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Reflexionando sobre el hecho de que antes de su redención su carne estaba condenada a muerte por la Ley de Dios, el apóstol Pablo hizo la confesión de fe de lo que él era, por creer en Jesucristo, muerto al pecado. Antes de encontrarnos con la justicia de Dios–esto es, antes de nacer de nuevo–aquellos de nosotros que creemos en Cristo solíamos vivir bajo el dominio de la maldición y de la ley. Así, la ley hubiera tenido dominio sobre nosotros, si no hubiéramos sido redimidos de nuestros pecados por nuestro encuentro con Jesucristo, quien nos trajo a la justicia de Dios.
¿Alguna vez has visto un paquete de hilo hecho bolas? Si intentas entender este capitulo sin conocer la verdad del bautismo de Jesús, en el cual creía el apóstol Pablo, tu fe solo quedará en un estado de mayor confusión que antes.
Pablo dice en este capitulo que todos son expresamente pecaminosos ante la ley de Dios, uno puede ir a Jesucristo y nacer de nuevo después de tener una muerte espiritual.
Alabo al Señor quien me ha guiado a conocerte de nuevo, la preciosa gente de Dios. Sinceramente le doy gracias a él por haberme bendecido con una vida feliz hasta hoy. Dios siempre ha estado conmigo y ha tenido misericordia de mí, aunque ha habido tiempos en los que me he sentido desmotivado, experimentado tribulaciones, agonía y debilidades en mi interior en diferentes ocasiones. Él siempre ha estado vivo y de mi lado a través de toda mi vida, en ambos, en mis problemas y en mis gozos. Nunca hubo un momento en que él me dejara solo, ni siquiera por un segundo.
Damos gracias a nuestro Dios quien nos ha permitido esta Reunión Bíblica del Verano y reinó sobre el clima, evitando huracanes para darnos estos días maravillosos. Él ha enviado almas y ha reunido a su gente para darnos su Palabra y permitirnos regocijarnos en comunión los unos con los otros y con el Espíritu Santo.
¡Dios esta vivo! ¡Cuán sorprendente es su gracia! La gente piensa que ahora el huracán “Doug” vendrá a nuestro país, así que los oficiales patrullan para alejar a los campistas del área del valle In-Jae. Esta tarde fui al centro de In-Jae. Escuche a la gente hablando unos con otros, preocupados por el huracán, especulando acerca de lo poderoso y destructivo que iba a ser.
Pero, ¿acaso todo pasará en la forma en la que ellos esperan, aún nosotros, los hijos de Dios, nos hemos reunido aquí en este retiro para el verano? Si oramos, no lloverá por la misericordia de Dios. ¿Esparcirá Dios a su gente? Dios reina sobre el clima, pero él lo hace tomando en cuenta nuestra fe. Él obra sabiamente y esto quiere decir que él no probará a aquellos de nosotros cuya fe apenas ha comenzado, haciendo que se pregunten “¿Por qué Dios nos dará este huracán cuando tenemos este retiro de verano?”
¿Como esta tu fe? “El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41). ¿No estas así?
La Biblia también nos dice, “Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.” Y esas son las leyes que nos dominan. Nuestros corazones están hechos para amar a Dios y amar la verdad, pero es natural que la carne sirva a la ley del pecado. La Palabra de Dios nos dice que el corazón sirve al evangelio y a su justicia, mientras que la carne solo sirve al pecado.
Todos los seres humanos heredaron el pecado de Adán y Eva y se convirtieron en semillas del pecado. Así, nacemos originalmente como herederos del pecado e inevitablemente nos convertimos en seres pecaminosos. Toda la gente del mundo no puede evitar convertirse en pecador debido a un antecesor, Adán, aunque nadie desea ser un pecador.
¿Cual es el origen del pecado? Es heredado de nuestros padres. Nacemos con pecado en nuestros corazones. Esta es la naturaleza heredada de los pecadores. Tenemos 12 clases de pecados que son heredados de Adán y Eva. Estos pecados–los adulterios, las fornicaciónes, los homicidio, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez–están intrínsecos en nuestros corazones desde el mismo momento en que nacemos. La naturaleza básica del hombre es el pecado.
Tal vez el capitulo 8 pueda ser descrito como el capítulo más importante del Libro de Romanos. A través de los diferentes temas que son presentados en este capitulo, Pablo nos revela cuan portentosa es la obra de la justicia de Dios.
El primer tema es: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.” (Romanos 8:1). Esto quiere decir que a pesar de cuan vulgar y degradados seamos en la carne, la justicia de Dios nos ha liberado de todos nuestros pecados.
Romanos 8:1-4 nos dice la clase de fe que tienen aquellos que están en Cristo. El secreto de este pasaje es que podemos encontrar, con nuestra fe en la justicia de Dios, todas las demandas de la ley.
¿Cuál, pues, es la fe que cree en la justicia de Dios? Esta es la fe que ha recibido la remisión de pecados por creer en el bautismo de Jesús y su sangre, a través de la cual nuestro Señor quitó todos los pecados del mundo. Por lo tanto, podemos tener victoria sobre el pecado creyendo en Jesús, quien ha cumplido toda justicia, siguiendo la justicia de Dios como nuestro Salvador. Esta es la fe que sigue la justicia de Dios y nuestra victoria en fe.
Ya sea que un cristiano sea verdadero o no, se distingue por el Espíritu de Dios que habita dentro de él / ella. ¿Cómo puede alguien ser cristiano, ya sea que él / ella crea en Jesús o no, si él/ella no tiene el Espíritu Santo dentro de su corazón? Pablo nos dice que el creer en Jesús no es la pregunta más importante, sino si creemos en él, o no después de haber descubierto la justicia de Dios. La verdadera fe requerida por los santos es la fe que esta lista para que el Espíritu more en ellos. La presencia del Espíritu Santo en ti, determinará si eres cristiano o no.
Las misiones en el extranjero son efectivas cuando se hace a través de la literatura, lo cual estamos haciendo ahora. Somos bendecidos cuando leemos la Palabra de Dios y nuestra fe crece debido a que creemos en su Palabra.
La gente ha estado sufriendo durante los últimos cinco siglos, engañada por falsas doctrinas tales como la Doctrina de la Santificación Incremental, la Doctrina de la Justificación y otras que afirman que la redención es posible a través de oraciones de arrepentimiento.
Romanos 8:3 nos dice que Dios hizo lo que la ley no podía hacer, ya que era débil en la carne. Dios envió a su propio Hijo en semejanza de carne pecaminosa, condeno al pecado en su carne, y lo juzgó a él para liberarnos de todos nuestros pecados.
Hoy nos volvemos a la verdad de Dios en Romanos 8:4-11. Romanos 8:3-4 dice, “Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;
para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” La pregunta desde luego es esta: ¿Qué quiere decir esto?
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