia, tal vez, incluso murmuremos contra Dios porque la vida nos parece insoportable ante lo que hemos perdido. Hay algo que podemos aprender de Marta, y es que dejándonos transformar por Cristo, podremos superar cualquier dificultad, fiándonos totalmente de Jesucristo, tal como lo hizo ella. Marta realiza un proceso de abandono y transformación en Jesús, sale de ella misma y de sus preocupaciones para decir “Eres Tú, Tú eres el Cristo, eres el Señor de la historia, de mi historia, sólo Tú tienes poder para hacer crecer de nuevo la vida donde hay muerte”. Jesús no sólo resucita a Lázaro de la muerte, también resucita a Marta, la rescata de su propia esclavitud y le da una nueva libertad para creer, amar y confiar siempre en Dios.

    Animados con esta experiencia de Marta, confiemos también nosotros en Jesucristo, Hijo de Dios vivo, sólo Él nos puede sacar del abismo, darnos vida donde sólo vemos muerte. Que nuestras palabras anuncien al mundo entero que Él es el Señor, y abandonemos todo aquello que nos pesa, que nos duele, en sus manos. Y Él lo transformará todo, y hará algo nuevo y maravilloso en nosotros.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
    1 Jn 4, 7-16

    Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él.

    El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.

    Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor en nosotros es perfecto.

    En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado su Espíritu. Nosotros hemos visto, y de ello damos testimonio, que el Padre envió a su Hijo como salvador del mundo. Quien confiesa que Jesús es Hijo de Dios, permanece en Dios y Dios en él.

    Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en ese amor. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 11, 19-27

    En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a Ma¬ría para consolarlas por la muerte de su hermano Lázaro. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas”.

    Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta respondió: “Ya sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?” Ella le contestó: “Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”.


    Oración

    Líbrame, Señor, de una falsa espiritualidad, que nunca use de pretexto a la Iglesia para desentenderme de mis deberes como cristiano, no quiero ser un ritualista sino un verdadero cristiano, es decir, alguien semejante a ti, alguien dispuesto a vivir los valores morales de tu Evangelio en medio de este mundo que mantiene una actitud tan indiferente al mal e incluso, persecutoria hacia los que te buscan. Señor, quiero ser como eres tú.

    Acción

    Hoy revisaré qué tanto impactan en mi vida los actos religiosos que hago, si son en verdad motivo de cambio o sólo los hago por costumbre o por apaciguar mi conciencia; de ser así, hoy haré un compromiso de vivir conforme a lo que creo y celebro en esas acciones.
    6 min
  • Evangelio Del Día Jueves 28 de Julio | Espera En El Señor | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 28 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Jeremías 18, 1-6
    Salmo 145
    Evangelio Mateo 13, 47-53

    “Sacar de su tesoro lo nuevo y lo antiguo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Si uno no se deja formar cada día por el Señor, se vuelve un sacerdote apagado, que se arrastra en el ministerio por inercia, sin entusiasmo por el Evangelio ni pasión por el Pueblo de Dios. En cambio, el sacerdote que día tras día se confía en las manos expertas del Alfarero con la «A» mayúscula, conserva a lo largo del tiempo el entusiasmo en el corazón, acoge con alegría la frescura del Evangelio, habla con palabras capaces de tocar la vida de la gente. A los participantes del Congreso Internacional Organizado por la Congregación para El Clero, 7 octubre 2017)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Juan José de León Lastra O.P.)
    ¿No puedo yo trataros como este alfarero, casa de Israel?
    Lo que Yahvé quiere indicar con la palabra humana de Jeremías, con el símbolo del alfarero, es que es consciente de que a veces no acertamos en nuestro esfuerzo por realizar lo que Dios quiere de nosotros. Como falla a veces el alfarero cuando pretende confeccionar un recipiente válido para contener diversos productos. El alfarero vuelve a iniciar su tarea, sin desánimo, dice el texto. Dios está dispuesto una vez y otra a contar con el ser humano, que falla con frecuencia, para que se realice su proyecto. Cierto que existe una diferencia notable. Nosotros no somos simple barro moldeable. Nosotros somos seres libres, que tomamos nuestras decisiones. Por eso cuando se produce un fallo, no se debe a la impericia del alfarero; sino, por el contrario, a nosotros. Dios cuenta con nuestra libertad. El mal uso de ella es el responsable de que nuestra vida no se ajuste a lo que Dios quiere de nosotros. Pero Dios no se cansará, insistirá en contar con nosotros. Y si Dios insiste, no tenemos ningún derecho a cansarnos nosotros, y renunciar a llevar a cabo la obra que Dios quiere realizar en nosotros. Es día para preguntarnos sobre nuestros cansancios de ser buenos y obrar el bien. Como también sobre cuándo nos servimos de la falsa disculpa de que lo que se nos pide nos supera. En parte porque olvidamos que Dios propone lo que quiere hacer, pero a la vez se ofrece para ayudarnos -sin cansancio-.

