Entre 1939 y 1945, la negra sombra del Tercer Reich se extendió por gran parte de Europa. Algunos hombres y mujeres se negaron a sucumbir a las fuerzas de la barbarie y decidieron contraatacar. Eligieron unirse a los movimientos de resistencia locales de París, Varsovia, Atenas o Copenhague
Los nazis impusieron un nuevo orden en toda Europa a través de la invasión de Polonia o la incursión en Grecia. Sin embargo, en el continente, los combatientes de la resistencia se levantaron de manera espontánea, llevaron a cabo diferentes acciones y se negaron a obedecer las órdenes de los invasores.