Basilio Sánchez se incorpora a una antigua y fecunda "visión" del existir humano: una larga travesía del desierto, una "noche oscura del alma", que debe conducir al edén, a la luz, a los frutos terrenos o a los eternos goces celestiales. A un nuevo y definitivo amanecer. El crítico Emilio Miró se pregunta “¿Cómo no pensar, evocar, ante esta poesía, el alto y tenso arco lírico que podemos tender desde Luis de León y Juan de la Cruz hasta Juan Ramón Jiménez, como nombres puntales y cimeros, y eso limitándonos a poetas españoles?”