Fuchu es una de las prisiones más importantes y estrictas de todo Japón, donde cumplen condenas y han de convivir más de 2.000 personas. Es una de las que acoge a un mayor número de extranjeros.
Mediante el testimonio de dos presos franceses se pudo conocer las condiciones que viven y padecen cotidianamente los internos de las cárceles japonesas. Fuchu es conocida a escala mundial porque muchos exconvictos han demandado al Estado Japonés por el trato recibido durante su encarcelamiento.
Dedicarse a alguna actividad intelectual; no recostarse de las paredes; no mirar por las ventanas y andar según establecen las normas internas, entre otras medidas estrictamente rígidas; son algunas de las pautas que no se pueden perder de vista en esta prisión.