La poesía de Guinda es, según la crítica, una poesía útil, expresionista, torturada, grave y profunda. Una poesía hija de la rebeldía y del más lúcido pesimismo; vitalista pese a ser un testimonio de la convivencia del ser humano con la muerte. Ángel Guinda, en palabras del crítico Antón Castro, es un poeta obsesivo, perfeccionista, marcado por la luz y por la sombra, por la rebeldía y el humor, y por la muerte, que va y viene por sus poemas como una amenaza, una presencia terrible, el envés de la belleza o una espada de incierto filo.