Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

By Hoy En OracionReligion & Spirituality
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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Viernes 13 de Mayo | Jesús Nos Sostiene | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 13 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    IV Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 13, 26-33
    Salmo 2
    Evangelio Juan 14, 1-6

    “ Yo soy el camino y la verdad y la vida ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El Señor indica dos remedios para el turbamiento. Él sabe que, en la vida, la peor ansiedad, el turbamiento, viene de la sensación de no tener fuerzas, del sentirse solos y sin un punto de referencia ante lo que nos sucede. Esta angustia, en la que a la dificultad se le añade mayor dificultad, no la podemos superar solos. Porque la liberación del turbamiento pasa por la confianza. Encomendarse a Jesús, dar el “salto”. Y esta es la liberación de la angustia. Y Jesús ha resucitado y está vivo precisamente para estar siempre a nuestro lado. Tomó nuestra humanidad sobre sí mismo para llevarla más allá de la muerte, a un nuevo lugar, al Cielo, para que allí donde está Él, estuviéramos también nosotros. Pero, ¿cómo podemos llegar al Paraíso? ¿Cuál es el camino a seguir? Esta es la frase decisiva de Jesús. Lo dice hoy: «Yo soy el camino» (v. 6). Jesús es el camino para subir al cielo: tener una relación abierta con Él, imitarlo en el amor, seguir sus pasos. (Regina Caeli, 10 mayo 2020)


    Reflexión del Evangelio de Hoy (Sor Inmaculada de la Cruz, OP)
    A ti se dirige este mensaje de salvación
    Durante el tiempo pascual leemos los Hechos de los Apóstoles, donde Lucas, muchas veces en primera persona, nos narra el expansión de la Iglesia primitiva, los viajes de Pedro y Pablo y sus discursos programáticos. Hoy escuchamos uno de los discursos de Pablo, casi calcado del de Pedro el día de Pentecostés.

    Y este discurso se dirige hoy a ti y a mí, que escuchamos la Palabra de Dios con oídos nuevos, en un contexto histórico diferente, en medio de un mundo convulso y dividido por las guerras, las discordias, las amenazas y los pecados de los hombres. Esta palabra de salvación es para ti. Dios fue lo suficientemente fuerte para librar al inocente de la muerte, y lo hizo resucitando a Jesús, y hoy sigue siendo lo suficientemente fuerte para librarte a ti de las ataduras de la muerte que te amenaza, sólo hace falta que tengas fe y creas este anuncio de liberación.

    El mismo poder que se manifestó en la resurrección de Jesucristo y que estamos celebrando durante el tiempo pascual, puede actuar hoy en todas tus muertes, en tus sinsentidos, en tus tristezas y soledades y puede arrancar tu vida de la muerte porque tú hoy, aquí y ahora, eres heredero de esta promesa.

    Yo soy el camino y la verdad y la vida
    Nuevamente el Evangelista Juan nos muestra lo lejos que estaban los discípulos de comprender a su Maestro. En el momento cumbre de su vida, durante los discursos de despedida tras la cena, Jesús está en el nivel más elevado del misterio de Dios y los pobres apóstoles siguen sin enterarse de nada. No podía ser de otro modo pues debían estar muy confundidos, acaban de escuchar el anuncio de la traición de Judas, han escuchado que Pedro negará a Jesús tres veces, y el Maestro les ha anunciado su partida al Padre. Es normal, a nosotros nos pasaría lo mismo, que les invada el miedo, la tristeza y la desesperanza.

    Así estamos nosotros muchas veces, amenazados por tantos temores, nos falta la esperanza y pensamos que todo lo creemos y en lo que se fundamenta nuestra fe, está a punto de desaparecer.

    Sin embargo, las palabras del Maestro son también para nosotros, “No se turbe vuestro corazón…, me voy a prepararos un lugar”. Pero a nosotros nos pasa como a los discípulos, que no entendemos lo que quiere decir el Señor, porque estamos agobiados y confundidos por las cosas de este mundo, porque nuestro corazón no está centrado en el Señor, sino que está estresado y ocupado por tantas cosas.

    Por eso, es necesario que Jesús nos diga “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Él es el único medio para ir al Padre, el único camino, porque Él es la verdad y la vida.

    Tú que te encuentras hoy confundido, desesperanzado, escucha esta palabra de salvación: “No te turbes, Yo soy el Camino, y la Verdad y la Vida”. Si quieren que recorras camino de perdición, caminos contrarios al espíritu del Evangelio, acuérdate que Jesús es el Camino. Si quieren hacerte creer nuevas ideologías más acordes con la modernidad del siglo XXI, acuérdate que Él es la Verdad. Si quieren que vivas una vida lejos de Él, una vida superficial, vacía, exitosa y vana, acuérdate que Él es la Vida.

    Oración:

    Señor Jesús, en tu Pascua has venido a nuestra vida a tomarnos de la mano y sacarnos del abismo de la muerte. En medio de nuestras tinieblas tú vienes a nosotros a decirnos, “No temáis, no se turbe vuestro corazón”. No dejes que me pierda en el camino de la vida, engañado por verdades a medias, creyendo que vivo la vida que tú quieres para mí. ¡Entra en nuestro corazón con la fuerza de tu Resurrección y muéstranos el verdadero Camino, porque sólo Tú eres la Verdad que conduce a la Vida plena! Amén.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 13, 26-33

    En aquellos días, Pablo continuó su predicación en la sinagoga de Antioquía de Pisidia con estas palabras:

    “Hermanos míos, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este mensaje de salvación les ha sido enviado a ustedes. Los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús, y al condenarlo, cumplieron las palabras de los profetas que se leen cada sábado: no hallaron en Jesús nada que mereciera la muerte, y sin embargo, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y después de cumplir todo lo que de él estaba escrito, lo bajaron de la cruz y lo pusieron en el sepulcro.

    Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y él, ya resucitado, se apareció durante muchos días a los que lo habían seguido de Galilea a Jerusalén. Ellos son ahora sus testigos ante el pueblo.

    Nosotros les damos la buena nueva de que la promesa hecha a nuestros padres nos la ha cumplido Dios a nosotros, los hijos, resucitando a Jesús, como está escrito en el salmo segundo: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy’’.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 14, 1-6

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque ahora voy a prepararles un lugar. Cuando me vaya y les prepare un sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy”.

    Entonces Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” Jesús le respondió: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí”.


    Oración

    Señor, quiero que mi vida, mis actitudes, mi amor, sean una invitación abierta y constante, para que los que viven a mi lado participen y disfruten también del cielo, no sólo al final de su vida, sino incluso ya desde ahora. Amén.

    Acción

    En este día buscaré algún mensaje sobre la vida de Jesús, y se lo haré llegar a mis contactos de correo electrónico e imprimiré algunos para otros conocidos.
    8 min
  • Evangelio Del Día Jueves 12 de Mayo | Nos Entregaste Todo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 12 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    IV Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 13, 13-25
    Salmo 88
    Evangelio Juan 13, 16-20

    “ El que recibe a quien yo envíe me recibe a mí ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Si existe una actitud que nunca es fácil, no se da por descontado tampoco para una comunidad cristiana, es precisamente la de saberse amar, de quererse en el ejemplo del Señor y con su gracia. A veces los contrastes, el orgullo, las envidias, las divisiones dejan la marca también en el rostro bello de la Iglesia. Una comunidad de cristianos debería vivir en la caridad de Cristo, y sin embargo es precisamente allí que el maligno “mete la pata” y nosotros a veces nos dejamos engañar. Cuántas personas se han alejado, por ejemplo de alguna parroquia o comunidad por el ambiente de chismorreos, de celos, de envidias que han encontrado ahí. También para un cristiano saber amar no es nunca un dato adquirido una vez para siempre; cada día se debe empezar de nuevo. (Regina Caeli, 21 mayo 2017)


    Reflexión del Evangelio de Hoy (Fray Emilio García Álvarez O.P.)
    Tradición y novedad en la predicación de Pablo
    En el libro de los Hechos de los Apóstoles, que leemos a lo largo del Tiempo pascual, uno de los protagonistas principales es san Pablo. Junto con sus compañeros, arriba en uno de sus viajes a Antioquía de Pisidia, situada en la parte meridional de la actual Turquía. Según su costumbre, va a la sinagoga e, invitado a hablar, comienza haciendo una apretada síntesis de la historia de la salvación, para empalmar con Jesús, en quien se cumplen las promesas que Dios hizo a David.

