Lucas 9: 18-27. A menudo buscamos la corona sin pasar por la cruz, pero el Reino de Dios opera de una manera opuesta a nuestras expectativas humanas. En este sermón, profundizamos en el camino del Mesías y el costo de seguirle, recordando que el camino a la ciudad celestial no evita el sufrimiento, sino que atraviesa la muerte propia. Al considerar a Cristo como el cumplimiento del decreto eterno del Padre, somos confrontados con la necesidad de rendir nuestro control y confiar plenamente en Su suficiencia. Acompáñanos a reflexionar sobre por qué perder la vida por causa de Cristo es, en realidad, la única forma de encontrarla.