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Burt Bacharach nació en Kansas City en 1928 y creció en Nueva York. De adolescente se colaba en los clubes de la calle 52 para escuchar bebop, y Dizzy Gillespie le abrió el oído a una armonía distinta. Estudió composición con Darius Milhaud, Bohuslav Martinů y Henry Cowell, y fue director musical de Marlene Dietrich.
Con el letrista Hal David escribió canciones de apariencia popular que escondían otra cosa: compases que cambian sin aviso, acordes extendidos, saltos melódicos amplios y frases de longitud irregular. Esa arquitectura atrajo a los músicos de jazz. Stan Getz le dedicó un álbum entero en 1968, y McCoy Tyner hizo lo mismo en 1997. «Alfie» y «The Look of Love» se volvieron materia prima para la improvisación.
Bacharach murió en Los Ángeles en febrero de 2023, a los 94 años. Nunca se presentó como jazzista, pero el jazz encontró en su música un territorio propio.
En esta sesión de La Quinta Disminuida, escucharemos algunas de sus más importantes composiciones interpretadas por fundamentales maestros del jazz y otros de sus fronteras más cercanas.
Burt Bacharach nació en Kansas City en 1928 y creció en Nueva York. De adolescente se colaba en los clubes de la calle 52 para escuchar bebop, y Dizzy Gillespie le abrió el oído a una armonía distinta. Estudió composición con Darius Milhaud, Bohuslav Martinů y Henry Cowell, y fue director musical de Marlene Dietrich.
Con el letrista Hal David escribió canciones de apariencia popular que escondían otra cosa: compases que cambian sin aviso, acordes extendidos, saltos melódicos amplios y frases de longitud irregular. Esa arquitectura atrajo a los músicos de jazz. Stan Getz le dedicó un álbum entero en 1968, y McCoy Tyner hizo lo mismo en 1997. «Alfie» y «The Look of Love» se volvieron materia prima para la improvisación.
Bacharach murió en Los Ángeles en febrero de 2023, a los 94 años. Nunca se presentó como jazzista, pero el jazz encontró en su música un territorio propio.
En esta sesión de La Quinta Disminuida, escucharemos algunas de sus más importantes composiciones interpretadas por fundamentales maestros del jazz y otros de sus fronteras más cercanas.
Para hoy, he preparado un programa en el que quiero compartir con ustedes algunos de los lanzamientos más “frescos” de este 2026 en el mundo del jazz, la mayoría de ellos se publicaron en este mes de octubre de 2026. He seleccionado cuatro de ellos y escucharemos tres o cuatro temas de ese su reciente estreno.
Elegí estos cuatro trabajos recientes con un propósito específico: mostrar que el jazz, a diferencia de otros estilos, no avanza por un solo camino. Se abre en muchas sendas, distintas entre sí y, al mismo tiempo, complementarias, el jazz está vivo entre la tradición y la vanguardia.
Están quienes se mantienen fieles a la línea straight, y están quienes la cruzan con el pop, el rock, el hip hop, el blues o el gospel. Cada uno de esos encuentros alimenta al jazz. Creo que esa dinámica, esa capacidad de fundirse sin perderse, es lo que lo mantiene vivo y nos permite ampliar nuestro horizonte más allá de Louis Armstrong, Charlie Parker, Thelonious Monk, John Coltrane o Miles Davis, sin lugar a duda, genios absolutos, imprescindibles, a los que siempre recurrimos, pero, también, son parte del pasado…de un pasado siempre vigente…pero pasado en el fondo.
Para hoy, he preparado un programa en el que quiero compartir con ustedes algunos de los lanzamientos más “frescos” de este 2026 en el mundo del jazz, la mayoría de ellos se publicaron en este mes de octubre de 2026. He seleccionado cuatro de ellos y escucharemos tres o cuatro temas de ese su reciente estreno.
Elegí estos cuatro trabajos recientes con un propósito específico: mostrar que el jazz, a diferencia de otros estilos, no avanza por un solo camino. Se abre en muchas sendas, distintas entre sí y, al mismo tiempo, complementarias, el jazz está vivo entre la tradición y la vanguardia.
Están quienes se mantienen fieles a la línea straight, y están quienes la cruzan con el pop, el rock, el hip hop, el blues o el gospel. Cada uno de esos encuentros alimenta al jazz. Creo que esa dinámica, esa capacidad de fundirse sin perderse, es lo que lo mantiene vivo y nos permite ampliar nuestro horizonte más allá de Louis Armstrong, Charlie Parker, Thelonious Monk, John Coltrane o Miles Davis, sin lugar a duda, genios absolutos, imprescindibles, a los que siempre recurrimos, pero, también, son parte del pasado…de un pasado siempre vigente…pero pasado en el fondo.
Sting desafía cualquier etiqueta, pero el jazz es su brújula creativa. Aunque saltó a la fama mundial con el new wave de The Police, fue su profunda conexión con el universo jazzístico lo que redefinió su carrera y consolidó su identidad como solista.
