La llegada de las primeras medidas de relajación del Estado de Alarma y el inicio este pasado lunes de la Fase 0 de la desescalada invita a ser un poquito más optimistas, pero no podemos olvidar que nos encontramos en la octava semana de confinamiento; una cuarentena que pasa factura en algunas familias, con parejas condenadas -por diferentes circunstancias- a sustituir las caricias y los te quiero mirándose a los ojos… por besos lanzados al aire en una videollamada.
No son pocas las parejas separadas por el confinamiento: los hay que no viven juntos -ni siquiera en el mismo municipio o provincia-, a algunos les pilló en ciudades diferentes por motivos de trabajo y otros han tenido que optar por poner distancia para preservar la salud. Es lo que han hecho, sin ir más lejos, muchos sanitarios y sanitarias para no exponer al virus a los suyos y es la decisión que también tomó, desde el primer día la periodista Amaia Goikoetxea, vicedecana del Colegio Vasco de Periodistas. Sabía que la cosa iba a ser para largo "pero eso tiene el amor; generosidad aunque duela", ha aseverado en Onda Vasca. Ella en Algorta, él en Seña (Cantabria) deseando que vuelva "la bendita cotidianidad".