Vuelve julio, y con julio, el aniversario. El de Radio Deseo y el de este espacio de jazz que es La Quinta Disminuida. Diecinueve años de transmisión ininterrumpida, novecientos ochenta y tres programas (hasta hoy), uno detrás del otro, como quien cuenta una historia que no termina nunca.
Diecinueve años no se sostienen repitiendo lo mismo; se sostienen abriendo la puerta, una y otra vez, a todo lo que el jazz puede llegar a ser.
Por este programa ha pasado el swing, con su disciplina de orquesta y su vocación de baile. Ha pasado el bebop, veloz, nervioso, casi urgente. Ha pasado el cool, que enfría lo que el bebop encendió. Ha pasado el hard bop, con su regreso al blues y a la iglesia. Ha pasado el jazz fusión, el jazz rock, el smooth jazz, el jazz vocal, el jazz de mujeres que cantan y componen como quien no pide permiso. Han pasado las big bands, con toda su arquitectura de metales y de swing colectivo.
Y hemos ido más lejos todavía. Porque el abanico, en La Quinta Disminuida, no se cierra donde termina la etiqueta. Por eso también han sonado aquí Steely Dan, Michael McDonald, Earth, Wind & Fire: nombres que la historia oficial no siempre coloca dentro del jazz, pero que llevan su espíritu por dentro, en cada acorde extendido, en cada arreglo que piensa como piensa el jazz, aunque suene distinto.
Ese ha sido, siempre, el propósito: no vigilar una frontera, sino recorrerla. Escuchar el jazz no como un territorio cerrado, sino como una manera de tocar, de armonizar, de improvisar, dondequiera que aparezca.