    La predicación a los judíos es una prioridad en las primeras etapas de la misión apostólica de san Pablo. Recordarles su pasado más significativo no es un simple recurso retórico; es una forma de fundamentar la continuidad histórica del proyecto salvífico de Dios, insertando la novedad de Jesús en la tradición más constante de su pueblo.

    Hay en ese discurso una serie de argumentos que avalan su veracidad sobre el Mesías: una larga y sólida tradición que apunta a su aparición ya próxima; el anuncio autorizado de un profeta reconocido, como Juan el Bautista, que asegura su inminente presencia salvadora; y el testimonio fehaciente de la vida de Jesús, que Pablo describirá a continuación de manera detallada ante quienes tuvieron ocasión de conocer los hechos.

    No son, sin embargo, argumentos que demuestren sin lugar a dudas el mesianismo de Jesús (si así fuera, todos lo aceptarían). Se necesita estar abiertos al Espíritu, que ilumina los corazones sencillos a través de la palabra del testigo, revestido él también de la autoridad reveladora de ese mismo Espíritu.

    ¿Estamos nosotros abiertos al influjo del Espíritu de Dios? ¿Nos apoyamos con confianza en los indicios persuasivos que sus mensajeros nos presentan?

    Servicio y misión en la vida de Jesús y de sus discípulos
    El largo discurso de despedida de Jesús antes de su pasión arranca del lavatorio de los pies de sus discípulos. Después de ese gesto –que Juan coloca en el lugar en que los otros evangelistas sitúan la última cena-, Jesús comenta el sentido ejemplar que tiene para quienes quieran seguirle. Es un gesto de servidumbre: él lo ha realizado precisamente para dar a entender que ha venido a servir y que todo el que quiera tenerlo a él por maestro deberá adoptar también una actitud de servidor.

    “El criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía”, dice Jesús. Si él, que es el Señor, ha sido enviado a servir a la humanidad y ha llevado ese servicio hasta la entrega de su vida por nosotros, ¿hasta dónde estamos dispuestos a llevar el nuestro?

    Él dio testimonio del que lo envió, hablando del reino de amor que Dios quiere establecer entre nosotros e inaugurándolo ya en compañía de sus discípulos. Si nosotros, gracias a la fe, lo recibimos a él como enviado de Dios, acogemos también por medio de él la presencia de Dios, que cambia nuestra vida y la hace reflejo de la suya. Una de las consecuencias de esta presencia es que nos convierte a nosotros también en enviados suyos, misioneros de su mensaje de amor por el mundo.

    Como enviados, nuestra vida ha de estar constantemente referida a quien nos envía; es su mensaje el que tenemos que difundir, no nuestras ideas. ¿Hasta qué punto nuestra labor misionera transmite fielmente lo que él nos encargó transmitir? Y, cuando recibimos elogios de quienes nos escuchan o nos contemplan, ¿sabemos remitirlos a su verdadero inspirador?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 13, 13-25

    En aquellos días, Pablo y sus compañeros se hicieron a la mar en Pafos; llegaron a Perge de Panfilia, y allí Juan Marcos los dejó y volvió a Jerusalén. Desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia, y el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron decir: “Hermanos, si tienen alguna exhortación que hacer al pueblo, hablen”.

    Entonces se levantó Pablo, y haciendo señal de silencio con la mano, les dijo:

    “Israelitas y cuantos temen a Dios, escuchen: El Dios del pueblo de Israel eligió a nuestros padres, engrandeció al pueblo cuando éste vivía como forastero en Egipto y lo sacó de allí con todo su poder, lo alimentó en el desierto durante cuarenta años, aniquiló siete tribus del país de Canaán y dio el territorio de ellas en posesión a Israel por cuatrocientos cincuenta años. Posteriormente les dio jueces, hasta el tiempo del profeta Samuel.

    Pidieron luego un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, que reinó cuarenta años. Después destituyó a Saúl y les dio por rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará todos mis designios.

    Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un salvador, Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un bautismo de, y hacia el final de su vida, Juan decía: ‘Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien no merezco desatarle las sandalias’ ”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 13, 16-20

    En aquel tiempo, después de lavarles los pies a sus discípulos, Jesús les dijo:

    “Yo les aseguro: el sirviente no es más importante que su amo, ni el enviado es mayor que quien lo envía. Si entienden esto y lo ponen en práctica, serán dichosos.

    No lo digo por todos ustedes, porque yo sé a quiénes he escogido. Pero esto es para que se cumpla el pasaje de la Escritura, que dice: El que comparte mi pan me ha traicionado. Les digo esto ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, crean que Yo soy.

    Yo les aseguro: el que recibe al que yo envío, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado”.


    Oración

    Señor, quiero ser inundado por tu Palabra, así, como tú mismo lo dices, procuraré obrar en todo conforme a lo que ahí está escrito, y sé muy bien que tendré tu favor y éxito en todo lo que emprenda.

    Acción

    Desde hoy haré un plan adicional de lectura, para que cada día pueda ir conociendo más de la Palabra de Dios.
    5 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 11 de Mayo | Debemos Ser Luz | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 11 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    IV Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 12, 24-13, 5
    Salmo 66
    Evangelio Juan 12, 44-50

    “ Yo he venido al mundo como luz ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Es la misión de Jesús: llevar la luz. Y la misión de los apóstoles es llevar la luz de Jesús. Iluminar. Porque el mundo estaba en tinieblas. No es fácil vivir en la luz. La luz nos hace ver muchas cosas feas dentro de nosotros que no queremos ver: los vicios, los pecados... todo esto nos ciega, nos aleja de la luz de Jesús. Pero si comenzamos a pensar en estas cosas, no encontraremos un muro, no, encontraremos una salida, porque Jesús mismo dice que Él es la luz, y también: “Vine al mundo no para condenar al mundo, sino para salvar al mundo” (cf. Jn 12,46-47). Jesús mismo, la luz, dice: “Ten valor: déjate iluminar, déjate ver por lo que tienes dentro, porque soy yo quien te lleva adelante, para salvarte. No te condeno. Yo te salvo” Hay muchas tinieblas interiores. Y el Señor nos salva. Pero nos pide que las veamos primero; tener el valor de ver nuestras tinieblas para que la luz del Señor entre y nos salve. (Santa Marta, 6 mayo 2020)


    Reflexión del Evangelio de Hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    La difusión del evangelio
    En esta lectura, de manera un tanto resumida, San Lucas hace referencia al avance del evangelio en los primeros tiempos. “En aquellos días, la Palabra del Señor cundía y se propagaba”. Nos habla de Jerusalén, pero da mayor cabida a Antioquía, donde parece indicarnos que existía una iglesia floreciente donde había profetas y doctores. Nos cita sus nombres, pero que, exceptuando a Pablo y a Bernabé, podemos decir que casi no han pasado la historia de la propagación del evangelio, y a nosotros nos suenan cuando leemos este pasaje de los Hechos. Lo cual quiere decir, entre otras cosas, que además de Pablo, Bernabé y los apóstoles, la difusión del evangelio ha sido llevada a cabo también por cristianos podemos decir casi anónimos. Esto fue así en la iglesia primitiva y en la iglesia de todos los tiempos, también en nuestra iglesia del siglo XXI.

    Al final de la lectura, entra en juego el Espíritu Santo que envía a Bernabé y a Pablo a Salamina a anunciar la Palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. La propagación del evangelio de Jesús está en marcha.

    Yo he venido al mundo como luz
    El mismo Dios nos ha revelado que es Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Algo que nos supera pero que aceptamos limpiamente porque esta verdad nos viene de arriba. Los teólogos nos dicen que “hacia dentro” los tres son iguales y el mismo Jesús lo testifica: “Felipe quien me ve a mí ve al Padre”, “el que me ve a mí, ve al que me ha enviado”. Pero “hacia fuera”, hacia nosotros, cada uno tiene una misión. El Padre tiene la misión de enviar a su Hijo al mundo a predicar el evangelio: “Porque yo no he hablado por cuenta propia; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar”; “Lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre”.