    Sacar del arca lo nuevo y lo antiguo
    “Sacar del arca lo nuevo y lo antiguo” es lo propio de quien entiende el reino de los cielos. Tenemos derecho a preguntarnos, ¿qué quiere decir Jesús con esa afirmación? ¿Se referirá a que como en otros lugares manifiesta, no viene ni a destruir ni a olvidar lo antiguo, lo que para sus oyentes constituía al buen judío, pero sí a dar plenitud, y para ello ofrece aspectos nuevos, que han de conciliarse con lo antiguo y perfeccionarlo? La realidad histórica de la condición humana, de personas y pueblos es algo evidente. Hay que “distinguir los tiempos” para situarse bien en el momento en que se vive, decían ya los antiguos. La Palabra de Dios es palabra dicha a modo humano, sometida su comprensión a los tiempos en que cada ser humano la escucha. Jesús introduce un nuevo tiempo -una era-, pero sin rupturas. En el Sermón del Monte dice: “antes se os dijo, pero yo os digo”; pero se trata de ir más allá: de amar a amigos y también enemigos, por ejemplo; de perfeccionarse en el amor.

    Es un magnífico consejo para cada uno de nosotros, para la misma Iglesia. Es necesario avanzar en la interpretación de la Palabra de Dios. Los textos evangélicos están redactados en un tiempo determinado por hijos de ese tiempo, ahora es necesario interpretarlos teniendo en cuenta lo que apunta el Vaticano II, los “signos de los tiempos”. Es un principio que sirve para nuestra vida. ¡Cuántas veces nos excusamos diciendo: “el catecismo que aprendí, lo que a mí me enseñaron desde pequeño…” para justificar la falta de esfuerzo en ahondar en lo que la palabra de Dios nos dice y exige en este momento!

    Entiendo que es imprescindible esa reflexión para ser fieles a la Palabra de Dios. Una cosa es la tozudez y otra la fidelidad. En la tozudez se prescinde de cualquier argumento que no sea, “así ha sido siempre”. Como si la historia se hubiera detenido: sin esperar, como indica el texto evangélico, al final de los tiempos, y adelantar ese final.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Jeremías
    Jer 18, 1-6
    Esto es lo que el Señor me dijo: “Jeremías, ve a la casa del alfarero y ahí te haré oír mis palabras”.
    Fui, pues, a la casa del alfarero y lo hallé trabajando en su torno. Cuando se le estropeaba la vasija que estaba modelando, volvía a hacer otra con el mismo barro, como mejor le parecía.
    Entonces el Señor me dijo: “¿Acaso no puedo hacer yo con ustedes, casa de Israel, lo mismo que hace este alfarero? Como está el barro en las manos del alfarero, así ustedes, casa de Israel, están en mis manos”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 13, 47-53

    En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de los cielos se parece también a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.

    ¿Han entendido todo esto?’’ Ellos le contestaron: “Sí”. Entonces él les dijo: “Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas”.

    Y cuando acabó de decir estas parábolas, Jesús se marchó de allí.


    Oración

    Señor, quiero ser como el barro en tus manos, maleable, moldeable, dócil; pues confío en tus manos para hacer la mejor vasija, la vasija perfecta. Cuando algo falle en mi vida, Señor, cuando esté tomando una forma que no es la que pensaste, deshazme y hazme de nuevo cada vez hasta ser, Dios mío, según el modelo de tu corazón..

