Ninguno de nosotros está exento de las problemáticas interpersonales. Todos aquí podemos dañar y dañarnos entre nosotros mismos. El llevar sus problemáticas ante los paganos para que ellos las resuelvan era un insulto para Dios y para la misma iglesia. No pretende hacer ver que los cristianos no tenemos problemas, sino que es mejor cuando los problemas y la raíz de los mismos los vemos desde una perspectiva Cristo céntrica con el objetivo de santidad.
¿A quién buscamos cuando tenemos un conflicto? ¿Buscamos a un hermano maduro en Cristo para que nos de su perspectiva? ¿Vamos ante la iglesia o a los de afuera para que juzguen sobre cuestiones que no solo pueden ser resueltas, sino que podemos sanar una relación? Los juicios pueden solucionar y mediar problemas, pero no sanar relaciones.
Esos pleitos manifiestan los deseos de su corazón. Siempre habrá un problema más grave que el problema práctico o material, el problema de corazón. La solución no es lo difícil, aquí lo difícil es manifestar el carácter de Cristo.
La santificación, la justificación son acciones de Dios a favor del pecador para que éste sea apartado del mal y declarado justo por Dios. Lo que debemos reconocer es que Pablo en ningún da pie a la idea de la salvación por las obras. Ninguna de estas acciones hechas por Dios a favor de los corintios se realizan sin la fe en Cristo. La fe en la obra redentora de Cristo. Estas acciones de Dios hacia los corintios no se logran sin la intervención del Espíritu Santo.