    Por encima de estas matizaciones teológicas, Jesús con mucha rotundidad nos habla de sí mismo como la luz que ha venido al mundo a iluminar a todos los que acudan a él. “Yo he venido al mundo como luz, y así el que cree en mí no quedará en tinieblas”. En este tiempo de resurrección, Jesús ha llenado de luz nuestro corazón asegurándonos que gracias a él también nosotros vamos a vencer a la muerte y poder resucitar a una vida de total felicidad. También el Padre nos resucitará a nosotros: “Si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo a los que han muerto en Jesús, Dios los resucitará con él”. Nuestro destino es la vida y no la muerte.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 12, 24–13, 5

    En aquel tiempo, la palabra del Señor cundía y se propagaba. Cumplida su misión en Jerusalén, Saulo y Bernabé regresaron a Antioquía, llevando consigo a Juan Marcos.

    Había en la comunidad cristiana de Antioquía algunos profetas y maestros, como Bernabé, Simón (apodado el “Negro”), Lucio el de Cirene, Manahén (que se crió junto con el tetrarca Herodes) y Saulo. Un día estaban ellos ayunando y dando culto al Señor, y el Espíritu Santo les dijo: “Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la misión que les tengo destinada”. Todos volvieron a ayunar y a orar; después les impusieron las manos y los despidieron.

    Así, enviados por el Espíritu Santo, Saulo y Bernabé fueron a Seleucia y zarparon para Chipre. Al llegar a Salamina, anunciaron la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 12, 44-50

    En aquel tiempo, exclamó Jesús con fuerte voz: “El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no siga en tinieblas.

    Si alguno oye mis palabras y no las pone en práctica, yo no lo voy a condenar; porque no he venido al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo.

    El que me rechaza y no acepta mis palabras, tiene ya quien lo condene: las palabras que yo he hablado lo condenarán en el último día. Porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que mi Padre, que me envió, me ha mandado lo que tengo que decir y hablar. Y yo sé que su mandamiento es vida eterna. Así, pues, lo que hablo, lo digo como el Padre me lo ha dicho’’.


    Oración

    Acepto tu llamado, Señor y el envío de tu Espíritu Santo, para que mi vida haga cundir tu Palabra en mi entorno, derrama tu fuerza y usa cada parte de mí para que pueda reflejarte.

    Señor, me comprometo, desde lo más profundo de mí, con el envío que me haces, dirige mis pasos y dame la sabiduría para reflejar tus pensamientos y sentimientos a los que me rodean.

    Acción

    Hoy buscaré a tres personas totalmente desconocidas y les hablaré de Dios y del plan de amor que él tiene para sus vidas.
    8 min
  • Evangelio Del Día Martes 10 de Mayo | Gracias Mamá | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 10 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    IV Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 11, 19-26
    Salmo 86
    Evangelio Juan 10, 22-30

    “ Yo les doy la vida eterna ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Estas palabras nos comunican un sentido de absoluta seguridad y de inmensa ternura. Nuestra vida está totalmente segura en las manos de Jesús y del Padre, que son una sola cosa: un único amor, una única misericordia, reveladas de una vez y para siempre en el sacrificio de la cruz. Nada ni nadie podrá arrancarnos de las manos de Jesús, porque nada ni nadie puede vencer su amor. ¡El amor de Jesús es invencible! (Regina Caeli, 17 abril 2016)


    Reflexión del Evangelio de Hoy (Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.)
    Se pusieron a hablar también a los griegos
    La persecución generada en la sinagoga de los helenistas (judíos que habían vivido en la diáspora y habían regresado a Jerusalén, por lo que hablaban griego) después de lo de Esteban (Hch 8,1) produjo una gran dispersión de todos aquellos judeocristianos de lengua griega más allá de tierras palestinenses. Los dispersados comenzaron a predicar la Buena Noticia de Jesús en los lugares donde se iban asentando (cf. Hch 8,4). Normalmente, pensando que los judíos estaban más preparados para acoger el mensaje de Jesús por su conocimiento de las Escrituras, los seguidores del Nazareno predicaban en la sinagoga, y tras presentar las promesas del Antiguo Testamento, anunciaban cómo se habían cumplido en Jesús. Sin embargo, un grupo más atrevido, oriundo de Chipre y Cirene que ya había convivido con los gentiles, conocedor de su lengua, comienza también a predicar la Buena Nueva del Señor Jesús a los griegos (v.20). Con gran alegría y sorpresa experimentaron que “la mano del Señor” estaba con ellos y un gran número “creyeron y se convirtieron al Señor” (v.21).

    Esto fue visto con cierta sospecha por parte de la iglesia Madre de Jerusalén, por lo que enviaron a Bernabé, aquel que había vendido un campo y había puesto el dinero a los pies de los apóstoles (Hch 4,36-37), gozaba de gran credibilidad y estaba lleno del Espíritu Santo, a que investigara lo que estaba ocurriendo. Bernabé, no solo ve con buenos ojos y acepta la nueva propuesta evangelizadora, sino que la bendice y anima a todos a permanecer unidos al Señor.

    Seguidamente Bernabé va a buscar a Pablo, que ya había experimentado el encuentro con el Señor Jesús (Hch 9), para introducirlo en la comunidad. Será en Antioquia, donde encontramos una comunidad abierta, la primera comunidad mixta de judíos y gentiles, la ciudad en la que se llamó a los discípulos de Jesús, hasta ahora nazarenos (nazoreos), por primera vez cristianos, los de Cristo.

    El texto de Hechos abre muchos interrogantes a nuestras estrategias evangelizadoras. ¿Seguimos predicando a Jesús de Nazaret a los mismos de siempre o somos capaces de abrirnos a nuevos destinatarios, los que nunca han conocido a Jesús o los alejados de la Iglesia? ¿No tendremos que cambiar nuestros discursos y lenguajes para que el Proyecto del Reino llegue a los hombres y mujeres del siglo XXI con los que compartimos la existencia?

    Yo les doy la vida eterna
    La escena del evangelio tiene lugar en el templo, durante la fiesta de la Dedicación al mismo. En ésta se conmemoraba la nueva consagración del altar del santuario que había sido profanado años antes por Antíoco Epífanes (164 a. C). Jesús se pasea por el pórtico de Salomón que rodea la gran explanada, situada al lado Este del templo. Los enemigos hacen corro a su alrededor, en cierta manera, acosándolo como hacen los hombres violentos contra el justo del Sal 22, y provocándolo a fin de que diga una palabra que sirva de excusa para la condenación oficial: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».

    En el fondo, el conflicto viene dado porque la imagen del Mesías de aquellos coetáneos de Jesús dista mucho de la imagen del Mesías con la que se auto presenta el Maestro de Nazaret. Mientras la primera responde a un líder nacionalista y político contra la ocupación romana, Jesús se identifica con el Mesías de la promesa davídica encarnado en el pastor de Ezequiel, que “apacienta a sus ovejas y las hace reposar, busca la oveja perdida, recoge a la descarriada, venda a las heridas, fortalece a la enferma” (Ez 36,15-16). Sus obras, los signos realizados, han ido mostrando esa realidad, pero no han querido creerle porque no son de sus ovejas. En cambio, sus ovejas escuchan su voz, y Él las conoce en sus luces y sus sombras. Las ovejas del rebaño de Jesús distinguen la voz de su pastor entre los miles de voces que escuchan (Jn 10,3) y van tras Él porque saben que solo Él puede ofrecer la vida para siempre, esa que transforma toda la existencia, aquí ahora, y luego en “la otra vida” o mejor en “la vida otra”; esa vida eterna no es ni más ni menos que sumergirse en la comunión amorosa del Padre y del Hijo, participar de su vida divina, unirse a la danza eterna del Dios Trinidad. El evangelio me interpela ¿soy de las ovejas de Jesús Pastor? ¿Reconozco su voz entre otras muchas? ¿Qué signos experimento que me hacen saberme sumergido en el Dios Trinidad? ¿Cómo ayudo a otros a encontrarse con ese Pastor cuidadoso que da Vida y Vida en abundancia?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 11, 19-26

    En aquellos días, algunos de los que se habían dispersado, huyendo de la persecución desatada después de la muerte de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía; pero predicaban el Evangelio solamente a los judíos. Sin embargo, hubo entre ellos algunos chipriotas y cirenenses, que al llegar a Antioquía, comenzaron a dirigirse también a los griegos y a predicarles el Evangelio del Señor Jesús. Y como la mano del Señor estaba con ellos, muchos se convirtieron y abrazaron la fe.

