En arquitectura puedes investigar el futuro… y acabar castigado por no citar al arquitecto muerto favorito del tribunal.
Una estudiante presenta un TFG sobre biomímesis contemporánea: ocho casos, un método claro y meses de trabajo. Pero durante la defensa aparece una objeción inesperada: faltaba Fisac. Porque algunos tribunales no evalúan la investigación que hiciste, sino por qué no hiciste la que ellos habrían hecho.
En este episodio hablamos de esa extraña criatura universitaria llamada Trabajo Final de Grado: una asignatura de pocos créditos que debe ser original, innovadora, metodológicamente impecable, contener cien páginas, doscientas cincuenta de anexos y, si es posible, transformar la disciplina antes de la hora del almuerzo.
También hablamos de tutores que acompañan, tutores que desaparecen, tribunales razonables, egos académicos, ajustes de cuentas, sesiones de espiritismo arquitectónico y estudiantes obligados a investigar después de pasar años aprendiendo fundamentalmente a proyectar.
Hércules tuvo que enfrentarse a doce trabajos imposibles.
Los estudiantes de arquitectura tienen el TFG.
Los doce trabajos del TFG: cómo convertir seis créditos en una tesis doctoral de bolsillo.