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Un miércoles 9 de diciembre de 1964, el saxofonista John Coltrane, el bajista Jimmy Garrison, el pianista McCoy Tyner y el baterista Elvin Jones se reunieron en Van Gelder Studios, en Englewood Cliffs, Nueva Jersey. Aquella sesión de un solo día se convirtió en una pieza fundamental de la historia de la música que se publicaría en 1965: A Love Supreme
Seis décadas después “A Love Supreme” es ampliamente considerado como uno de los álbumes más importantes jamás grabados. “A Love Supreme” tiene todos los reconocimientos: menciones constantes en listas de los mejores álbumes, preservación tanto en el Smithsonian como en el Registro Nacional de Grabaciones, y ventas de platino en los Estados Unidos. Sin embargo, el verdadero impacto del álbum es su enorme influencia en toda la música (no solo en el jazz) y en la gran cantidad de músicos que dedicaron un álbum completo en su discografía a esta obra maestra.
El piano ha sido desde las primeros años del siglo XX, un elemento integral en el jazz, tanto en sus interpretaciones como solista, como su participación en distintos conjuntos.
Desde Scott Joplin y su ragtime, a Jelly Roll Morton, pasando por otros grandes pianistas del primer jazz como James P.Johnson, Fats Waller, o Mary Lou Wlliams, a genios del Bebop como Thelonious Monk, del jazz fusión como Chick Corea, o a intérpretes actuales como Carla Bley , Hiromi Uehara o Brad Mehldau, la historia de este género musical siempre ha estado ligado a este instrumento.
Con el paso de los años, al piano clásico se le han ido sumando otros teclados. Tal y como hicimos en nuestro artículo dedicado al mundo de los saxos, hoy nos introducimos en esos otros teclados, órganos y pianos que puedes ver y escuchar en un concierto de jazz: Órgano Hammond, Piano Rhodes y Sintetizador Moog.
Rudy de Juana (https://www.caravanjazz.es/)
El piano ha sido desde las primeros años del siglo XX, un elemento integral en el jazz, tanto en sus interpretaciones como solista, como su participación en distintos conjuntos.
Desde Scott Joplin y su ragtime, a Jelly Roll Morton, pasando por otros grandes pianistas del primer jazz como James P.Johnson, Fats Waller, o Mary Lou Wlliams, a genios del Bebop como Thelonious Monk, del jazz fusión como Chick Corea, o a intérpretes actuales como Carla Bley , Hiromi Uehara o Brad Mehldau, la historia de este género musical siempre ha estado ligado a este instrumento.
Con el paso de los años, al piano clásico se le han ido sumando otros teclados. Tal y como hicimos en nuestro artículo dedicado al mundo de los saxos, hoy nos introducimos en esos otros teclados, órganos y pianos que puedes ver y escuchar en un concierto de jazz: Órgano Hammond, Piano Rhodes y Sintetizador Moog.
Rudy De Juana (https://www.caravanjazz.es/)
Haruki Murakami regentó durante años un club de jazz, llamado Peter Cat, antes de dedicarse a tiempo completo a la escritura: sin duda, al abrir este volumen el lector tendrá la sensación de haberse sentado a una de las mesas del local mientras el propio Murakami le cuenta anécdotas y pormenores de las canciones que se escuchan, en un tono confidencial, cálido y entusiasta. La pasión del escritor japonés por el jazz le llevó sin duda a escribir este libro compuesto por cincuenta y cinco retratos de músicos de jazz, acompañados de una ilustración del artista japonés Wada Makoto y de un comentario sobre un álbum de cada músico. Gracias a Murakami, cada «entrada» se convierte en una pequeña y deliciosa historia, en un fragmento de memoria autobiográfica, en consejos a la hora de escuchar a un intérprete, o en frescas pinceladas para describir a un artista o una época. Así, desde el mítico Chet Baker, hasta Ella Fitzgerald, por el libro desfilan grandes figuras como Billie Holiday, Duke Ellington, Bill Evans o Art Pepper.
En esta sesión me remitiré a leer algunos de los textos que acompañan los retratos que Haruki Murakami realiza de grandes maestros del jazz.
Haruki Murakami regentó durante años un club de jazz, llamado Peter Cat, antes de dedicarse a tiempo completo a la escritura: sin duda, al abrir este volumen el lector tendrá la sensación de haberse sentado a una de las mesas del local mientras el propio Murakami le cuenta anécdotas y pormenores de las canciones que se escuchan, en un tono confidencial, cálido y entusiasta. La pasión del escritor japonés por el jazz le llevó sin duda a escribir este libro compuesto por cincuenta y cinco retratos de músicos de jazz, acompañados de una ilustración del artista japonés Wada Makoto y de un comentario sobre un álbum de cada músico. Gracias a Murakami, cada «entrada» se convierte en una pequeña y deliciosa historia, en un fragmento de memoria autobiográfica, en consejos a la hora de escuchar a un intérprete, o en frescas pinceladas para describir a un artista o una época. Así, desde el mítico Chet Baker, hasta Ella Fitzgerald, por el libro desfilan grandes figuras como Billie Holiday, Duke Ellington, Bill Evans o Art Pepper.
En esta sesión me remitiré a leer algunos de los textos que acompañan los retratos que Haruki Murakami realiza de grandes maestros del jazz.