    Cuando llegaron estas noticias a la comunidad cristiana de Jerusalén, Bernabé fue enviado a Antioquía. Llegó Bernabé, y viendo la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho; y como era hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe, exhortó a todos a que, firmes en su propósito, permanecieran fieles al Señor. Así se ganó para el Señor una gran muchedumbre.

    Entonces Bernabé partió hacia Tarso, en busca de Saulo; y cuando lo encontró, lo llevó consigo a Antioquía. Ambos vivieron durante todo un año en esa comunidad y enseñaron a mucha gente. Allí, en Antioquía, fue donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 22-30
    Jn 10, 22-30

    Por aquellos días, se celebraba en Jerusalén la fiesta de la dedicación del templo. Era invierno. Jesús se paseaba por el templo, bajo el pórtico de Salomón. Entonces lo rodearon los judíos y le preguntaron: “¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo claramente”.

    Jesús les respondió: “Ya se lo he dicho y no me creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno”.


    Oración

    Mucho tiempo he tenido miedo a las cosas negativas en mi vida, Señor, pero hoy entiendo que tú te vales de todo eso para propagar tu Evangelio. Por eso, Jesús, y a pesar de cualquier cosa, te ofrezco mis problemas, situaciones difíciles y crisis para que tu gloria se manifieste, sólo te pido tu gracia para mantenerme en pie y dando un buen testimonio de tu acción en mi vida.

    Acción

    Este día enfrentaré las dificultades que se me presenten y dejaré de evadir aquellas de las que me he estado escondiendo.
    7 min
  • Evangelio Del Día Lunes 9 de Mayo | Jesus Dio Su Vida Por Nosotros | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 09 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    IV Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 11, 1-18
    Salmo 41 y 42
    Evangelio Juan 10, 1-10

    “ Yo soy la puerta ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús, pastor bueno y puerta de las ovejas, es un jefe cuya autoridad se expresa en el servicio, un jefe que para mandar dona la vida y no pide a los otros que la sacrifiquen. Hay una dimensión de la experiencia cristiana que quizá dejamos un poco en la sombra: la dimensión espiritual y afectiva. A veces racionalizamos demasiado la fe y corremos el riesgo de perder la percepción del timbre de esa voz, de la voz de Jesús buen pastor, que estimula y fascina. Para Él no somos nunca extraños, sino amigos y hermanos. Sin embargo, no es siempre fácil distinguir la voz del pastor bueno. Estad atentos. Está siempre el riesgo de estar distraídos por el estruendo de muchas otras voces. Hoy somos invitados a no dejarnos desviar por las falsas sabidurías de este mundo, sino a seguir a Jesús, el Resucitado, como única guía segura que da sentido a nuestra vida. (Regina Caeli, 7 mayo 2017)


    Reflexión del Evangelio de Hoy (Dña. Montserrat Palet Dalmases)
    Orar atentos a la llamada de Dios
    La aceptación del pagano Cornelio, con su familia, en el seno de la comunidad cristiana, provoca una reacción de resistencia en una parte de los cristianos de Jerusalén. El hecho pone de manifiesto dos cosas:

    El punto álgido de la dificultad, más que la circuncisión, era el compartir mesa con los paganos. ¿Cómo celebrar la Eucaristía, si ésta, habitualmente, se tenía en el marco de una comida? ¿Cómo mantener la unidad de la fe entre dos comunidades separadas en su liturgia?
    Los hermanos más apegados a la tradición judía no discuten la autoridad de Pedro, sino su prudencia al intervenir en este caso concreto.
    Pedro les explica, cronológicamente lo sucedido. Estaba en oración; vino el Espíritu y se acordó de lo que le había dicho el Señor.

    Hoy día ante las dificultades, el orden puede ser el mismo. Orar, atentos a la llamada de Dios sin cerrarnos a nosotros mismos y sin manifestar suficiencia ni altivez. Reconocer lo que sucede y descubrir los signos de los tiempos, pues Dios sigue actuando. Recordar la palabra de Jesús, porque en ella y en su vida tenemos el discernimiento para obrar. ¿Puede un buen cristiano oponerse a lo que manifiestamente viene de Dios?

    Con estas actitudes y sin dejarse ganar por el desaliento o la irritación ante los prejuicios de hermanos que no entienden y retrasan con su resistencia la misión, los cristianos encontrarán serenidad, alegría y capacidad para alabar a Dios, porque el Señor sigue hoy concediendo la conversión que lleva a la vida.

    Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo
    Hay en este salmo una sentida súplica. Una persona fiel se encuentra lejos del templo y, cercado por el enemigo, desea con toda el alma ver el rostro de Dios, visitarle en su templo.

    La sed de Dios y el ansia de ver su rostro pueden vivirse, de momento, en el encuentro con Jesucristo en la Eucaristía.

    La puerta de salvación
    Los judíos esperaban al Mesías anunciado por los profetas. Unos, como Rey que triunfaría sobre todos los enemigos de Israel e implantaría su reinado universal y perfecto. Otros, como Siervo doliente que cargaría con los pecados del pueblo. Algunos, en fin, como Pastor verdadero que agruparía a los judíos dispersos por el mundo.

    Juan señaló a Jesús como Siervo y Cordero de Dios. Jesús se presentará como Rey en la Pasión. Ahora lo hace como Pastor que viene en nombre de Dios a reunir las ovejas dispersas.

    Los pastores de Israel son ladrones que se aprovechan de sus puestos de dirigentes y no aman a las ovejas. No se ocupan del rebaño; no apacientan a las ovejas ni fortalecen a las débiles; no cuidan a las enfermas ni cuidan a las heridas; no hacen volver a las descarriadas ni buscan a las perdidas, sino que las dominan con violencia y dureza. De esta manera las ovejas se dispersan por falta de pastor.

    Esto se va a terminar con Jesús, ya que es el pastor y mediador único, que permite llegar hasta pastos a las ovejas. Él es la puerta del redil. No hay otra puerta de salvación para entrar en la casa del Padre.

    Jesús explica las relaciones que hay entre Él y sus ovejas. Las llama por su nombre. Las conoce una a una y a su vez es conocido por ellas. Las saca a los pastos. Todo esto indica una intimidad, una entrega total. El pastor no ve en las ovejas su negocio y prosperidad, las ama y está dispuesto a dar la vida por ellas para que así tengan vida abundante.

    ¿Cuál es tu puerta de salvación?

    ¿Cómo afronto las dificultades que surgen a diario?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 11, 1-18

    En aquellos días, los apóstoles y los hermanos que vivían en Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro regresó a Jerusalén, los circuncidados le hicieron reproches, diciendo: “Has entrado en la casa de unos incircuncisos y has comido con ellos”.

    Entonces Pedro les contó desde el principio lo que le había pasado: “Estaba yo en la ciudad de Jafa, en oración, cuando tuve una visión y vi algo semejante a un gran mantel, que sostenido por las cuatro puntas, bajaba del cielo hasta donde yo me encontraba. Miré con atención aquella cosa y descubrí que había en ella toda clase de cuadrúpedos, fieras, reptiles y aves. Oí luego una voz que me decía: ‘Levántate, Pedro. Mata el animal que quieras y come’. Pero yo le respondí: ‘Ni pensarlo, Señor. Jamás he comido nada profano o impuro’. La voz del cielo me habló de nuevo: ‘No tengas tú por impuro lo que Dios ha hecho puro’. Esto se repitió tres veces y luego todo fue recogido hacia el cielo.

