Felipe II aceptó los designios de los elementos cuando supo del desastre de su Armada, Intitulada como la "Invencible". La gran formación de la flota española comandada por el duque de Medinasidonia facilitó los ataques relámpago de los navíos ingleses.
Debido al incesante acoso del enemigo, la Armada no pudo contactar con las tropas de Alejandro Farnesio, preparadas para embarcar y asaltar Inglaterra, con lo que el Duque de Medinasidonia decidio regresar bordeando las Islas Británicas por el norte.
Los elementos hicieron el resto... el desastre fue inevitable.