    Acción

    Hoy meditaré en cuáles son las manos que Dios está usando para moldearme en este momento y seré dócil a ellas.
    7 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 27 de Julio | El Tesoro de la Palabra de Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 27 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Jeremías 15, 10. 16-21
    Salmo 58
    Evangelio Mateo 13, 44-46

    “El reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    En nuestros días, todos lo sabemos, la vida de algunos puede resultar mediocre y apagada porque probablemente no han ido a la búsqueda de un verdadero tesoro: se han conformado con cosas atractivas pero efímeras, de destellos brillantes pero ilusorios porque después dejan en la oscuridad. Sin embargo, la luz del Reino no son fuegos artificiales, es luz: los fuegos artificiales duran solamente un instante, la luz del Reino nos acompaña toda la vida. (Ángelus, 26 julio 2020)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    No te podrán porque yo estoy contigo
    La historia nos dice que la vida de los profetas, como la de Jeremías, nunca fue fácil y que sus palabras y ellos mismos no fueron bien acogidos por su pueblo. Es verdad que la palabra del Señor les cogió de arriba a abajo y que ahí encontraban su alegría y sus fuerzas. “Me has seducido, Yahvé, y me dejé seducir; me has agarrado y me has podido. Por eso, “cuando encontraba palabras tuyas, las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón”. Pero a la hora de proclamarlas, en muchas ocasiones, se topaban con el rechazo de su pueblo. Tan es así que Jeremías llegó a maldecir el día de su nacimiento. “¿Para qué haber salido del seno a ver pena y aflicción, y a consumirse en la vergüenza mis días?”.

    ¡Pero el Señor nunca dejó solo a Jeremías! “Frente a este pueblo te pondré como muralla de bronce inexpugnable: lucharán contra ti y no te podrán, porque yo estoy contigo para labrarte y salvarte”. Hay que entender bien estas palabras. No significan que todo le irá bien y que sus oyentes le van a escuchar y aceptar. Se refieren a que ninguno de sus enemigos, ninguno de los que acechan su vida le podrá arrebatar de su corazón sus convicciones, el mantenerse en la palabra de Dios, el mantenerse en la amistad con Dios. Ésa es la gran victoria de todo profeta, la victoria de Jeremías. Dios ha permanecido con él siempre, también en las persecuciones, también en los momentos de decaimiento, también en los momentos de la cruz… “¿Quién nos separará del amor de Dios?... Nada, ni nadie”.

    Y lleno de alegría… el tesoro
    Jesús nos dice que “El reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo”. Podemos decir que las características del tesoro son las siguientes. Es lo que permanentemente me atrae y fascina; lo que me llena y da felicidad, no cinco minutos, ni cinco días, ni tres años, sino permanentemente, algo compatible con los sinsabores de la vida; es también la fuente de mi energía, donde acudo en busca de fuerzas e ilusión cuando la debilidad me pone cerco; es también desde donde juzgo, valoro y vivo todo lo que se me presenta en la vida.

    Para nosotros los cristianos, aquellos a los que Jesús ha salido a nuestro encuentro y nos ha desvelado quién es él, es claro que ese tesoro escondido es el mismo Jesús, pues cumple sus características. Y nos ha pasado que con gran alegría hemos dejado y vendido todo lo que teníamos para comprar ese campo que contiene el ya para siempre nuestro gran tesoro. Con estremecimiento de nuestro corazón podemos afirmar que es la mejor compra que hemos hecho en nuestra vida.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del profeta Jeremías
    Jer 15, 10. 16-21
    ¡Ay de mí, madre mía!
    ¿Por qué me engendraste
    para que fuera objeto de pleitos y discordias
    en todo el país?
    A nadie debo dinero, ni me lo deben a mí,
    y sin embargo, todos me maldicen.

    Siempre que oí tus palabras, Señor,
    las acepté con gusto;
    tus palabras eran mi gozo
    y la alegría de mi corazón,
    porque yo defendía tu causa,
    Señor, Dios de los ejércitos.

    No me senté a reír con los que se divertían;
    forzado por tu mano, me sentaba aparte,
    porque me habías contagiado con tu propia ira.
    ¿Por qué mi dolor no acaba nunca
    y mi herida se ha vuelto incurable?
    ¿Acaso te has convertido para mí, Señor,
    en espejismo de aguas que no existen?

