Así que a ordenar tus cosas, tus armarios de casa, cocina, baño, tu mesa de trabajo, las estanterías, tus bolsos, zapatos, poco a poco, cada uno a su ritmo. Recuerda que lo importante no es el tiempo que tardes, sino el resultado. Quédate con lo que de verdad necesitas y te de felicidad, el resto sólo está ocupando un lugar maravilloso, bloqueando el movimiento de energía y generando estrés…disfruta con cada cambio, te sentirás feliz, y la gente que te rodea también lo notará.