    En aquel instante, se presentaron en la casa donde yo estaba tres hombres, que venían de Cesarea, con un recado para mí. El Espíritu me dijo entonces que me fuera con ellos sin dudar. También fueron conmigo estos seis hermanos y todos entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó cómo había visto de pie, ante él, a un ángel que le dijo: ‘Manda a buscar en Jafa a Simón, llamado Pedro. Lo que él te diga, te traerá la salvación a ti y a toda tu familia’. En cuanto empecé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como había descendido al principio sobre nosotros. Entonces me acordé de lo que había dicho el Señor: ‘Juan bautizó con agua; pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo’. Por lo tanto, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesús, ¿quién soy yo para oponerme a Dios?”

    Con esto se apaciguaron y alabaron a Dios, diciendo: “Por lo visto, también a los paganos les ha concedido Dios la conversión que lleva a la vida”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 10, 11-18

    En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.

    Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

    El Padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita; yo la doy porque quiero. Tengo poder para darla y lo tengo también para volverla a tomar. Éste es el mandato que he recibido de mi Padre’’.


    Oración

    Señor, inspira mi corazón para que te busque, ayúdame a descubrir que cada paso que dé en mi vida, debe estar sostenido en la oración; que todos mis anhelos, deseos y sentimientos más profundos deben haber sido validados por tu santa voluntad en los momentos en que me encuentro en tu presencia.

    Acción

    Organizaré mi agenda de tal manera que lo primero y lo último que haga cada día sea estar un momento en oración delante de Dios.
    8 min
  • Evangelio Del Día Sábado 7 de Mayo | Entrégate Al Señor Jesus | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 07 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    III Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 9, 31-42
    Salmo 115
    Evangelio Juan 6, 60-69

    “ ¿Quién puede hacerle caso? ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Ante el prodigioso gesto de Jesús que alimenta a miles de personas con cinco panes y dos peces, todos lo aclaman y quieren llevarlo en triunfo, hacerlo rey. Pero cuando Él mismo explica que ese gesto es signo de su sacrificio, es decir, del don de su vida, de su carne y de su sangre, y que quien quiera seguirlo debe asimilarlo a Él, debe asimilar su humanidad entregada por Dios y por los demás, entonces no gusta, este Jesús nos pone en crisis. Preocupémonos si no nos pone en crisis, ¡porque quizás hayamos aguado su mensaje! Y pidamos la gracia de dejarnos provocar y convertir por sus "palabras de vida eterna". (Ángelus 22 de agosto de 2021)


    Reflexión del Evangelio de Hoy (Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P.)
    Actividad evangelizadora de Pedro
    Como estamos en tiempo Pascual, la liturgia nos recuerda, cómo la fuerza del Resucitado impulsó a sus discípulos a comunicar su presencia. Lo hacían como lo hizo Jesús cuando estaba con ellos, curando, liberando, acercándose a las personas y llevándoles esperanza e ilusión a sus vidas, y decían que no lo hacían ellos sino en nombre y con la fuerza del Espíritu que Jesús les había comunicado. En nombre de Jesús. En la lectura de hoy es Pedro, al que buscan y se acerca y con su actuación muchos descubren la buena noticia traída por Jesús: Dios quiere siempre el bien de las personas y ama a todos.

    ¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?
    Este interrogante del salmo es una invitación a vivir la vida dándonos cuenta de lo que hemos recibido y recibimos cada día, por parte de Dios. Cada día debemos prestar atención a todos los dones que Dios nos está concediendo, para vivir en actitud de agradecimiento. El agradecimiento debe convertirse en una actitud de alabanza.

    Este modo de hablar es duro. ¿Quién puede hacerle caso?
    Jesús no es insensible a la actitud de sus discípulos ante sus palabras. Más que duras, pues no eran insultantes, les resultaban novedosas e incomprensibles, de ahí la crítica y lo que murmuraban. La reacción de Jesús resulta de lo más interesante. No se defiende, sólo que reúne a los más cercanos. San Pedro, como siempre, es el que responde ante la pregunta provocadora de Jesús. ¿A quién vamos a ir? ¿Quién mejor que tú puede orientarnos en la vida? Tus palabras nos animan, pues son Espíritu que nos impulsa, y son vida que dan sentido a nuestra existencia.

    Hoy, como entonces, nos resulta difícil de entender la Palabra de Jesús. Nos cuesta comprenderla cuando la escuchamos. Nos cuesta cumplirla, por eso muchas veces la olvidamos y no la escuchamos. Algunas son muy claras y sencillas. Otras son comprometidas, pero todas resultan una buena manera de dar sentido a nuestra vida, si las escuchamos con interés y sabiendo que nos las dirige, porque nos quiere y quiere nuestro bien.

    Vivimos tiempos de mucha comunicación. Una comunicación que solemos oír, pero la mayoría de las veces no la escuchamos. Con la Palabra de Dios nos suele ocurrir lo mismo, la oímos pero no la cuchamos. Las Palabras de Jesús, tenemos que escucharlas, pues con ellas vamos descubriendo a qué y a quién dio importancia Jesús en su vida. Debemos recobrar una actitud de escucha serena y tranquila de la Palabra de Dios. Ella orienta nuestra existencia, enseñándonos a vivir con una confianza grande en Dios como Padre-Madre que busca introducir en nuestro mundo un proyecto humanizador, para dar pasos hacía una humanidad más justa, digna y fraterna para todos.

    Como reto de la Resurrección y con la fuerza del Espíritu, debemos recuperar a Jesús como el maestro espiritual y humano que puede dar sentido a nuestra existencia. Sus palabras son Espíritu y Vida. Si queremos vivir con esperanza, con amor, con ilusión y con sentido no busquemos mejor maestro para nuestra vida. No lo hay.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 9, 31-42

    En aquellos días, las comunidades cristianas gozaban de paz en toda Judea, Galilea y Samaria, con lo cual se iban consolidando, progresaban en la fidelidad a Dios y se multiplicaban, animadas por el Espíritu Santo.

    Pedro recorría toda la región y una vez fue a visitar a los fieles que vivían en Lida. Ahí encontró a un hombre, llamado Eneas, que tenía ya ocho años de estar en cama, paralítico. Pedro le dijo: “Eneas, Jesucristo te da la salud. Levántate y tiende tu cama”. Eneas se levantó inmediatamente; y todos los habitantes de Lida y de la llanura de Sarón que lo vieron, se convirtieron al Señor.

    Había en Jafa, entre los discípulos, una mujer llamada Tabitá (que significa “gacela”), la cual hacía infinidad de obras buenas y repartía limosnas. En aquellos días cayó enferma y murió. Lavaron su cadáver y lo tendieron en una habitación del segundo piso. Como Lida está cerca de Jafa, los discípulos, sabiendo que Pedro estaba allá, enviaron dos hombres para suplicarle que fuera a Jafa sin tardar. Pedro fue con ellos. Tan pronto como llegó, lo condujeron a la habitación del segundo piso. Allí lo rodearon todas las viudas, llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Tabitá les había hecho, cuando aún vivía.

    Pedro mandó salir a todos, se postró de rodillas y se puso a orar; luego, dirigiéndose a la muerta, dijo: “Tabitá, levántate”. Ella abrió los ojos y al ver a Pedro, se incorporó. Él la tomó de la mano y la levantó; llamó a los fieles y a las viudas y se la entregó viva. Esto se supo por toda Jafa y muchos creyeron en el Señor.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 6, 60-69

    En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús dijeron al oír sus palabras: “Este modo de hablar es intolerable, ¿quién puede admitir eso?”

    Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: “¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen”. (En efecto, Jesús sabía desde el principio quienes no creían y quién lo habría de traicionar). Después añadió: “Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede”.

    Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: “¿También ustedes quieren dejarme?” Simón Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios”.
    6 min
  • Evangelio Del Día Viernes 6 de Mayo | Jesus Esta Presente En La Eucaristía | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 06 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    III Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 9, 1-20
    Salmo 116
    Evangelio Juan 6, 52-59

    “ El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    En Jesús, en su “carne” –es decir, en su concreta humanidad– está presente todo el amor de Dios, que es el Espíritu Santo. Quien se deja atraer por este amor va hacia Jesús, y va con fe, y recibe de Él la vida, la vida eterna. (Ángelus 9 de agosto de 2015)


    Reflexión del Evangelio de Hoy (Sor Cristina Tobaruela O. P.)
    Ese hombre es un instrumento elegido por mí
    Saulo es un judío celoso de la ley y de las tradiciones, que lucha decididamente frente a la herejía que se está extendiendo; pero en el camino, el Señor resucitado, al que persigue, le sale al encuentro.