    Entonces el Señor me respondió:
    "Si te vuelves a mí, yo haré que cambies de actitud,
    y seguirás a mi servicio;
    si separas el metal precioso de la escoria,
    seguirás siendo mi profeta.
    Ellos cambiarán de actitud para contigo
    y no tú para con ellos.
    Yo te convertiré frente a este pueblo
    en una poderosa muralla de bronce:
    lucharán contra ti, pero no podrán contigo,
    porque yo estaré a tu lado para librarte y defenderte,
    dice el Señor.
    Te libraré de las manos de los perversos,
    te rescataré de las manos de los poderosos".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 13, 44-46

    En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.

    El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra''.


    Oración

    Señor, puríficame, separa en mí la escoria de la maldad, la rebeldía, el pecado, y deja sólo el metal precioso de tu libertad, tu alegría, la confianza plena en ti y el amor. Yo, por mi parte, sigo ratificándote que te pertenezco y donde me envíes yo iré.

    Acción

    Hoy meditaré en los momentos difíciles de mi vida, y le daré gracias a Dios, consciente de que a través de ellos él me ha formado y me ha purificado.
    8 min
  • Evangelio Del Día Martes 26 de Julio | El Sembrador | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 26 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Jeremías 14, 17-22
    Salmo 78
    Evangelio Mateo 13, 36-43

    “Señor, explícanos la parábola”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Nos hará bien esta semana pensar en el final. Si el Señor me llama hoy, ¿qué haría? ¿Qué iba a decir? ¿Qué grano le mostraré? el pensamiento del fin nos ayuda a avanzar; no es un pensamiento estático: es un pensamiento que prosigue porque es proseguido por la virtud, por la esperanza. “Sí, habrá un final, pero ese final será un encuentro: un encuentro con el Señor. Es verdad, será un relato de lo que he hecho, pero también, será un encuentro de misericordia, de alegría, de felicidad”. Pensar en el fin, el fin de la creación, el fin de la propia vida, es sabiduría; los hombres sabios lo hacen. (Homilía Santa Marta 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Virgilia León Garrido O.P.)
    Diles estas palabras: “mis ojos se deshacen en lágrimas…”
    La primera lectura comienza describiéndonos un cuadro desolador, es la imagen que contemplan los ojos divinos que lo refleja en los ojos del profeta para que éste los pronuncie ante el pueblo. Es una visión del reino de Judá en plena destrucción, todo es amargura y dolor. Yahvé mira a su pueblo que está bajo una herida grave de exterminio, tanto en el campo como en la ciudad. Más aún, los mismos profetas y sacerdotes han perdido la función de ser los guías religiosos que sostengan la fe del pueblo, “andan errantes y sin sentido por el país”.Ante tanta desgracia que llega por parte del Señor, Jeremías no desfallece, es consciente y confiesa las culpas del pueblo, pide ayuda: “¿Has desechado totalmente a Judá?”

    La finalidad de esta profecía es enfrentar al pueblo con su propio pecado, no para hundirlo en él, sino para que vea, clame al Señor y regrese purificado.

    En la segunda parte, Jeremías va desgranando su súplica angustiosa ante Yahvé, él conoce a un Dios misericordioso y a Él se dirige. Ante tanta ruina, el profeta se identifica con el pueblo “hemos pecado contra Ti y merecemos tu castigo y abandono”, pero Tú no eres como los dioses paganos, Tú puedes evitar esta destrucción. Recuerda, sí, recuerda que Tú nos elegiste como tu heredad, recuerda oh Yahvé y no rompas tu alianza y la promesa de guiar siempre a tu pueblo.

    Según avanza el relato, pareciera que ya no queda esperanza, pero Jeremías vuelve a insistir: Ciertamente todo nos ha sobre venido por los pecados de Judá, pero por el honor de tu nombre no permitas que los pueblos paganos crean que nos has rechazado o más aún que Tú no eres el verdadero Dios. Todo esto sería la mayor tragedia que nos puede sobre venir. Jeremías termina con un grito de total confianza: “Nosotros esperamos en ti, porque eres tú quien hace todo eso.”