En 1985, para su debut en solitario, tomó un riesgo radical: reclutó a jóvenes virtuosos del género como Branford Marsalis y Kenny Kirkland. Juntos transformaron la rigidez del pop en un territorio de improvisación, síncopa y sofisticación armónica. Sting no adoptó el jazz de forma purista; lo absorbió para dotar a sus composiciones de una elegancia y libertad inéditas en la música comercial.
Esta fusión no fue una fase pasajera, sino el motor de su constante evolución. Al diluir las fronteras entre el pop y el jazz, Sting demostró que su genialidad radica en no pertenecer a ningún género, sino en dominarlos todos.
Sting desafía cualquier etiqueta, pero el jazz es su brújula creativa. Aunque saltó a la fama mundial con el new wave de The Police, fue su profunda conexión con el universo jazzístico lo que redefinió su carrera y consolidó su identidad como solista.
En 1985, para su debut en solitario, tomó un riesgo radical: reclutó a jóvenes virtuosos del género como Branford Marsalis y Kenny Kirkland. Juntos transformaron la rigidez del pop en un territorio de improvisación, síncopa y sofisticación armónica. Sting no adoptó el jazz de forma purista; lo absorbió para dotar a sus composiciones de una elegancia y libertad inéditas en la música comercial.
Esta fusión no fue una fase pasajera, sino el motor de su constante evolución. Al diluir las fronteras entre el pop y el jazz, Sting demostró que su genialidad radica en no pertenecer a ningún género, sino en dominarlos todos.
El arpa no debería encajar en el jazz. Ese es el prejuicio. Y sin embargo, desde que Alice Coltrane y Dorothy Ashby demostraron en los años 60 y 70 que el instrumento podía improvisar, dialogar y swinguear con la misma autoridad que un saxofón o una trompeta, el arpa ha tenido un lugar propio en la música más democrática del mundo.
Dos mujeres que, como lamenta Brandee Younger, nunca recibieron el reconocimiento que merecían. Dos pioneras que abrieron un camino que Younger lleva desde 2007 recorriendo con determinación: tocando un tema de Alice y un tema de Dorothy en cada concierto, grabando el álbum Somewhere Different en el arpa restaurada de Alice Coltrane, y demostrando que ese legado no solo está vivo, sino que tiene mucho por decir en el siglo XXI. El arpa en el jazz no es una anomalía. Es una promesa cumplida.
El arpa no debería encajar en el jazz. Ese es el prejuicio. Y sin embargo, desde que Alice Coltrane y Dorothy Ashby demostraron en los años 60 y 70 que el instrumento podía improvisar, dialogar y swinguear con la misma autoridad que un saxofón o una trompeta, el arpa ha tenido un lugar propio en la música más democrática del mundo.
Dos mujeres que, como lamenta Brandee Younger, nunca recibieron el reconocimiento que merecían. Dos pioneras que abrieron un camino que Younger lleva desde 2007 recorriendo con determinación: tocando un tema de Alice y un tema de Dorothy en cada concierto, grabando el álbum Somewhere Different en el arpa restaurada de Alice Coltrane, y demostrando que ese legado no solo está vivo, sino que tiene mucho por decir en el siglo XXI. El arpa en el jazz no es una anomalía. Es una promesa cumplida.
Nacido en Hamlet, Carolina del Norte, un 23 de septiembre de 1926 y muerto con apenas 40 años, el 17 de julio de 1967, fue uno de los músicos más esenciales en la historia del jazz. En solo doce años de carrera como líder, su creatividad incansable y siempre en vanguardia abarcó el bebop, el hard bop, el jazz modal y el free jazz, dejando unos cincuenta discos propios y decenas más como colaborador. Su obra no puede entenderse sin su tiempo: está ligada a la lucha por los derechos civiles y a una búsqueda espiritual que guió su vida. En su última etapa llevó esa trascendencia al extremo, liberando sus solos de todo límite temporal, dejándolos fluir según la intensidad de su discurso, hasta superar los treinta minutos. Hablamos, por supuesto, de John Coltrane, de quién el mundo del jazz, este año, celebra el centenario de su nacimiento.
Nacido en Hamlet, Carolina del Norte, un 23 de septiembre de 1926 y muerto con apenas 40 años, el 17 de julio de 1967, fue uno de los músicos más esenciales en la historia del jazz. En solo doce años de carrera como líder, su creatividad incansable y siempre en vanguardia abarcó el bebop, el hard bop, el jazz modal y el free jazz, dejando unos cincuenta discos propios y decenas más como colaborador. Su obra no puede entenderse sin su tiempo: está ligada a la lucha por los derechos civiles y a una búsqueda espiritual que guió su vida. En su última etapa llevó esa trascendencia al extremo, liberando sus solos de todo límite temporal, dejándolos fluir según la intensidad de su discurso, hasta superar los treinta minutos. Hablamos, por supuesto, de John Coltrane, de quién el mundo del jazz, este año, celebra el centenario de su nacimiento.
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La Quinta Disminuida es el programa de jazz que se emite desde la ciudad de La Paz - Bolivia.
Este programa nació un 12 de julio de 2007 y tiene por objetivo compartir con…
Con el afán de trascender las fronteras de la “capital más cercana al cielo” es que los programas también estarán presentes en formato del podcast de su preferencia.