El avance implacable del cambio climático ha llevado a la comunidad científica internacional a explorar escenarios que, hasta hace pocas décadas, pertenecían estrictamente a la ciencia ficción. Entre ellos, la geoingeniería climática —la manipulación intencionada y a gran escala del medio ambiente terrestre— se ha consolidado como uno de los campos de estudio más fascinantes y, a la vez, más controvertidos del siglo XXI.
En la vanguardia de esta investigación se encuentra la Universidad de California en San Diego (UCSD), especialmente a través del prestigioso Scripps Institution of Oceanography. A diferencia de los enfoques puramente tecnológicos, los científicos de San Diego lideran la evaluación de los impactos reales, la viabilidad física y las consecuencias colaterales de "hackear" el termostato de la Tierra.