De niño veía caras en las paredes, figuras en las sombras y escuchaba voces en el viento. Me diagnosticaron pareidolia extrema y pasé años medicado para “normalizarme”. Hasta que una mujer me ofreció dinero por hacer exactamente lo contrario: dejar el tratamiento y entrar a lugares donde algo se escondía a simple vista.
Durante dos años trabajé detectando “cosas” que nadie más podía ver. Ojos azules ocultos en cuadros, objetos que no deberían estar ahí, presencias disfrazadas de personas normales. Pensé que era una habilidad útil… hasta que un día entré a una casa vacía y entendí que el verdadero problema nunca estuvo adentro.
Hosted by Simplecast, an AdsWizz company. See https://pcm.adswizz.com
for information about our collection and use of personal data for
advertising.