Hay músicos que tocan notas. Hay otros que tocan el tiempo mismo. Miles Dewey Davis III pertenece a esa segunda especie: la de los que no se limitan a habitar una época, sino que la inventan desde adentro.
En este programa abordaremos el período de su obra comprendido entre 1968 y 1991, el final de su recorrido, aunque con Miles Davis hablar de final siempre fue un malentendido. Su música no termina: se transforma, se prolonga, sigue resonando en todo lo que vino después, en el jazz de fusión, en el hip-hop, en la música electrónica, en cualquier artista que haya entendido que la tradición es un punto de partida, no un destino.
transitaremos desde los estanques sonoros de "Water on the Pond", donde el jazz modal comenzaba su disolución eléctrica, hasta el beat hipnótico de "Mystery", donde el hip-hop y la trompeta de un hombre de sesenta y cinco años encontraban, en los últimos meses de su vida, un idioma en común. En el camino: la densidad percusiva de “On the Corner”, la serenidad orquestal e hipnótica de “Aura”, la elegancia funcional de Tutu, la política sonora de Amandla.
Cada período de Miles Davis fue una ruptura. Cada ruptura fue también una continuidad. Porque lo que nunca cambió fue la exigencia: la de no repetirse, la de no instalarse, la de buscar siempre el próximo umbral aunque eso implicara perder el público que había ganado con el umbral anterior.
Miles Davis murió el 28 de septiembre de 1991 en Santa Mónica, California. Tenía sesenta y cinco años. Dejó una discografía que no tiene equivalente en la historia de la música del siglo XX: no sólo por su extensión o su calidad, sino por su capacidad de habitar épocas distintas con igual autenticidad.