¡Todo tiene su tiempo y su hora! Cada temporada o etapa tiene, según establece la Palabra de Dios, un principio y un final. Usemos de ejemplo las etapas del lloro y de la risa. Mientrás estamos en la prueba o el sufrimiento, nuestra fe puede tambalear. No obstante, esa etapa no es final o definitiva, tiene su final. Una vez finalizada llega la etapa del gozo, la alegría y la risa. En cada una de ellas: ¡Adoramos a Dios por lo que Él es! ¿En que etapa estás? ¿Necesitas consuelo? ¡Clama a Dios! ¿Estás en tiempo de gozo? ¡Celebra y la la Gloria a Dios!