Para recibir la llenura del Espíritu Santo, es imprescindible una verdadera conversión a Dios; viviendo la Sana Doctrina. Son necesarias la sinceridad, la pureza, la obediencia y el esfuerzo diario por buscar a Dios. Sólo hay una Biblia, un Padre celestial, un Jesucristo, un Espíritu Santo, que es la tercera persona de la Santísima Trinidad y un solo Bautismo en el Espíritu Santo.