Históricamente los anarquistas han sido vilipendiados y criminalizados, pero más allá del estereotipo de barbudo y despiadado criminal, de terrible mirada, vestiduras negras y dinamita en mano, es la historia libertaria una rica contribución cultural y social injustamente no reconocida. Ser enemigos de cualquier poder los convertiría en el enemigo público número 1 de reyes, gobiernos y acaudalados. Su compromiso de enfrentarse contra un orden injusto y el abuso institucional será su verdadero crimen. Un crimen que pagarán casi de forma permanente a lo largo de ya casi dos siglos de historia. De La Mano Negra al Scala, pasando por la contribución de cine y literatura a la construcción de un estereotipo, hasta las historia de libertarios que “saltan” inexplicablemente por ventanas de cuarteles y comisarías, de fotos maquilladas para dotar de perversas miradas a ácratas ajusticiados por vengativos gobernantes, en definitiva, una historia de persecución que también es, sin duda, una historia de miedo… el miedo al mayor enemigo de cualquier poder que ha existido nunca: los anarquistas, los terribles apátridas y su bandera negra. Por Contrahistoria