Karina Mariani Editoriales

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By karina marianiNewsPolitics
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Karina Mariani Editoriales episodes

  • El regreso del capitalismo facho
    La brillante jugada de Mazzucato, y de la banda de Davos en general, está teniendo un éxito rotundo. Consiste en dirigir el punto de atención hacia la emergencia, la alarma, el miedo y la victimización de colectivos reales o ficticios. Con sólo esa victimización y esa alarma alcanza para desincentivar los cuestionamientos a las intervenciones estatales y a su nulo historial de éxitos. Por eso es fundamental que, aunque se propongan medidas colectivistas e intervencionistas, no se hable de socialismo sino de capitalismo resiliente, sostenible, sustentable, inclusivo y sin desigualdad. O sea un capitalismo sin la mágica pulsión de crecimiento personal, un capitalismo sin heterogeneidad, variedad o singularidad, un capitalismo sin mérito ni premios, un capitalismo sin participación ciudadana en las decisiones, un capitalismo sin derechos individuales y con privilegios basados en los colectivos. Un capitalismo facho. Nada nuevo bajo el Sol.
    17 min
  • Cómo acabar de una vez por todas con Milei
    Por años los argentinos votaron sin convicción y al menos malo, ese es el verdadero cáncer de la democracia: la abulia, la apatía. Por años la única razón que han dado en campaña es que el otro es peor, pero ya no asustan con ese Cuco porque todos y cada uno de los políticos profesionales se dedicaron a suspender derechos, a implementar el derecho penal de autor, abrazar todas las agendas identitarias y dotarlas de privilegios y dinero estatal y, sobre todo, a usar el dinero que le roban a la gente para hacer carrera y vivir mejor. Si renunciaran a la discriminación positiva, al colectivismo paternalista y a los negociados terminarían con Milei en una semana. Pero no lo van a hacer, no les da, no pueden.
    La demanda de algo que no sea el establishment (la casta) estaba flotando en el aire, Milei sólo tuvo que abrazarla y amplificar su voz. Si traicionara esa demanda habrá traicionado al “Concepto Milei” y será uno más en la larga fila de políticos vencidos; si en cambio sigue creciendo políticamente, deberá enfrentar una colosal resistencia de ese statu quo que no se rendirá así nomás. Como sea, le espera un futuro bien ríspido. Pero el mito es otra cosa, y el mito ya echó a correr.
    17 min
  • La guerra contra la belleza
    Preferir la fealdad del mundo, normalizar lo desagradable, buscar el conformismo y hasta promover lo antiestético es conjurar contra la evolución y el desarrollo. Por eso es urgente plantearse abiertamente la defensa de la belleza y su búsqueda permanente, porque, como decía Scruton, es la búsqueda del sentido, de aquello que creemos que vale la pena preservar.
    12 min
  • Elon sólo es la infantería
    Si alguna enseñanza se obtuvo del enorme retroceso de las ideas de la libertad en este siglo, es que el retiro del debate público, cuando se pensó que era el fin de la historia, dejó ese debate político en manos del totalitarismo. Desgraciadamente, ya no se puede vivir retirados de la plaza pública porque mientras una ideología dejaba vivir libremente, la otra avanzaba recortando libertades, usando en su beneficio valores en los que no creía. El retiro y la defensiva nos han dado pésimos resultados, la derecha ha sido haragana y es posible que sea en parte el secreto del éxito de quienes hoy lloran por no poder censurar a sus anchas.
    Lo dicho: el cambio de propiedad de Twitter es una rasgadura sobre el lienzo de la narrativa monolítica que viene pintando en solitario la izquierda. Es apenas una promesa, pero abre un frente de acción impagable y se sabe que la batalla cultural se tiene que dar en todos los tableros. Hay una oportunidad, en esta espiral de locura colectiva que atacó a la progresía la pasada semana, para mantener a la izquierda desequilibrada y a la defensiva, alejada de la iniciativa y mostrando la desnudez de sus predicadores. Hay una oportunidad para que la libertad deje de ser, de una vez, la perdedora. Y eso no depende de Elon Musk, que es tan solo la infantería.
    17 min
  • Sobran malthusianos
    Asistimos inermes, mientras tanto, a políticas de decrecimiento, que es eso que llaman “sostenible”. Propuestas que detienen o ralentizan el crecimiento económico y que estancan a los países más pobres. No existe forma de que los países salgan del subdesarrollo sin fuentes de energía sólidas como la fósil o la nuclear, oponerse a ellas es lisa y llanamente ecocolonialismo y es criminal. Las alarmas ambientales de cualquier índole no se evitan empobreciendo la calidad de vida, sino apostando a las soluciones que la humanidad, libremente, va a encontrar como lo viene haciendo desde que es especie.