    Al contemplar y orar con este texto les invito a que hagamos una lectura contrastada con nuestra propia realidad social y religiosa. Seguro que descubrimos un gran número de semejanzas y acciones que nos ofrezcan luces en nuestro caminar. ¡Cuánto necesitamos aprender de la actitud del profeta!

    Señor, acláranos el sentido de la parábola
    La explicación que Jesús se apresura a dar a sus discípulos una vez entrado en casa y escuchado la petición, supone una condescendencia con ellos, les ofrece una instrucción especial. La gente que le sigue se quedará solo con la predicación de las parábolas. Bien es verdad que los discípulos solo piden la explicación sobre una: “la de la cizaña”

    Comienza Jesús su explicación. La realiza de un modo sorprendente. Casi todas las personas y acciones del relato son transferidas a la realidad religiosa y son enumeradas como en una lista. Dice: El Hijo del hombre es el sembrador de la buena semilla; el campo es el mundo,… y va siguiendo la lista.

    En un estudio bíblico entraríamos a ver que puede significar el lenguaje y las formas que emplea, en qué sentido esta dicho, la utilización de tales expresiones en Mt y en otros libros de la biblia, qué opinan los biblistas, etc… Aquí, dejamos esto; voy a intentar expresar lo que me dice a mí.
    Me pregunto si es que ésta parábola de la cizaña es más confusa, o es más clara que las otras, o lo que cuesta es llevarla a la práctica? Hay unos versículos en la parábola, -que no han sido leídos hoy- (v 29-30) son la respuesta del señor a sus siervos, que quiero traerlos aquí, recordarlos y sentir cómo ellos son luz para la lectura de hoy” ¿Quieres que vayamos a arrancar la cizaña? Él les dijo: “no, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis con ella el trigo. Dejad que crezcan juntos ambos hasta el tiempo de la siega; entonces diré…” Es una verdadera exhortación a tener la paciencia necesaria para la espera de la siega o del juicio final.

    Me imagino un campo de Castilla en estos momentos cuando la siega está en su apogeo. Han transcurrido bastantes meses desde la siembra y el labrador ha contemplado su campo con esperanza de una buena cosecha. Ha realizado todo lo que depende de él para que la cosecha llegue a su fin. Y el final, ya está.

    Así está haciendo Dios con la humanidad, (aquí podemos colocar: nación, pueblo, comunidad, yo misma, tu vida, etc…) Dios tiene una paciencia inmensa, es Él fiel. ¿Y yo, y tú? ¿Cómo se desarrolla nuestra existencia cotidiana? Dios sigue caminando a nuestro lado, ve lo malo y lo bueno crecer juntos en este caminar, pero Él, no está de brazos cruzados simplemente esperando,…como tampoco nosotros podemos actuar pensando solamente en el dramatismo de esos tres últimos versículos de Mateo si es así; nos estaríamos perdiendo lo mejor de haber sido salvados. No podemos aceptar el vivir alejados de la vida de Dios. De nosotros depende.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del profeta Jeremías
    Jer 14, 17-22
    Que mis ojos lloren sin cesar de día y de noche,
    porque la capital de mi pueblo está afligida por un gran desastre,
    por una herida gravísima.
    Si salgo al campo, encuentro gente muerta por la espada;
    si entro en la ciudad, hallo gente que se muere de hambre.
    Hasta los profetas y los sacerdotes
    andan errantes por el país y no saben qué hacer.
    ¿Acaso has rechazado, Señor, a Judá?
    ¿O te has cansado ya de Sión?
    ¿Por qué nos has herido tan gravemente,
    que ya no tenemos remedio?
    Esperábamos tranquilidad y sólo hay perturbación;
    esperábamos la curación y sólo encontramos miedo.
    Reconocemos, Señor, nuestras maldades
    y las culpas de nuestros padres;
    hemos pecado contra ti.
    Por ser tú quien eres, no nos rechaces;
    no deshonres el trono de tu gloria.
    Acuérdate, Señor, de tu alianza con nosotros
    y no la quebrantes.
    ¿Acaso los ídolos de los paganos pueden hacer llover?
    ¿Acaso los cielos, por sí solos, pueden darnos la lluvia?
    Tú solo, Señor y Dios nuestro, haces todas estas cosas,
    por eso en ti tenemos puesta nuestra esperanza.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 13, 36-43
    En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo”.