    Y lo que le sucedió fue una revelación tal de Jesús, que transformó totalmente su vida. Lo llevó a una visión completamente nueva de las cosas,

    A partir de ahora juzga su vida de manera tan nueva que la exclamación que mejor resume su respuesta interior a la palabra de Jesús en el camino de Damasco es: “me he equivocado en todo”.

    En el mismo momento en que Jesús le hace comprender “te has equivocado en todo”, le dice “te confío todo”, te mando. A partir de ahora el destino de Saulo está ligado al nombre de Jesús, nombre que debe llevar y atestiguar ante los paganos y ante sus gobernantes.

    Cambia el sentido de su vida. Y el perseguidor se convierte en apóstol.

    Dios escoge a sus discípulos cómo y cuándo quiere y del modo más imprevisto, siempre es Él quien llama. Y siempre llama para una misión, una misión para construir el Reino. Cuando se le responde, cuando se le deja entrar, lo que encontramos desborda todo aquello que dejamos atrás.

    En el salmo responsorial recordamos la misión que el Señor encomienda a Saulo y nos encomienda a todos: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

    El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí y yo en el
    El Evangelio de ayer terminaba con la invitación de Jesús a comer su carne. El texto evangélico de hoy comienza con la murmuración de los judíos ante esta promesa de un pan que es su carne: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”

    Ante el escándalo de los judíos Jesús insiste en que es imprescindible comer su carne y beber su sangre para participar de su vida. Su carne y su sangre son verdadero alimento y verdadera bebida, comunican la vida y ponen en comunión personal con él, que es el portador y mediador de la vida divina.

    No se trata de comer su carne física y beber su sangre física. Se trata de aceptar y asimilar su presencia, que alimenta nuestras vidas. Y alimentar nuestras vidas significa que las llena de sentido, de fortaleza, de gracia, para seguir caminando. Comer y beber el cuerpo y sangre de Cristo es transformarnos en él mismo, es hacerse uno con él, habitar en él.

    Pero el que come y bebe, está dispuesto a su vez a ser alimento para los demás.

    Cuando comemos ese pan que es Cristo, entramos en comunión con él, nos comprometemos a realizar la comunión entre nosotros, a transformar nuestra vida en don, sobre todo para los más pobres, para los que sufren.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 9, 1-20

    En aquellos días, Saulo, amenazando todavía de muerte a los discípulos del Señor, fue a ver al sumo sacerdote y le pidió, para las sinagogas de Damasco, cartas que lo autorizaran para traer presos a Jerusalén a todos aquellos hombres y mujeres seguidores del Camino.

    Pero sucedió que, cuando se aproximaba a Damasco, una luz del cielo lo envolvió de repente con su resplandor. Cayó por tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Preguntó él: “¿Quién eres, Señor?” La respuesta fue: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate. Entra en la ciudad y allí se te dirá lo que tienes que hacer”.

    Los hombres que lo acompañaban en el viaje se habían detenido, mudos de asombro, pues oyeron la voz, pero no vieron a nadie. Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía abiertos los ojos, no podía ver. Lo llevaron de la mano hasta Damasco y allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.

    Había en Damasco un discípulo que se llamaba Ananías, a quien se le apareció el Señor y le dijo: “Ananías”. Él respondió: “Aquí estoy, Señor”. El Señor le dijo: “Ve a la calle principal y busca en casa de Judas a un hombre de Tarso, llamado Saulo, que está orando”. Saulo tuvo también la visión de un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para que recobrara la vista.

    Ananías contestó: “Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus fieles en Jerusalén. Además, trae autorización de los sumos sacerdotes para poner presos a todos los que invocan tu nombre”. Pero el Señor le dijo: “No importa. Tú ve allá, porque yo lo he escogido como instrumento, para que me dé a conocer a las naciones, a los reyes y a los hijos de Israel. Yo le mostraré cuánto tendrá que padecer por mi causa”.

    Ananías fue allá, entró en la casa, le impuso las manos a Saulo y le dijo: “Saulo, hermano, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino, me envía para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”. Al instante, algo como escamas se le desprendió de los ojos y recobró la vista. Se levantó y lo bautizaron. Luego comió y recuperó las fuerzas. Se quedó unos días con los discípulos en Damasco y se puso a predicar en las sinagogas, afirmando que Jesús era el Hijo de Dios.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 6, 52-59

    En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”

    Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.

    Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.

    Éste es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre’’.

    Esto lo dijo Jesús enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm.


    Oración

    Señor, haz de mí un verdadero siervo y apóstol tuyo, que con mi vida pueda llevarte a las situaciones y circunstancias más inusitadas. Y cuando por mi ceguera, Señor, no pueda descubrir tu plan maravilloso para mi vida, envía a un servidor tuyo para que me ayude a regresar a tu luz admirable, recupere las fuerzas y me ponga a predicar, afirmando que tú eres el Hijo de Dios.

    Acción

    Este día buscaré a las personas con las que normalmente tengo más diferencias y les demostraré que en realidad las amo.
    7 min
  • Evangelio Del Día Jueves 5 de Mayo | Vuelve A Tu Hogar | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 05 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    III Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 8, 26-40
    Salmo 65
    Evangelio Juan 6, 44-51

    “ Yo soy el pan de la vida ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Si tú tienes el corazón cerrado, la fe no entra. Dios Padre siempre nos atrae hacia Jesús. Somos nosotros quienes abrimos nuestro corazón o lo cerramos. En cambio la fe, que es como una semilla en lo profundo del corazón, florece cuando nos dejamos “atraer” por el Padre hacia Jesús, y “vamos a Él” con ánimo abierto, con corazón abierto, sin prejuicios; entonces reconocemos en su rostro el rostro de Dios y en sus palabras la palabra de Dios, porque el Espíritu Santo nos ha hecho entrar en la relación de amor y de vida que hay entre Jesús y Dios Padre. Y ahí nosotros recibimos el don, el regalo de la fe. (Ángelus 9 de agosto de 2015)


    Reflexión del Evangelio de Hoy (Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.)
    "¿Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?"
    Con frecuencia aparecen en el nuevo testamento preguntas y respuestas que revelan la indigencia del ser humano. Su necesidad de ayuda para avanzar y no hacerlo solo. No solo porque no quiera hacerlo en soledad, sino porque no puede. Recordemos a Jesús, preguntando al paralítico de Betesda: ¿quieres ser curado? La respuesta que recibe no es un si, sino una exposición de su impotencia y soledad. ”No tengo quien me ayude...” Recorrer el camino solo supone no llegar a tiempo.

    El pasaje de los Hechos de los Apóstoles que escuchamos hoy, nos sitúa en la misma posición de Jesús. El discípulo actuando como el Maestro. Jesús se coloca siempre al lado de cada ser humano, para dialogar con él. Siempre al lado de la gente, de sus situaciones, recorriendo junto a ellos su historia personal e iluminándola con su vida. Felipe se sitúa junto al eunuco y como Jesús con los que caminan a Emaús, escucha y pregunta. “¿Entiendes lo que lees?”. Un velado lamento encierra la respuesta: “¿Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?” Este hombre había subido a Jerusalén para adorar. Quienes tenían que prestarle ayuda no lo han hecho, no se han detenido con él para explicarle y regresa solo, leyendo sin entender nada y así hubiera seguido de no colocarse a su lado Felipe.

    Esta experiencia la viven muchos en nuestros días. Están solos. Solos y señalados. ¿Quién se acerca a ellos? Hay muchos como el ministro de Candaces. También como el paralítico de Betesda. Jesús les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y lo hizo poniéndose a su lado. El quiere que como discípulos hagamos lo que él hizo. Tenemos que estar al lado del otro para hacer lo que él ha hecho con nosotros. No se trata de inventar sino de comunicar y compartir.