Los testigos de la muerte de Charlie Parker oyeron el retumbar de un trueno en el momento de su defunción. La compañera de sus últimos años sigue en contacto espiritual con él después de más de treinta años. Su amor de juventud, que luego sería su primera mujer, sigue escuchando la música de Charlie como si fuera, nada más y nada menos, que «la historia de nuestra vida en común». Estos signos de idolatría y veneración, cargados de una indudable simbología religiosa, demuestran en qué medida la vida póstuma de Parker está teñida de romanticismo. Sin embargo, esta deificación no empezó tras su muerte. Parker, que en vida gozó de un escaso reconocimiento público, vivió rodeado, eso sí, de discípulos y biógrafos. Muchos músicos, algunos críticos y un círculo de entusiastas (la mayoría procedentes del impenetrable mundo del jazz) se inspiraron en su música para dar rienda suelta al éxtasis verbal que encuentra consuelo en las elaboraciones del mito. (Gary Giddings “Bird, el triunfo de Charlie Parker”).
Los testigos de la muerte de Charlie Parker oyeron el retumbar de un trueno en el momento de su defunción. La compañera de sus últimos años sigue en contacto espiritual con él después de más de treinta años. Su amor de juventud, que luego sería su primera mujer, sigue escuchando la música de Charlie como si fuera, nada más y nada menos, que «la historia de nuestra vida en común». Estos signos de idolatría y veneración, cargados de una indudable simbología religiosa, demuestran en qué medida la vida póstuma de Parker está teñida de romanticismo. Sin embargo, esta deificación no empezó tras su muerte. Parker, que en vida gozó de un escaso reconocimiento público, vivió rodeado, eso sí, de discípulos y biógrafos. Muchos músicos, algunos críticos y un círculo de entusiastas (la mayoría procedentes del impenetrable mundo del jazz) se inspiraron en su música para dar rienda suelta al éxtasis verbal que encuentra consuelo en las elaboraciones del mito. (Gary Giddings “Bird, el triunfo de Charlie Parker”).
Para la sesión de hoy he preparado un programa en el que, escucharemos, en su totalidad, las más recientes producciones del maestro cubano Chucho Valdés y de la joven cantante de jazz estadounidense Samara Joy. Bautizados como “Cuba and Beyond” y “Portrait” respectivamente, ambos grabados y publicados en el año 2024.
“Cuba and Beyond”, la más reciente producción de Chucho Valdes y su Royal Quartet, no es solo un disco, es más bien un viaje vibrante a través del tiempo y el ritmo, una celebración de los 60 años de trayectoria musical de Chucho Valdés. Junto a sus compañeros de travesía, el maestro cubano nos invita a recorrer los senderos donde el jazz y la música afrocubana se encuentran, trazando un puente sonoro entre la tradición y la modernidad.
Por otra parte, con solo dos discos en su haber, la cantante de 24 años Samara Joy se ha consolidado como una de las voces más destacadas del jazz contemporáneo. Su éxito de público y crítica se refleja en un notable número de discos vendidos y premios ganados.
Su nuevo álbum, “Portrait”, busca documentar la relación cercana y casi telepática que ha desarrollado con su banda, compuesta en su mayoría por músicos que estudiaron con ella en el “Fordham High School for the Arts” de Nueva York.
Para la sesión de hoy he preparado un programa en el que, escucharemos, en su totalidad, las más recientes producciones del maestro cubano Chucho Valdés y de la joven cantante de jazz estadounidense Samara Joy. Bautizados como “Cuba and Beyond” y “Portrait” respectivamente, ambos grabados y publicados en el año 2024.
“Cuba and Beyond”, la más reciente producción de Chucho Valdes y su Royal Quartet, no es solo un disco, es más bien un viaje vibrante a través del tiempo y el ritmo, una celebración de los 60 años de trayectoria musical de Chucho Valdés. Junto a sus compañeros de travesía, el maestro cubano nos invita a recorrer los senderos donde el jazz y la música afrocubana se encuentran, trazando un puente sonoro entre la tradición y la modernidad.
Por otra parte, con solo dos discos en su haber, la cantante de 24 años Samara Joy se ha consolidado como una de las voces más destacadas del jazz contemporáneo. Su éxito de público y crítica se refleja en un notable número de discos vendidos y premios ganados.
Su nuevo álbum, “Portrait”, busca documentar la relación cercana y casi telepática que ha desarrollado con su banda, compuesta en su mayoría por músicos que estudiaron con ella en el “Fordham High School for the Arts” de Nueva York.
Esta sesión de la quinta disminuida girará alrededor de un video que está presentado por el gran George Martin y producido por la BBC. El título del mismo es: “El Ritmo de la vida”.
La música está en todas partes, en todo lo que hacemos, en nuestro trabajo o tiempo libre, celebramos con ella y lloramos con ella, nos ayuda a recordar, y nos consuela cuando queremos olvidar, de hecho, es difícil imaginar una vida sin música.
Desde sus inicios, el ser humano ha estado cantando, bailando y tocando música. Pero ¿de donde viene esa música? ¿Para qué sirve? Bobby McFerrin dice que es una necesidad primaria, un alimento que hay para nosotros. Y debemos tocar, debemos cantar, debemos bailar, o de lo contrario nos morimos, el mundo cambia cuando hay música, si empieza a sonar música en una habitación el lugar se transforma, el espacio es diferente, no se ha cambiado el color de la habitación, ni se han cambiado de lugar los cuadros, pero al hacerse presente la música, este se convierte en un lugar diferente, y lo afecta enormemente.
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La Quinta Disminuida es el programa de jazz que se emite desde la ciudad de La Paz - Bolivia.
Este programa nació un 12 de julio de 2007 y tiene por objetivo compartir con…
Con el afán de trascender las fronteras de la “capital más cercana al cielo” es que los programas también estarán presentes en formato del podcast de su preferencia.