    Jesús les contestó: “El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del demonio; el enemigo que la siembra es el demonio; el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.

    Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga’’.


    Oración

    Señor bueno y santo, yo sé que tú tienes pensamientos de bien y no de mal para mí, dame tu gracia y atráeme con tu amor para vivir en la gloriosa libertad de tu reino y huir de la esclavitud del pecado, acuérdate y hazme recordar la alianza de amor que tienes conmigo y, ya que tú eres mi esperanza, enséñame a vivir en ella y anhelarla día tras día.

    Acción

    Hoy me alejaré prontamente de cada situacón que me quiera hacer caer en pecado, y seré muy consciente de cómo cada cosa que ahí conduce, sólo produce tristeza y desánimo, en vez de la alegría que Dios nos regala.
    6 min
  • Evangelio Del Día Lunes 25 de Julio | Mártir Santiago Apóstol | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 25 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Rojo
    XVII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura 2 Corintios 4, 7-15
    Salmo 125
    Evangelio Mateo 20, 20-28.

    “Mi cáliz lo beberéis”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Esta ansia de mundanidad, esta ansia de ser mas importante que los demás y decir: “no!, yo merezco esto, el otro no lo merece”. Esto es mundanidad, esto es el espíritu del mundo y quien respira este espíritu, respira la enemistad de Dios. Jesús, en otro pasaje, dice a los discípulos. “O están conmigo o están contra de mi” No están comprometidos con el Evangelio. Y cuando se quiere vivir el Evangelio haciendo concesiones, al final se encuentra con un espíritu mundano, que siempre busca de hacer concesiones de escalar más, de dominar, de ser más grandes. (Homilía Santa Marta, 25 febrero 2020)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray José Rafael Reyes González)
    Celebramos hoy la fiesta de Santiago Apóstol, uno de los 12 discípulos de Jesús y hermano de Juan. Ambos hermanos fueron llamados por Jesús para seguirlo cuando se encontraban arreglando las redes en lago de Genesaret para pescar. Jesús le puso el sobrenombre de “Boanerge”, que significa “hijo del trueno”. Fue martirizado en Jerusalén, como leemos en la primera lectura y su tumba fue trasladada, según la Tradición, por los cruzados en la Edad Media a España, a Santiago de Compostela. Por esta razón, es el patrón de España.

    El rey Herodes mandó pasar a cuchillo a Santiago
    En la primera lectura de este miércoles leemos la referencia que hace el libro de los Hechos de los Apóstoles al martirio de Santiago. Santiago fue ejecutado por haber declarado lo que leemos: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres…”. Evidentemente esto supone una subordinación contra la autoridad que gobernaba en Palestina (Roma). No importa quién fue o quiénes fueron los que dictaron y ejecutaron la sentencia contra Santiago. Lo importante es que la sangre de Santiago fue derramada por haber creído y en consecuencia, haber predicado a Jesús; sangre llena de la vida de la fe; sangre que se convierte en testimonio claro y evidente de Dios. El martirio de cualquier cristiano por ser cristiano es testimonio claro de lo que significa: dar la vida por Dios. Pero sin llegar a este extremo, que están sufriendo muchos cristianos también hoy en día, el martirio es el sacrificio del Amor en nuestra vida cotidiana. ¿Quién dijo que amar fuera fácil? Pero sin Amor morimos.

    También nosotros creímos y por eso hablamos
    San Pablo en la segunda lectura de la 2Cor subraya la realidad del ser humano: el ser humano porta la vida y la muerte, lleva la luz y la oscuridad del misterio de la vida humana. Somos complejos, somos difíciles de entender a nosotros mismos. No nos entendemos. A veces, somos lo mejor de nosotros mismos y, otras veces, somos lo peor de nosotros mismos. Pero Pablo quiere poner de manifiesto que lo mejor de nosotros mismos lo llevamos en vasijas de barro, es decir, lo llevamos mezclado con lo peor de nosotros mismos. Y es juntamente en esta mezcla donde tiene lugar la fuerza extraordinaria de Dios. La fuerza de Dios, el Espíritu de Dios, el tesoro de Dios se realiza a pesar de nuestra debilidad. Es en la debilidad donde Dios despliega todo su poder. Es en la debilidad de la cruz, en la sangre derramada de los mártires, donde Dios muestra todo su poderío: Amor, puro Amor. El Amor es la fuerza de Dios en medio de la debilidad, de la basura e inmundicia humana, de la porquería humana.

