En la vida en Cristo, hay que sufrir el agravio, humillarnos: con tal de ver la solución a cualquier problema; ayudando a los que son débiles. El sentir que hubo en Cristo, tiene que estar dentro de todo cristiano: servir, ayudar, apoyar, brindar; sobre todo, a la familia de la fe. Epafrodito, aunque enfermo, estaba junto a Pablo: lo acompañó, lo ayudó en su vejez y su enfermedad.