    Afortunadamente, todas las predicciones de que la existencia de la humanidad empeoraría han sido un rutilante fracaso. No hay apocalipsis en el horizonte, estamos mejor que hace dos siglos y, si somos libres, estaremos mejor en el futuro. Los humanos no nos resignamos, creamos, somos pensantes, encontramos soluciones. Por eso, cada generación ha disfrutado de una calidad de vida superior creada por sus congéneres anteriores. Pero la Agenda 2030 está a punto de cambiar esa ecuación ¿Dejaremos que el ecologismo neomalthusiano consiga que nuestros hijos vivan peor que nosotros?
    16 min
  • ¿Cuándo se jodió Disney?
    Comprender el capitalismo woke es fundamental para exponer la fragilidad de las guerras culturales y el peligro de su simplificación y triunfalismo. Disney no es la primera empresa de entretenimiento en entrar en la arena de las guerras culturales, pero sin dudas es la más importante. Por eso resulta fundamental comprender cómo y por qué la compañía más famosa por su contenido infantil, se encuentra tomando partido en un campo de batalla político de manera tan expuesta y fanatizada. La ideología woke es un camino muy ríspido para una empresa de entretenimiento infantil, por qué no apuntar a empresas con un público objetivo más acorde? Es posible que el objetivo de máxima sea convertir a los miembros más jóvenes de la sociedad en guerreros woke, agentes potenciales de su revolución. Si la compañía de productos infantiles más importante del mundo consigue que un porcentaje de los niños acepten la ideología woke, y crean que son beneficiarios de privilegios por su sexo o color de piel, habrán conseguido mucho. Por ejemplo habrán conseguido una porción de vulnerabilidad notable al negativizar las características biológicas o culturales de una masa importante de sus clientes, nada mal para una batalla cultural expuesta. El ente intrusado, en este caso Disney, podrá ir muriendo lentamente acosado por los errores de administración y el entrismo en sus recursos humanos, pero mientras tanto, la militancia woke consigue su objetivo. Por ahora, nadie le ha subido el costo a la cruzada woke, el daño les está saliendo gratis.
    18 min
  • Sobreactuación progresista
    La resolución de la ONU, la aplicación de la teoría del género como constructo y la sobreactuación que ha derivado de ella, en adelante marcará la escalada de una agenda de sobreactuación institucional en cuestiones sexuales en Occidente. No pensaron en las mujeres que fueron desplazadas de los deportes y carreras para los que se prepararon y esforzaron. No pensaron en la humillación y el desprecio que esto traerá aparejado. No pensaron que paulatinamente las mujeres irán desapareciendo de las competencias olímpicas como quería el viejo Pierre de Coubertin. No pensaron que, si mañana otra Lia Thomas se percibe no-vidente o niña de 7 años podría exigir competir en las categorías correspondientes y, claro, sería imbatible y desplazaría a quienes han entrenado duramente sin sus ventajas comparativas. Y no pensaron que estaban atentando contra siglos de lucha por alcanzar la igualdad femenina.
    Tampoco pensaron estos sobreactuadores seriales que su teoría de percepción de género permite nuevos privilegios e injusticias. No pensaron que su sobreactuación propicia que asesinos se perciban mujer para ver reducidas sus penas. No pensaron que violadores se aprovecharían de autopercibirse mujer para volver a violar en cárceles femeninas. No pensaron, no lo harán jamás, que sus acciones están borrando todas las conquistas femeninas que llevaron siglos de valentía y sufrimiento. No pensaron. En su propio beneficio, simplemente, sobreactuaron
    19 min
  • 46 años ¿qué falta? ¿qué queda?
    En este punto habría que preguntarse si terminó realmente el setentismo porque la presencia de este corpus simbólico sobre la educación es total y dogmática. Este dogma parasitó todo el universo docente, vale decir: se los educó desde niños con esta forma de ver el mundo, se los diplomó ahondando este relato, se les dio material acorde para evangelizar y por si quedaba algún miligramo de libertad de pensamiento se los postituló con cursos dictados por un sindicalismo militante que es secta…y que además determina contenidos curriculares y editoriales. Todo ese ejército de docentes portadores del socialismo del Siglo XXI son quienes hoy forman a las nuevas generaciones de niños. Son incansables, responden a una cruzada inexistente como el famoso japonés que seguía luchando una guerra terminada. Y es que para ellos, como para el japonés, no terminó la guerra.
    16 min

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