    Pero esta es nuestra esperanza: el Amor es capaz de brillar en medio de mundicia humana. Y esta, es también nuestra de la fe, lo que creemos y por eso, esto es lo único que predicamos: el Amor: “También nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros”

    Mi cáliz lo beberéis
    En el evangelio de hoy que se nos propone en esta festividad es el famoso diálogo de la madre de Santiago y Juan con Jesús acerca del futuro de sus hijos. El futuro de los de los seguidores de Jesús es simplemente beber su mismo cáliz, es decir, el cáliz de la salvación, beber la misma suerte que Jesús. Santiago bebió hasta la última gota que fue el martirio. Jesús aprovecha la provocación de la madre de Santiago y de Juan para enseñar a sus discípulos cuál debe de ser la regla de gobierno entre ellos: No es la imposición, la autoridad de la tiranía, sino la autoridad del servicio, de la inocencia. Por ello, la sangre de Santiago, la vida de Santiago, es una sangre que ha sido derramada según la regla de gobierno enseñada por Jesús: el que quiera ser poderoso que se haga servidor. La regla del servicio es sangre derramada, plenitud de vida desgastada, amargura llena de dulzura… es vida y muerte… es la regla del Amor.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
    2 Cor 4, 7-15
    Hermanos: Llevamos un tesoro en vasijas de barro, para que se vea que esta fuerza tan extraordinaria proviene de Dios y no de nosotros mismos. Por eso sufrimos toda clase de pruebas, pero no nos angustiamos. Nos abruman las preocupaciones, pero no nos desesperamos. Nos vemos perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no vencidos.

    Llevamos siempre y por todas partes la muerte de Jesús en nuestro cuerpo, para que en este mismo cuerpo se manifieste también la vida de Jesús. Nuestra vida es un continuo estar expuestos a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De modo que la muerte actúa en nosotros, y en ustedes, la vida.

    Y como poseemos el mismo espíritu de fe que se expresa en aquel texto de la Escritura: Creo, por eso hablo, también nosotros creemos y por eso hablamos, sabiendo que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado con ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes, de manera que, al extenderse la gracia a más y más personas, se multiplique la acción de gracias para gloria de Dios.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 20, 20-28
    En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: “¿Qué deseas?” Ella respondió: “Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino”. Pero Jesús replicó: “No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?” Ellos contestaron: “Sí podemos”. Y él les dijo: “Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado”.

    Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos”.


    Oración

    Señor Dios, que nos has dado la dignidad de hijos tuyos por medio del sacramento del bautismo, y nos has hecho morada de tu Espíritu Santificador, ayúdanos a ser dóciles a este mismo Espíritu y obedientes en el seguimiento de tu Hijo, para que tu gracia no sea infecunda en nosotros, sino que demos frutos abundantes, y merezcamos así, gozar de la vida que tienes preparada para nosotros desde antes de la creación del mundo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

    Acción

    El día de hoy dedicaré unos minutos por la mañana, a mediodía, por la tarde y antes de ir a dormir para dar gracias a Dios por tantas cosas buenas que me ha dado en la vida.
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 23 de Julio | Sangre Del Cordero | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 23 DE JULIO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XVI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Jeremías 7, 1-11
    Salmo 83
    Evangelio Mateo 13, 24-30

