Por cumplir el plan de Dios, Cristo renunció a su autoridad, a su divinidad, a su poder; para venir a la Tierra y salvarnos. Hizo el bien a todos; pero fue humillado, azotado y muerto en la cruz. Viene el día en que la humanidad anticristiana: paganos, ateos, adivinos, brujos, espiritistas, religiosos; tendrán que doblar sus rodillas y reconocer a Cristo resucitado, como su Señor.