La obra poética de la poeta española Almudena Guzmán pese a que es de temática fundamentalmente amorosa y sensual, tiene una marcada tendencia neo-surrealista reflejada en versos libres y en un lenguaje coloquial. Pero ella nunca se ha refugiado en una torre de marfil. Para ella, un poema es el ronroneo de uno de sus gatos, una buena canción, el trinar de un gorrión o un rosal chino. Pero también el ser humano martirizado en Kolimá, en Srebrenica, en Auschwitz, el parado al que tratan como a un perro en la oficina del INEM, la mujer del Metro atormentada porque no llega a fin de mes, el ser humano que espera ese e-mail que le dé buenas noticias y que, sin embargo, nunca llegarán.