    “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    “La vida cristiana es permanecer en mí”. Permanecer. Y este permanecer no es un permanecer pasivo, un adormecimiento en el Señor: esto sería quizás un “sueño beatífico”, pero no es eso. Este permanecer es un permanecer activo, y también es un permanecer recíproco. ¿Por qué? Porque Él dice: «Permaneced en mí, como yo en vosotros» (v. 4). Él también permanece en nosotros, no sólo nosotros en Él. Es una permanencia recíproca. En otra parte dice: Yo y el Padre «vendremos a él y haremos morada en él» (Jn 14,23). Es un misterio, pero un misterio de vida, un hermoso misterio. Esta permanencia recíproca. También con el ejemplo de los sarmientos: es cierto, los sarmientos sin la vid no pueden hacer nada porque la savia no circula, necesitan la savia para crecer y dar fruto; pero también el árbol, la vid necesita sarmientos, porque los frutos no están unidos al árbol, a la vid. Es una necesidad recíproca, es una permanencia recíproca para dar fruto. (Homilía Casa Santa Marta, 13 mayo 2020)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.)
    No soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí
    A Pablo le llegan noticias de que las comunidades están inmersas en una grave crisis de de identidad cristiana. La incorporación de judíos judaizantes muy “radicales”, revolucionaron la unidad de las comunidades: cumplimiento de la Ley y la circuncisión.

    Pablo creía que siguiendo los principios de la ley, sería considerado una buena persona por Dios y podría ir al cielo a su presencia. Así vivió gran parte de su vida hasta que tuvo su encuentro con el Señor en su camino a Damasco. Pudo comprender que esa ley lo único que traía a su vida era esclavitud y frustración pues, por él mismo, jamás lograría cumplirla en su totalidad. Por eso nos dice que Cristo no murió en vano sino que trajo justicia a nuestras vidas por su gracia y no porque nosotros tuviéramos que seguir la ley.

    Nos recuerda que, en Cristo Jesús, hay un antes y un después. Que en Cristo Jesús, nuestra forma de vivir y de pensar son crucificadas junto con Él para no vivir más así sino empezar un nuevo camino en sus términos. Un camino que le da sentido a nuestra vida. Un camino que trae bendición.
    Piénsalo. Cada vez que pones trabas a los principios de Dios ¿Qué pasa en tu vida? Por el contrario, ¿Cuál es tu experiencia cuando has obedecido y dejado que Dios guíe tus decisiones?

    Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador
    Hoy el Evangelio nos habla de la «vid y los sarmientos» para expresarnos la relación vital existente entre Jesús y el creyente, entre la Palabra de Jesús y el que la acepta como propia. La comparación que nos pone resalta la compenetración que tiene que haber entre Jesús y el creyente, entre el redentor y el redimido.

    La salvación, viene a decirnos el Señor, es un regalo de Dios pero no se opera de un modo mágico. Insiste en la necesidad de permanecer unidos para dar frutos, guardando los mandamientos y manteniendo el amor mutuo. Quienes escuchaban a Jesús comprendían bien el alcance mesiánico de su mensaje ya que, a través de la Sagrada Escritura, el pueblo de Dios fue comparado en muchas ocasiones con la «viña»: una viña cuidada con gran cariño por Dios y, sin embargo, ella le responde con amargos frutos.

    El labrador cuida con gran atención y cariño sus viñas para que no se deterioren y arruinen. Dios cuida de nosotros, pero debemos dejar que nos atienda, que nos «pode», que corte sarmientos inútiles. Si no le dejamos actuar, si nos desentendemos de él, quedaremos arruinados. Seremos como esos sarmientos que, desgajados de la cepa, se secan y solamente sirven para ser quemados.
    La unión con Cristo es indispensable para dar fruto.¡Es imposible ser eficaces cristianamente si no estamos unidos a él! Ser cristiano exige vivir unido a Cristo. Sin esta unión de amistad seremos miembros secos en su Comunidad, en su Iglesia: «el que permanece en Mí y yo en él, ése dará mucho fruto». Por eso el Señor afirma que «sin Mí no podéis hacer nada».


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas
    Gal 2, 19-20
    Hermanos: Por la ley estoy muerto a la ley, a fin de vivir para Dios. Estoy crucificado con Cristo.

    Vivo, pero ya no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí. Pues mi vida en este mundo la vivo en la fe que tengo en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 15, 1-8
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.

    Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.

    Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos’’.
    8 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
Oraciones, lecturas y alabanzas de cada dia. Las oraciones y lecturas son publicadas en Cinco…