    «Como cordero fue llevado al matadero,
    como oveja muda ante el esquilador,
    así no abre su boca.
    En su humillación no se le hizo justicia.
    ¿Quién podrá contar su descendencia?
    Pues su vida ha sido arrancada de la tierra».

    A partir de este texto, que venía leyendo sin enteder, lo guía hasta el conocimiento de Jesús, del que habla esta profecía. Y sucede lo mismo que a los de Emaús: quedan tan llenos de gozo mientras van de camino que al partir el pan lo reconocen y anuncian su resurrección. Este hombre ha encontrado la guía y pide el bautismo. Tomar pie de la historia personal de cada uno para llevarle la Palabra y ponerlo en manos de Jesús que no ha venido a condenar sino a sanar y salvar lo que estaba perdido.

    “Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mi...”
    Estando como estamos, celebrando por cincuenta días el domingo de Pascua, se nos proclama el capítulo sexto del evangelio de san Juan. Y en este contexto se comprende mejor lo que dice a propósito del signo que ha realizado. El Misterio pascual que se actualiza en cada Eucaristía, nos introduce en la obra salvífica llevada a cabo por Jesús, que nos ha amado hasta el extremo, entegando su vida para que la tengamos en abundancia. Generosidad en el amor significado en el “mejor vino”. Generosidad en el pan multiplicado, que sacia y sobra para alcanzar a otros. Porque el amor de Dios es así, abundante, generoso, sin límite ni concidiones previas. Tanto amó Dios al mundo que le entrega a su propio Hijo.

    Le dice al gentío: “Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado...” Y a todos atrae Dios porque lo que desea es que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Y como esa es la finalidad de la encarnación, todos serán ganados por el amor que en Jesús se ha revelado.

    Lo que toca es ser dicípulo de Dios. Y lo que corresponde al discipulado es “escuchar y aprender”. Porque el discípulo al convivir con el maestro, aprende a escuchar y escuchando como es debido, aprenderá adecuadamente lo que se le está comunicando. La verdad de la escucha y el aprendizaje se evidencian en la adhesión a Jesucristo. Por eso dice: “Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí” Es lo que se aprende del Maestro que dice de sí mismo: Yo no hago sino lo que veo hacer a mi Padre.” Y en otro lugar: Yo no digo sino lo que escucho a mi Padre.

    Yo soy el pan de la vida
    Puesto que él se ofrece para la vida del mundo, el signo realizado que relata la generosa abundancia, apunta a él mismo, que revela cuánto amó Dios al mundo al entregarlo para que el mundo se salve por él.

    Es necesario comprender que los signos del pasado de Israel, encuentran su plena realidad en Jesús mismo. Por eso dice: “Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.” El és el último signo ofrecido por el Padre. Todos los demás apuntaban a él, y en él todo está cumplido. Por eso al gentío que le sigue, le ofrece alimentarse de su misma vida, mediante su cuerpo entregado y su sangre derramada. Es su amor sin límites el que sostiene al que le recibe y lo convierte, en comunión con él y con todos, en signo sacramental de un amor más grande.

    Termina el pasaje con la extaordinaria afirmación: “Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo.” Es esta carne concreta, asumida en la encarnación, en la que se puede palpar todo el amor de Dios, que entregándose permite al ser humano llegar a experimentar, vitalmente, hasta qué punto está siendo amado en Jesucristo.

    Pensemos qué resonancia tiene en nuestra vida lo que él dice: “Todo el que cree tiene vida eterna.”


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 8, 26-40

    En aquellos días, un ángel del Señor le dijo a Felipe: “Levántate y toma el camino del sur, que va de Jerusalén a Gaza y que es poco transitado”. Felipe se puso en camino. Y sucedió que un etíope, alto funcionario de Candaces, reina de Etiopía, y administrador de sus tesoros, que había venido a Jerusalén para adorar a Dios, regresaba en su carro, leyendo al profeta Isaías.

    Entonces el Espíritu le dijo a Felipe: “Acércate y camina junto a ese carro”. Corrió Felipe, y oyendo que el hombre leía al profeta Isaías, le preguntó: “¿Entiendes lo que estás leyendo?” Él le contestó: “¿Cómo voy a entenderlo, si nadie me lo explica?” Entonces invitó a Felipe a subir y a sentarse junto a él.

    El pasaje de la Escritura que estaba leyendo, era éste: Como oveja fue llevado a la muerte; como cordero que no se queja frente al que lo trasquila, así él no abrió la boca. En su humillación no se le hizo justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, puesto que su vida ha sido arrancada de la tierra?

    El etíope le preguntó a Felipe: “Dime, por favor: ¿De quién dice esto el profeta, de sí mismo o de otro?” Felipe comenzó a hablarle y partiendo de aquel pasaje, le anunció el Evangelio de Jesús. Siguieron adelante, llegaron a un sitio donde había agua y dijo el etíope: “Aquí hay agua. ¿Hay alguna dificultad para que me bautices?” Felipe le contestó: “Ninguna, si crees de todo corazón”. Respondió el etíope: “Creo que Jesús es el Hijo de Dios”. Mandó parar el carro, bajaron los dos al agua y Felipe lo bautizó.

    Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El etíope ya no lo vio más y prosiguió su viaje, lleno de alegría. En cuanto a Felipe, se encontró en la ciudad de Azoto y evangelizaba los poblados que encontraba a su paso, hasta que llegó a Cesarea.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 6, 44-51

    En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ese sí ha visto al Padre.

    Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Éste es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.


    Oración

    Llena, Señor, todos mis espacios de ti, que en cada cosa que haga sea fácil descubrirte; que mi vida sea visiblemente tuya. Y así, Dios mío, dame también el valor para que, cuando a partir de esas acciones diarias me pregunten sobre ti, yo pueda dar un buen testimonio de tu amor y de tu salvación. Hazme, Señor, un instrumento útil para ti.

    Acción

    Este día revisaré las cosas que hago diariamente y me aseguraré de que en cada una de ellas haya algo que dé testimonio de mi fe.
    9 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 4 de Mayo | Jesus Es El Buen Pastor | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 04 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    III Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 8, 1-8
    Salmo 18
    Evangelio Juan 6, 35-40

    “ Yo lo resucitaré en el último día ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús se revela como el pan, es decir lo esencial, lo necesario para la vida de cada día, sin Él no funciona. No un pan entre muchos otros, sino el pan de la vida. En otras palabras, nosotros, sin Él, más que vivir, sobrevivimos: porque solo Él nos nutre el alma, solo Él nos perdona de ese mal que solos no conseguimos superar, solo Él nos hace sentir amados aunque todos nos decepcionen, solo Él nos da la fuerza de amar, solo Él nos da la fuerza de perdonar en las dificultades, solo Él da al corazón esa paz que busca, solo Él da la vida para siempre cuando la vida aquí en la tierra se acaba. (Ángelus 8 de agosto de 2021)


    Reflexión del Evangelio de Hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    “Los prófugos iban difundiendo la Buena Noticia”
    Nunca la predicación del evangelio y su difusión ha sido fácil. Para empezar, a Jesús por predicar su buena noticia algunos le rechazaron y acabaron clavándolo en una cruz. La lectura de ayer no relataba el rechazo y la muerte de Esteban, uno de sus primeros predicadores. La lectura de hoy nos dice que “en aquel día, se desató una violenta persecución contra la iglesia de Jerusalén”. Uno de los protagonistas principales de esta persecución era Saulo, “que penetraba en las casas y arrastraba a la cárcel a hombres y mujeres”. Ante esta persecución, podemos recordar el dicho popular “Dios escribe derecho con renglones torcidos”. Esta persecución obligó a huir de Jerusalén a muchos seguidores de Jesús y de este modo difundieron el evangelio por los lugares donde llegaban. La lectura hace mención especial de Felipe, que llegó hasta Samaría donde fue acogido el evangelio. Y por este motivo “la ciudad se llenó de alegría”.

