La mujer sabia ora, construye, ayuda, es pacificadora, edifica un hogar feliz y sus hijos son respetuosos. Pero la necia, destruye su hogar: le hace la vida imposible al esposo, los hijos escuchan peleas en la casa. Los cimientos de la Sana Doctrina, hay que implantarlos, cada da. Slo as, se levanta una familia unida, fuerte, estable, poderosa, triunfante y sobre todo: amorosa.