    ¿Qué podemos decir de nuestra sociedad actual y su postura ante el evangelio de Jesús? Sigue habiendo muchas personas que lo acogen y llenan sus vidas de alegría y de sentido. Pero también vemos como es rechazado por otros. Quizás el gran rechazo sea su indiferencia. No le rechaza frontalmente, sino que lo oyen como quien oye llover. No traspasa ni la primera capa de sus personas. Volvemos al principio. Tampoco en nuestra época le aceptación del evangelio es fácil.

    “Yo lo resucitaré en el último día”
    Bien sabemos que el amor pide presencia. El que ama siempre quiere disfrutar de la presencia de la persona amada. Jesús, que nos conoce a fondo y sabe bien este deseo nuestro, quiere que gocemos siempre de su presencia. Como es Dios y tiene mucho más poder que nosotros, inventa la eucaristía justamente para que podamos gozar de su presencia. “Yo soy el pan de vida”. En esta misma línea nos asegura que “Al que venga a mí no lo echaré fuera”, porque esa es la voluntad de su Padre.

    Y su amor apasionado por nosotros, no se queda ahí, no se queda en nuestra etapa terrena. Quiere que gocemos de su presencia amorosa después de nuestra muerte, sin las limitaciones terrenales, porque está dispuesto que al que crea en Él, “yo lo resucitaré en el último día”, a una vida de total felicidad y para siempre.

    Vivamos con profundo agradecimiento a Jesús por estos regalos que nos hace y disfrutemos de ellos.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 8, 1-8

    El mismo día de la muerte de Esteban, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén, y todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y por Samaria.

    Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Entre tanto, Saulo hacía estragos en la Iglesia: entraba en las casas para llevarse a hombres y mujeres y meterlos en la cárcel.

    Los que se habían dispersado, al pasar de un lugar a otro, iban difundiendo el Evangelio. Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba ahí a Cristo. La multitud escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los milagros que hacía y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos, lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados quedaban curados. Esto despertó gran alegría en aquella ciudad.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 6, 35-40

    En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

    Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día’’.


    Oración

    Dame tus ojos, Señor, quiero ver como tú ves; dame tu entendimiento, quiero entender, como tú entiendes, dame tu corazón, para tener tus mismos sentimientos. Enséñame a permanecer en paz mientras está la tormenta y dejándote actuar, pues sé que es ahí donde tu poder se manifiesta con mayor majestad.

    Acción

    Hoy, a pesar de cualquier situación difícil que viva, mantendré una actitud de paz y de fe en que es el Señor, quien está moldeando mi vida.
    7 min
  • Evangelio Del Día Martes 3 de Mayo | Cristo Crucificado | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 03 DE MAYO DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    III Semana del Tiempo de Pascua
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Filipenses 2, 5-11
    Salmo 77
    Evangelio Juan 3, 13-17

    “ ¿No me conoces, Felipe? ”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El Espíritu Santo nos enseña que es Dios quien "hace las cosas". Hacemos un poco, pero es Él quien 'hace las cosas' de la Iglesia, y la oración es la que lleva a la Iglesia hacia adelante. La oración en primer lugar. Luego, las otras cosas. Pero cuando las otras cosas le quitan espacio a la oración, algo no funciona. Y la oración es fuerte. Jesús lo dijo: "Voy al Padre, y todo lo que pidan en mi nombre al Padre, lo hará, para que el Padre sea glorificado". Así la Iglesia sigue adelante, con la oración, el coraje de la oración. (Santa Marta 10 de mayo de 2020)


    Reflexión del Evangelio de Hoy (Hna. Águeda Mariño Rico O.P.)
    Creer en el Resucitado
    San Pablo plantea en este capítulo 15 de la carta a los Corintios el tema de la resurrección de los muertos. Y comienza, en este pasaje de hoy, centrándonos en el núcleo del Evangelio: “os recuerdo hermanos el Evangelio que os anuncié”, “que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras…que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras…”. El misterio pascual es la raíz y el fundamento de nuestra fe. Y, si es difícil comprender por qué la muerte en cruz de Jesús, aún es más difícil para nuestra mente racional creer en la resurrección. La fe no es un esfuerzo de la inteligencia, es un don de Dios que va descubriendo la luz en la cercanía con el Resucitado, con Jesucristo. Si no, “vana es nuestra fe”.

    Las sucesivas apariciones de Jesús, después de la resurrección, dan cuenta de que la fe en Cristo resucitado no surge naturalmente, son muchas las pistas que se nos van dando cuando leemos los relatos de las apariciones. Hay una que a mí me resulta especialmente iluminadora, que es la del encuentro de Tomás con Jesús, “mete tus dedos en mi costado”. Nuestra fe no es vana porque la muerte de Jesús no es en vano, la vida tiene la última palabra, el amor, el don, la entrega.

    Cuando metemos los dedos en los costados abiertos del mundo, seguro que Jesús vivo se nos aparece, quizás de la manera más insospechada, para que nuestra fe crezca y madure, y nos envía a anunciar lo que hemos visto y oído, de lo que somos testigos. La esperanza se fragua en el fuego del amor, cuando se va acrisolando la entrega de cada día, acercándonos a quien nos necesite, a quien sufre, dándonos y sirviendo.

    Claves para la fe
    Hoy celebramos la fiesta de dos de los discípulos de Jesús: Felipe y Santiago. Y el texto del Evangelio de Juan, hoy, relata precisamente un desconcertante diálogo de Jesús con los discípulos, en el que Felipe interviene: “Seños, muéstranos al Padre y nos basta”. Felipe intuye que hay algo más profundo que no acaban de comprender en este inicio del Discurso de Despedida de Jesús.

    La respuesta de Jesús parece sonar a reproche: “Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe?”. Pero en realidad está cargada de cariño y un deseo entrañable de que comprendan lo que les quiere expresar, para que no se sientan solos o abandonados por Él. Si creéis en mí, haréis obras grandes y se os dará lo que pidáis en mi nombre, les dice. El reto está ahí, y las claves para lograrlo apuntan a Jesús mismo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.

    He vuelto hace poco a mi comunidad, porque estuve cerca de un mes en un edificio cerrado que reabrimos para acoger familias refugiadas de la guerra de Ucrania. Recuerdo la noche que llegó el primer autobús, tras casi cuatro días de viaje desde la frontera de Polonia. Una voluntaria me preguntaba nerviosa: “¿Y cómo nos vamos a entender, si no hablan nuestro idioma?”. “Seguro que nos apañamos”, le dije, también yo con mis temores. No hicieron falta muchas palabras, una sopa caliente, la casa calentita y una buena cama, son un lenguaje universal. Pero los días siguientes hubo dos palabras, que todos aprendimos respectivamente, y resonaban continuamente: hola y gracias, indistintamente en español o en ucraniano, acompañadas casi siempre de una sonrisa, esa que hace que lo más humano de cada uno se encuentre con el otro.

    El camino que nos señala Jesús es el de la fraternidad, el Padre al que hemos de ir, es el que nos llama hijos. Tampoco hay que darle muchas vueltas, sólo arriesgarse a vivir como hijos de Dios y como hermanos, con todo lo que trae consigo ¡claro!


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
    1 Cor 15, 1-8

    Hermanos: Les recuerdo el Evangelio que yo les prediqué y que ustedes aceptaron y en el cual están firmes. Este Evangelio los salvará, si lo cumplen tal y como yo lo prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.

    Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según estaba escrito; que se le apareció a Pedro y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos reunidos, la mayoría de los cuales vive aún y otros ya murieron. Más tarde se le apareció a Santiago y luego a todos los apóstoles. Finalmente, se me apareció también a mí.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 14, 6-14

    En aquel tiempo, Jesús dijo a Tomás: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”.

    Le dijo Felipe: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”. Jesús le replicó: “Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Entonces por qué dices: ‘Muéstranos al Padre’? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras.

    Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre; y cualquier cosa que pidan en mi nombre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre’’.


    Oración

    Señor, dame de tu humildad, de tu capacidad de abajarte aún siendo tú nuestro creador, dirígeme al trato cálido y al servicio de aquellas personas que normalmente me sirven.

    Acción

    Hoy buscaré a alguna persona que normalmente me sirva y de algún modo le prestaré un servicio con amor.
    8 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
Oraciones, lecturas y alabanzas de cada dia. Las oraciones y lecturas son publicadas en Cinco…